La vida de los hongos
La vida de un hongo podríamos iniciarla a partir de una
diminutas simientes, "esporas", que requieren de un microscopio para su
observación. Éstas esporas son transportadas por los medios más diversos,
como aire, agua, insectos, animales de todo tipo, etc, hasta que llegan a un lugar donde encuentran
humedad y materia orgánica de cualquier tipo y germinan dando lugar a microscópicos filamentos llamados "hifas" que se multiplican formando masas algodonosas,
micelio", que en realidad es el verdadero cuerpo de los hongos.
Cuando van a llegar condiciones adversas, invierno o el verano, algunos
de estos filamentos o hifas se fusionan e inician una
reproducción sexual que va a conducir a la formación de
unas estructuras, análogas a los frutos de las plantas
superiores, que son los "carpóforos"
o más popularmente conocidos como "setas, zizas, hongos,
galampernas, champiñones, nízcalos, etc" que se producen
en los bordes del micelio, en la parte más joven del hongo.
Este sombrero o cabeza al principio cerrado y envuelto en otros segundo "velo parcial",
cuando adquiere una cierta madurez se abre, rompe ambas envolturas o
velos y saca al exterior su superficie inferior replegada en
laminillas, tubos, aguijones, pliegues o excepcionalmente lisa, que
constituye el "himenio" parte
más importante del carpóforo porque es donde se
formarán las esporas que permitirán generar nuevos hongos. "
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