NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ]        índice de los evangelios concordados . . .......Textos.....INDEX

 1 El Verbo: Jn 1, 1-18

 

   1 Al principio existía ya el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios

   2 El mismo estaba ya al principio con Dios

   3 Todas las cosas fueron hechas por El y nada de cuanto existe ha sido hecho sino por El

   4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres

   5 La luz resplandece entre las tinieblas, pero las tinieblas no la han recibido

   6 Hubo un hombre enviado por Dios, su nombre era Juan

   7 Este vino como testigo para declarar en favor de la luz, a fin de que por medio suyo todos creyesen

   8 No era él la luz, sino testigo para declarar en favor de la luz

   9 Era la luz verdadera que, llegando a este mundo, alumbra a todos los hombres

  10 Estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por El, pero el mundo no lo conoció

  11 Vino a su casa, pero los suyos no lo recibieron

  12 Sin embargo, a los que lo recibieron, a los que creen en El, les concedió la dignidad de hijos de Dios:

  13 Los cuales traen origen, no de la sangre, ni del instinto carnal, ni de la voluntad libre del hombre, sino de Dios

  14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros y nosotros hemos admirado su gloria, gloria que recibe del Padre como hijo Unico, lleno de Gracia y de verdad

  15 Juan declara en su favor, y exclama: Este es aquel de quien dije: El que detrás de mí va a venir tiene preferencia sobre mí, porque existía antes que yo

  16 Porque de su plenitud recibimos todos, gracia tras gracia

  17 Porque si la Ley se dio mediante Moisés, la gracia y la verdad llegaron mediante Jesucristo

  18 Nadie vio jamás a Dios; el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.

 

 

  2 Prólogo: Lc 1, 1-4

 

1 Puesto que muchos se han afanado en la tarea de narrar la historia de los hechos acaecidos entre nosotros,

2 Según nos lo han transmitido quienes desde un principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra,

3 he resuelto yo también, después de haber estudiado diligentemente desde sus orígenes todos los hechos, narrarlos por su orden, ¡oh ilustre Teófilo!,

4 para que te des cuenta de la veracidad de las enseñanzas en que has sido instruido

 

 

  3 Juan Bautista: Lc 1, 5-25   NOTA 1:  ZACARIAS

   

5 En tiempo de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una mujer llamada Isabel, descendiente de Aarón.

6 Ambos eran justos a los ojos de Dios, observando irreprensiblemente todos los mandamientos y disposiciones del Señor.

7 Y no tenían hijos por ser Isabel estéril y ambos de edad avanzada.

8 Ejerciendo él su ministerio sacerdotal delante de Dios, según el turno a que pertenecía,

9 le tocó en suerte, conforme al ceremonial litúrgico, entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso.

10 Y todo el pueblo aglomerado permanecía fuera, en oración, durante la oblación del incienso.

11 Y se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

12 Al verlo, Zacarías se turbó y el miedo se apoderó de él.

13 Mas el ángel le dijo: Serénate Zacarías, pues tu oración ha sido atendida; y tu mujer Isabel te dará un hijo, a quien pondrás el nombre de Juan;

14 y será tu gozo y tu alegría, y su nacimiento será motivo de regocijo para todos.

15 porque será grande a los ojos del Señor, y no beberá vino ni licor alguno, y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre,

16 y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor, Dios de ellos;

17 y caminará delante de El revestido del espíritu y del poder de Elías, para establecer la concordia entre los padres y los hijos (Mal 4, 5-6) e infundir en los contumaces la cordura de los buenos, preparando así al Señor un pueblo debidamente dispuesto.

18 Dijo Zacarías al ángel: ¿Cómo podré cerciorarme de esto? Porque yo soy viejo y mi mujer de edad avanzada.

19 Le respondió el ángel: yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios y he sido enviado a hablarte y a darte esta grata noticia,

20 Pues bien, estarás en silencio y sin poder hablar hasta el día en que se cumplan estas cosas, por cuanto no has dado fe a mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.

21 El pueblo estaba aguardando a Zacarías y se extrañaba de que se demorase tanto en el santuario.

22 Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido alguna visión en el santuario. Y él les hablaba por señas, pues se había quedado mudo.

23 Cuando acabó el tiempo que tenía de servicio, se marchó a su casa.

24 Días después concibió su mujer Isabel, y estuvo retirada durante cinco meses, y se decía a sí misma:

25 Así me ha favorecido el Señor al dignarse poner sus ojos en mí para quitar lo que era motivo de ignominia entre los hombres.

 

 

  4 Gabriel anuncia: Lc 1, 26-38 NOTA 2: VIDA DE LA VIRGEN MARIA

 

26 Cuando ya Isabel estaba en el sexto mes, fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27 a una Virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María.

28 Y entrando donde ella estaba, la saludó así: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.

29 Ella al oír estas palabras , se turbó y empezó a pensar qué significaba este saludo.

30 Le dijo el ángel: Tranquilízate María, pues has hallado gracia a los ojos de Dios.

31 Por eso concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús.

32 Este será grande y llamado hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David su padre,

33 y reinará sobre la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin.

34 Dijo María al ángel: ¿Cómo se realizará esto, pues no conozco varón?.

35 El ángel contestó: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por esto el que nacerá de ti será santo e hijo de Dios.

36 Mira, ahí tienes a tu prima Isabel que en su vejez también ha concebido un hijo, y la que tenían por estéril está ya en el sexto mes,

37 porque para Dios no hay nada imposible.

38 Replicó María: He aquí la esclava del Señor, cúmplase según tu -palabra-. Y el ángel desapareció de su presencia.

 

 

  5  Visita a Isabel: Lc 1, 39-45  NOTA 3: SITUACION DE AIN-KAREM

 

39 Por aquellos días, María se puso en camino, dirigiéndose presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá.

40 Y entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Al oír Isabel el saludo de María, el niño dio saltos de gozo en su seno, y quedó Isabel llena del Espíritu Santo.

42 Y exclamó en alta voz: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.

43 ¿Quién soy yo para que venga la madre de mi Señor a mi casa?

44 Porque, fíjate, al percibir tu saludo, el niño ha saltado de alegría en mi seno.

45 Dichosa la que creyó que se cumplirá cuanto se le ha anunciado de parte del Señor

 

 

  6  Magníficat: Lc 1, 46-55

 

  46 Luego exclamó María: Mi alma glorifica al Señor,

  47 y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador;

  48 porque puso sus ojos en la humillación de su esclava. Pues bien: desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones;

  49 porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es Santo;

  50 Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen.

  51 Desplegó el poder de su brazo y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón;

  52 ha derrocado de su trono a los potentados y ensalzado a los humildes;

  53 ha colmado de bienes a los indigentes y despedido a los ricos con las manos vacías.

  54 Ha tomado bajo su amparo a Israel su siervo, conforme a los planes de su misericordia,

  55 como lo había anunciado a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempres jamás.

 

 

  7  Nacimiento de Juan: Lc 1, 56-66

 

56 María permaneció con ella como unos tres meses y se volvió a su casa.

57 Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y dio a luz un hijo.

58 Oyendo sus vecinos y parientes que el Señor le había mostrado la grandeza de su misericordia, se congratulaban con ella.

59 Al octavo día vinieron a circuncidar al niño , y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías.

60 Pero la madre tomó la palabra y dijo: No, se llamará Juan.

61 Replicáronle: Nadie hay en tu familia que lleve este nombre.

62 Preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase;

63 y pidiendo una tablilla escribió: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron

64 Y al instante se abrió su boca, se soltó su lengua y comenzó a hablar bendiciendo a Dios.

65 Se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban estas cosas.

66 Cuantos las oían, deteniéndose a pensarlas, se preguntaban: ¿Qué vendrá a ser este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

 

 

  8  Cántico de Zacarías. "Benedictus": Lc 1, 67-80

 

  67 Zacarías, su padre, se llenó del Espíritu Santo, y profetizó diciendo:

  68 Bendito el Señor Dios de Israel , porque ha visitado y redimido a su pueblo

  69 y suscitó en favor nuestro un poderoso Salvador en al casa de David, su siervo

  70 según lo había prometido desde antiguo por boca de sus santos profetas:

  71 salvándonos de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos odian,

  72 para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su alianza santa,

  73 el juramento que juró a Abraham, nuestro padre, concedernos,

  74 para que, sin temor, y libres del poder de los enemigos, le sirvamos

  73 en santidad y justicia en su presencia, todos nuestros días.

  76 Y tú niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues tú irás delante del Señor para preparar sus caminos,

  77 para dar a conocer la salvación a su pueblo, con la remisión de sus pecados,

  78 por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios en las que nos visitará el sol que surge de lo alto,

  79 para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino de la paz.

  80 Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu, y moraba en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

 

 

  9  José, Esposo de María: Mt 1, 18-24  NOTA 4: A LA VUELTA DE AIN-KAREM,

 

18 La concepción de Jesús tuvo lugar de esta manera: Estando desposada María, su madre, con José; y antes de que conviviesen, se halló haber concebido María por obra del Espíritu Santo.

19 José, su esposo, siendo justo, no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto.

20 Mientras reflexionaba sobre esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir en casa a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo.

21 Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados.

22 Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta, que dice:

23 "He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo, y se le pondrá por nombre Emmanuel", que quiere decir "Dios con nosotros".

24 Al despertar de su sueño hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo en casa a su esposa,

 

 

 10  Nacimiento de Jesús: Lc 2, 1-7 (Mt 1, 25)  NOTA 5: EL PESEBRE, "LA CUEVA" DE BELEN

 

1 En aquel tiempo salió un edicto de César Augusto mandando empadronar a todo el mundo.

2 Este empadronamiento primero, tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria.

3 E iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.

4 Subió también José desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, en Judea, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,

5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

6 Estando allí se cumplieron los días del parto,

[(MT 25) y sin que él antes la conociese dio a luz un Hijo y le puso por nombre Jesús]

7 dio a luz a su Hijo primogénito, y le envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, pues no había para ellos lugar en la posada.

 

 

 10 bis GENEALOGIA DE JESUS: (Mt 1, 1 - 17; Lc 3, 23 - 37)

 

 11  Angeles y pastores: Lc 2, 8-14  NOTA 6: EL CAMPO DE LOS PASTORES

 

8 Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando el rebaño.

9 Se les presentó un ángel del Señor, y les envolvió la luz de Dios y quedaron ellos sobrecogidos de gran temor.

10 Díjoles el ángel: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría para todo el pueblo:

11 os ha nacido, en la ciudad de David, un salvador que es el Mesías, el Señor.

12 Esto tendréis por señal: encontraréis al niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre

13 Al instante se unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo:

14 "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"

 

 

 12  Adoración de los pastores: Lc 2, 15-20

 

15 Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros: Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado.

16 Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre,

17 y viéndole, contaron lo que se les había dicho acerca del Niño.

18 Y cuantos los oían se maravillaban de lo que les decían los pastores.

19 María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había anunciado <por el ángel>

 

 

 13  Circuncisión del Niño: Lc 2, 21

 

21 Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron el nombre de Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido.

 

 

 14  Presentación: Lc 2, 22-23  NOTA 7: LA CEREMONIA DE LA PURIFICACION

 

22 Y cuando se cumplieron los días de la Purificación conforme a la Ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,

23 según está escrito en la Ley del Señor que "todo varón primogénito sea consagrado al Señor" (Ex 13, 2), 24 y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones.

 

 

 15  Profecía de Simeón: Lc 2, 25-35

 

25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.

26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de ver el Ungido del Señor.

27 Movido del Espíritu, vino al templo, y al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley sobre El.

28 Simeón le tomó en sus brazos y bendiciendo a Dios, dijo:

29 Ahora Señor puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra;

30 porque han visto mis ojos tu salud,

31 la que has preparado ante la faz de todos los pueblos;

32 luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.

33 Su padre y su madre estaban asombrados de la cosas que se decían de El.

34 Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Este está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel y para signo de contradicción;

35 y una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones.

 

 

 16  Profecía de Ana: Lc 2, 36-38

 

36 Estaba también la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, muy avanzada en días, que había vivido con su marido siete años desde su virginidad

37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día.

38 Como viniese en aquella misma hora, alabó también a Dios y hablaba de El a cuantos esperaban la redención de Jerusalén.

 

 

 17  Adoración de los Magos: Mt 2, 1-12  NOTA 8: CRONOLOGIA DE LA ADORACION

 

1 Habiendo pues, nacido Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos Magos,

2 diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarle.

3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén,

4 y reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde debía nacer el Cristo.

5 Ellos le contestaron: En Belén de Judá, pues así fue escrito por el profeta

6 "Y tú, Belén, en el país de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre las ciudades principales de Judá; pues de tí saldrá el príncipe que será el pastor de mi pueblo Israel" (Miq 5,2)

7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó diligentemente de ellos acerca del tiempo de la aparición de la estrella

8 y, encaminándoles a Belén, les dijo: Id e informaos exactamente acerca de este niño, y, cuando le halléis, comunicádmelo, para que vaya también yo a adorarle.

9 Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño.

10 Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo,

11 y entrando en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.

12 Advertidos en sueños de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino

 

 

 18  Huida a Egipto: Mt 2, 13-15  NOTA 9: EL JARDIN DE MATARIEH

 

13 Después de su partida, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo.

14 Levantándose de noche, tomó al Niño y a su Madre y se retiró hacia Egipto,

15 permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que había pronunciada el Señor por su profeta, diciendo: "De Egipto llamé a mi hijo".

 

 

 19  Los Santos Inocentes: Mt 2, 16-18  NOTA 10: LA CRUELDAD DE HERODES

 

16 Entonces Herodes, viéndose burlado por los magos, se irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños que había en Belén y sus alrededores, de dos años para abajo, según el tiempo que con diligencia se había informado de los magos.

17 Entonces se cumplió la palabra del profeta Jeremías que dice:

18 "Una voz se oye en Ramá, lamentación y gemido grande; es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere ser consolada porque ya no existen" (Jr 31, 15)

 

 

 20  Regreso a Nazaret: Mt 2, 19-23  NOTA 11: REVUELTAS EN JERUSALEN:  "José temió ir allá" 

 

19 Muerto ya Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto

20 y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño.

21 Levantándose, tomó al niño y a la madre y partió hacia la tierra de Israel. 

22 Mas habiendo oído que en Judea reinaba Arquelao en lugar de su padre Herodes, temió ir allá y, advertido en sueños se retiró a la región de Galilea,

23 yendo a habitar en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliese lo dicho por los profetas: "Será Nazareno"

 

 

 21  En el Templo: Lc 2, 40-50

 

40 El Niño crecía y se fortalecía lleno de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba en El.

41 Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.

42 Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, cumplir el rito festivo,

43 y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo advirtieran.

44 Pensando que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día. Buscáronle entre parientes y conocidos,

45 al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya.

46 Al cabo de tres días le hallaron el el Templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles.

47 Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas

48 Cuando sus padres le vieron, quedaron sorprendidos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote.

49 Y El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?

50 Ellos no entendieron lo que les decía.

 

 

 22  Vida oculta: Lc 2, 51-52  NOTA 12: LA SAGRADA FAMILIA EN NAZARET

 

51 Bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón.

52 Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres.

 

 

 23  Misión de Juan: Lc 3, 1-6  NOTA 13: SITUACION CRONOLOGICA Y BAUTISMO DE JUAN

 

1 En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, Tetrarca de Galilea, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias, tetrarca de Abilene,

2 bajo el pontificado de Anás y Caifás, fué dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto,

3 y vino por toda la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los pecados,

4 según está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: "Voz que pregona en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.

5 Todo valle sea rellenado, y todo monte y collado allanado, y los caminos tortuosos rectificados, y lo escarpado sea nivelado.

6 Y toda carne verá la salvación de Dios (Is 40, 3-5)"

 

 

 24  Predicación de penitencia: Mc 1, 5-6

 

5 Acudían a él de toda la región de Judea, todos los moradores de Jerusalén, y se hacían bautizar por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6 Llevaba Juan un vestido de pelos de camello, y un cinturón de cuero ceñía sus lomos, y se alimentaba de langostas y miel silvestre.

 

 

 25  Frutos de arrepentimiento: Lc 3, 7-9

 

7 Y decía a las muchedumbres que venían a hacerse bautizar por él: Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que llega?

8 haced, pues, dignos frutos de penitencia y no andéis diciéndoos: Tenemos por padre a Abraham. Porque yo os digo que puede Dios hacer surgir de estas piedras hijos de Abraham.

9 Ya está el hacha puesta a la raíz del árbol; todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego

 

 

 26  Caridad y justicia: Lc 3, 10-14  NOTA 14: ACTIVIDAD DE LOS PUBLICANOS

 

10 Las muchedumbres le preguntaban: pues ¿qué hemos de hacer?

11 El respondía: el que tiene dos túnicas, dé una al que no la tiene, y el que tiene alimentos haga lo mismo.

12 Vinieron también publicanos a bautizarse y le decían: Maestro, ¿qué hemos de hacer?

13 y les contestaba: no exigir nada fuera de lo que está tasado.

14 Le preguntaban también los soldados: ¿y nosotros qué hemos de hacer? Y les respondía: No hagáis extorsión a nadie ni denunciéis en falso y contentaos con vuestra paga

 

 

 27  Testimonio: Lc 3, 15-18 (Mt 3, 11-12; Mc 1, 7-8)

 

15 Hallándose el pueblo en ansiosa expectación y pensando todos entre sí de Juan si sería él el Mesías,

16 Juan respondió a todos diciendo: Yo os bautizo con agua, pero está llegando ya otro más poderoso que yo [(Mc 1) detrás de mi, al cual yo no soy digno de desatar, postrado,] la correa de sus sandalias; El os bautizará con el fuego del Espíritu Santo

17 Tiene en su mano el bieldo para limpiar su era y reunir el trigo en su granero; mas la paja la quemará con fuego que no se apagará nunca

18 Así, con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo su buena nueva

 

 

 28  Bautismo de Jesús: Mt 3, 14-17 (Mc 1, 9-11; Lc 3, 21-33)

 

[(Lc 3) Después que todo el pueblo se hubo bautizado (Mc 1) vino Jesús de Nazaret de Galilea y fué bautizado por Juan en el Jordán]

14 Juan intentaba disuadirlo diciendo: soy yo quien tiene necesidad de ser bautizado por tí y ¿vienes tú a mí?

15 Jesús le respondió: Déjame hacer ahora, porque conviene que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan le dejó hacer

16 Una vez bautizado Jesús salió del agua [(Lc 3) Estando en oración] Súbitamente los cielos se abrieron; y vió al Espíritu de Dios descender como una paloma y venir sobre El.

