La muerte cristiana de Manuel Azaña.......INDEX

 

Mari Carmen González-Valerio, la niña que entregó su vida por la conversión de Azaña

María del Carmen del Sagrado Corazón González-Valerio y Sáenz de Heredia

LA VENERABLE MARI CARMEN GONZÁLEZ VALERIO:
VASO DE ARCILLA Y DE LUZ,
UNA NIÑA DE 9 AÑOS (1930-1939)

Gabriel María Verd S.J.
Mié Jul 07, 2010 3:46 pm

www.maricarmengv.info/biografia.htm

http://www.es.catholic.net/foros/viewtopic.php?f=89&t=8986

http://members.fortunecity.es/mariabo/mari_carmen.htm

Nacimiento 14 de marzo de 1930

Fallecimiento: 17 de julio de 1939,

"Durante su estadía en mi casa -testimonia su tía- la niña recitaba todos los días el rosario de las llagas del Señor para la conversión de los asesinos de su padre". En su espíritu infantil, los asesinos se encarnaban en el presidente de la República, Azaña. Más tarde, en ocasión de preguntar: "Mamá, ¿Azaña irá al cielo?", su madre le explicó que si ella se sacrificaba y rezaba por él, sería salvado.

--------------------------

ABC MIÉRCOLES 12 DE JULIO D E 1 9 6 1. Pág. 40 VIDA RELIGIOSA

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1961/07/12/040.html

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1961/07/12/040.html

Una niña madrileña hacia los a l t a r e s

En la capilla del Palacio Episcopal de Madrid se celebró a las once de la mañana de ayer la sesión de apertura del proceso ordinario informativo, sobre la fama de santidad, virtudes- y. milagros, de- la sierva de Dios, la niña María del Carmen del Sagrado Corazón González-Valerio y Sáenz de Heredia. El Dr. Ricote, obispo auxiliar del de Madrid- Alcalá, en nombre y representación del doctor don Leopoldo Eijo Garáy, patriarca obispo de Madrid- Alcalá, recibió el juramento de los señores que forman el tribunal para este proceso de beatificación y canonización: juez presidente, D. José Marja García Lahiguera, obispo auxiliar; jueces adjuntos y sinodales. D, Francisco Herrero García, canónigo arcediano de la catedral de Madrid y Dr. D. Florencio Núñez, canónigo prefecto de culto de la misma, catedral; promotores

LA VENERABLE MARI CARMEN GONZÁLEZ VALERIO:
VASO DE ARCILLA Y DE LUZ,
UNA NIÑA DE 9 AÑOS (1930-1939)

Gabriel María Verd S.J.
Mié Jul 07, 2010 3:46 pm

http://www.es.catholic.net/foros/viewtopic.php?f=89&t=8986

http://www.es.catholic.net/foros/memberlist.php?mode=viewprofile&u=55364&sid=32e41a6ceff8a026541e914c6dff3da7

"Durante su estadía en mi casa -testimonia su tía- la niña recitaba todos los días el rosario de las llagas del Señor para la conversión de los asesinos de su padre". En su espíritu infantil, los asesinos se encarnaban en el presidente de la República, Azaña. Más tarde, en ocasión de preguntar: "Mamá, ¿Azaña irá al cielo?", su madre le explicó que si ella se sacrificaba y rezaba por él, sería salvado.

--------------------------

ABC MIÉRCOLES 12 DE JULIO D E 1 9 6 1. PÁG. 40 VIDA RELIGIOSA

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1961/07/12/040.html

Una niña madrileña hacia los a l t a r e s

En la capilla del Palacio Episcopal de Madrid se celebró a las once de la mañana de ayer la sesión de apertura del proceso ordinario informativo, sobre la fama de santidad, virtudes- y. milagros, de- la sierva de Dios, la niña María del Carmen del Sagrado Corazón González- Valerio y Sáenz de Heredia. El Dr. Ricote, obispo auxiliar del de Madrid- Alcalá, en nombre y representación del doctor don Leopoldo Eijo Garáy, patriarca obispo de Madrid- Alcalá, recibió el juramento de los señores que forman el tribunal para este proceso de beatificación y canonización: juez presidente, D. José Marja García Lahiguera, obispó auxiliar; jueces adjuntos y sinodales. D, Francisco Herrero García, canónigo arcediano de la catedral de Madrid, y Dr. í) Florencia Núñez, canónigo prefecto de culto de la misma catedral; promotores

------------------------------------------------

FOTOS:

https://www.facebook.com/197108786976448/photos/pb.197108786976448.-2207520000.1461084440./648039628550026/?type=3&theater

--------------------------------

http://www.santiebeati.it/dettaglio/91562

--------------------------------

RECOMENDACIÓN DEL PADRE ANTONIO SÁENZ DE ALBÉNIZ (Postulador de la causa de Mari Carmen)

" Cuando hagáis propaganda de Mari Carmen, insistid en que a la pedir la intercesión de LA NIÑA, NO mezclen a otros Santos o Siervos de Dios, que su invocación sea UNÍVOCA, y no simultánea, de lo contrario, se puede malograr de nuevo el éxito de la causa......"

