NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ]    Texto de los Evangelios Concordados    Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX

Nota 108

      "... Levantaos, vamos ...". Estas palabras las dirige Jesús a todos los Apóstoles, a los que había dejado al principio, sin duda en la "Gruta del Prendimiento". La narración se complementa entre los cuatro Evangelistas, aunque sólo San Juan describe el "impacto" del "Yo Soy" de Jesús que los derriba (Yo Soy es el nombre de Dios en el Éxodo). El escalofriante beso traidor de Judas es narrado por todos, y luego viene una pequeña y desigual lucha, en la que, en un primer momento los Apóstoles defienden a Jesús. Los cuatro Evangelistas narran también la acometida de San Pedro, cortando la oreja a un criado del Pontífice. Este detalle merece un pequeño comentario:

                                                                                

                                                                      Escena de la película de Mel Gibson

      Que no es sólo San Pedro el que acomete, se desprende perfectamente del texto de San Lucas: "... Viendo los que estaban con Jesús lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿herimos con la espada? ..." (Lc 22, 49). Recordemos que, según el propio San Lucas, no sólo San Pedro iba armado: "... ellos le dijeron: Señor, he ahí dos espadas. A esto les respondió: es suficiente ..." (Lc 22, 38) y dice el Padre Lagrange que los galileos eran gente brava, que no solían salir de viaje sin espada.

      ¿Por qué pues, los Apóstoles acabaron huyendo?. La explicación más verosímil se encuentra al contemplar la actitud de Jesús, que se entrega a sus verdugos. Jesús no reprende propiamente a Pedro porque le defienda; en la época no existía este "pacifismo" derrotista de hoy, Jesús le da una lección para que acepte la voluntad de Dios. Le dice lo que se ha convertido en el famoso refrán de "quien a hierro mata ...", pero añade: "... el cáliz que me dio mi Padre, ¿no lo beberé?. ¿Piensas que no puedo rogar a mi Padre y me enviará más de doce legiones de ángeles?. Mas ¿cómo se cumplirán las Escrituras según conviene que suceda? ...". Jesús por tanto se entrega voluntariamente. Esto desconcierta a los Apóstoles, y les entra miedo. Tanto, que tal como había predicho Jesús, huyen y lo dejan solo. Ellos, sin duda no son cobardes ante la lucha, pero no se ven capaces de aceptar la Pasión, como su Maestro.

      Un detalle, al final, narrado únicamente por San Marcos: "... un mancebo le iba siguiendo envuelto con una sábana sobre su cuerpo, y le cogieron, mas él, soltando la sábana, desnudo, huyó de ellos ...". Muchos piensan, aunque es controvertido, que se trataba del propio San Marcos. Los que lo niegan, afirman que San Marcos, que colaboró con San Pedro en la predicación, no estaba entre los discípulos de Jesús, pero si nos damos cuenta de que se trataba de un joven, que les había seguido, no es imposible que esta fuera la primera vez que se acercara a Jesús. Esto tendría mucha verosimilitud si, como creen algunos, los padres del Evangelista San Marcos eran los propietarios de la casa donde estaba el Cenáculo. Ciertamente pudo haber seguido a Jesús después de la Santa Cena.