17 Y una voz, que venía del cielo, dijo: "Este es mi Hijo muy amado en quién me complazco" [(Lc 3) Tenía Jesús al comenzar, unos treinta años]

 

 

 29  Ayuno y tentaciones: Mt 4, 1-11 (Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13)  NOTA 15: EL MONTE DE LA TENTACION

 

1 Entonces, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo [(Lc 4) viviendo con los animales salvajes]

2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre

3 Se acercó a El el tentador

4 y le dijo: Si eres Hijo de Dios manda que estas piedras se conviertan en pan. El respondió: Está escrito "El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Deut 8, 3)

5 Entonces el diablo le llevó a la ciudad santa [(Lc 4) de Jerusalén], le colocó sobre el pináculo del templo

6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo; porque está escrito: "Dará órdenes a los ángeles acerca de ti y te cogerán en sus manos, para que tu pie no tropiece en piedra alguna" (Ps 90, 10-11)

7 Jesús le respondió: También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios" (Dt 6, 10)

8 De nuevo le llevó el diablo a un monte muy elevado, le hizo ver todos los reinos del mundo con su magnificencia,

9 y le dijo: Todas estas cosas te daré, si caes postrado para adorarme.

10 Entonces Jesús le contestó: Vete Satanás !; porque está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y solamente a El darás culto" (Dt 6, 13)

11 Entonces le dejó el Diablo [(Lc, 4) hasta otra ocasión] y se acercaron los ángeles para servirle

 

 

 30  Declaraciones de Juan Bautista: Jn 1, 19-28  NOTA 16:  LA BETANIA TRANSJORDANA. MAPA DE LAS PRIMERAS ACTIVIDADES

 

19 Declaraciones de Juan, cuando los Judíos de Jerusalén le enviaron sacerdotes y levitas para interrogarle: Quién eres tú

20 Confesó llanamente la verdad y abiertamente declaró: No soy yo el Mesías

21 Entonces, que ?, le preguntaron. Eres Elías ? Y respondió: No soy. Eres el Profeta ? Y contestó: No.

22 Pero le acosaban con insistencia: Quién eres ?, para que demos respuesta a los que nos han enviado. Qué dices de ti mismo ?

23 Respondió: Según dice el profeta Isaías (Is 40, 3),"yo soy la voz que pregona en el desierto: Trazad en línea recta el camino del Señor"

24 Los enviados eran fariseos,

25 y seguían su interrogatorio: Por qué pues bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta ?

26 Juan les respondió: Yo bautizo con agua; entre vosotros está aquel a quien vosotros no conocéis,

27 el que ha de venir después de mí, al cual yo no soy digno de soltar la correa de su sandalia.

28 Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan solía bautizar

 

 

 31 Cordero de Dios: Jn 1, 29-34

 

29 Al día siguiente vio a Jesús caminando hacia él, y exclamó: Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.

30 Este es Aquel de quien yo dije: detrás de mi llega uno que ha sido puesto delante de mí, porque existía antes que yo.

31 Y yo no lo conocía; pero he venido a bautizar con agua para manifestarlo a Israel.

32 Juan hizo esta declaración: "He visto el Espíritu bajar del cielo, como una paloma, y posarse sobre El"

33 Yo no le conocía, pero quien me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquel sobre quien vieres descender y permanecer el Espíritu, es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.

34 Yo lo he visto y declaro que es el Hijo de Dios

 

 

 32 Juan, Andrés y Pedro: Jn 1, 35-42  NOTA 17: EL PRIMER ENCUENTRO

 

35 Al día siguiente continuaba allí Juan con dos de sus discípulos,

36 y viendo pasar a Jesús, dice: Mirad el Cordero de Dios

37 Al oír esto los discípulos se fueron en pos de Jesús.

38 Volviéndose Jesús y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Respondiéronle: Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde vives?

39 Les contestó: Venid y lo veréis; fueron, pues, y vieron dónde vivía y aquel día lo pasaron en su casa; eran las cuatro o cinco de la tarde, poco más o menos.

40 Uno, de los dos que había oído a Juan y seguido a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro.

41 Con quien primero se encontró fue con su hermano Simón, al cual refirió: Hemos hallado al Mesías (que quiere decir Cristo)

42 Le condujo hasta Jesús. Fijando en él su mirada, dijo Jesús: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que quiere decir Pedro)

 

 

 33 Felipe y Natanael: Jn 1, 43-51  NOTA 18: VIDA DE S.BARTOLOME, SITUACION DE BETSAIDA

 

43 Al día siguiente decidió Jesús salir hacia Galilea y, encontrándose con Felipe, le dijo: Sígueme.

44 Era Felipe natural de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro.

45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y los Profetas, a Jesús, hijo de José el de Nazaret

46 ¿De Nazaret, puede salir algo bueno?, le contestó Natanael. Felipe insistió: Ven y lo verás.

47 Viendo Jesús que Natanael venía hacia él, exclamó: aquí llega un auténtico israelita, en quien no cabe doblez.

48 Natanael le preguntó: ¿De qué me conoces? Le respondió Jesús: Antes de que Felipe te llamase, te vi yo cuando estabas debajo de la higuera.

49 Replicó Natanael: Rabbí, tu eres el hijo de Dios, tu eres el Rey de Israel.

50 Jesús le contestó: ¿Has creído porque te he dicho que te vi debajo de la higuera? Cosas mayores verás.

51 Y añadió: Ciertamente os digo: Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.

 

 

 34 Bodas de Caná: Jn 2, 1-11  NOTA 19: DATOS GEOGRAFICOS Y DETALLES NARRATIVOS

 

1 Tres días después, se celebró una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba entre los invitados.

2 Fueron también invitados a la boda Jesús y sus discípulos.

3 Faltando el vino, dijo a Jesús su Madre: No tienen vino.

Le respondió Jesús, ¿qué nos va a mí y a ti? Aún no ha llegado mi hora.

5 La madre dijo a los sirvientes: Haced lo que El os mande.

6 Había allí seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, cuya capacidad oscilaba entre los ochenta a ciento veinte litros.

7 Jesús ordenó a los sirvientes: llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta arriba.

8 Luego añadió: Sacad ahora y llevad al jefe del comedor. Así lo hicieron.

9 Apenas el jefe de comedor probó el agua convertida en vino, no sabiendo de dónde era (aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al novio,

10 para decirle: Todos ponen al principio el vino mejor; y cuando los invitados ya han bebido bien, sirven el mas flojo. Tú has guardado hasta ahora el vino mejor.

11 Este fue el primer milagro de Jesús. Lo hizo en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en El

 

 

 35 Cafarnaún: Jn 2, 12  NOTA 20: SITUACION DE CAFARNAUM

 

12 Después bajó a Cafarnaum, con su madre, sus parientes y discípulos permaneciendo allí no muchos días

 

 

 36 Expulsión de vendedores: Jn 2, 13-25  NOTA 21: POR QUÉ ESTABAN LOS VENDEDORES

 

13 Próxima ya la Pascua de los judíos, subió Jesús a Jerusalén.

14 Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas sentados tras de sus mesas.

15 Y haciendo un látigo con unas cuerdas, los arrojó a todos del templo, también a las ovejas; desparramó el dinero de los cambistas y derribó las mesas

16 Y dijo a los que vendían palomas: Llevad esto fuera de aquí; no convirtáis la casa de mi Padre en un mercado.

17 Recordaron sus discípulos la frase de la Escritura: "Me consumirá el celo de tu templo" (Ps 68, 9).

18 Los judíos, encarándose con El, le preguntaron: ¿Qué señal nos muestras que justifica lo que haces?

19 Jesús les respondió: Destruid este templo y yo lo reedificare en tres días.

20 Le dijeron los judíos: Cuarenta y seis años se tardó en la construcción de este templo, y ¿tú lo vas a edificar en tres días?

21 Mas El aludía al templo de su cuerpo

22 Cuando resucitó de entre los muertos, se percataron los judíos de lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en la palabra de Jesús

23 Durante su estancia en Jerusalén, por la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en El, viendo los milagros que hacía.

24 Jesús, en cambio, no se fiaba de ellos, porque los conocía bien.

25 Y no necesitaba que nadie le diera testimonio de nadie, porque El mismo conocía bien el interior de cada uno.

 

 

 37 Nicodemo: Jn 3, 1-13

 

1 Un fariseo, aristócrata entre los judíos, llamado Nicodemo,

2 se acercó a Jesús por la noche para decirle: Maestro, sabemos que vienes como doctor de parte de Dios, pues nadie puede obrar los prodigios que Tú obras, si Dios no estuviese con él.

3 Le respondió Jesús: En verdad en verdad te digo, que quien no naciere de arriba, no puede ver el reino de Dios.

4 Le replicó Nicodemo: ¿Cómo puede nacer un hombre ya viejo? ¿Podrá acaso entrar nuevamente en el seno de su madre para nacer?

5 En verdad en verdad te digo, que quien no naciere del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

6 Lo que nace de la carne, carne es; pero lo que nace del Espíritu, Espíritu es.

7 No te extrañe que te haya dicho: Os conviene nacer de arriba.

8 El viento sopla donde le place, y tu oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así sucede con todo el que nace del Espíritu.

9 Repuso Nicodemo: ¿Cómo puede realizarse esto?.

10 Jesús le contestó: ¿Eres doctor de Israel y no entiendes estas cosas?

11 En verdad te digo: Nosotros hablamos de lo que sabemos, y testimoniamos acerca de lo que hemos visto y todavía no creéis nuestro testimonio.

12 Si no creéis cuando os hablo de cosas terrenas, ¿cómo vais a creer si os hablo de cosas celestiales?

13 Sin embargo, nadie ha subido al cielo, sino el que ha bajado del cielo, el Hijo del hombre

 

 

 38 Luz y tinieblas: Jn 3, 14-21

 

14 Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, del mismo modo es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;

15 para que todo el que crea en el El tenga la vida eterna

16 Pues de tal modo amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo unigénito, a fin de que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna.

17 Porque Dios no envió su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que mediante El se salve el mundo.

18 Quien cree en El no está condenado, pero quien no cree ya está condenado, porque no creyó en el Hijo unigénito de Dios.

19 Aquí radica la condenación: En que la Luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas a la Luz, porque sus obras eran malas.

20 Pues quien obra la maldad, aborrece la luz y no camina hacia la luz, para que no se le echen en cara sus obras.

21 Quien, al contrario, obra según la verdad, camina hacia la luz, a fin de manifestar que sus obras han sido hechas según Dios.

 

 

 39 Ultimo testimonio: Jn 3, 22-35

 

22 Después, Jesús marcho con sus discípulos al territorio de Judea, donde moraba con ellos y bautizaba.

23 También Juan bautizaba en Ainón, cerca de Salim, donde el agua era abundante y la gente venía a hacerse bautizar.

24 Pues Juan aún no había sido encarcelado.

25 Originóse una disputa entre los discípulos de Juan y un judío acerca del bautismo.

26 Y llegándose a Juan, le dijeron: Maestro, Aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, en cuyo favor declaraste, he aquí que bautiza y todos corren hacia El.

27 Respondió Juan: Nadie puede atribuirse sino lo que le ha sido dado del cielo,

28 vosotros mismos sois testigos de lo que yo he dicho: No soy el Cristo, sino su heraldo.

29 Quien posee a la esposa es el esposo; el amigo que está allí para escuchar la voz del esposo, se alegra intensamente al oír su voz. Esta es mi alegría; ahora es completa ya.

30 Conviene que El crezca y que yo me achique.

31 Quien viene de arriba es superior a todos. Quien viene de la tierra es terreno y habla de cosas terrenas. Quien viene de arriba está por encima de todos y

32 es testigo de lo que ha visto y oído, pero nadie admite su testimonio.

33 Quien lo admite certifica que Dios es veraz;

34 pues Aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque le comunica el Espíritu sin medida.

35 El Padre ama al Hijo y ha puesto en sus manos todas las cosas.

36 Quien cree en el Hijo tiene la vida eterna; quien no cree en el Hijo no poseerá la vida, sino que la ira permanece sobre él.

 

 

 40 Jesús vuelve a Galilea: Jn 4, 1-4  NOTA 22: REFERENCIA AL CAMINO

 

1 Pero cuando conoció Jesús que los fariseos habían sabido que El reunía más discípulos, y bautizaba más que Juan,

2 aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,

3 dejó la Judea y partió nuevamente hacia Galilea.

4 Debía por tanto pasar por Samaria.

 

 

 41 La Samaritana: Jn 4, 5-26  NOTA 23: LOCALIZACION DE SICAR, VIDA DE STA.POTINA, LA SAMARITANA

 

5 Llegó, pues, a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, cerca de la finca que legó Jacob a su hijo José;

6 allí estaba  el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Eran las doce del mediodía poco más o menos.

7 Llegó una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber.

8 Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar comida.

9 Respondiole la mujer samaritana: Siendo Tú judío, ¿Cómo me pides de beber a mi, que soy samaritana? porque los judíos no se avienen con los samaritanos

10 Replicole Jesús: Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, sin duda le pedirías tú y El te daría agua viva.

11 Señor, le dijo la mujer, no tienes cubo y el pozo es profundo; ¿De dónde pues vas a sacar el agua viva?

12 ¿Acaso eres Tú más que nuestro padre Jacob, que nos dejó el pozo, de donde bebió él, sus hijos y sus ganados?.

13 Respondió Jesús: Quien bebe este agua sentirá de nuevo la sed.

14 Pero quien beba el agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed, sino que, el agua que yo le daré, será en él una fuente que le llevará hasta la vida eterna.

15 Señor, le dijo la mujer, dame de este agua, para que no tenga sed ni venga aquí a sacarla.

16 Jesús le contestó: Ve, llama a tu marido y vuelve.

17 Respondió la mujer: No tengo marido. Díjole Jesús: Tienes razón al decir que no tienes marido,

18 porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido. En esto dices verdad.

19 Señor, replicó la mujer, veo que eres un profeta.

20 Nuestros antepasados adoraron en este monte; pero vosotros decís que es en Jerusalén donde hay que adorar.

21 Díjole Jesús: Créeme a Mí, mujer, porque ha llegado ya la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, pues la salvación viene de los judíos.

23 Pero llega la hora, y es ésta ya, cuando los verdaderos adoradores adoren al Padre en espíritu y en verdad. Pues éstos son los adoradores que Dios quiere.

24 Dios es espíritu, y sus adoradores deben adorarlo en espíritu y en verdad.

25 La mujer le respondió: Sé que el Mesías, llamado Cristo, va a venir; cuando El venga nos lo manifestará todo.

26 Soy yo, que estoy hablando contigo, le dijo Jesús.

 

 

 42 Samaritanos: Jn 4, 27-42

 

27 En esto llegaron sus discípulos y se maravillaron de que hablase con una mujer. Sin embargo, ninguno le dijo: ¿Qué peguntas o qué hablas con ella?

28 Luego, la mujer dejó su cántaro y se fue a la ciudad para decir a sus conciudadanos:

29 Venid a ver un hombre que me ha dicho cuanto he hecho. ¿Acaso será éste el Cristo ?

30 Salieron de la ciudad y se encaminaron hacia El.

31 Mientras tanto, los discípulos lo instaban diciendo: Maestro, come.

32 El les respondió: Yo tengo para comer un manjar que vosotros no conocéis.

33 Los discípulos se decían unos a otros: ¿Alguien le habrá traído de comer?

34 Mi alimento, les dijo Jesús, consiste en hacer la voluntad del que me ha enviado y en llevar a cabo su obra.

35 ¿No decís vosotros: Dentro de cuatro meses llegará la siega? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y contemplad los campos blancos ya para la siega.

36 El segador percibe el salario y recoge el fruto para la vida eterna, a fin de que se alegren por igual tanto el que siembra como el que siega.

37 Porque aquí se cumple el refrán: Uno es el que siembra y otro el que siega.

38 Yo os he enviado a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajarán y vosotros os habéis beneficiado de su trabajo

39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en El, fundados en la palabra de la mujer, que afirmaba: Me descubrió todo cuanto he hecho.

40 Por eso, cuando los samaritanos se presentaron a Jesús le rogaban que se quedase con ellos. Y se quedo allí dos días.

41 Y creyeron mucho mas al oírle a El mismo.

42 Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu palabra. Nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que El es verdaderamente el Salvador del mundo.

 

 

 43 Galileos: Jn 4, 43-45

 

43 Al cabo de los dos días salió de allí hacia Galilea.

44 Aunque Jesús había dicho que ningún profeta es honrado en su propia tierra.

45 Pero cuando llegó a Galilea fue bien recibido por los galileos que habían visto cuanto había realizado en Jerusalén durante la Pascua, ya que también ellos habían ido a la fiesta.

 

 

 44 El hijo del oficial: Jn 4, 46-54  NOTA 24: DISTANCIA ENTRE CANA Y CAFARNAUM "que bajase a curar"

 

46 Volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Estaba allí un funcionario de la Corte que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún.

47 Oyendo que Jesús había venido de Judea a Galilea, fué a su encuentro y le suplicó que bajase a curar a su hijo, que se estaba muriendo.

48 Jesús le dijo: Si no veis milagros y prodigios no creéis.

49 El funcionario de la corte le respondió: Señor, ten la bondad de bajar antes que muera mi hijo.

50 Le replicó Jesús: Vete, tu hijo está bien. El hombre creyó en la palabra de Jesús y se alejó.

51 Mientras él caminaba, salieron a su encuentro sus criados para decirle: Tu hijo está bien.

52 Les preguntó la hora en que había comenzado a sentirse mejor; ayer, hacia la una del mediodía, respondieron ellos.

53 Comprobó el padre que esta misma era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo está bien. Y creyeron él y toda su familia.

54 Este fue el segundo milagro realizado por Jesús a su regreso de Judea a Galilea

 

 

 45 Predicación fallida: Lc 4, 16-30  NOTA 25: EL MONTE DE LA PRECIPITACION

 

16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y entró, según costumbre, un sábado en la sinagoga, y se levantó a hacer la lectura.

17 Se le entregó el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, halló el pasaje en que está escrito:

18 "El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha consagrado; me ha enviado a predicar la buena nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos la liberación, y el don de la vista a los ciegos;

19 a poner en libertad a los oprimidos; a promulgar un año de gracia al Señor" (Is 61, 1; 63, 6)

20 Y enrollando el libro, lo entregó al ministro y se sentó. Y los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en El.

21 Comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura, en vuestra presencia.

22 Todos daban testimonio de El y se admiraban de las palabras llenas de gracia que brotaban de sus labios, y decían. ¿No es Este el hijo de José?

23 Y les respondió: Me vais a aplicar sin duda este refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Haz aquí, en tu tierra, cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaún.

24 Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.

25 Ciertamente os digo: Muchas viudas había en Israel en tiempo de Elías, cuando el cielo permaneció sin llover por espacio de tres años y seis meses, ocasionando grande hambre en todo el país;

26 sin embargo, a ninguno fue enviado, sino sólo a una viuda que vivía en Sarepta, en territorio de Sidón.

27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y solamente fue curado Naaman el sirio.

28 Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de cólera.

29 Se levantaron y lo expulsaron de la ciudad y lo llevaron hasta la cima del monte sobre la cual estaba edificada su ciudad, con intención de despeñarlo.