--------------------------------

084. Santas por aclamación. http://www.riial.org/evangelizacion/084%20Santas%20por%20aclamacion.pdf

Un conferenciante daba una charla a sobre la santidad en la Iglesia, y hablaba de una niña excepcional: muerta a sus nueve añitos, y ya había sido declarada Venerable, el paso inmediato para que el Papa la eleve a los altares cualquier día. Y no era ninguna niña a la que la Virgen se le hubiera aparecido, como a los pastorcitos de Fátima. Era una chiquilla de la alta sociedad madrileña, pero que se había empeñado en ser santa, y lo fue de verdad. Explica el conferenciante con todo detalle la vida de aquella criatura, y, acabada su narración, salta en voz alta y con pasión uno del público:

¿A esa niña la van a hacer santa? Me alegraré mucho. Pero, por favor, digan al Papa que empiece por canonizar a su madre.

Siguió un aplauso muy fuerte de todos. La madre de la niña quedaba declaraba santa por aclamación...

Leído esto en una revista, me picó la curiosidad y no paré hasta hacerme con la vida de la chiquilla. Leída de un tirón, asombra lo que hace la Gracia. Y traigo ahora su ejemplo, porque me he preguntado: ¿No es cierto que la primera santa fue la madre, y que, con madres como ésa, los hogares serían un semillero de hombres y mujeres extraordinarios, como ciudadanos y como cristianos?...

La niña en cuestión se llamaba Mari Carmen González-Valerio Sáenz de Heredia. Su padre, Julio, es un militar y después Ingeniero de Ferrocarriles. Estalla la revolución española de 1936, y Julio es sacado violentamente de casa para ser llevado a una checa y después fusilado. Antes, ha dicho a la esposa Doña Carmen:

-Los niños son pequeños y ahora no entienden. Cuando sean mayores, diles que su padre luchó y dio la vida por Dios y por España, para que ellos se pudieran educar con el Crucifijo presidiendo en las escuelas.

Mari Carmen, la segunda de los cinco niños, tenía seis años, y contaba con un papá mártir. Este hecho va a ser decisivo en su llamada por Dios a la santidad.

Doña Carmen, mujer de la nobleza, pide asilo en la Embajada de Bélgica, pues está en la mira de los que han matado a su marido. Pero el problema eran los niños, que se salvaron de milagro, pues a las pocas horas los iban a buscar para llevarlos deportados a Rusia, donde serían educados en el marxismo.

Mari Carmen había recibido la Primera Comunión dos meses antes de que estallara la revolución. Una Primera Comunión que le va a dejar un recuerdo imborrable a aquella niña tan especial, con el canto que le acompañó:

-Jesús mío, ¡qué bueno eres, qué bueno eres!...

Los pobres le llaman la atención y los quiere mucho. Apenas tocan a la puerta, corre, da al pordiosero una limosna de su ahorrillos, y le dice con inocente malicia:

-Ahora, llame otra vez para que le dé mamá.

Junto con la caridad, un amor a la pureza casi inexplicable. Recatada hasta lo último, odia la playa, y para no disgustarla porque no quiere vestir así o así..., la mamá prefiere dejarla jugando en el jardín. La abuela materna, otra mujer digna de su hija y de su nieta, le dice a Carmen:

-Respétala. Ese pudor instintivo es cosa de Dios. Y así lo declaró después Doña Carmen:

-Empecé a advertir que había algo especial en el proceder de mi hija.

¿Y cómo vivía Mari Carmen el recuerdo de su papá fusilado? Desde el primer momento los niños, enseñados por la mamá, perdonaron con todo el corazón. Pero Mari Carmen va a tener una fórmula lapidaria y misteriosa:

-Mi padre murió mártir, pobre mamá, y yo muero víctima.

¿Qué había pasado? A papá lo habían matado los enemigos de Dios, y, para la mente de un niño en España, el que encarnaba toda la maldad de los que habían matado a tantos sacerdotes, religiosos y religiosas, y a tantos católicos distinguidos como su papá, era el Presidente de la República, Don Manuel Azaña. Así, que pregunta, ya a sus seis años:

-Mamá, ¿se salvará Azaña?

Contesta Doña Carmen a la niña:

-Si se hace penitencia y se reza por él, se salvará.

Mari Carmen tiene bastante; en adelante, ¡a rezar por Azaña!...

Y algo más: a ofrecerse como víctima a Dios El Jueves Santo, seis días después de terminada la guerra, cuando acaba de cumplir los nueve años, va Mari Carmen a los Oficios con su abuela, y anota después en su cuaderno "privado, privadísimo":

"Me entregé en la parroquia del Buen Pastor, 6 de Abril 1939".

Me "entregé", con este simpático disparate de ortografía...

El caso es que Dios acepta la víctima. En mayo cae enferma, y empieza una enfermedad incurable, horrorosa, inexplicable, porque, hasta expresarse la niña:

- Desde el pelo que me han cortado hasta la uña de la punta del pie me duele todo el cuerpo.

Sufrimientos indecibles, según los doctores. Y el único alivio, decir muchas veces "¡Jesús!"... Hasta suplicar a los suyos y al Doctor:

-Díganme: ¡Jesús! ¡Jesús!...

A mamá le pide:

-Cántame aquel canto de la Primera Comunión: "¡Qué bueno eres, Jesús, qué bueno eres!"...

Así, hasta el 17 de julio, cuando a la misma hora que la Víctima del Calvario, Mari Carmen se iba al Cielo con los ángeles que vinieron a buscarla...