30 Mas El, pasando por entre ellos, se marchó.

 

 

 46 Reside en Cafarnaún: Mt 4, 13-17  NOTA 26: CAFARNAUM  "VIA MARIS"

 

13 Y, dejando Nazaret, fijó su residencia en Cafarnaum, junto al mar, en los confines de Zabulón y Neftalí,

14 para que se cumpliese el oráculo del profeta Isaías:

15 "Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar desde la Transjordania, Galilea de los gentiles.

16 El pueblo que yacía en las tinieblas ha visto una gran luz, y sobre aquellos que estaban sentados  en la región sombría de la muerte se levantó una luz" (Is 9, 1).

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar. Decía: Convertíos; porque el Reino de los Cielos está cerca.

 

 

 47 Pesca milagrosa: Lc 5, 1-11 (Mt 4, 18-22; Mc 1, 16-22)  NOTA 27: DESCRIPCION DEL LAGO, TRAVESIA DE PEREGRINOS

 

[(Mc 1) Cuando pasaba junto al mar de Galilea vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, los cuales tenían echadas las redes en el mar, pues eran pescadores]

1 Encontrándose Jesús una vez a orillas del lago de Genesaret, la multitud se apretujaba en torno a El para oír la palabra de Dios.

2 Y vio dos barcas a la orilla del lago; los pescadores, que habían bajado de ellas, estaban limpiando las redes.

3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejase un poco de la tierra y sentándose, adoctrinaba desde la barca a la multitud.

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.

5 Le respondió Simón: Durante toda la noche hemos trabajado penosamente y no hemos pescado nada, pero confiando en tu palabra, echaré las redes.

6 Hecho esto, pescaron tal cantidad de peces, que las redes se rompían.

7 E hicieron señales a los compañeros de la otra barca, para que vinieran en su ayuda. Acudieron ellos, y de tal modo llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

8 Viendo esto Simón Pedro se echó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador!

9 Es que el estupor se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la cantidad de pesca que habían logrado,

10 lo mismo que de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas, en adelante serás pescador de hombres.

11 Y, después de conducir las barcas a tierra, lo abandonaron todo y le siguieron.

[(Mc 1) No habían andado mucho cuando vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban a su vez en la barca preparando las redes. Al punto los llamó también. Y ellos dejando a su padre, Zebedeo, en la barca con los jornaleros, se fueron en pos de El]

 

 

 48 Endemoniado: Mc 1, 21-28 (Lc 4, 31-37)

 

21 Entraron en Cafarnaún; y llegado el sábado fue a enseñar a la sinagoga,

22 y se admiraban de sus enseñanzas, pues les adoctrinaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

23 Estaba entonces en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu inmundo, que vociferó diciendo:

24 Qué tienes que ver Tú con nosotros, Jesús Nazareno? Has venido a perdernos. Sé quien eres, el Santo de Dios.

25 Jesús le increpó diciendo: Enmudece y sal de él.

26 Y el espíritu impuro, atormentándole y gritando estrepitosamente, salió de él [(Lc 4) sin causarle mal alguno].

27 Todos se quedaron atónitos, hasta el punto que se preguntaban unos a otros: Qué es esto? Una enseñanza nueva y llena de autoridad!; pues manda a los espíritus impuros y le obedecen.

28 Pronto su fama llegó a todas partes por las regiones circundantes de Galilea.

 

 

 49 La suegra de Pedro: Lc. 4, 38-41 (Mt 8, 14-17; Mc 1, 29-34)  NOTA 28: LA CASA DE S. PEDRO

 

38 Saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba aquejada de una fiebre muy alta e intercedieron ante El en su favor.

39 Se inclinó hacia ella, conminó a la fiebre, y la fiebre cedió completamente; levantándose enseguida, se puso a servirles.

40 A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de cualquier clase de enfermedad, se los traían, y El, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los iba curando.

41 De muchos de ellos también salían demonios que gritaban así: ¡Tú eres el Hijo de Dios!. E increpándolos, no les permitía decir que sabían que El era el Mesías.

 

 

 50 Extiende la predicación: Lc 4, 42-44 (Mt 4, 23-25; Mc 1, 35-39)  NOTA 29: AMBITO GEOGRAFICO

 

42 Al ser de día, [(Mc 1) antes de amanecer, se levantó Jesús, salió y se alejó a un lugar solitario, donde se puso en oración. Tras El se fueron Simón y sus compañeros, y al encontrarlo le dijeron: Todos te andan buscando. El les respondió: Encaminémonos hacia otra parte, a los poblados cercanos, para predicar yo allí también; pues para esto he venido.] Y cuando dieron con El, intentaron retenerle a su lado.

43 Mas El les dijo: También debo anunciar la buena nueva del reino de Dios a las demás ciudades, pues para esto he sido enviado.

44 Y así andaba predicando por las sinagogas de Judea, [(Mc 1) por toda Galilea, (Mt 4) predicando la buena nueva del reino y curando toda clase de enfermedades y toda dolencia en el pueblo (Mc 1) y arrojando también a los demonios.

(Mt 4) Su fama se extendió a toda la Siria; y le traían a todos los que se encontraban mal de cualquier clase de enfermedad y oprimidos por cualquier dolor, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curaba. Y le seguía una gran muchedumbre de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén y del otro lado del Jordán.]

 

 

 51 Oca a un leproso: Mc 1, 40-45 (Mt 8, 1-4; Lc 5, 12-16)

 

40 Se acercó a El un leproso, invocándole y diciéndole de rodillas, [(Lc 5) cayendo rostro en tierra]: Si quieres, me puedes limpiar.

41 Y El, conmovido, extendió la mano y lo tocó diciendo: Quiero, queda limpio.

42 Y al instante se le quitó la lepra, quedando limpio.

43 Luego, conminándole, le hizo alejarse con estas palabras:

44 Mira, no digas nada a nadie; sino marcha, muéstrate al sacerdote y, por tu purificación, ofrece lo que ordenó Moisés, para que sirva de prueba del hecho.

45 Pero él, cuando marchó, comenzó a publicarlo todo divulgando el hecho, de modo que Jesús no podía entrar públicamente en ciudad alguna; antes bien, se quedaba fuera en lugares solitarios; pero de todas partes venían a El.

[(Lc 5) Y acudía numerosa gente a oírle y alcanzar remedio a sus enfermedades. Mas El se retiraba a sitios solitarios y se entregaba a la oración]

 

 

 52 El paralítico de Cafarnaún: Mt 9, 1-18 (Mc 2, 1-12; Lc 5, 17-26)  NOTA 30: CONSTRUCCION DE LOS TEJADOS EN CAFARNAUM

 

1 Subiendo a una barca, atravesó el lago y vino a su ciudad.

2 Le llevaron allí un paralítico, acostado en el lecho. [(Mc 2) Y tantos se congregaron, que ni en el patio cabían. El les dirigía la palabra. Entonces le trajeron al paralítico, transportado por cuatro personas. Y al no poder

presentárselo a causa de la multitud, descubrieron el techo por donde El estaba y, hecho un agujero, fueron descolgando la camilla en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de aquellas personas, le dijo al paralítico: Hijo mío, tus pecados quedan perdonados. Pero estaban allí sentados algunos escribas que se pusieron a razonar en su interior: (Lc 5) ¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?]

4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

5 ¿Qué es más fácil decir: Perdonados te quedan tus pecados, o decir: Levántate y anda?

6 Pues bien, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados, levántate, dijo al paralítico, toma tu camilla y vete a tu casa.

7 Y él se levantó y se fue a su casa.

8 Al ver esto, las muchedumbres quedaron sobrecogidas de temor y glorificaban a Dios por haber concedido tal poder a los hombres.

 

 

 53 Vocación de S.Mateo: Mt 9, 9-13 (Mc 2, 13-17; Lc 5, 27-32)  NOTA 31: RECAUDADORES DE IMPUESTOS

 

9 Al salir de allí, vio Jesús a un hombre, [(Lc 5) publicano, (Mc 2) Leví, hijo de Alfeo,] llamado Mateo, sentado a la mesa de recaudación de tributos, y le dijo: Sígueme. El se levantó al punto y le siguió, [(Lc 5) abandonándolo todo, y Leví le ofreció en su casa un gran convite.]

10 Estando Jesús sentado a la mesa en su casa, vinieron también muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a la mesa con El y con sus discípulos.

11 Al ver esto los fariseos, preguntaban a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y los pecadores?

12 Lo oyó Jesús y respondió: No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos.

13 Id  y aprended lo que significa: "Prefiero la misericordia al sacrificio" (Os 6, 6). Porque Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

 

 

 54 Ayuno: Mt 9, 14-17 (Mc 2, 18-22; Lc 5, 33-39)

 

14 Entonces, se acercaron a El los discípulos de Juan [(Mc 2) y los fariseos que guardaban el ayuno] y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los discípulos de los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?

15 Jesús les respondió: ¿Acaso pueden estar tristes los invitados a la boda, mientras está con ellos el esposo? Días vendrán en que les será quitado el esposo; entonces ayunarán.

16 Nadie echa un remiendo de paño sin abatanar a un vestido viejo, porque la pieza tira del vestido y la rotura se hará mayor.

17 Ni se echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, se rompen los odres, el vino se derrama y los odres se echan a perder. El vino nuevo se echa en odres nuevos y de este modo los dos se conservan.

17 [(Lc 5) Ningún catador de vino añejo quiere el nuevo, porque dice: El añejo es mejor]

 

 

 55 El paralítico de la piscina probática: Jn 5, 1-13  NOTA 32: PISCINA PROBATICA, HISTORIA. CASA DE SANTA ANA

 

1 Después de esto, celebrándose la fiesta de los judíos, subió Jesús a Jerusalén.

2 Hay en Jerusalén, una piscina llamada de las Ovejas, en hebreo Bethesda, con cinco pórticos.

3 En estos pórticos yacían muchos enfermos: ciegos, cojos, paralíticos, esperando el movimiento del agua.

4 Pues un ángel del Señor bajaba de cuando en cuando a la piscina y agitaba el agua; y el que primero se zambullía, después de ser agitada el agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que padeciese.

5 Había allí un hombre que ya llevaba treinta y ocho años enfermo.

6 Viéndolo Jesús acostado y dándose cuenta del mucho tiempo que llevaba así, le dijo: ¿Quieres curarte?

7 Le respondió el enfermo: Señor, no tengo un hombre que me eche a la piscina, al ser agitada el agua; cuando yo intento ir, otro ha bajado ya.

8 Díjole Jesús: Levántate, toma tu camilla y márchate.

9 Inmediatamente quedó curado este hombre, tomó su camilla y se marchó. Aquel día era sábado.

10 Por eso los judíos decían al recién curado: Siendo sábado no te está permitido llevar tu camilla.

11 El que me ha curado, les respondió, Ese mismo me ha dicho: Toma tu camilla y márchate.

12 Le preguntaron: ¿Quién es el que te ha dicho: Toma tu camilla y márchate ?

13 Pero el recién curado no sabía quien era, porque Jesús se había escabullido entre la multitud que había en aquel lugar.

 

 

 56 Jesús se declara Dios: Jn 5, 14-18

 

14 Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: Ya ves que has sido curado; no peques más, pues podría acontecerte algo peor.

15 Marchó el hombre y contó a los judíos que era Jesús quien lo había curado.

16 Por esto perseguían los judíos a Jesús, porque realizaba estas cosas en sábado.

17 Pero El les respondió: Mi Padre sigue trabajando hasta ahora, por eso trabajo yo también.

18 Pero esto sirvió para que los judíos con mas ardor intentaran matarlo: Porque no solo quebrantaba el sábado, sino porque llamaba Padre suyo a Dios, haciéndose igual a Dios.

 

 

 57 Apología de Jesús: Jn 5, 19-30

 

19 Jesús les respondió: Ciertamente os digo: No puede el Hijo hacer nada por propia iniciativa, sino lo que ve hacer al Padre; lo que Este hace, eso mismo hace también el Hijo,

20 porque el Padre ama al Hijo y le manifiesta todo cuanto hace; y le comunica todavía obras mayores que éstas, para que vosotros os maravilléis.

21 Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.

22 Pues el Padre no juzga a nadie, sino que todo el poder de juzgar lo ha concedido al Hijo.

23 Para que todos honren al Hijo lo mismo que honran al Padre. Quien no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que lo ha enviado.

24 En verdad, en verdad os digo: Quien escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado tiene la vida eterna y no es sometido a juicio, pues ha pasado ya de la muerte a la vida.

25 En verdad os digo: Va a venir la hora, y ya estamos en ella, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que la escuchen vivirán.

26 Así como el Padre tiene la vida en Sí mismo, de igual modo ha concedido al Hijo tener vida en Sí mismo.

27 Y le ha dado poder para juzgar, porque es el Hijo del hombre.

28 No os maravilléis de esto, pues va a llegar la hora en la cual todos cuantos están en los sepulcros oirán su voz.

29 Y saldrán los que hicieron el bien para la resurrección de la vida; los que hicieron el mal para la resurrección de la condenación.

30 Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo según lo que he oído y mi juicio es justo, porque no hago mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

 

 

 58 Testimonio sobre Juan: Jn 5, 31-35

 

31 Si yo soy testigo de mí mismo, mi declaración no es válida;

32 Otro es el que declara en mi favor y sé que la declaración que presta en mi favor es digna de fe.

33 Vosotros enviasteis a preguntar a Juan, y declaró según la verdad;

34 Yo no pretendo invocar en favor mío declaración alguna de hombre, sino que digo estas cosas para vuestra salvación.

35 Aquel era la antorcha que arde y luce, pero vosotros no quisisteis alegraros en su luz, sino por breve tiempo.

 

 

 59 Obras de Jesús: Jn 5, 36-38

 

36 Yo tengo una declaración más fuerte que la de Juan: Las obras que el Padre me ha encargado llevar a feliz término, las mismas que estoy realizando, prueban que el Padre me ha enviado.

37 Y el Padre, que me ha enviado, ha declarado en mi favor. Vosotros nunca habéis oído su voz ni contemplado su rostro.

38 Ni su palabra habita en vosotros, porque no creéis en Aquel a quien El ha enviado.

 

 

 60 Escrituras: Jn 5, 39-47

 

39 Vosotros examináis las Escrituras, porque pensáis en ellas hallar la vida eterna; pues bien, ellas declaran en mi favor.

40 Y no queréis venir a Mí para obtener la vida.

41 Yo no pretendo la gloria de los hombres;

42 además, veo que en vosotros no hay amor de Dios.

43 Yo he venido en nombre de mi Padre; sin embargo no me habéis recibido. Si alguno viniera en nombre propio, de seguro lo recibiríais.

44 ¿Cómo podéis creer vosotros, que os contentáis con la gloria recibida unos de otros y no buscáis la gloria que viene sólo de Dios?

45 No penséis que yo os vaya a acusar ante el Padre. Os acusa Moisés, en quien vosotros confiáis.

46 Porque si creyerais en Moisés, me creeríais también a Mí, pues él escribió acerca de Mí.

47 ¿Pero si no creéis en sus escritos, como creeréis en mis palabras?

 

 

 61 Sábado: Mt 12, 1-8 (Mc 2, 23-28; Lc 6, 1-5)

 

1 En cierta ocasión pasaba Jesús, en sábado, por unos sembrados. Sus discípulos, que tenían hambre, arrancaban espigas e iban comiéndolas.

2 Viéndolos los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.

3 El les respondió: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres tuvieron hambre?

4 ¿Cómo entró en la casa de Dios y comió con ellos los panes de la proposición que ni él ni sus compañeros podían comer, sino solamente los sacerdotes?

5 ¿O, no habéis leído en la Ley que los sacerdotes del templo quebrantan el sábado sin hacerse culpables?

6 Pues Yo os digo: Aquí hay algo más grande que el templo.

7 Y si hubieseis entendido lo que significa: "Prefiero la misericordia al sacrificio" (Os 6, 6), no hubieseis condenado a los inocentes.

8 Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado [(Mc 2) El sábado fue instituido para el hombre y no el hombre para el sábado]

 

 

 62 Hombre tullido: Mt 12, 9-14 (Mc 3, 1-6; Lc 6, 6-11)

 

9 Partiendo de allí entró en su sinagoga [(Lc 6) otro sábado].

10 Había allí un hombre, que tenía la mano [(Lc 6) derecha] seca. [(Mc 3) Espiándolo, (Lc 6) los escribas y fariseos estaban al acecho por ver si realizaba alguna curación en sábado, a fin de tener algo en que fundar su acusación.] Entonces le preguntaron: ¿Es lícito curar en sábado ? [(Lc 6) Pero El, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano seca: Levántate y ponte en medio; y levantándose, se mantuvo en pie firme Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿Qué es preferible en sábado, hacer bien o mal?, ¿salvar una vida o dejar que se pierda?]

11 El les respondió: ¿Hay alguno entre vosotros que, si la única oveja que tiene se le cae a un pozo en sábado, no vaya a cogerla para sacarla?

12 Pues, cuanto más vale un hombre que una oveja! Por eso, es lícito hacer el bien, también en sábado.

13 Después dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. La extendió y volvió a estar sana como la otra, [(Lc 6) mas ellos, llenos de insensatez, hablaban entre ellos acerca de lo que convenía hacer con Jesús.]

14 Entonces los fariseos, al salir, tuvieron consejo contra El, sobre el modo de perderle.

 

 

 63 Curaciones: Mt 12, 15-21 (Mc 3, 7-12)  NOTA 33: APUNTES GEOGRAFICOS

 

15 Jesús, al saberlo, se retiró de allí [(Mc 3) 7 con sus discípulos se fue junto al mar: y fue seguido de mucha gente de Galilea y de Judea,

8 y de Jerusalén, y de Idumea de Transjordania: también los de la comarca de Tiro y Sidón, en gran multitud, vinieron a verle, oyendo las cosas que hacía.

9 Y dijo a sus discípulos que tuviesen dispuesta una barca, para que el tropel de gente no le oprimiese.

10 Pues curaba a muchos, y se echaban encima de El, para tocarle todos los que tenían males.

11 Y los espíritus inmundos, al verle se arrodillaban delante de El, y gritaban diciendo:

12 Tú eres el Hijo de Dios. Mas El los conminaba con vehemencia para que no le descubriesen.]

17 Con lo cual se cumplió la profecía de Isaías que dice:

18 "Mirad este es mi Siervo, al que he elegido, mi Amado, en quien se complace mi alma. Yo pondré mi Espíritu sobre El, y El anunciará la justicia a las naciones.