¿Y Don Manuel Azaña, el enemigo de la Iglesia? Refugiado en Francia, moría en noviembre del año siguiente. Se corrieron muchos rumores sobre sus días últimos. Para acabar con todos los equívocos, un Padre Jesuita pidió información precisa al Obispo de Tarbes-Lourdes, que decían le había asistido. Y el Obispo en su respuesta fue categórico:

-Yo le asistí. A pesar del cerco de sus amigos que no querían, recibió con plena lucidez el sacramento de la Penitencia, así como la Extremaunción y la Indulgencia plenaria, y expiró dulcemente en el amor de Dios y la esperanza de su visión. (Carta al Padre Andrés Aróstegui).

Volvemos nuestra mirada a la familia. Esa expresión: "Mi santa madre", la repetimos todos muchas veces, casi como un tópico. Es la canonización de las madres cristianas por aclamación popular. Y ante un caso como el de Mari Carmen, nos preguntamos: -¿Se explica eso sin una madre santa?...

-------------------------------

 

Venerabile Mari Carmen Gonzalez-Valerio Fanciulla spagnola

Madrid, 14 marzo 1930 - Madrid, 17 luglio 1939

Autore: Antonio Borrelli http://www.santiebeati.it/dettaglio/91562

La Chiesa, sia pur con molta cautela, ha dato il via ai processi di beatificazione e santificazione di bambini che hanno vissuto la loro breve vita nell’innocenza, nella santità, nell’immolazione di vittime, di testimoni o prescelti di fatti prodigiosi.
Così a partire dai Santi Innocenti, vittime di Erode, di san Simonino di Trento, dei beati Francesco e Giacinta Marto di Fatima, della serva di Dio Angela Jacobellis di Napoli, del ragazzo servo di Dio Aldo Blundo pure di Napoli, del servo di Dio Silvio Dissegna di Moncalieri, di san Domenico Savio, ecc. la Chiesa ha indicato nelle loro giovani persone, i testimoni di una santità possibile a tutte le età.
E così ci indica anche la venerabile Mari Carmen Gonzalez-Valerio, fanciulla spagnola di nove anni; vissuta e morta in un periodo infelice della storia della Spagna, di cui da poco si sta cominciando a parlare diffusamente, mentre prima per opportunità politiche e di servilismo culturale verso l’ideologia marxista, degli ultimi tempi, c’era un velo di silenzio.
Il periodo in questione fu la sanguinosa Guerra Civile, che devastò la Spagna a partire dal 1931 e che ebbe il suo culmine negli anni 1936-39. Si cominciò nel ’31 con l’espulsione dalla Spagna del cardinale di Toledo, poi con l’incendio di alcuni conventi, con lo scioglimento della Compagnia di Gesù, con l’approvazione del divorzio, la secolarizzazione dei cimiteri, con l’imposizione di togliere il Crocifisso dalle aule scolastiche.
Nei quattro anni dal ’36 al ’39, la Guerra Civile scoppiata in tutta la sua violenza fece migliaia di morti, dei quali 4184 sacerdoti, braccati come animali e concedendo ai rossi, una ricompensa per il loro ritrovamento; inoltre 2365 religiosi e religiose per un totale di 6832 consacrati della Chiesa; le diocesi più colpite furono Barbastro, Lérida, Toledo.
In questo tristissimo periodo nacque Mari Carmen Gonzalez-Valerio il 14 marzo 1930 a Madrid, secondogenita di don Julio Gonzalez-Valerio e di donna Carmen Sáenz de Heredia, genitori di nobili origini; il padre già capitano di artiglieria, con l’avvento dei comunisti al potere, aveva lasciato la carriera militare e si era impiegato come ingegnere nelle Ferrovie dello Stato.
La bambina, secondo un’antica tradizione, venne consacrata alla Madonna del Carmine, dandole il nome della Vergine; con lei le tappe dei sacramenti furono veloci, venne battezzata poche ore dopo la nascita per paura di perderla e eccezionalmente a soli due anni venne cresimata, con il permesso del Nunzio apostolico mons. Todeschini, amico di famiglia, giunto nel loro paese di origine, per amministrare la Cresima ai fedeli; l’eccezionalità del fatto si giustificava con la percezione, che non ci fosse molto tempo per prepararsi alla lotta per la fede.
Mari Carmen crebbe con una volontà vigorosa e temperamento forte, “presumidilla” (presuntuosetta) diceva con affetto qualche parente; dotata di un pudore ostinato e scontroso, non amava vestitini troppo esposti.
Aveva assistito con tanto fervore alla Prima Comunione del fratello Julio, fatta alla Grotta di Lourdes e il desiderio si fece vivo in lei di ricevere Gesù al più presto, anche la famiglia visto i tempi, lo voleva.
Nella loro casa viveva, come ospite provvisoria una monaca del Carmelo di Lisieux, uscita dal monastero per un periodo di convalescenza e fu questa suora, che utilizzando un libretto usato anche da s. Teresina per la Comunione, che la preparò all’incontro con Gesù, traducendo il libretto dal francese allo spagnolo.
E anche per lei arrivò il gran giorno desiderato, con l’incontro con Gesù Eucaristia e con la “totale offerta di sé”; ricevé il libro di preghiere intitolato “Mi Jésus” che terrà in mano ostinatamente durante la sua malattia, in esso si trovava la formula da recitare dopo la Comunione: “Oh mio Gesù, io sono tutta tua. Ti sei donato a me e io mi dono interamente a te”.
Già da piccola sentiva il desiderio di farsi santa con la consapevolezza sempre più crescente che per diventarlo bisogna soffrire; concetto che le veniva ribadito spesso dalla governante chiamata Seño (Signorina) la quale spiegava alla bambina che santa Teresa di Lisieux si era offerta sì come “vittima”, ma all’ “Amore Misericordioso di Gesù che vuole amare ed essere amato con tutto il cuore”.
In casa si curava la diffusione e il sostegno della devozione all’Amore Misericordioso e al Sacro Cuore di Gesù con l’invio di scritti e volantini e la bambina di sua iniziativa andava per strada a distribuire ai passanti i foglietti della devozione.
Ma sulla famiglia incombeva il pericolo della rivoluzione, il padre come ex ufficiale e come nobile ne era consapevole. E il 15 agosto del 1936, giorno dell’Assunta, una ronda di miliziani si presentò alla loro porta, per prelevare don Julio, egli nel salutare la moglie, che voleva seguirlo, le raccomandò i bambini, dicendo di spiegare loro quando grandicelli, come era morto, nel difendere i principi cattolici.
Fu rinchiuso in una vicina prigione, le cui finestre davano sulla strada di casa e qualche volta la famiglia riusciva ad intravederlo. Dopo qualche giorno si udì un suo grido e si vide un camion militare che si allontanava; alla prigione dissero brutalmente “se vuoi vedere tuo marito, va all’obitorio”.
La piccola Mari Carmen ebbe l’intuizione che il padre fosse stato ucciso e cominciò a pregare intensamente con il ‘rosario delle piaghe di Gesù’, da usare nei momenti di dolore. Il capo del governo rivoluzionario era Azana e per lei era il responsabile dell’assassinio del papà, ciò nonostante domandava alla madre “Dimmi Azana si salverà?” e la madre da vera cristiana rispondeva: “Se fai dei fioretti e preghi per lui si salverà”.
L’odio dei rivoluzionari verso la sua famiglia era particolare, perché la madre e la nonna erano parenti di Primo de Rivera, l’ex capo del Governo e il loro arresto era imminente, perciò fu consigliato di rifugiarsi nell’ambasciata belga di Madrid, poi vennero raggiunte dai bambini, perché avevano saputo che erano inclusi in una lista di bambini da deportare in Russia.
Nell’ambasciata si nascondevano anche quattro sacerdoti, così perlomeno si poteva celebrare la Messa e ricevere la Comunione. Attraverso vie diplomatiche riuscirono ad avere un salvacondotto e con un camion la famiglia raggiunse Valencia dove si imbarcarono per Marsiglia, ospiti delle Suore Francescane Missionarie, finché arrivarono poi a San Sebastian.
La sua vita in quel periodo fu intessuta di piccole e grandi delicatezze verso i suoi familiari, la servitù, e verso i poveri. Nell’ottobre del 1938 Mari Carmen fu affidata ad un istituto di suore irlandesi come alunna interna, distinguendosi fra le altre alunne perché era l’unica a partecipare alla Messa delle suore, che si celebrava alle sette del mattino.
Un sacerdote che frequentava l’Istituto, indicandola usò questa espressione: “Quella bambina è piena di Spirito Santo”. Dopo un periodo di vacanze pasquali, trascorso a casa, dove il Giovedì Santo la piccola Mari chiese di offrirsi al Signore, tornò in collegio, dove l’8 maggio 1939 cadde ammalata di scarlattina, iniziò così la fase finale della sua vita, la malattia si complicherà sempre più, portandole atroci sofferenze che sopportò senza un lamento, fra la meraviglia dei familiari, medici, infermieri, finché morì il 17 luglio 1939.
Dopo la sua morte si ebbe ancora più chiara la spiritualità della sua giovane vita, nella sua borsetta venne trovata un’agendina in pelle rossa con tre pagine importanti, nella prima è annotato “29 agosto. Oggi hanno ucciso mio padre”, in un’altra è scritto il grido dei martiri di quel periodo “Viva la Spagna. Viva Cristo Re!”, nella terza pagina “Mi sono offerta nella parrocchia del Buon Pastore, 6 aprile 1939”; il tutto custodito in un foglio con su scritto ‘privatissimo’ come fanno i ragazzi con i loro segreti.
Nei suoi ultimi giorni disse all’infermiera: “Mio padre è morto martire, povera mamma e io muoio vittima”. Per il degenerare della malattia il 27 maggio 1939 fu trasferita a Madrid, dove fu operata per quella specie di tumore che le si era formato all’orecchio, ma inutilmente; non esistevano gli antibiotici, le flebo, tre volte al giorno subiva dolorose iniezioni di 300 cc. ipodermiche con enormi siringhe, spaventose a vedersi, specie da una bambina, con giorni che doveva subire più di venti iniezioni, febbre alta, colite che sfiniva; ad ogni iniezione voleva recitare insieme ai presenti un Padre Nostro, le furono tagliati i capelli per liberare le orecchie in suppurazione.
Dopo otto giorni di tormenti risultati inutili, fu riportata a casa affidata a due infermiere, il povero corpicino era tutta una piaga. Un grande specialista e cattedratico, dopo un consulto disse: “che dopo aver visto malati di ogni tipo di malattia, età e categoria, giudico che il comportamento di quella bambina possa essere definito straordinario ed eroico e a me non compete di parlare di santità”.
La nonna scriveva ad una parente lontana “La nostra piccola santa se ne và. Ormai è tutta assorta in Dio”: Avvicinandosi la festa della Madonna del Carmine, diceva che desiderava morire in quel giorno, ma gli dissero che si sarebbe sposata una zia, allora lei disse, “morirò il giorno dopo”. E così con la visione della Vergine che veniva a pigliarla, morì verso le tre del pomeriggio del 17 luglio 1939.
Un anno dopo nel 1940, esule in Francia, moriva anche Manuel Diaz Azana con l’assistenza in punto di morte di un vescovo, ricevendo la Confessione e l’Estrema Unzione, spirando dolcemente nell’amore di Dio, senza sapere però quante preghiere di una bambina di nove anni, avevano ottenuto la conversione.
Il 12 gennaio 1996 papa Giovanni Paolo II ha proclamato l’eroicità delle sue virtù, dichiarandola venerabile.