19 No altercará ni gritará. No se oirá su voz en las plazas.

20 No terminará de romper la caña cascada, ni apagará la mecha humeante hasta que finalmente haga triunfar la justicia.

21 En su Nombre pondrán su esperanza los gentiles" (Is 42, 1-4)

 

 

 64 Vocación de los Apóstoles: Lc 6, 12-19 (Mt 10, 1-4; Mc 3, 13-19)  NOTA 34: LISTA DE LOS APOSTOLES

 

 

12 Por aquellos días se fue al monte para orar, y pasaba la noche haciendo oración a Dios.

13 Cuando fue de día, llamó a sus discípulos y escogió de entre ellos a doce, a quienes dio el nombre de Apóstoles. [(Mc 3) Llamó a los que le pareció bien, llegándose ellos hasta Jesús. Eran doce los que escogió para que permanecieran con El y para enviarlos a predicar, con poder de arrojar a los demonios:]

14 Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, y a Andrés, su hermano; a Santiago [(Mc 3) hijo de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a los que llamó Boanerger, que quiere decir Hijos del Trueno;] Felipe y Bartolomé,

15 a Mateo, [(Mt 10) el publicano], y a Tomás; a Santiago, el de Alfeo, y a Simón, [(Mc 3) el cananeo,] llamado Zelotes; a Judas [(Mt 10) Tadeo, hermano de Santiago,]

16 y Judas Iscariote, que sería el traidor.

17 Y al bajar con ellos, se paró en un lugar del campo, juntamente con los discípulos y un gran gentío de toda Judea y Jerusalén, de los países marítimos de Tiro y Sidón,

18 que habían venido a oírle y a ser curados de sus dolencias. Asimismo los vejados por espíritus inmundos eran curados.

19 Y todo el mundo procuraba tocarlo: porque salía de El una virtud que daba la salud a todos.

 

 

 65 Bienaventuranzas: Mt 5, 1-12 (Lc 6, 20-26)  NOTA 35: EL SERMON DE LA MONTAÑA

 

1 Cuando Jesús vio la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Sus discípulos se le acercaron.

2 Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

4 Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.

5 Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.

9 Bienaventurados los pacíficos porque serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os insulten, cuando os persigan y levanten contra vosotros toda clase de calumnias por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antecesores vuestros.

 

 

 66 Maldiciones: Lc 6, 24-26

 

 24 Mas, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!   25 ¡Ay de vosotros los que estáis hartos ahora, porque padeceréis hambre! ¡Ay de vosotros los que reís ahora, porque tendréis duelo y lloraréis!

 26 ¡Ay cuando los hombres hablen bien de vosotros; porque así hacían sus antepasados con los falsos profetas!

 

 

 67 La sal y la luz: Mt 5, 13-16 (Lc 11, 33-34)

 

13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se hiciese insípida, ¿con que se la volvería a salar? Para nada sirve, sino para ser arrojada fuera y ser pisada por los hombres.

14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no puede ocultarse;

15 ni se enciende una lámpara para colocarla debajo del celemín, sino sobre el candelero; y así alumbre a todos los que están en la casa.

16 Que vuestra luz brille de modo semejante ante los hombres, para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

 

 68 Cumplimiento de la Ley: Mt 5, 17-19

 

17 No sigáis pensando que he venido a abrogar la Ley o a los Profetas: No he venido a abrogar, sino para perfeccionar.

18 Porque en verdad os digo: Mientras existan el cielo y la tierra, ni un solo ápice o un rasgo de la Ley pasarán sin que todo se haya cumplido.

19 Por consiguiente, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos, aún de los más insignificantes, y enseñe a los otros ha hacer lo mismo, será el mas pequeño en el Reino de los Cielos.

 

 

 69 Faltar a la Caridad: Mt 5, 20-26

 

20 Porque os aseguro que si vuestra virtud no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

21 Habéis oído que fue dicho a los antiguos: "No matarás: aquel que matare, será sometido a juicio" (Ex 20, 13; 21, 12).

22 Pero Yo os digo: todo aquel que se enoje contra su hermano, será reo de juicio; el que lo llamare "raca", será reo del consejo. Mas quien le llamare fatuo, será reo del infierno.

23 Por eso, si vas a presentar tu ofrenda sobre el altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

24 deja allí tu ofrenda, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Ven después y ofrece tu don.

25 Arregla amistosamente las cosas con tu enemigo mientras estás con él en el camino, no sea que tu enemigo te entregue al juez, el juez te entregue al guardia y te metan en la cárcel.

26 En verdad te digo: no saldrás de allí mientras no hayas pagado el último céntimo.

 

 

 70 La Moral sexual: Mt 5, 27-30

 

27 Habéis oído que fue dicho: "no cometerás adulterio" (Ex 20, 14).

28 Pero Yo os digo: todo aquel que mira a una mujer, deseándola, ha cometido ya adulterio en su corazón.

29 Por tanto, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti; porque te conviene más que perezca uno de tus miembros, que todo tu cuerpo sea arrojado en el infierno.

30 Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; porque te conviene más que perezca uno de tus miembros, que todo tu cuerpo sea arrojado en el infierno

 

 

 71 Matrimonio: Mt 5, 31-32

 

31 También se dijo: "el que repudie a su mujer, déle el acta de repudio (Dt 24, 1).

32 Pero Yo os digo: todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de concubinato, la induce al adulterio; y aquel que se casa con la repudiada, comete adulterio.

 

 

 72 Juramento: Mt 5, 33-37

 

33 Igualmente habéis oído que fue dicho a los antiguos: "no perjurarás, sino que cumplirás lo que has jurado al Señor" (Ex 20, 7; Nm 30, 2)

34 Pero Yo os digo: No juréis en modo alguno: ni por el cielo, porque es trono de Dios;

35 ni por la tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

36 Tampoco jurarás por tu cabeza; porque eres incapaz de volver blanco o negro uno solo de tus cabellos.

37 Sea pues, vuestra palabra: sí, cuando es sí; no, cuando es no. Lo que pase de esto viene del espíritu del mal

 

 

 73 Ley del Talión: Mt 5, 38-42 (Lc 6, 2-36)

 

38 Habéis oído que fue dicho: "ojo por ojo y diente por diente" (Lv 34, 20).

39 Pero Yo os digo: No os venguéis del que os hace mal; mas si alguno te abofetea la mejilla derecha, preséntale la otra.

40 Y al que quiera litigar contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto.

41 Y si alguno te requiere para acompañarle mil pasos, vete con él otros dos mil.

42 Da al que te pida y no vuelvas el rostro al que te quiere pedir prestado, [(Lc 6) 30 y a quien te quita lo suyo, no se lo reclames]

 

 

 74 Buenos y malos: Mt 5, 43-48 (Lc 6, 27-28; 31-36)

 

43 Habéis oído que fue dicho: "amarás a tu prójimo (Lv 19, 18) y odiarás a tu enemigo"

44 Pero Yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen.

45 De este modo seréis hijos de vuestro Padre celestial, porque El hace salir su sol sobre buenos y malos y hace que llueva sobre justos y pecadores.

46 Porque si amáis a aquellos que os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿Acaso no hacen esto los mismos publicanos?

47 Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen esto también los paganos?

48 Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto. [(Lc 6) Y si diereis prestado a aquellos de quienes esperáis cobrar, ¿qué mérito es el vuestro? También los pecadores prestan a pecadores, con intención de recobrarlo.]

 

 

 

 75 Limosna: Mt 6, 1-4

 

1 Guardaos de hacer vuestras obras buenas delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario perderéis toda recompensa ante vuestro Padre que está en los cielos.

2 Por tanto, cuando des limosna, no permitas que vayan tocando la trompeta delante de tí. Así lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en los caminos, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo: recibieron su recompensa.

3 Cuando tu des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha,

4 para que tu limosna sea secreta; y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará

 

 

 76 Oración: Mt 6, 5-8

 

5 Cuando oréis, no imitéis a los hipócritas: ellos prefieren orar en público: en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo: recibieron su recompensa.

6 Tú, cuando quieras orar, retírate a tu habitación, ciérrate la puerta y ora a tu Padre que está allí, en secreto; y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará.

7 Cuando hagáis oración, no multipliquéis vanamente las palabras como los gentiles, pues creen que por su verborrea serán escuchados.

8 No os asemejéis a ellos, porque vuestro Padre conoce vuestras necesidades antes de que le pidáis

 

 

 77 Padre nuestro: Mt 6, 9-15

 

9 Orad pues de este modo: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,

10 venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

11 El pan nuestro de cada día dánosle hoy.

12 Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores,

13 y no nos sometas a la tentación, mas líbranos del mal.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus faltas, vuestro Padre celestial también os perdonará;

15 pero si vosotros no perdonáis a los demás, vuestro Padre tampoco os perdonará vuestras faltas.

 

 

 78 Penitencia: Mt 6, 16-18

 

16 Cuando ayunéis, no pongáis una cara tétrica como hacen los hipócritas: desfiguran su aspecto para hacer ver a los demás que ayunan. Con seguridad os digo: Recibieron su recompensa.

17 Tú, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara,

18 para no hacer ver a los demás que ayunas, sino solamente a tu Padre que está allí, en lo secreto, y tu Padre, que ve lo oculto, te recompensará.

 

 

 79 Bienes terrenos: Mt 6, 19-23

 

19 No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y el cardenillo los destruyen; y los ladrones horadan los muros para robarlos.

20 Amontonad, mas bien, tesoros en el cielo; pues allí ni la polilla ni el cardenillo los destruyen, ni los ladrones horadan los muros para robarlos.

21 Porque donde está tu tesoro, allí esta tu corazón.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado.

23 Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si pues, la luz que hay en tí es tinieblas, cómo serán las tinieblas mismas!

24 Nadie puede servir a dos señores: porque o bien odiará al uno y amará al otro o bien se adherirá al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y las riquezas.

 

 

 80 Divina Providencia: Mt 6, 25-33

 

25 Por eso os digo: No os inquietéis ansiosamente por vuestra vida, pensando qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido?

26 Observad las aves del cielo. No siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta; ¿No valéis vosotros más que ellas?

27 ¿Quién de vosotros, a fuerza de pensar, es capaz de prolongar un momento más su vida?

28 Y acerca del vestido, ¿por qué os preocupáis con tanta ansiedad? Observad como crecen los lirios del campo: No trabajan, ni hilan.

29 Y sin embargo, Yo os aseguro que ni Salomón, con toda su gloria, se vistió como uno de ellos.

30 Pues bien, si a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al fuego, Dios así la viste, ¿cuanto más a vosotros, hombres de poca fe?

31 Por eso, no estéis angustiados diciendo: Qué comeremos, qué beberemos, con qué nos vestiremos!

32 Los paganos buscan con ansiedad estas cosas.

33 Buscad pues, primero, el Reino y su justicia, todas estas cosas os serán dadas por añadidura.

 

 

 81 Fe: Mt 6, 34

 

34 No os inquietéis, pues por el día de mañana, porque el día de mañana tiene su preocupación propia. A cada día le basta su trabajo.

 

 

 82 Juicios: Lc 6, 36-42 (Mt 7, 1-6)

 

36 Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.

37 No juzguéis y no seréis juzgados; [(Mt 7) con el mismo juicio con que vosotros juzguéis, seréis juzgados;] no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.

38 Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida, desbordante se os echará en vuestro regazo; porque la medida que emplearéis con los demás, esa misma se empleará con vosotros.

39 Les propuso también una comparación: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego ? No caerán ambos en el hoyo?

40 No es el discípulo más que el maestro; sino que el discípulo más adelantado será como su maestro.

41 ¿Por qué te fijas en la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?

42 ¿O, cómo te  atreves a decir a tu hermano: Hermano, deja que saque la brizna que tienes en tu ojo, tu que no ves la viga que hay en el tuyo? Farsante, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás para sacar la brizna que está en el ojo de tu hermano.

[(Mt 7) 6 No deis las cosas santas a los perros ni echéis vuestras perlas a los puercos, no sea que las pisen con sus patas y se vuelvan contra vosotros para morderos]

 

 

 83 Oración perseverante: Mt 7, 7-11

 

7 Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.

8 Porque el que pide, recibe; el que busca halla; y al que llama, se le abre.

9 ¿Hay alguno que, cuando su hijo le pide pan, le de una piedra?.

10 Y, si le pide un pez, ¿le dará una serpiente?

11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que le piden!

 

 

 84 Puerta estrecha: Mt 7, 12-14

 

12 Por tanto, haced a los demás aquello que quisisteis que os hagan a vosotros. Este es el contenido de la Ley y los Profetas.

13 Entrad por la puerta estrecha; porque la puerta ancha y el camino espacioso llevan a la perdición, y son muchos los que caminan por ellos.

14 Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida!, y qué pocos son los que lo encuentran!.

 

 

 85 Falsos profetas: Mt 7, 15-20

 

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero que, en su interior, son lobos rapaces.

16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cogen, acaso, uvas de los espinos o higos de los abrojos?

17 Todo árbol bueno da buenos frutos y todo árbol malo da frutos malos.

18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producirlos buenos.

19 El árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

20 Por sus frutos, pues, los conoceréis.

 

 

 86 Señor, Señor: Mt 7, 21-23 (Lc 6, 43-46)

 

21 No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor!, ¿no hemos profetizado en tu Nombre?, ¿no hemos hecho milagros en tu Nombre?

23 Entonces Yo les diré: Jamás os he conocido. Apartaos de Mí, obradores de iniquidad. [(Lc 6) El hombre bueno extrae cosas buenas del tesoro de su corazón; y el malo, del fondo malo, extrae cosas malas; porque su boca habla de lo que está lleno el corazón]

 

 

 87 Sobre roca: Mt 7, 24-29 (Lc 6, 47-49)

 

24 Por eso, todo aquel que escucha las palabras que acabo de decir y las pone por obra, puede ser comparado a un hombre avisado que edificó su casa sobre roca.

25 Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y se desencadenaron contra aquella casa, pero no se hundió; porque estaba cimentada sobre roca.

26 Pero aquel que escucha estas palabras que acabo de decir y no las pone en obra, puede ser comparado a un hombre que edificó su casa sobre arena, [(Lc 6) sin fundamento].

27 Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y se desencadenaron contra aquella casa y se desplomó, siendo muy grande su ruina.

28 Cuando Jesús terminó este discurso, las turbas quedaron admiradas de su doctrina;

29 porque enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas

 

 

 88 Curación de un leproso: Mt 8, 1-4

 

1 Cuando Jesús bajó de la montaña, le seguía una gran muchedumbre de gente.

2 En esto, se acercó un leproso y se prosternó ante El diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

3 Jesús extendió la mano y le tocó diciendo: quiero, sé limpio. Y al momento, le desapareció la lepra.

4 Y Jesús le advirtió: mira no se lo digas a nadie. Pero vete a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés, para que ellos tengan una prueba del hecho.

 

 

 89 El centurión: Mt 8, 5-13 (Lc 7, 1-10)  NOTA 36: DIFERENCIA CON EL CENTURION CORNELIO. SINAGOGA DE CAFARNAUM

 

[(Lc 7) 2 Había un Centurión que tenía un siervo, al que apreciaba, enfermo de muerte. 3 Y como oyese hablar de Jesús, le envió unos ancianos Judíos, rogándole que viniera a salvar a su siervo. 4 Llegando a Jesús, le rogaban solícitos diciéndole: Es digno de que le atiendas, 5 porque aprecia a nuestras gentes, y nos ha edificado una Sinagoga]

5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó el Centurión, suplicándole,

6 en estos términos: Señor, mi criado yace en casa, paralítico, y sufre mucho.

7 Jesús le dijo: Yo iré y le curaré.

8 Señor, replicó el centurión, yo no soy digno de que entres en mi casa; di solamente una palabra y mi criado quedará curado.

9 Porque también yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados a mis ordenes, y digo a uno : Ve, y va; al otro: Ven, y viene; y a mi criado: Haz esto, y lo hace.

10 Al oírle Jesús, quedó admirado y dijo a los que le seguían: Ciertamente os digo: No he hallado fe tan grande en Israel.

11 Y os aseguro que vendrán muchos de Oriente y de Occidente y se sentarán a la mesa con Abraham y Jacob, en Reino de los Cielos;

12 mientras que los hijos del Reino serán arrojados fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.

13 Y dijo al centurión: Vete; hágase conforme has creído [(Lc 7) 10 Al volver, los enviados encontraron sano al criado, que había estado enfermo]

 

 

 90 Viuda de Naín: Lc 7, 11-17  NOTA 37: SITUACION GEOGRAFICA, LLANURA DE ESDRELON

 

11 Al día siguiente, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naim, acompañado de sus discípulos y de buen numero de gente.

12 Al llegar cerca de la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un difunto, hijo único de viuda, la cual iba acompañada por mucha gente de la ciudad.

13 Al verla el Señor, sintió compasión hacia ella y le dijo: no llores.

14 Y acercándose al féretro, lo tocó -y los que lo llevaban se detuvieron- y dijo: Muchacho, te lo digo, levántate.

15 Y el difunto se incorporó y comenzó a hablar. Y se lo entregó a su madre.

16 Se apoderó de todos el temor, y comenzaron a alabar a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido en medio de nosotros: y Dios ha venido en auxilio de su pueblo.

17 Este parecer acerca de El se difundió por toda Judea y por todas las regiones colindantes.

 

 

 91 Prisión de Juan: Lc 3, 19-20

 

19 Pero el tetrarca Herodes, que había sido reprendido por él -Juan- con motivo de Herodías, mujer de su hermano, y con motivo de todas las maldades que había cometido,

20 añadió ésta a las demás maldades: la de encerrar a Juan en la cárcel.

 

 

 92 El precursor: Mt 11, 2-10 (Lc 7, 18-23)

 

2 Juan, enterado en la cárcel de las obras de Cristo, envió a sus discípulos para que le preguntasen:

3 ¿Eres Tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?.

4 Jesús les respondió: id y anunciad a Juan lo que estáis oyendo y viendo:

5 Los ciegos recobran la vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados.

6 Y bienaventurado aquel que no encuentra en Mí, ocasión de perdición.

7 Cuando los enviados se marcharon, Jesús se puso a hablar de Juan a la muchedumbre: ¿Qué fuisteis a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?

8 Entonces ¿qué fuisteis a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido?: Los que llevan vestidos lujosos viven en los palacios de los reyes.

9 Entonces, ¿a qué fuisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os lo aseguro Yo, y más que un profeta.

10 Porque éste es de quien está escrito: "Mira, Yo envío a mi mensajero delante de Ti, que debe prepararte el camino" (Mal 3, 1)

 

 

 93 Testimonio de Jesús: Lc 7, 24-30 (Mt 11, 11-15)

 

24 En aquel momento curó a muchos de enfermedades y de achaques corporales y espíritus malos, y a muchos ciegos devolvía la vista.

 

 

 94 Elogio de Juan Bautista: Mt 11, 11-19 (Lc 7, 31-35)

 

11 Ciertamente os digo: Entre los nacidos de mujer no ha aparecido ninguno mayor que Juan Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él.