Autore:
Antonio Borrelli

LA VENERABLE MARI CARMEN GONZÁLEZ VALERIO:
VASO DE ARCILLA Y DE LUZ,
UNA NIÑA DE 9 AÑOS (1930-1939)

Gabriel María Verd S.J.
Mié Jul 07, 2010 3:46 pm

http://www.es.catholic.net/foros/viewtopic.php?f=89&t=8986

http://www.es.catholic.net/foros/memberlist.php?mode=viewprofile&u=55364&sid=32e41a6ceff8a026541e914c6dff3da7

Una niña de 9 años

 

por tralalá » Mié Jul 07, 2010 3:46 pm

http://members.fortunecity.es/mariabo/mari_carmen.htm

LA VENERABLE MARI CARMEN GONZÁLEZ VALERIO:
VASO DE ARCILLA Y DE LUZ,
UNA NIÑA DE 9 AÑOS (1930-1939)

Gabriel María Verd S.J.

Dios puede hacerse amigos excepcionales entre los niños: Mari Carmen González-Valerio se cuenta entre ellos. En 1961 se abrió en Madrid su proceso de beatificación. Una vez acabado éste el 16 de abril de 1983, fue enviado a Roma el 10 de mayo y aprobado por la Congregación para la Causa de los Santos el 19 de abril de 1985.

En 1995 el Congreso de Cardenales y de Obispos aprobó las virtudes heroicas de Mari Carmen, y el 12 de enero de 1996 el Santo Padre Juan Pablo II la declaró públicamente Venerable. Ordenó que se publicara el decreto de sus virtudes heroicas. Esta causa de beatificación es la de la persona más joven que haya sido considerada por la Sagrada Congregación.



La Consagración

Segunda en una familia de cinco hijos, Mari Carmen nació en Madrid el 14 de marzo de 1930. Sus padres, muy piadosos, pertenecían a la nobleza española. Profesaban una devoción especial a la Virgen María y ayunaban todos los sábados en su honor. Desde el primer mes de su concepción, la madre consagró su hija a la Santísima Virgen, durante la novena de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Doña Carmen pidió que fuera conservada la pureza de su vástago y prometió vestirlo de celeste y blanco -los colores de la Inmaculada- hasta la edad de tres años.

Desde su nacimiento, pareció que Dios tenía prisa de tomar posesión del alma de la niña: gravemente enferma, fue bautizada el 18 de marzo en la parroquia Santa María, de Madrid, con el nombre de Mari Carmen del Sagrado Corazón; Mari Carmen era el diminutivo de María del Carmelo.

Gracias a una iniciativa de Monseñor Tedeschini, Nuncio en España y amigo de la familia, Mari Carmen recibió la confirmación a los dos años, como solía suceder en aquella época con algunos niños muy pequeños. El Espíritu Santo parecía presuroso por enriquecer a Mari Carmen con sus dones y dotarla de la fuerza que más tarde le sería tan necesaria.



El llamado a la santidad

Desde su tierna infancia Mari Carmen se mostró particularmente generosa. Si abre la puerta a un necesitado que llama, le entrega sus economías y luego le dice: "Ahora llame otra vez para que mamá le dé algo". Como sabe que su madre da su ropa usada a los pobres, dice que su abrigo o sus zapatos apenas estrenados están usados, para que se los den a ellos.

Por una gracia particular, pasa mucho tiempo mirando imágenes piadosas, que ordena en una caja, o a darles un "curso de espiritualidad" a sus muñecas para enseñarles a rezar sus oraciones y a hacer la señal de la Cruz. Desde los cuatro o cinco años dirige el rosario en familia y recita de memoria las letanías de la Virgen en latín, hecho frecuente en numerosos hogares cristianos de la época.

En una ocasión, mientras jugaba con su hermano Julio, su abuela le pregunta a éste si quiere ser santo. Julio responde que sí y Mari Carmen exclama enfáticamente:

"¿Pero sabes lo que es? ¡Para ser santo hay que sacrificarse!"

La pequeña hace su primera comunión a los 6 años, el 27 de junio de 1936, el día en que la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, a quien su padre profesaba una devoción muy especial. Mari Carmen está perfectamente preparada, gracias a su inteligencia y a un correcto conocimiento del catecismo. Su madre explica:

"Yo estaba convencida de que España, y nuestra familia en particular, iban a atravesar un período muy difícil; se notaba que se estaba preparando una persecución religiosa y quería que ella hiciera su primera comunión".

Y agrega:

"Ella comenzó realmente a santificarse después de su primera comunión".

A partir de ese día, Mari Carmen comienza a asistir a misa y a comulgar diariamente.



Torrentes de odio

En efecto, algunos días más tarde explota la guerra, La persecución contra la Iglesia, que había comenzado algunos años antes, se hace demás violenta y se traduce por una voluntad terrible de aniquilar todo lo que es católico.

"No creemos -dicen los obispos españoles- que haya habido jamás, en la historia del cristianismo, un estallido semejante de odio contra Jesús y contra la religión, manifestado en todos los aspectos del pensamiento, de la voluntad y de la pasión, y ello en sólo algunas semanas... Los mártires se cuentan por miles".

A fin de agosto es arrestado el padre y conducido a la "checa", una prisión donde los detenidos eran sometidos a juicio sumario. Don Julio González Valerio es asesinado algunos días después. Justo antes de ser arrestado, había confiado a su esposa:

"Los niños son demasiado pequeños, no comprenden, pero cuando sean grandes diles que su padre ha luchado y dado su vida por Dios y por España, para que se los pueda educar en una España católica donde el crucifijo presida todas las escuelas".



Oremos por papá y por quienes lo mataron

Tras la muerte de su marido, doña Carmen se halla en gran peligro debido a sus lazos familiares con personalidades políticas del país. Se refugia en la embajada de Bélgica, confiando sus hijos al cuidado de su tía Sofía. Cuando ve partir a su madre, Julio, el hijo mayor, se siente persuadido de que va a sufrir la misma suerte que su padre. Mari Carmen consuela a Julio y a la tía Sofía, quien también está muy angustiada: "Recemos el Rosario y las oraciones a las llagas de Jesús".

"Durante su estadía en mi casa -testimonia su tía- la niña recitaba todos los días el rosario de las llagas del Señor para la conversión de los asesinos de su padre". En su espíritu infantil, los asesinos se encarnaban en el presidente de la República, Azaña. Más tarde, en ocasión de preguntar: "Mamá, ¿Azaña irá al cielo?", su madre le explicó que si ella se sacrificaba y rezaba por él, sería salvado.

El 11 de febrero de 1937, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, los niños se unen a su madre en la embajada, escapando así al peligro de ser deportados a la URSS para ser educados allí en el marxismo.

Mari Carmen ayuda a su madre, y sin embargo es aún una niña muy pequeña. Un día, su madre debe retarla al verla jugar con una muñeca que había quedado en la casa, y por la cual había pedido al embajador que la fuera a buscar.

Finalmente, el 31 de marzo, la familia puede ser evacuada y logra pasar a la España nacionalista para instalarse en San Sebastián. Mari Carmen finaliza el año escolar en el colegio del Sagrado Corazón, y en octubre de 1938 ingresa como interna al colegio de las religiosas irlandesas de Zalla. En una carta a su abuela le dice: "Me gustaría mucho que me mandaras lana para hacer abrigos para los pobres".

Durante las vacaciones regresa su casa. Al ver a su madre agobiada por sus preocupaciones domésticas, le dice: "Mamá, te ocupas demasiado de las cosas de la tierra; deberías orar más". Y ante la respuesta de su madre: "Hijita, es necesario que me ocupe de la casa", insiste: "Mamá, el Cielo es tu casa..."



Me he entregado

En el transcurso de las vacaciones de Semana Santa, el 6 de abril de 1938, Jueves Santo, Mari Carmen asiste a misa con su abuela, que comprende mejor que nadie la profundidad espiritual de su nieta. Al entrar a la Iglesia, la niña pregunta: "¿Abuela, me entrego?" La abuela asiente, sin comprender bien lo que quiere decir su nieta; y luego cuenta: "La seguí después de la comunión; se hubiera dicho que la transportaban los ángeles. Se cubrió el rostro con sus pequeñas manos, luego se quedó un momento arrodillada en acción de gracias. A la salida de la Iglesia, me preguntó el sentido exacto de entregarse, y le respondí: es darse por entero a Dios y pertenecerle completamente. Ya en la calle, insistió para ir a la confitería e invitar a todos"

No se trataba de un capricho para satisfacer su glotonería: sus padres tenían la costumbre de celebrar las fiestas del Señor comprando tortas a la salida de misa; su deseo de adquirirlas indicaba la importancia que Mari Carmen atribuía a ese momento. Nunca más habló de ese don; fue su secreto.

Poseía un cuaderno en cuya tapa había anotado "personal". Ese cuadernito, así como agenda, estaban dentro de un sobre cerrado con varios trozos de papel de pegar en los que también se leía: "Completamente personal, completamente personal, completamente personal". Después de su muerte, se leyó en su agenda:

"Me entregué a Dios en la parroquia del Buen Pastor, el 6 de abril de 1939".

No se puede precisar con certeza cual fue el motivo de su ofrenda, pero es seguro que más tarde, cuando cae enferma, esas palabras tomaran su sentido: se ha ofrecido por su padre y por quienes lo mataron.