12 Desde los días de Juan Bautista, el Reino de los Cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan.

13 Todos los profetas y la Ley, hasta Juan, han profetizado.

14 Y si lo queréis admitir, el es aquel Elías que ha de venir.

15 El que oye entienda.

16 ¿A quién compararé esta raza? Es semejante a unos niños que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros:

17 "Os hemos tocado la flauta y no habéis danzado. Os hemos cantado cantos lúgubres y no habéis llorado".

18 Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Esta poseído del demonio.

19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe; y dicen: Es un comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores. Mas los hechos han dado la razón a los planes de Dios.

 

 

 95 Pecadora: Lc 7, 36-50  NOTA 38: ¿QUIEN ES LA MUJER PECADORA? 

 

36 Un fariseo invito a Jesús a comer con él; entró pues, en casa del fariseo, y se puso a la mesa.

37 Inmediatamente se presentó una mujer, que era conocida en la ciudad como pecadora; la cual, enterándose que comía en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro lleno de perfume;

38 y puesta detrás, junto a sus pies, llorando, comenzó con sus lágrimas a bañarle sus pies, y con los cabellos de su cabeza se los enjugaba; y los besaba cálidamente y los ungía con el perfume.

39 Viendo esto el fariseo que lo había invitado, se dijo para sí: Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es ésta que le está tocando, pues es una pecadora.

40 Jesús le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Maestro, dilo, replicó.

41 Un prestamista tenía dos deudores: Uno le debía quinientos denarios; otro cincuenta.

42 Como no tenían con qué pagar, les perdonó a ambos. Quién pues de ellos lo amará más?

43 Respondió Simón: Yo creo que aquel a quién más perdonó. Jesús le replicó: Bien has juzgado.

44 Y, vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esa mujer? He entrado en tu casa y no me has ofrecido agua para los pies; mas esta los ha bañado con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos.

45 Tu no me has dado el beso de paz; mas ésta, desde que ha entrado, no ha dejado de besar mis pies.

46 Tu no has ungido con aceite mi cabeza; mas ésta ha ungido mis pies con perfume.

47 Por eso, te digo: Le quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha amado mucho. Mas a quien poco se le perdona, poco ama.

48 Y dijo a la mujer: Quedan perdonados tus pecados.

49 Y los comensales comenzaron a decir en su interior: ¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?

50 Por fin, dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz

 

 

 96 Santas mujeres: Lc 8, 1-3 (Mc 3, 20-21)  NOTA 39: LA INTENDENCIA DE JESUS

 

1 Luego de esto, pasaba Jesús de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando la buena nueva del reino de Dios, y con El iban los doce,

2 y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios.

3 Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana y otras muchas, las cuales les sostenían con sus bienes. [(Mc 3, 20-21): 20 Vueltos a casa, se congregó de nuevo la muchedumbre, de manera que no podían ponerse a comer. 21 Enterados los suyos, salieron para recogerlo, pues decían que lo volvían loco]

 

 

 97 Poseso: Lc 11, 14-26 (Mt 12, 22-27; Mc 3, 22-30)  NOTA 40: ¿POR EL PODER DE BEELZEBUB?

 

14 Estaba lanzando un demonio mudo [(Mt 12) y ciego], y apenas el demonio salió, habló el mudo; y se admiraban las gentes. [(Mt 12) y decían: ¿Es Este el Hijo de David?]

15 Sin embargo, algunos de entre los presentes [(Mt 12) Fariseos] dijeron: Mediante el poder de Beelzebub, príncipe de los demonios, arroja los demonios

16 Otros, con ánimo de tentarlo, requerían de El una señal procedente del cielo.

17 El, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino en lucha consigo mismo va a la ruina y cae una casa sobre otra.

18 Y si Satanás está en lucha consigo mismo, ¿Como va a permanecer su reino? Porque decís que mediante el poder de Beelzebub arrojo Yo los demonios.

19 Y si arrojo Yo los demonios mediante el poder de Beelzebub, ¿Mediante que poder los arrojan vuestros hijos? Por eso, ellos mismos os dilucidarán la cuestión.

20 Mas si con el poder de Dios lanzo los demonios, quiere decir que ha llegado ya a vosotros el reino de Dios.

21 Cuando un hombre fuerte, bien armado, guarda su palacio, todo cuanto posee está seguro;

22 mas cuando, llegando uno más fuerte, le vence, le quita las armas en que ponía su confianza y reparte su botín.

23 Quien no está conmigo, esta contra Mi; y quien conmigo no recoge, desparrama.

24 Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares solitarios en busca de reposo; al no hallarlo, se dice a sí mismo: Volveré a mi casa de donde he salido.

25 Y llegando, la halla barrida y ordenada.

26 Marcha entonces y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, se establecen allí; y así la situación de aquel hombre resulta peor que la primera.

 

 

 98 Feliz quien oye: Lc 11, 27-28

 

27 Mientras decía estas cosas, una mujer, levantando la voz en medio del gentío, exclamó: Dichoso el seno que te llevó y los pechos que mamaste.

28 El respondió: Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica

 

 

 99 Contra el Espíritu Santo: Mt 12, 31-37 (Mc 3, 28-30)

 

31 Por eso, Yo os digo: Todos los pecados y blasfemias serán perdonados a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada.

32 Si alguien dice algo contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero quien haya hablado contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este mundo ni en el futuro.

33 Admitís que el árbol es bueno, si su fruto es bueno, o admitís que el árbol es malo, si su fruto es malo; porque por el fruto se conoce al árbol.

34 Raza de víboras! ¿Cómo podéis vosotros decir cosas buenas, siendo malos?; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

35 El hombre bueno, de su buen corazón saca cosas buenas, y el hombre malo, de su mal corazón saca cosas malas.

38 Y yo os digo que, en el día del Juicio, los hombres deberán dar cuenta de toda palabra dicha por ellos sin fundamento.

37 Porque por tus palabras serás reconocido justo y por tus palabras serás condenado.

 

 

100 Signo de Jonás: Mt 12, 38-42 (Lc 11, 29-32)

 

38 Entonces, algunos escribas y fariseos le replicaron: Maestro, nosotros queremos ver un signo hecho por Tí.

39 Pero El les respondió: Esta raza mala y adúltera reclama un signo; pero no le será dado otro, sino el del profeta Jonás.

40 Porque, como Jonás estuvo tres días y tres noches (Jn 2, 1) en el vientre del cetáceo, así el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

41 Los ninivitas resucitarán el día del juicio al mismo tiempo que esta raza, y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás; y aquí hay algo más que Jonás.

42 La reina del Mediodía resucitará el día del juicio al mismo tiempo que esta raza, y la condenará; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón; y aquí hay algo más que Salomón.

 

 

101 Lámpara del cuerpo: Lc 11, 33-36 (Mc 4, 22-24)

 

33 Nadie que enciende la lámpara la pone en sitio oculto o debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que los que entren vean el resplandor.

34 La lámpara del cuerpo son tus ojos. Si tus ojos están sanos, también todo tu cuerpo está bañado de luz; mas cuando están enfermos, también tu cuerpo está sumido en tinieblas.

35 Procura que la luz que hay en ti no sea oscuridad.

36 Pues si todo tu cuerpo está iluminado, sin tener parte alguna oscura, todo el brillará, como cuando la lámpara te ilumine con su fulgor.

 

 

102 Parientes de Jesús: Mt 12, 46-50 (Mc 3, 31-35; Lc 8, 19-21)  NOTA 41: CARENCIA DEL TERMINO ''PRIMOS'' EN ARAMEO

 

46 Todavía estaba hablando a las muchedumbres, cuando llegaron su Madre y sus hermanos -parientes-, que se quedaron fuera, y deseaban hablar con El, [(Lc 8) y no podían llegar hasta El, a causa del gentío. (Mc 3) La muchedumbre se había acomodado alrededor.]

47 Alguien le dijo: Mira, tu Madre y tus hermanos están fuera y desean hablar contigo.

48 El respondió al que se lo había anunciado: ¿Quién es mi Madre y quiénes mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos [(Mc 3) y mirando a los que hacían corro a su alrededor], dijo: Estos son mi madre y mis hermanos

49 Porque mi Madre y mis hermanos son aquellos que hacen la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.

 

 

103 Sembrador: Lc 8, 4-8 (Mt 13, 1-19; Mc 4, 1-9)

 

[(Mt 13) 1 En aquel día saliendo Jesús de casa, se sentó a la orilla del mar. 2 Y se juntó alrededor de El un concurso tan grande de gentes, que fue preciso subir a una barca y sentarse en ella: y toda la turba estaba en la ribera]

4 Habiéndose reunido gente que había llegado a El de todas las ciudades, díjoles en parábolas:

5 Salió un sembrador a sembrar su simiente. Y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, donde fue pisoteada y los pájaros del cielo se la comieron.

6 Otra parte en tierra rocosa, y apenas nacida, se secó por falta de humedad.

7 Otra parte cayó entre las espinas, que crecieron al mismo tiempo y la ahogaron.

8 Otra parte cayó en buen terreno y, una vez crecida, produjo el ciento por uno. Dicho esto, exclamó: Quien tenga oídos para oír, que oiga.

 

 

104 Explicación de la parábola: Lc 8, 9-15 (Mt 13, 10-23; Mc 4, )

 

9 Preguntábanle sus discípulos que significaba la parábola.

10 El contestó: A vosotros ha sido concedido conocer los misterios del Reino de Dios; pero a los demás se habla en parábolas, de forma que viendo no vean y oyendo no entiendan.

11 Este es el significado de la parábola: La simiente es la palabra de Dios.

12 Los granos caídos junto al camino son aquéllos que oyen, pero luego viene el diablo y arrebata la palabra de su corazón para que no crean y se salven.

13 Los granos caídos en terreno rocoso son aquéllos que cuando oyen, acogen con gozo la palabra, pero no tienen raíces; creen durante algún tiempo, pero cuando viene la prueba sucumben.

14 El grano caído entre zarzas representa a aquéllos que escuchan, pero andando el tiempo se ven asfixiados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a dar fruto maduro.

15 El grano caído en terreno bueno indica aquéllos que, habiendo escuchado la palabra con noble y virtuoso corazón, la conservan y hacen fructificar mediante su constancia.

 

 

105 Sentencias: Lc 8, 16-18 (Mc 4, 21-25)  NOTA 42: LA LUZ DEBAJO DEL CELEMIN

 

16 Nadie enciende una lámpara para cubrirla con una vasija o ponerla debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero, a fin de que cuantos entren vean la luz.

17 Porque no hay nada escondido que no termine por descubrirse, ni nada secreto que no acabe por ser conocido y puesto en claro.

18 Considerad, pues, el modo como escucháis: porque al que tiene se le dará; y al que no tiene, aún lo que cree tener, se le quitará. [(Mc 4) La medida con que midiereis a los demás se aplicará con creces para mediros a vosotros.]

 

 

106 Grano que crece: Mc 4, 26-29

 

26 Decía también: El reino de Dios es algo así como si un hombre esparciera la semilla en la tierra.

27 El puede dormir o estar levantado noche y día. La semilla germina y se desarrolla de un modo que él desconoce.

28 La tierra da sus frutos espontáneamente: Primero hierba, luego espiga, finalmente grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto lo permite, se echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la siega.

 

 

107 Simiente: Mt 13, 24-30

 

24 Les propuso otra parábola: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que había sembrado buena semilla en su campo.

25 Mientras su gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña enmedio del trigo y se fue.

26 Cuando el trigo creció y apareció la espiga, entonces apareció también la cizaña.

27 Los criados del dueño de la casa vinieron a decirle: ¿Señor, no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo pues tiene cizaña?

28 El les respondió: Esto lo ha hecho algún enemigo mío. Los criados le preguntaron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?

29 No, les respondió, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis juntamente con ella el trigo.

30 Dejad que crezcan los dos juntos hasta la siega, y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en haces para quemarla; en cuanto al trigo recogedlo en mis graneros

 

 

108 Mostaza y fermento: Mt 13, 31-35 (Mc 4, 30-34; Lc 13, 18-21)

 

31 Propúsoles otra parábola diciendo: El Reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomó en su mano un hombre y lo sembró en su campo.

32 El cual es mínimo entre todas las semillas; mas creciendo, viene a ser mayor que todas las legumbres. Y hácese árbol, de forma que las aves del cielo bajan y se establecen en sus ramas.

33 Y añadió esta otra parábola: El Reino de los cielos es semejante a la levadura, que cogió una mujer y mezcló con tres medidas de harina, hasta que toda la masa quedó fermentada.

34 Todas estas cosas dijo Jesús en parábolas a las multitudes; y nada les decía sin parábolas,

35 cumpliéndose así el oráculo del profeta: "Hablaré en parábolas, manifestaré cosas ocultas desde la creación del mundo" (Ps 77, 2)

 

 

109 Explicación de la Parábola de la cizaña: Mt 13, 36-43

 

36 Entonces, dejando las turbas, se volvió a casa. Se le acercaron los discípulos y le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña en el campo

37 El, tomando la palabra: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;

38 el campo es el mundo; la buena semilla son os hijos del Reino; la cizaña los hijos del maligno;

39 el enemigo que la siembra es el diablo; la siega es el fin del mundo y los segadores los ángeles.

40 Pues, del mismo modo que es recogida la cizaña y quemada en el fuego, así será al fin del mundo.

41 El Hijo del hombre mandará a sus ángeles que quitaran de su Reino todos los escándalos y los obradores de iniquidad,

42 y los arrojaran al horno ardiente: Allí será el llanto y crujir de dientes.

43 Entonces los justos brillarán como el sol, en el Reino de su Padre. El que oye entienda.

 

 

110 Tesoro: Mt 13, 44-46

 

44 El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo encuentra vuelve a ocultarlo y, en su alegría va, vende cuanto tiene y compra aquel campo.

45 También es semejante el Reino de los cielos a un mercader que anda en busca de perlas preciosas.

46 Cuando encuentra una de gran valor va, vende todo lo que posee y la compra

 

 

111 Red de pesca: Mt 13, 47-52

 

47 También es semejante el Reino de los Cielos a una red que, echada al mar, recoge toda clase de peces.

48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, recogen los buenos en canastas y tiran los malos.

49 Así ocurrirá al fin del mundo. Vendrán los ángeles y separaran los malos de en medio de los justos,

50 y los arrojarán en el horno ardiente. Allí será el llanto y el crujir de dientes

51 ¿Habéis entendido todo esto? Sí, le contestaron.

52 Y les dijo a ellos: Por eso, un Escriba docto del Reino de los cielos, es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro, cosas nuevas y viejas.

 

 

112 Tempestad: Mt8, 23-27 (Mc 4, 35-40; Lc 8, 22-25) NOTA 43: EL LAGO DE GENESARET. MAPA DE RECORRIDO POR GALILEA

 

23 Cuando subió a la barca, sus discípulos le siguieron.

24 Y sucedió que una gran tempestad se desencadenó en el mar hasta el punto que las olas cubrían la barca. [(Mc 4) Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre una almohada]

25 Entonces, ellos se acercaron y le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos que perecemos!

26 Y les dijo: ¿Por que tenéis tanto miedo, hombres de poca fe? El se levantó, mandó a los vientos y al mar, y se hizo una gran calma.

27 Los hombres quedaron admirados y se decían: ¿Quién es éste a quien los vientos y el mar le obedecen?

 

 

113 Endemoniados: Mc 5, 1-20 (Mt 8, 29-34; Lc 8, 26-39)  NOTA 44: MAPA DEL LAGO, REGION DE LOS GERASENOS

 

1 Y llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.

2 Cuando Jesús hubo salido de la barca, pronto vino a su encuentro, procedente de los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo:

3 el cual tenía su morada en los mismos sepulcros y nadie le podía sujetar de modo alguno, ni siquiera con cadenas, [(Lc 8) desde hacía mucho tiempo no llevaba vestido alguno,]

4 pues muchas veces le habían amarrado con grillos y cadenas, rompiendo él las cadenas y deshaciendo los grillos, sin que nadie le pudiera dominar.

5 Y se pasaba constantemente, el día y la noche, por los sepulcros y los montes dando alaridos e hiriéndose a sí mismo con piedras.

6 Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se posó ante El,

7 y dando gritos le dijo: ¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Por Dios te conjuro, no me atormentes.

8 Es que Jesús le decía: Márchate de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? El respondió: Me llamo Legión, pues somos muchos [(Lc 8) Porque habían entrado muchos demonios en él]

10  Y le rogaban con insistencia que no les echase fuera de la región.

11 Había allí una gran piara de cerdos paciendo por el monte

12 y los espíritus le rogaron diciendo: Echanos a los cerdos para que entremos en ellos.

13 Jesús se lo permitió al instante. Y saliendo [(Lc 8) del hombre], los espíritus inmundos entraron en los cerdos; y la piara, de unos dos mil, se lanzó por el despeñadero hasta el mar, ahogándose en él.

14 Los que los apacentaban huyeron, haciendo saber el hecho por la ciudad y los campos. Y la gente se llegó a ver que había sucedido.

15 Llegando hasta Jesús, contemplaron sentado, vestido y en su sano juicio al endemoniado, que había estado poseído por una legión; y les entró miedo.

16 Los que habían visto lo ocurrido con el endemoniado y los cerdos, se lo contaban a los otros.

17 Y ellos comenzaron a rogarle que se alejase de su territorio.

18 Al subir Jesús a la barca, el que había estado endemoniado le rogaba le permitiese estar con El.

19 Pero no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa a estar con los tuyos y anunciarles lo que el Señor ha hecho contigo, compadeciéndose de ti.

20 El se fue y comenzó a divulgar en la Decápolis lo que Jesús le había hecho, y todos se quedaban maravillados.

 

114 Jairo y la hemorroísa: Mt 9, 18-26 (Mc 5, 21-43; Lc 8, 40-46)

 

[(Lc 8) Habiendo regresado Jesús salió el pueblo a recibirle: porque todos estaban esperándole]

18 Mientras les estaba hablando se le acercó uno de los jefes de la sinagoga [(Mc 5) llamado Jairo,] y se prosternó a sus pies, diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá

19 Jesús se puso en camino y le siguió con sus discípulos.

20 Entre tanto, una mujer que padecía flujo de sangre hacía doce años, [(Lc 8) la cual había gastado en médicos toda su hacienda, sin que ninguno hubiese podido curarla,] se acercó por detrás y le tocó la orla del vestido;

21 porque ella se decía: Solamente con tocar su vestido seré curada.

[(Mc 5) 29 de repente aquel manantial de sangre se le secó: y sintió en su cuerpo que estaba ya curada de su enfermedad. 30 Al mismo tiempo Jesús, conociendo la virtud que había salida de El, vuelto a los que le rodeaban, decía: ¿Quién ha tocado mi vestido?. 31 A lo que respondieron los discípulos: Estás viendo la gente que te comprime y dices: ¿Quién me ha tocado? 32 Y viendo alrededor, miraba la que había hecho esto. 33 Entonces la mujer sabiendo lo que se había hecho en ella, con miedo y temblando se acercó, y postrándose a sus pies le dijo toda la verdad]

22 Jesús se volvió, se fijó en ella y dijo: Ten confianza, hija mía, tu fe te ha salvado. Y en aquel mismo momento quedó curada.