"Que se haga su Tu Voluntad"

El 8 de abril, al regresar del colegio, Mari Carmen debe guardar cama: se le ha declarado una escarlatina. Lo que al principio parecía insignificante, se agrava: primeramente aparece una otitis, luego una mastoiditis que degenera en septicemia cardíaca y renal. Una de sus compañeras de entonces ha escrito:

"Desde que fue llevada a la enfermería, comenzó a hablar de su muerte con términos cuyo sentido exacto ya no recuerdo, pero nos hacían comprender que moriría pronto, lo cual nos conmovió hondamente porque en ese momento nada lo presagiaba".

La niña no tardó en anunciar aun el mismo día de su muerte.

Mari Carmen se da a un abandono que se manifiesta en los menores detalles. En ocasión de que una religiosa corre las cortinas de su habitación diciéndole que esa luz debe molestarle, responde: "Gracias, Madre, que el Buen Dios se lo devuelva". Pero entra otra religiosa y descorre las cortinas para alegrar el ambiente. Mari Carmen le agradece de igual manera "Gracias, Madre, así está bien".

Cuando su madre le propone pedirle al Niño Jesús que la sane: la niñita exclama:

"No, mamá, no pido eso, pido que se haga Su Voluntad".

El 27 de mayo se la transporta a Madrid y allí es operada. Pero ya se sabe que la lucha será en vano; a pesar de ello, los médicos no renuncian a probar toda la medicación posible, por dolorosa que sea, causándole con ello un martirio inútil.

Su enfermera testimonia:

"Cuando le colocábamos el suero en las venas de las manos, porque las otras estaban dañadas, nos pedía que rezáramos. Entonces orábamos un Credo y un Padrenuestro, todas juntas con ella. Rezaba muy lentamente, y cuando la inyectábamos rezaba mucho más rápido".

De esta manera, soportaba más de veinte inyecciones de toda clase y en cualquier dosis: tonificantes cardíacos, sulfamidas, suero, inyecciones endovenosas... todas muy dolorosas; cada vez era más difícil hallar una vena en sus manos. La diarrea era "una de las cosas que más la hacía sufrir" debido a su amor a la higiene.



Jesús!...

La septicemia impide la cicatrización de una de sus orejas, atacada por el mal. Para facilitar la curación de su oreja, es menester cortarle algunos mechones de su cabello. La niña comenta:

"Desde esos cabellos que acaban de cortarme, hasta la uña del meñique del pie, me duele todo el cuerpo".

Está repitiendo sin saberlo las palabras de Isaías: Desde la planta de los pies hasta la cabeza, no hay nada sano en él (Is. 1, 6).

Viene a sumarse una doble flebitis, en las piernas se forman llagas gangrenosas. El simple contacto de las sábanas se vuelve un suplicio y se desmaya cuando las cambian. A nadie le viene en mente aliviar su fiebre, ni sus sufrimientos, ni sus largas noches de insomnio administrándole analgésicos o calmantes... Solamente el nombre de Jesús la ayuda a soportar el sufrimiento.

En su lecho de dolor, Mari Carmen sigue pensando en los niños pobres. El doctor Blanco Soler explica:

"La capacidad de amor de esta niña era tan extraordinaria que desbordaba de su cuerpecito, y en todas sus miradas, sus gestos, su conducta, se veía ese profundo amor místico que la pequeña guardaba en su corazón".

A veces, alguien le trae libros para que se distraiga; pero ella no mira más que el conocido cuaderno parroquial "Jesús mío", y siempre en la misma página: una donde se ve un ángel que lleva un niño apretado contra él, sobrevolando, entre sus estrellas, la cruz y los cipreses de un cementerio. Se trata del alma y en el texto se lee:

"Cuando se oyen trinos en un matorral, no es el matorral que canta sino una avecilla en él escondida. En cuanto a nosotros, pensamos, deseamos y conservamos el recuerdo de las cosas: es el alma quien piensa y recuerda. El alma no morirá nunca, y cuando el cuerpo sea enterrado, el alma será juzgada por Dios".

A través de sus sufrimientos Mari Carmen ve la manifestación de la bondad de Dios. Frecuentemente le pide a su mamá: "Cántame ¡Qué bueno eres, Jesús! ¡Qué bueno eres!", y siempre se emociona.



"Me voy al Cielo"

Mari Carmen había dicho que la Virgen María vendría a buscarla el día de su cumpleaños, el 16 de julio. Cuando se enteró de que su tía Sofía se casaría ese día, anunció que moriría al día siguiente. La víspera del casamiento, la tía va a verla y le dice que le traerá flores. La niña responde: "Envíame solamente flores de lis, ésas las necesitaré"

El 17 en la mañana, Mari Carmen se sienta en su cama, cosa que no podía hacer desde hacía ya largo tiempo. Y dice: "Hoy me voy a morir, me voy al cielo!". Doña Carmen congrega a toda la familia alrededor de la niñita. Esta pide perdón por no haber sabido amar a Maripé, su enfermera, y por haber omitido alguna vez sus oraciones. Después, le pide a su mamá que cante: "Qué bueno eres, Jesús!..." Y muy simplemente le dice: "Pronto voy a ver a papá, ¿quieres que le diga algo de tu parte?"

A las trece horas, Mari Carmen se recoge totalmente, "en un recogimiento sobrenatural", dirá su abuela. Y aconseja: "Ámense unos a otros".



Muero víctima

Su mamá narra:

"Mari Carmen se sentó en su cama, tendió sus bracitos abiertos al cielo y pareció querer librarse de algo que la molestaba, diciendo: ¡Déjenme, quiero irme! Cuando se le preguntó adónde quería ir, respondió: ¡Al cielo! Voy a él sin pasar por el Purgatorio, porque los médicos me han martirizado. Mi padre murió mártir, yo muero víctima".

Al médico que quiere aún retenerla en la tierra, le dice:

"Déjenme partir, ahora, ¿no ve que la Santísima Virgen viene a buscarme con los ángeles?"

Y ante la estupefacción de todos, dice:

"Jesús, María, José, asistidme en mi última agonía! Haced que muera en vuestra compañía!"

Son sus últimas palabras; cae sobre la almohada y exhala el último suspiro sin agonía, sin ninguna contracción del rostro. Son las tres de la tarde.

En el momento de su muerte, Mari Carmen estaba destrozada y deformada físicamente por la enfermedad, pero uno de sus tíos, que se hallaba junto a su cama, exclama: "miren qué bella se vuelve!" Cuando murió, cambió completamente, un dulce perfume emanó de ella, totalmente diferente del de las flores que la rodeaban. La rigidez había desaparecido. Se transfiguró de tal manera, que el médico legista al principio se negó a certificar el deceso; afirma que la niña está ciertamente muerta pero que ese cuerpo no es un cadáver.

Mari Carmen fue vestida con el vestido de su primera comunión y depositada entre las flores de lis del casamiento de su tía.

La conversión de Azaña

Un año más tarde, el 3 de noviembre de 1940, el presidente Azaña muere en Montauban. Según el testimonio de Monseñor Théas, obispo de la diócesis, que en ese momento le prestaba su asistencia espiritual, Azaña, a pesar de los amigos que lo rodeaban, "recibió con toda lucidez el sacramento de la penitencia, expirando en el amor de Dios y la esperanza de verlo". Sin ninguna duda, ignoraba que su ruta se había cruzado con la de una niñita de nueve años que había orado y sufrido por él.

-----------------------

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_del_Carmen_Gonz%C3%A1lez-Valerio

Venerable María del Carmen González-Valerio y Sáenz de Heredia (Madrid, 14 de marzo de 1930 - Madrid, 17 de julio de 1939), Venerable niña española. Padeció una dolorosa enfermedad que ofreció por la conversión de Manuel Azaña, que finalmente consiguió.

Cuando tenía 6 años murió su padre, don Julio González-Valerio, fusilado por los comunistas en la Guerra Civil Española por motivos religiosos, lo que motivó a su madre (doña Carmen Sáenz de Heredia, prima hermana de José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia) a buscar asilo en la embajada de Bélgica. Para evitar el peligro de que sus cinco hijos fueran enviados a la Unión Soviética, la embajada organizó una evacuación el 31 de marzo de 1937, con lo que llegaron a Valencia y pudieron embarcar para Marsella. Desde Francia la madre y sus hijos se trasladaron a San Sebastián. Allí Mari Carmen estudió primero en el colegio del Sagrado Corazón y después en el internado de las Madres Irlandesas en Zalla (Vizcaya).

El 6 de abril de 1939, Jueves Santo, en la iglesia del Buen Pastor de San Sebastián, hizo su «entrega» a Dios para perdonar a aquellos que habían fusilado a su padre. Poco después contrajo una escarlatina y una septicemia que, entre indecibles dolores, sufridos con admirable paciencia, le llevarían a la muerte.

Asociación Amigos de la Causa de Beatificación de Mari carmen

 

-------------------------------------------------------------------------

https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Aza%C3%B1a#cite_ref-53

el embajador de México, Luis I. Rodríguez alquiló unas habitaciones en el Hotel du Midi, adonde fue trasladado Azaña el 15 de septiembre.

 

Pasadas las diez de la noche del día 3 de noviembre, viéndole morir y angustiada por su soledad en aquel dolor, Dolores de Rivas encargó a Antonio Lot que llamara a Saravia y [una] monja, soeur Ignace, que cumpliendo sus deseos volvió un poco más tarde acompañando al obispo. Y así, en el momento de su muerte, (...) a las doce menos cuarto de la noche, rodeaban a Manuel Azaña (...) su mujer, Dolores de Rivas Cherif, el general Juan Hernández Saravia, el pintor Francisco Galicia, el mayordomo Antonio Lot, el obispo Pierre-Marie Théas y la monja Ignace.

El entierro tuvo lugar el día 5. Sus restos fueron depositados en el cementerio de Montauban (Trapeze Q, Section 7).

El mariscal Pétain prohibió que se le enterrara con honores de Jefe de Estado: solo accedió a que fuera cubierto su féretro con la bandera española, a condición de que ésta fuera la bicolor rojigualda tradicional y de ninguna manera la bandera republicana tricolor. El embajador de México decidió entonces que fuera enterrado cubierto con la bandera mexicana. Según explica en sus memorias, Rodríguez le dijo al prefecto francés:

Lo cubrirá con orgullo la bandera de México- Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza, y para ustedes, una dolorosa lección.

Luis I. Rodríguez, Misión de Luis I. Rodríguez en Francia: la protección de los refugiados, El Colegio de México, México, ISBN 968-12-0874-9, pág. 277.