23 Cuando llegó Jesús a la casa del jefe de la Sinagoga y vio a los flautistas y a la muchedumbre alborotada dijo:

24 Retiraos, porque la niña no está muerta, sino dormida. Y se mofaban de El.

25 Cuando la muchedumbre fue echada fuera, entró, la cogió de la mano y se levantó la niña.

26 Esta noticia se difundió por toda aquella región.

 

115 Ciegos y endemoniados: Mt 9, 27-34

 

27 Al salir Jesús de allí, dos ciegos le seguían diciéndole a gritos: Hijo de David, ten piedad de nosotros.

28 Cuando entró en casa, los dos ciegos vinieron a El. Jesús les preguntó: ¿Creéis que yo puedo hacer esto? Si Señor, le respondieron.

29 Entonces, tocó sus ojos, diciendo: Hágase según vuestra fe.

30 Y sus ojos se abrieron. Entonces, Jesús les advirtió severamente: Mirad que nadie lo sepa

31 Pero ellos, apenas salieron, lo dieron a conocer por toda aquella región.

32 Cuando salieron ellos, le presentaron un mudo poseído del demonio.

33 Y expulsado el demonio, habló el mudo. La muchedumbre, admirada, decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.

34 Pero los fariseos decían: Expulsa los demonios en virtud del príncipe de los demonios.

 

116 Nazaretanos: Mc 6, 1-6 (Mt 13, 53-58)  NOTA 45: VUELVE JESUS A NAZARET

 

1 Jesús, habiendo salido de allí, se fue a su tierra acompañado de sus discípulos.

2 Y llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga con estupor de los muchos que le oían, los cuales se decían: ¿De dónde le han venido a éste tales cosas, y qué sabiduría es esta de que está dotado? ¿Cómo es que se realizan tales maravillas por sus manos?

3 ¿No es este el carpintero? [(Mt 13) ¿El hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que se llama María] y hermano (primo) de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí con nosotros? Y estaban escandalizados de El

4 Jesús les dijo: No hay profeta sin prestigio, si no es en su tierra, entre sus parientes y en su propia casa.

5 Y no fue posible hacer allí ningún milagro [(Mt 13) a causa de su incredulidad], salvo la curación de algunos enfermos, a quienes impuso las manos.

6 Y se quedo extrañado de su incredulidad, yéndose a enseñar por los pueblos del contorno.

 

117 Enfermos: Mt 9, 35-38

 

35 Jesús recorría todas las ciudades, enseñando en sus sinagogas, predicando la buena nueva del Reino y curando toda clase de enfermedades y dolencias.

36 Y, a la vista de las muchedumbres, se movió a compasión por ellos, porque estaban fatigados y abatidos como ovejas sin pastor.

37 Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros son pocos.

38 Rogad pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

 

118 Misión de los Apóstoles: Mt 10, 1 (Mc 6, 6-7; Lc 9, 1-2)

 

1 Llamando a Sí a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar los espíritus inmundos, [(Lc 9) sobre todos los demonios], y curar toda clase de enfermedad y toda dolencia. [(Lc 9) Y los envió (Mc 6) de dos en dos a predicar el Reino de

Dios y sanar los enfermos]

 

119 Instrucción de los Apóstoles: Mt 10, 5-10 (Mc 6, 7-11)

 

5 A estos doce, Jesús los envió, después de haberles instruido diciéndoles: No vayáis a los gentiles y no entréis en ciudades de samaritanos

6 Id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

7 Id y predicad diciendo: El Reino de los Cielos está cerca.

8 Curad a los enfermos, resucitad los muertos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios. Vosotros lo habéis recibido gratuitamente; dadlo gratuitamente.

9 No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestro cinto;

10 ni saco de viaje, [(Mc 6) ni pan], ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón, porque el obrero tiene derecho al sustento.

 

120 Enviados: Mt 10, 11-15 (Lc 9, 3-5)

 

11 Cuando lleguéis a una ciudad o a un pueblo, informaos si hay alguna persona digna, y permaneced allí hasta que partáis.

12 Al entrar en la casa, invocad sobre ella la paz.

13 Si la casa es digna, descienda sobre ella vuestra paz; si no es digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

14 Y si no os reciben ni escuchan vuestras palabras, al salir de la casa o de la ciudad aquella, sacudid el polvo de vuestros pies [(Lc 9) como señal de protesta contra ellos]

15 Con certeza os digo: En el día del juicio, Sodoma y Gomorra tendrán una suerte más tolerable que aquella ciudad.

 

121 Persecución: Mt 10, 16-23

 

16 Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos; sed pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas.

17 Tened cuidado con los hombres: Os llevarán a los tribunales del Sanedrín y os azotarán en sus sinagogas.

18 Seréis llevados a los gobernadores y a los reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles

19 Y cuando os hayan entregado, no os angustiéis pensando como hablar y qué decir: porque se os dará en aquel momento lo que debéis decir.

20 Porque no sois vosotros los que habláis entonces, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros

21 El hermano entregará al hermano a la muerte; el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.

22 Seréis odiados por todos a causa de mi Nombre, pero el que haya perseverado hasta el fin será salvo.

23 Cuando os persiguieren en una ciudad, huid a otra; porque ciertamente os digo: No terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre.

 

 

122 Discípulos: Mt 10, 24-27

 

24 No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima del señor.

25 Baste al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor: Si al dueño de la casa le han llamado Beelcebub, Cuanto más a sus familiares!.

26 Por consiguiente, no les tengáis miedo; porque nada hay oculto que no llegue a manifestarse, y nada hay secreto que no llegue a conocerse.

27 Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que se os dice al oído, predicadlo sobre los tejados.

 

 

123 No temáis: Mt 10, 28-33

 

28 No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien, a Aquel que puede hacer que el alma y el cuerpo perezcan en el infierno

29 ¿No se venden dos pájaros por unos céntimos? Y sin embargo, ni uno solo cae en tierra sin la permisión de vuestro Padre.

30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

31 Por consiguiente, no temáis: ¿No valéis mucho más que los pájaros?

32 Al que me defienda ante los hombres, Yo le defenderé también ante mi Padre, que está en los cielos.

33 Al que me niegue ante los hombres, Yo le negaré también ante mi Padre, que está en los cielos.

 

 

124 Abnegación: Mt 10, 34-39

 

34 No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer paz sino guerra.

35 He venido a separar al hijo de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra;

36 de tal modo que los enemigos del hombre serán los de su propia casa.

37 El que ama al padre o a la madre mas que a Mí, no es digno de Mí; y el que ama a su hijo o a su hija mas que a Mí, no es digno de Mí.

38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de Mí.

39 El que intenta conservar para sí su vida, la perderá ; y el que la pierde por mi causa, la hallará

 

 

125 Recompensa: Mt 10, 40-42

 

40 El que os recibe a vosotros, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe al que me ha enviado.

41 El que recibe a un profeta, porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; el que recibe a un justo, porque es justo, tendrá recompensa de justo.

42 Y el que diere de beber a uno de estos pequeños, porque es mi discípulo, un vaso de agua fresca, os aseguro que no quedará sin recompensa.

 

 

126 Predicación: Mc 6, 12-13 (Mt 11, 1; Lc 9, 6)

 

12 Y partiendo, predicaron para que las gentes se convirtieran.

13 Y arrojaron muchos demonios [(Lc 9) por todas partes], y a muchos enfermos los curaron ungiéndolos con aceite.

 

 

127 Herodes: Mc 6, 14-16 (Mt 14, 1-2; Lc 9, 7-9)

 

14 Las noticias de Jesús llegaron hasta el rey Herodes, pues su nombre se había hecho famoso. Decían las gentes: Juan el bautista ha resucitado de entre los muertos, y por ello se realizan en él tales maravillas.

15 Otros, en cambio, decían: Es Elías. Y otros: Es un profeta como los otros profetas.

16 Pero Herodes, habiendo oído esto, dijo: Es Juan mismo, a quien yo hice decapitar, que ha resucitado.

 

 

128 Martirio de Juan: Mc 6, 17-29 (Mt 14, 3-12)  NOTA 46: LA FORTALEZA DE MAQUERONTE.

 

17 Pues, efectivamente, el mismo Herodes había hecho prender a Juan y le había encadenado en la prisión, por causa de Herodías, la esposa de Filipo, su hermano, con la cual se había casado.

18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.

19 Por lo cual Herodías le guardaba rencor y deseaba matarlo, aunque no podía,

20 pues Herodes sentía respeto hacia Juan, ya que lo consideraba hombre santo y justo, [(Mt 14) él hubiera querido matarle, pero tuvo miedo del pueblo que le tenía por profeta], y procuraba protegerlo. Y cuando le oía, se llenaba de perplejidad, aunque lo escuchaba de buen grado.

21 Habiendo llegado un día propicio, cuando Herodes, con ocasión de su cumpleaños, dio un convite a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea,

22 Entró la hija de la tal Herodías y con su danza agradó a Herodes y a sus comensales. Y dijo entonces el rey a la joven: Pídeme lo que quieras y yo te lo daré.

23 Y le juró: Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.

24 Ella, saliendo de allí, le dijo a su madre: Que pediré? Esta le contestó: La cabeza de Juan el Bautista.

25 Y volviendo con toda prisa hasta el rey, le expresó su petición: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.

26 Se entristeció el rey, pero no quiso negarle lo que pedía, a causa del juramento y de la presencia de los invitados.

27 Enviando luego el rey un verdugo, le mandó traer la cabeza de Juan. Fue el verdugo y le decapitó en la cárcel,

28 y trajo su cabeza en una bandeja y la dio a la muchacha, que a su vez la entregó a su madre.

29 Y habiéndose enterado los discípulos de Juan, vinieron y tomaron su cadáver, colocándolo en un sepulcro, [(Mt 14) después fueron a anunciárselo a Jesús].

 

 

129 1ª Multiplicación de los panes: Jn 6, 2-15 (Mt 14, 13-23; Mc 6, 30-46 )  NOTA 47: SITUACION GEOGRAFICA

 

[(Mc 6, 30-33) Los apóstoles, pues, reuniéndose con Jesús, le dieron cuenta de todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Y El les dijo: Venid a retiraros conmigo en un lugar solitario, y reposaréis un poquito. Porque eran tantas las idas y venidas, que ni aún tiempo de comer les dejaban, embarcáronse pues, fueron a buscar un lugar desierto](Jn 6) 2 Al otro lado del mar de Galilea y de Tiberíades [para estar allí solos. 33 Mas como al irse los vieron y observaron, muchos de todas las ciudades, acudieron por tierra a aquel sitio y llegaron antes que ellos.]

3 Subió Jesús al monte y allí se sentó en compañía de sus discípulos.

4 Se acercaba ya la Pascua, la fiesta de los judíos.

5 Levantando Jesús los ojos y viendo que venía hacia El una gran multitud, [(Mc 6) compadeciéndose de ellos, pues andaban como ovejas sin pastor, y comenzó a adoctrinarles en muchas cosas], dijo a Felipe: Dónde podremos comprar pan para que coman estos?

6 Esto lo decía para probarle, pues El ya sabía lo que convenía hacer.

7 Le respondió Felipe: Doscientos denarios no bastan para que cada uno tome un poco.

8 Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

9 Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero, Qué es esto para tanta gente?

10 Respondió Jesús: Mandad que los hombres se sienten. Había mucha hierba verde en aquel sitio. Se sentaron pues, los hombres, en número de cinco mil. [(Mc 6) se colocaron en grupos de cien y de cincuenta].

11 Tomó luego Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados; igualmente hizo con los peces, repartiéndolos cuanto quisieron.

12 Cuando ya estuvieron satisfechos, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos sobrantes para que nada se desperdicie.

13 Los recogieron pues, y llenaron doce cestos con los trozos de los cinco panes de cebada que habían sobrado a los que habían comido [(Mc 6) y de los peces que sobraron, hasta llenar doce cestas. Los que comieron de los panes eran unos cinco mil hombres]

14 Cuando los hombres vieron el milagro que había hecho dijeron: Este es realmente el Profeta que había de venir al mundo.

15 Mas Jesús, conociendo que vendrían a llevarlo por la fuerza para proclamarlo rey, se retiró de nuevo El solo al monte [(Mc 6) a orar (Mt 14) en particular]

 

 

130 Sobre las aguas: Mc 6, 45-52 (Mt 14, 24-34; Jn 6, 16-21)  NOTA 48: MAPA DEL RECORRIDO

 

45 Inmediatamente mandó a sus discípulos a subir a la barca, para que pasasen antes que El al otro lado del lago, hacia Betsaida, mientras El despedía al pueblo.

46 Así que le despidió retiróse a orar en el monte.

47 Cuando se hizo de noche, estaba la barca en medio del mar, quedando El solo en tierra.

48 Y viéndoles remar con gran esfuerzo, por serles contrario el viento, se llegó a ellos hacia las cuatro de la mañana, caminando sobre el mar y como queriendo pasar de largo junto a ellos.

49 Ellos, al verle caminando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,

50 pues todos le vieron y se llenaron de espanto. Pero El habló con ellos en seguida, diciéndoles: No perdáis el ánimo; soy Yo, no temáis. [(Mt 14) 28 Le respondió Pedro: Señor, si eres Tú, mándame ir a Ti sobre las aguas. 29 Y El le dijo: Ven. Y Pedro bajando de la barca, iba caminando sobre el agua para llegar a Jesús. 30 Pero viendo la fuerza del viento, le entró temor, y comenzando a hundirse clamaba diciendo: Señor sálvame!. 31 Al punto Jesús, extendiendo la mano, le cogió y le dijo: Hombre de escasa fe, Por qué has dudado?]

51 Y subió a la barca al lado de ellos, apaciguándose el viento; de modo que llegaron a la mayor estupefacción,

52 Y es que no habían aún reflexionado sobre el milagro de los panes, porque su corazón estaba confuso [(Mt 14) Y los que estaban en la barca se postraron ante El diciendo: Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios]

 

 

131 Genesaret: Mc 6, 53-56 (Mt 14, 34-36)

 

53 Terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, donde atracaron.

54 Y una vez que salieron de la barca, las gentes reconocieron a Jesús,

55 recorrieron toda aquella comarca y comenzaron a llevar en camillas a los enfermos, allí donde se enteraban que estaba El.

56 Y donde quiera que entraban: Aldeas, campos o ciudades, colocaban a los enfermos en los plazas, pidiéndole tocar siquiera la orla de su manto. Y los que le tocaban se curaban.

 

 

132 Comisteis pan: Jn 6, 22-26  NOTA 49: JESUS PROMETE LA EUCARISTIA

 

22 Al día siguiente, la  multitud que había quedado en la orilla opuesta, se dio cuenta de que allí no había más que una barca y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos habían marchado solos.

23 Llegaron entretanto unas barcas de Tiberíades, cerca del lugar donde comieron el pan, después de dar gracias el Señor.

24 Pues como viese la gente que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, entraron en estas barcas, y vinieron a Cafarnaúm en busca de Jesús.

25 Y habiéndole encontrado en la otra parte del lago, le preguntaron: Maestro, Cuando viniste aquí?

26 Jesús les respondió, y dijo: En verdad, en verdad os digo que vosotros me buscáis, no por los prodigios que habéis visto, sino porque os he dado de comer de aquellos panes, hasta saciaros.

 

 

133 Pan espiritual: Jn 6, 27-33

 

27 Afanaos por conseguir, no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, que os dará el Hijo del hombre, a quien el Padre, que es Dios, ha avalado con su sello.

28 Preguntáronle entonces: Qué debemos hacer para ejecutar las obras de Dios?

29 Les respondió Jesús: Esta es la obra de Dios, que creáis en Aquel que El ha enviado.

30 Le replicaron: Y qué signos haces Tú para que, al verlos, te creamos? Qué haces Tú?

31 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según afirma la Escritura: "Les dio a comer pan del cielo" (Ps 78, 24)

32 Jesús les replicó: Con toda verdad os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo.

33 Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

 

 

134 Soy el pan de vida: Jn 6, 34-39

 

34 Señor, le suplicaron, danos siempre este pan.

35 Les contestó Jesús: Yo soy el pan de vida; quien viene a Mí, no tendrá más hambre, y quien cree en Mí no tendrá más sed.

36 Sin embargo, vosotros como ya os he dicho, me habéis visto y no habéis creído

37 Todos cuantos el Padre me ha dado vendrán a Mí y no desecharé a quienquiera que venga a Mí,

38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino para cumplir la voluntad del que me ha enviado.

39 Esta es la voluntad del que me ha enviado, que nada pierda Yo de cuanto me ha dado, sino que lo resucite en el último día.

 

 

135 Murmuraciones: Jn 6, 40-47

 

40 La voluntad de mi Padre es que todo el que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna y Yo le resucite en el último día.

41 Se levantó entre los judíos un murmullo acerca de El, porque había dicho: Yo soy el pan que ha bajado del cielo,

42 y comentaban: No es Este Jesús, el hijo de José, cuyos padres conocemos bien? Cómo ahora dice: He bajado del cielo?

43 Les respondió Jesús: No cuchicheéis entre vosotros.

44 Nadie puede venir a Mí si el Padre, que me ha enviado, no lo impulsa, y Yo le resucitaré en el último día.

45 Está escrito en los Profetas "Todos serán discípulos de Dios" (Is 54, 13). Todo el que oye al Padre y recibe mi enseñanza viene a Mí.

46 No es que alguien haya visto al Padre, sino el que ha venido de parte de Dios. Este ha visto al Padre.

47 Con toda seguridad os digo: Quien cree tiene la vida eterna.

 

 

136 Eucaristía: Jn 6, 48-55

 

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros antepasados comieron el maná del desierto y murieron.

50 Este es el pan que baja del cielo, para que quien come de él no muera.

51 Yo soy el pan vivo que baja del cielo; quien coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo os daré es mi carne, en favor de la vida del mundo.

52 Discutían los judíos entre sí preguntándose: ¿Cómo puede éste darnos su carne a comer?

53 Jesús les insistió: Ciertamente os digo que si no comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

54 Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y Yo le resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

 

 

137 Quien come mi carne: Jn 6, 56-58

 

56 Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en él.

57 Así como el Padre que me envió, posee la vida y Yo vivo por el Padre, del mismo modo, quien me come, vivirá por Mí.

58 Este es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron vuestros antepasados y murieron. Quien come de este pan vivirá eternamente.

 

 

138 Reacciones: Jn 6, 59-71

 

59 Esto es lo que enseñó en la sinagoga de Cafarnaum

60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: Dura es esta doctrina! Quién puede admitirla!

61 Conociendo Jesús que comentaban sus discípulos sobre esto, les increpó: ¿Esto os escandaliza?

62 Pues si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes!

63 El espíritu es el que vivifica, la carne no aprovecha para nada; las palabras que Yo os he dicho son espíritu de vida.

64 Pero hay entre vosotros algunos que no creen. Sabía Jesús quienes eran los que no creían y quien era el que le iba a traicionar

65 Y añadió: Por eso os he dicho que nadie puede venir a Mí si no le es concedido por el Padre.

66 A partir de este momento muchos de sus discípulos se retiraron y ya no caminaban en su compañía

67 Se dirigió Jesús a los doce: ¿También vosotros queréis marchar?

68 Le respondió Simón Pedro: Señor! ¿A quien iremos? Tú tienes palabras de vida eterna

69 Y nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios.

70 Les contestó Jesús: ¿No os elegí Yo doce? Y sin embargo uno de vosotros es diablo.

71 Lo decía por Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste, que era uno de los doce, le habría de traicionar.

 

 

139 Tradiciones: Mt 15, 1-9 (Mc 7, 1-13; Jn 7,1)

 

1 Entonces, se acercaron a Jesús unos escribas y fariseos venidos de Jerusalén, y le preguntaron:

2 ¿Por que tus discípulos no guardan la tradición de los antiguos?, pues no se lavan las manos antes de comer [(Mc 7) Pues los fariseos y todos los judíos no comen si no se lavan las manos con todo cuidado, en conformidad con la tradición de los antiguos; y si han estado en la plaza no comen si no lo purifican antes; y hay otras muchas cosas que la tradición les enseñó a observar: los lavados de copas, vasijas y recipientes de cobre.]

3 El les contestó: ¿Por qué no observáis vosotros lo mandado por Dios, por seguir vuestras tradiciones?

4 Porque Dios ha dicho: "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 22, 12) "y quien maldiga al padre y a la madre, será castigado con la muerte" (Ex 21, 17)

5 Vosotros, sin embargo, decís: El que dijere al padre o a la madre: "La ayuda que debería darte es oferta sagrada,"

6 este tal ya no está obligado a honrar al padre o a la madre. Así habéis anulado la palabra de Dios por vuestra tradición:

7 Hipócritas!, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo:

8 "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

9 En vano intenta honrarme, enseñando doctrinas que son preceptos humanos" (Is 29, 13) [(Mc 7) Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres].[(Jn 7) 1 Después de esto andaba Jesús por Galilea, no queriendo ir a Judea, ya que los judíos querían matarle]

 

 

140 Pureza: Mt 15, 10-20 (Mc 7, 14-22)

 

10 Llamando a Sí a la gente, les dijo: Escuchad y entended,

11 no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca; eso es lo que contamina al hombre

12 Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oir estas palabras?

13 Jesús les contestó: Toda planta que no ha plantado mi Padre celestial será arrancada de raiz

14 Dejadlos! Son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo.

15 Tomando Pedro la palabra, le preguntó: Explícanos esta parábola.

16 Jesús les respondió: ¿También vosotros estáis aún sin inteligencia?

17 ¿No comprendéis que lo que entra por la boca [(Mc 7) no mancha al hombre porque no le entra en el corazón], pasa al vientre y acaba por ser arrojado en la cloaca?

18 Sin embargo lo que sale de la boca, viene del corazón; y esto es lo que mancha al hombre.

19 Porque del corazón provienen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, [(Mc 7) ambiciones, perversidades, engaño, libertinaje, envidia, blasfemia, arrogancia, insensatez], falsos testimonios, blasfemias

20 Estas son las cosas, [(Mc 7) salen de dentro], que manchan al hombre; pero comer sin lavarse las manos, no mancha al hombre.

 

 

141 Cananea: Mt 15, 21-28 (Mc 7, 24-30)  NOTA 50: JESUS DE NUEVO EN LA GENTILIDAD DEL NORTE

 

21 Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.

22 En esto, una mujer Cananea, [(Mc 7) pagana, sirofenicia de nacimiento], venida de aquellos contornos, comenzó a gritar: Ten piedad de mí Señor, Hijo de David: mi hija es atormentada cruelmente por un demonio

23 Pero El no le respondió nada. Entonces sus discípulos se le acercaron y le hicieron esta súplica: Despídela, porque viene gritando detrás de nosotros

24 El respondió: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

25 Pero ella se le adelantó; [(Mc 7) postrándose a sus pies, le adoraba diciendo: Señor socórreme].

26 El respondió: No está bien coger el pan de los hijos para echarlo a los perros.

27 Es cierto, contesto ella, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.

28 Entonces, Jesús le respondió: Mujer, grande es tu fe. Hágase lo que quieres. Y en aquel mismo momento quedó curada su hija. [(Mc 7) Y al llegar a su casa encontró a la niña acostada en la cama y el demonio había marchado de ella]

 

 

142 Sordomudo: Mc 7, 31-37  NOTA 51: JESÚS VUELVE A GALILEA

 

31 Volviendo a salir de los confines de Tiro, se dirigió por Sidón al mar de Galilea

32 Y le presentaron entonces un sordo y tartamudo, rogándole pusiera sobre él su mano.

33 Y llevándole aparte, separado de la turba, le introdujo los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua,

34 y, mirando al cielo, dio un suspiro y le dijo: "Effeta", que significa ábrete

35 Y al instante se abrieron sus oídos, y su lengua quedó suelta, hablando correctamente.

36 El les encargó no decirlo a nadie. Pero cuanto más empeño tenía, tanto más ellos lo proclamaban

37 Y se maravillaban hasta el extremo diciendo: Todo lo ha hecho bien; a los sordos les hace oir y a los mudos hablar.

 

 

143 Curaciones: Mt 15, 29-31

 

29 Jesús partió de allí y llegó a la ribera del mar de Galilea. Subió a la montaña y se sentó allí.

30 Y vino a El mucha gente, que llevaba consigo cojos, mancos, ciegos, sordos y otros muchos. Los colocaron a sus pies y El los curó.

31 Las turbas estaban admiradas viendo hablar a los mudos, sanar a los mancos, andar a los cojos y ver a los ciegos. Y glorificaban al Dios de Israel.

 

 

144 2ª. Multiplicación de los panes: Mc 8, 1-10 (Mt 15, 32-38; Lc 9, 10-17)  NOTA 52: SITUACION PROBABLE

 

1 En aquellos días, hallándose de nuevo una gran muchedumbre con Jesús y no teniendo que comer, llamó El a sus discípulos para decirles:

2 Me da pena de esta gente, pues ya llevan tres días a mi lado y no tienen que comer

3 Y si los mando sin comer a sus casas, quedarán extenuados en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde se van a traer panes para saciar a éstos, aquí en el desierto?

5 Pero El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y los discípulos respondieron: Siete

6 El ordenó a la multitud acomodarse en el suelo; y tomando los siete panes, después de recitar la bendición, los partió y los dio a sus discípulos para que los repartieran a la turba. Y así lo hicieron.

7 Tenían también algunos peces pequeños. El los bendijo y mandó servirlos igualmente.

8 Comieron hasta saciarse y recogieron siete cestos de trozos sobrantes.

9 Eran unos cuatro mil [(Mt 15) sin contar mujeres y niños]

 

 

145 Señal del cielo: Mt 15, 39; 16, 1-4 (Mc 8, 10-13)  NOTA 53: UBICACION DE MAGADAN

 

39 Y después de despedir a la turba, subió a la barca [(Mc 8) con sus discípulos], y vino al término de Magadán.[(Mc 8) en la región de Dalmanuta]

1 Allí se le acercaron los fariseos y saduceos, y para tentarlo, le pidieron que les hiciese ver una señal del cielo.

2 El les respondió: Venida la tarde, decís: Buen tiempo, porque el cielo está rojo, encendido;

3 y a la mañana: Mal tiempo, porque el cielo está rojo oscuro. Vosotros sabéis pues, discernir el aspecto del cielo y, ¿No sabéis discernir los signos de los tiempos?

4 Esta raza mala y adúltera pide una señal; pero no le será dada señal alguna, a no ser la de Jonás. Y dejándolos, [(Mc 8) embarcó de nuevo], y se fue.

 

 

146 Fariseos: Mt 16, 5-12 (Mc 8, 14-21)  NOTA 54: RECOPILACION DE LAS DOS MULTIPLICACIONES

 

5 Al pasar a la otra ribera, los discípulos se olvidaron de comprar pan, [(Mc 8) de modo que ni siquiera tenían un pan con ellos en la barca].

6 Jesús les dijo: Tened cuidado y preservaos del fermento de los fariseos y saduceos.

7 Entonces ellos comentaban entre sí: [(Mc 8) Es que] no hemos adquirido pan.

8 Jesús se dio cuenta y les dijo: ¿Que comentáis entre vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

9 ¿Todavía no entendéis? ¿No os acordáis de los cinco panes para los cinco mil hombres?

10 ¿Ni de los siete panes para los cuatro mil hombres? ¿Cuántas cestas recogisteis?

11 ¿Cómo no habéis entendido que no os hablaba de pan? [(Mc 8) Tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís?]. Preservaos del fermento de los fariseos y saduceos [(Mc 8) de la levadura de Herodes].

12 Entonces entendieron que no había dicho que se preservaran del fermento del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos.

 

 

147 Ciego de Betsaida: Mc 8, 22-26

 

22 Pasaron luego a Betsaida y le llevaron un ciego, rogándole que lo tocara.

23 Y cogiendo de la mano al ciego, le sacó fuera del poblado, y echando saliva en sus ojos e imponiéndole las manos, le preguntó: ¿Ves algo?

24 Y recobrando la vista, dijo: Veo a los hombres; me parecen como árboles que fueran caminando.

25 A continuación le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y empezó a ver claramente, quedando restablecido y percibiendo todos los objetos distintamente.

26 Y le mandó irse a su casa, advirtiéndole: Ni siquiera entres en esta aldea

 

 

148 Confesión de Pedro: Mt 16, 13-20 (Mc 8, 27-30; Lc 9, 18-21)  NOTA 55: JESUS ESCOGE A PEDRO. LOCALIZACION DE CESAREA DE FILIPO

 

13 Llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

14 Ellos respondieron: Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros Jeremías o alguno de los profetas.

15 Y vosotros, les dijo, ¿Quién decís que soy Yo?

16 Simón Pedro respondió: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

17 Jesús le contestó: Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos;

18 y Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

19 Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos y todo lo que atares en la tierra será atado el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.

20 Y mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que El era el Cristo

 

 

149 1ª. Predicción de la Pasión: Mc 8, 31-33 (Mt 16, 21-23; Lc 9, 22)

 

31 Y se puso a enseñarles cómo le era preciso al Hijo del hombre padecer muchas cosas, ser rechazado por los hombres de relieve, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, ser entregado a la muerte, y a los tres días, resucitar.

32 Y les expuso las cosas con toda claridad. Pedro, llevándole aparte, comenzó a censurarle: [(Mt 16) No lo quiera Dios, Señor; esto no te sucederá]

33 Pero El, volviendo a la vista de sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: Márchate de junto a Mí, Satanás; [(Mt 16) eres para mí un seductor], pues no tienes en cuenta las cosas de Dios, sino las de los hombres.

 

 

150 Abnegación: Mc 8, 34-39 (Mt 16, 24-28; Lc 9, 23-27)  NOTA 56: "TOME SU CRUZ" ¡UN SUPLICIO DE ESCLAVOS!.

 

34 Y haciendo venir a la turba junto a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame

35 Porque quien deseare poner a salvo su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por causa mía y del Evangelio, se salvará,

36 Pues, ¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo perdiendo su alma?

37 Porque, ¿Qué puede dar un hombre a cambio de su alma?.

38 Así pues, si alguno se avergonzare de Mí y de mis enseñanzas ante esta raza adúltera y pecadora, también se avergonzará de él el Hijo del hombre, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles, [(Mt 16) y entonces retribuirá a cada uno según sus obras].

39 Les dijo también: Os aseguro que hay algunos de los aquí presentes, los cuales no experimentarán la muerte hasta que vean venir el reino de Dios en todo su poder.

 

 

151 Transfiguración: Mt 17, 1-9 (Lc 9, 28-36; Mc 9, 1-10)  NOTA 57: EL MONTE TABOR

 

1 Seis días después tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano y los condujo aparte a un monte alto

2 [(Lc 9) para orar, y mientras estaba orando] se transfiguró ante ellos. Su rostro se hizo resplandeciente como el sol; y sus vestidos blancos como la luz.

3 En esto se le aparecieron Moisés y Elías, y se pusieron a hablar con El [(Lc 9) 31 que presentándose revestidos de gloria, trataban del tránsito que Jesús iba a realizar en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros estaban abrumados de sueño, mas despabilándose, vieron la gloria de Jesús y los dos hombres que con El estaban].

4 Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: ¡Señor, Qué bien estamos aquí! Si Tú quieres, yo levantaré aquí tres tiendas; una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías. [(Mc 9) No sabía sin duda lo que decía, pues estaban asustados].

5 Todavía estaba El hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, [(Lc 9) y se aterraron de verse envueltos en ella], y de la nube salió esta voz: Este es mi Hijo amado en quien me complazco. A El debéis escuchar.

6 Los discípulos, al oír esto, cayeron rostro en tierra y tuvieron gran miedo

7 Pero Jesús acercándose a ellos, les tocó y les dijo: Levantaos y no temáis.

8 Y cuando ellos levantaron los ojos, [(Mc 9) cuando miraron en su derredor], no vieron a nadie más que a Jesús.

9 Cuando bajaba del monte, Jesús les dio este precepto: No contéis a nadie esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

 

 

152 Elías y Juan: Mt 17, 10-13 (Mc 9, 10-12)

 

10 Sus discípulos le propusieron esta cuestión: ¿Por qué, pues dicen los escribas que primero debe venir Elías?

11 El les contestó: Sí, vendrá Elías y restablecerá todas las cosas, [(Mc 9) y como está escrito del Hijo del hombre, ha de padecer mucho y ser vilipendiado]

12 Sin embargo, Yo os digo que Elías ya vino y no le reconocieron, antes bien, hicieron con él cuanto quisieron. De igual manera, también el Hijo del hombre deberá sufrir de parte de ellos.

13 Entonces se dieron cuenta los discípulos que les había hablado de Juan el Bautista

 

 

153 Poseso: Mc 9, 14-28 (Mt 17, 14-20; Lc 9, 37-43)

 

14 Al volver junto a los discípulos vio una gran multitud en torno a ellos y a unos escribas que con ellos discutían.

15 Enseguida toda la multitud quedó sorprendida al verle y se apresuraron a darle la bienvenida.

16 El les preguntó: ¿Qué discutís con ellos?

17 Y uno de la muchedumbre, [(Mt 17) cayó de rodillas ante El], le respondió: Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

18 y donde quiera que se apodera de él, cae por tierra echando espumarajos y rechinando los dientes, y se pone rígido. Les dije a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no habían sido capaces. [(Lc 9) Maestro, te ruego que mires a este hijo mío, porque es el único que tengo. (Mt 17) Señor ten piedad de mi hijo, es lunático y sufre mucho, pues muy a menudo cae en el fuego y frecuentemente en el agua].

19 El les dijo: Oh raza incrédula!, ¿Hasta cuando estaré con vosotros? ¿Hasta cuando os tendré que aguantar? Traédmelo.

20 Y se lo trajeron. Y cuando estuvo a la vista de Jesús, el espíritu lo empezó a atormentar y habiendo caído, se revolcaba en la tierra echando espuma.

21 Jesús le preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? El le dijo: Desde la niñez,

22 y muchas veces le arroja, ya en el fuego ya en el agua, para hacerlo perecer. Pero si Tú puedes hacer algo, ayúdanos compadeciéndote de nosotros,

23 Mas Jesús le dijo a esto: Si tú puedes creer, todo es posible a quien cree.

24 Inmediatamente exclama el padre del niño, bañado en lágrimas: Oh Señor! Yo creo; ayuda mi incredulidad.

25 Viendo Jesús que la muchedumbre se congregaba alrededor, conminó al espíritu inmundo diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando, sal de él y no entres ya más.

26 Vociferando y atormentándole de muchas maneras, salió, quedando el muchacho como un cadáver, de tal forma que muchos decían que había muerto.

27 Pero Jesús, tomándole de la mano, lo levantó y él se tuvo en pié.

28 Y habiendo entrado en la casa, le preguntaban aparte sus discípulos: ¿Cómo es que nosotros no fuimos capaces de arrojarle? [(Mt 17) Por vuestra poca fe. Porque en verdad os digo: Si tuviereis fe como un grano de mostaza, podríais decir a este monte: Cámbiate de aquí allá, y se cambiaría; y nada os sería imposible]

29 El les dijo: Esta clase -de demonios- no puede salir más que a fuerza de oración y ayuno.

 

 

154 Segundo anuncio de la Pasión: Mt 17, 21-22 (Mc 9, 29-31; Lc 9, 44-45)  NOTA 58: TODAVIA EN GALILEA

 

21 Cuando todavía estaba en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre debe ser entregado en manos de los hombres,

22 que lo matarán; pero el tercer día resucitará [(Lc 9) Ellos, sin embargo, no entendían este anuncio; el sentido estaba velado para ellos, pero no se atrevían a preguntarle a este respecto]

 

 

155 Tributo del Templo: Mt 17, 23-26  NOTA 59: EXPLICACION DEL DIDRACMA

 

23 Al llegar ellos a Cafarnaum, se acercaron a Pedro los cobradores del -tributo anual del Templo- y le preguntaron: ¿No paga vuestro Maestro el "didracma"?

24 Sí, respondió él. Después, cuando entró en casa, Jesús le salió al paso preguntándole: ¿Qué te parece Simón? Los reyes de la tierra, ¿De quién reciben los tributos, de los propios hijos o de los extraños?

25 Y al responder él: De los extraños, Jesús prosiguió: Por tanto los hijos están exentos.

26 Sin embargo, para no escandalizarlos, vete al mar, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda del doble, cógela y dásela por Mí y por ti.

 

 

156 Como niños: Mt 18, 1-4 (Mc 9, 32-35; Lc 9, 46-48)

 

1 En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es, pues, el mayor en Reino de los Cielos? [(Lc 9) Mas Jesús, conociendo el pensamiento de su corazón, (Mc 9) les preguntó: ¿De qué tratabais en el camino? Pero ellos callaban; porque unos con otros habían discutido en el camino sobre quién era mayor. El, tomando asiento llamó a los doce y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, habrá de ser el último entre todos y servir a los demás]

2 Jesús llamó a un niño, le colocó en medio de ellos

3 y dijo: En verdad os digo, si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

4 Por tanto, quien se haga pequeño como este niño, ése será el mayor en el Reino de los Cielos

 

 

157 Escándalo: Mt 18, 5-9 (Mc 9, 36-45)

 

5 Y quien reciba a un niño como este en Mi nombre, a Mí me recibe. [(Mc 9) Y quien me recibe a Mí, no me recibe a Mí sino al que me ha enviado]

6 Pero quien escandalizare a uno de estos pequeños, que creen en Mí, sería mejor para él que le fuera colgada al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y fuese sumergido en lo profundo del mar.

7 Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que haya escándalos; Pero ay de aquel por quien viene el escándalo!

8 Si tu mano o tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo y arrójalo lejos de ti: Es mejor para ti entrar manco o cojo en la vida, que tener dos manos o dos pies y ser arrojado al fuego eterno.

9 Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: Te es mejor entrar en la vida con un ojo solo, que tener dos ojos y ser arrojado al fuego del infierno, [(Mc 9) 47 donde el gusano no muere y el fuego no se extingue. 48 Porque todos serán salados con fuego, como la víctima se sala con sal. 49 Buena cosa es la sal; pero si la sal se hace insípida, ¿Con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y vivid en paz unos con otros]

 

 

158 Oveja perdida: Mt 18, 10-14

 

10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños; porque Yo os digo que sus ángeles en el cielo ven continuamente la cara de mi Padre celestial.

11 El Hijo del hombre vino a salvar lo que estaba perdido.

12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una, ¿No dejará las noventa y nueve en el monte para ir a buscar la extraviada?

13 Y si llega a encontrarla, Yo os aseguro que se alegra más por ésta, que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

14 Del mismo modo, vuestro Padre que está en los cielos, no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

 

 

159 Quien no está contra Mí... : Mc 9, 38-41 (Lc 9, 49-50)

 

38 Díjole Juan: Maestro, vimos a uno que arrojaba demonios en Tu nombre, que no va con nosotros, y se lo hemos prohibido.

39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; pues nadie hay que haciendo milagros en mi Nombre, sea capaz de hablar luego mal de Mí,

40 Porque quien no está contra nosotros, está a favor nuestro.

41 Y quien os diere de beber un vaso de agua porque sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.

 

 

160 Corrección fraterna: Mt 18, 15-17

 

15 Si tu hermano ha pecado, vete y corrígele a solas. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.

16 Si no te hace caso, toma todavía contigo a una o dos personas, para que la cuestión sea decidida por la palabra de dos o tres testigos.

17 Si tampoco les hace caso, dilo a la Iglesia; y si no hace caso a la Iglesia, sea para ti como un pagano o un publicano.

 

 

161 Poder: Mt 18, 18  NOTA 60: LA POTESTAD DE LA IGLESIA

 

18 Ciertamente os digo: Todo lo que atareis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra será desatado en el cielo

 

 

162 Oración en común: Mt 18, 19-20

 

19 Además os digo: Si dos de vosotros os ponéis de acuerdo para pedir cualquier cosa, la obtendréis de mi Padre, que está en los cielos,

20 Porque donde hay dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

 

 

163 Perdón: Mt 18, 21-22

 

21 Entonces, acercándose Pedro, le preguntó: Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces deberé perdonarlo?, ¿Hasta siete veces?

Jesús le respondió: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

 

 

164 Serás perdonado: Mt 18, 23-27  NOTA 61: EL TALENTO Y EL DENARIO

 

23 Por eso, el Reino de los Cielos puede compararse a un rey que quiso arreglar cuentas con sus servidores.

24 Y cuando comenzó a arreglar las cuentas, le fue presentado uno que era deudor de diez mil talentos.

25 No tenía con qué pagar. Entonces el señor mandó que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto poseía, para saldar la deuda;

26 Pero el siervo, cayendo a sus pies, le suplicó: Señor, ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.

27 Movido a compasión, el señor de aquel siervo le dejó en libertad, perdonándole toda la deuda.

 

 

165 Siervo malo: Mt 18, 28-35

 

28 Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios. Le agarró por el cuello y le ahogaba diciendo: paga lo que debes!

29 Su compañero, cayendo en tierra, le suplicaba diciendo: Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.

30 Pero él no quiso, sino que fue e hizo que le metiesen en la cárcel hasta que pagase la deuda.

31 Al ver esto sus compañeros se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor lo ocurrido;

32 Entonces el señor le hizo llamar y le dijo: ¡Siervo malo!, yo te he perdonado toda la deuda, porque me lo suplicaste,

33 ¿No debías pues, tener tú compasión de tu compañero, como la tuve yo de tí?

34 Y lleno de ira, su señor le entregó a los torturadores hasta que pagase toda la deuda.

35 Así os tratará mi Padre celestial, si alguno de vosotros no perdona a su hermano de todo corazón.

 

 

166 Fiesta de los Tabernáculos: Jn 7, 2-10  NOTA 62: DESCRIPCION DE LA FIESTA. JESUS FUE MAS TARDE

 

2 Se acercaba la fiesta judía de los Tabernáculos;

3 Sus hermanos -parientes- le rogaron: Sal de aquí y vete a Judea, para que también aquellos discípulos tuyos vean las obras que haces,

4 porque nadie que pretende darse a conocer realiza estas obras en privado. Puesto que haces tales cosas, date a conocer al mundo.

5 Ni sus hermanos creían en El.

6 Díjoles Jesús: Mi hora aún no ha llegado; sin embargo, para vosotros siempre es tiempo propicio.

7 A vosotros no puede el mundo odiaros; a Mí si me odia, porque Yo declaro de él que sus obras son malas.

8 Vosotros subís a la fiesta. Yo no subo a esta fiesta porque aún no ha llegado mi hora.

9 Y dicho esto, se quedó en Galilea.

10 Pero después que ascendieran sus hermanos, El también se puso en camino para ir a la fiesta, no manifiestamente sino oculto.

 

 

167 Samaritanos: Lc 9, 51-56  NOTA 63: DE CAMINO A JERUSALEN

 

51 Cumpliéndose ya los días de su salida de este mundo, tomó Jesús la firme resolución de encaminarse a Jerusalén,

52 Y envió mensajeros delante de El para que entrasen en una aldea de samaritanos y le preparasen alojamiento.

53 Pero no lo recibieron, porque su propósito era dirigirse a Jerusalén.

54 Viéndolo los discípulos Santiago y Juan, dijeron: Señor, ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo y los consuma?

55 Pero Jesús vuelto hacia ellos les reprendió, (diciendo: No sabéis a qué espíritu pertenecéis.

56 El Hijo del hombre no ha venido para perder a los hombres, sino para salvarlos). Y con esto se fueron a otra aldea.

 

 

168 Condiciones para seguir a Jesús: Lc 9, 57-62 (Mt 8, 19-22)  NOTA 64: MIENTRAS IBAN DE CAMINO

 

57 Y mientras iban de camino, díjole uno: Te seguiré adondequiera que vayas.

58 Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

59 Y dijo a otro: Sígueme. Mas éste replicó: Señor, permíteme que primero vaya a enterrar a mi padre.

60 Y Jesús: Deja a los muertos que entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.

61 Dijo también otro: Te seguiré Señor, mas primero permíteme despedirme de los de mi casa.

62 Jesús le replicó: Nadie que mira para atrás mientras tiene la mano en el arado, es apto para el Reino de los cielos.

 

 

169 Los 72 discípulos: Lc 10, 1-12, 16

 

1 Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió de dos en dos delante de El a toda ciudad y lugar a donde El mismo había de ir,

2 Y les decía: La mies es mucha pero los obreros pocos; rogad pues al señor de la mies que mande obreros a su mies.

3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.

4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

5 En cualquier casa que entréis, decid primeramente: La paz sea en esta casa.

6 Y si allí hubiera alguno digno de paz, reposará sobre él vuestra paz; si no, la paz permanecerá con vosotros.

7 Y en esta misma casa, quedaos comiendo y bebiendo de lo que allí hubiere, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.

8 En cualquier ciudad donde entréis y os dispensen acogida, comed lo que os presenten;

9 curad a los enfermos que hubiere en ella, y decidles: Ya está cerca de vosotros el Reino de Dios.

10 Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, salid a la plaza pública y decid:

11 Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado os dejamos; con todo, sabed que está cerca el Reino de Dios.

12 Os aseguro que en aquel día se tratará más benignamente a Sodoma que a aquella ciudad.

16 El que a vosotros oye, a Mí me oye; y el que a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; pero el que a Mí me rechaza, rechaza al que me ha enviado.

 

 

170 Ciudades incrédulas: Lc 10, 13-15 (Mt 11, 20-24)

 

13 ¡Ay de ti Corazaín!, ¡ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los prodigios que se han realizado en vosotras, hace tiempo que cubiertos de cilicio y ceniza, sentados en el suelo, hubieran hecho penitencia.

14 Por eso, Tiro y Sidón serán tratadas más benignamente en el juicio que vosotras.

15 Y tú Cafarnaúm, ¿Piensas que serás encumbrada hasta el cielo? Pues serás precipitada en el infierno.

 

 

171 Regreso de los discípulos: Lc 10, 17-20

 

17 Volvieron los setenta y dos muy contentos, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre!

18 El les dijo: Ved que os he dado potestad de caminar sobre serpientes y escorpiones, y dominio sobre el poder del enemigo, y nada podrá dañaros;

20 mas no os alegréis porque los espíritus se os someten, sino alegraos porque vuestros nombres están escritos en el cielo.

 

 

172 Cristo, nuestro consolador: Mt 11, 25-30 (Lc 10, 21-22)

 

25 En aquel tiempo, [(Lc 10) se estremeció de alegría por la acción del Espíritu Santo] y dijo: Yo te alabo y te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeñuelos.

26 Sí Padre, porque así lo has querido.

27 Todas las cosas me han sido dadas por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiere revelarlo.

28 Venid a Mí todos los que estáis fatigados y agobiados, y Yo os aliviaré.

29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón. Así hallaréis alivio para vuestras almas;

30 porque mi yugo es suave y mi carga ligera

 

 

173 Gran mandamiento: Lc 10, 23-28 (Mt 19, 1-2)  NOTA 65: VIAJE POR EL VALLE DEL JORDAN

 

[(Mt 19) 1 Cuando Jesús terminó estos discursos, partió de Galilea y vino al territorio de Judea, al otro lado del Jordán. 2 Le siguió una gran muchedumbre]

23 Y dirigiéndose a los discípulos en particular, les dijo: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis.

24 Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís y no lo oyeron.

25 Levantándose un doctor de la Ley, con intención de tentarlo, le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para poseer la vida eterna?

26 El le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?

27 El respondió: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y al prójimo como a tí mismo" (Dt 6, 5; Lv 19, 18)

28 Bien has respondido, replicó Jesús. Haz esto y vivirás (Lv 18, 5).

 

 

174 El buen Samaritano: Lc 10, 29-37 NOTA 66: ESTAN YA CERCA DE JERUSALEN

 

29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

30 Jesús comenzó a decir: Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de los salteadores, los cuales le despojaron de todo, y después de apalearlo se marcharon, dejándolo medio muerto.

31 Por casualidad bajaba un sacerdote por el mismo camino y, habiéndole visto, pasó de largo.

32 Del mismo modo también un levita, viniendo por aquel lugar, lo vio y pasó de largo.

33 Pero un samaritano que iba de viaje, llegó hasta él, y al verlo se le enterneció el corazón,

34 y acercándose, le vendó las heridas, derramando también en ellas aceite y vino; y colocándolo encima de su propio jumento, lo llevó a la posada y lo cuidó.

35 Y al día siguiente, sacando dos denarios, los dio al hospedero y le dijo: Cuídalo y si gastas más, a mi regreso te lo pagaré.

36 ¿Quién de estos tres te parece haber sido prójimo del que cayó en manos de los salteadores?

37 Le contestó: El que se mostró misericordioso para con él. Le replicó Jesús: Anda y haz tu lo mismo.

 

 

175 Betania: Lc 10, 38-42  NOTA 67: MARTA Y MARIA

 

38 Mientras iban de camino, entró El en cierta aldea; y una mujer de nombre Marta, le dió hospedaje en su casa.

39 Esta tenía una hermana llamada María, la cual sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

40 Pero Marta andaba muy afanada con los muchos quehaceres del hospedaje. Y presentándose a Jesús, le dijo: Señor, ¿No te importa que mi hermana me haya dejado sola con toda la labor? Dile que me ayude.

41 Le respondió Jesús: Marta, Marta, te apuras y te afanas en muchas cosas,

42 cuando una sola es necesaria; con razón María ha elegido la mejor parte, la cual no le será quitada.

 

 

176 En la Fiesta de los Tabernáculos: Jn 7, 11-18  NOTA 68: JESUS LLEGA A LA FIESTA

 

11 Durante la fiesta -la fiesta de los Tabernáculos-, los judíos lo buscaban y decían: ¿Dónde está Aquel?

12 Y el cuchicheo era grande entre la multitud acerca de El. Unos decían: Es un buen hombre. Otros, por el contrario afirmaban: No, que engaña a la gente.

13 Sin embargo, nadie se pronunciaba claramente sobre El por miedo a los judíos.

14 Mediada ya la fiesta subió Jesús al templo y se puso a enseñar.

15 Perplejos los judíos decían: Este hombre no ha estudiado. ¿De dónde le viene, pues, tanto conocimiento de las Escrituras?.

16 Jesús les respondió: Mi doctrina no es mía sino de quien me ha enviado.

17 Quien desee hacer la voluntad de Aquel, conocerá si esta doctrina viene de Dios o si Yo hablo por cuenta propia.

18 El que habla por su cuenta busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que lo ha enviado, es digno de fe, y en él no hay falsedad.

 

 

177 Sábado: Jn 7, 19-24

 

19 ¿No os dio Moisés la Ley? Y sin embargo, entre vosotros nadie la observa. ¿Por que intentáis matarme?

20 Le respondió la multitud: Estás endemoniado. ¿Quién intenta matarte?

21 Jesús les replicó: He hecho una sola obra y todos os habéis maravillado.

22 Moisés os dio la circuncisión (bien sabéis que no procede de Moisés, sino de los antepasados) y aún seguís circuncidando en sábado.

23 Si uno puede ser circuncidado en sábado para que no deje de cumplirse la Ley de Moisés, ¿Por qué os enfadáis conmigo por haber curado del todo, a un hombre en sábado?

24 No juzguéis con ligereza, sino con juicio recto.

 

 

178 Origen divino: Jn 7, 25-31

 

25 Preguntaban algunos vecinos de Jerusalén: ¿No es Este a quien intentaban matar?

26 Pues habla libremente sin que le digan nada. ¿Acaso las autoridades se han convencido realmente de que Este es el Cristo?

27 Con todo, sabemos de donde es Este; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de donde es.

28 Jesús, enseñando en el templo, dijo en voz alta: A Mí me conocéis y sabéis de donde soy, y con todo no he venido por cuenta propia, sino que me ha enviado quien tiene autoridad, al cual vosotros no conocéis.

29 Yo si lo conozco, porque procedo de El, y El me ha enviado.

30 Querían arrestarlo, pero nadie se atrevió a echarle mano porque aún no había llegado su hora.

31 Muchos del pueblo creyeron en El y decían: ¿Acaso el Mesías, cuando venga, hará más prodigios que Este?

 

 

179 Tratan de prenderle: Jn 7, 32-35

 

32 Se enteraron los fariseos de estos rumores que corrían entre la gente acerca de El, y estos y los jefes enviaron ministros -guardias- para que lo arrestasen.

33 Jesús comenzó a decir: Poco tiempo ya voy a estar con vosotros, pues me iré al que me ha enviado.

34 Me buscaréis, pero no me encontraréis; y donde yo esté, vosotros no podéis venir.

35 Se decían los judíos unos a otros: ¿Adonde irá Este que no lo podamos encontrar? ¿Quizá va a marchar a la Diáspora de los griegos para enseñarles?

36 ¿Qué significa lo que acaba de decir: Me buscaréis, mas no me encontraréis; y donde este Yo, vosotros no podéis venir?

 

 

180 Promesa del Espíritu Santo: Jn 7, 37-39

 

37 El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, puesto en pie, dijo en voz alta: El que tenga sed, venga a Mí y beba.

38 El que cree en Mí, como dice la Escritura: "De su seno brotarán torrentes de agua viva"

39 Con esto se refería al Espíritu que iban a recibir cuantos creyesen en El. Todavía no se comunicaba el Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado.

 

 

181 Opiniones: Jn 7, 40-53

 

40 Los que del pueblo habían oído estas palabras, decían: Este es realmente el Profeta.

41 Otros afirmaban: Este es el Cristo. Pero otros replicaban: No porque, ¿Acaso de Galilea va a venir el Cristo?

42 ¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la estirpe de David, y de Belén, el pueblo de David?

43 Había diversidad de opiniones acerca de El entre el pueblo.

44 Algunos de ellos deseaban arrestarlo, pero nadie le echó mano.

45 Volvieron luego los ministros (guardias) a donde estaban los jefes de los sacerdotes y los fariseos; éstos les increparon: ¿Por qué no lo habéis traído?

46 Los ministros respondieron: Nunca hombre alguno ha hablado como Este.

47 Replicaron los fariseos: ¿También vosotros os habéis dejado engañar?

48 ¿Acaso ha creído en El algún hombre destacado o algún fariseo?

49 En cuanto a esta gente que no conoce la Ley, es digna de desprecio.

50 Uno de ellos, Nicodemo, el mismo que se había entrevistado con El, les dijo:

51 ¿Es que nuestra Ley condena a alguien sin haberlo primeramente escuchado y averiguado qué es lo que ha hecho?

52 Le respondieron: ¿Acaso tú también eres de Galilea? Investiga y verás que de Galilea no ha de venir profeta alguno.

53 Y cada cual se marchó a su casa.

 

 

182 Mujer adúltera: Jn 8, 1-11  NOTA 69: JESUS EN EL TEMPLO

 

1 Jesús se fue al monte de los Olivos,

2 Pero al amanecer, de nuevo se presentó en el templo, y todo el pueblo acudía a El. Tomó asiento y los adoctrinaba.

3 Los escribas y fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y colocándola en medio,

4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio,

5 Moisés nos manda en la Ley apedrear a semejantes mujeres.

6 ¿Qué opinas Tú? Decían esto para comprometerlo, a fin de que tener de que acusarlo. Jesús, agachándose, se puso a escribir en el suelo.

7 Como ellos insistiesen en su pregunta, se incorporó y les dijo: El que de vosotros no tenga pecado, arroje el primero contra ella una piedra.

8 Y agachándose de nuevo, seguía escribiendo en el suelo.

9 Ellos, oyendo esto, comenzaron a retirarse, uno tras otro, empezando por los más viejos; y se quedó solo con la mujer, que seguía allí quieta.

10 Jesús se incorporó y le preguntó: Mujer, ¿Dónde están? ¿Nadie te ha condenado?

11 Nadie, Señor, respondió. Pues tampoco Yo te condeno, añadió Jesús. Vete, desde ahora no peques más.

 

 

183 Luz del mundo: Jn 8, 12-20

 

12 De nuevo les habló Jesús: Yo soy la luz del mundo. El que me siga no andará en la oscuridad, sino que poseerá la luz de la vida.

13 Le objetaron los fariseos: Tú declaras en tu favor; tu declaración no es digna de fe.

14 Les respondió Jesús: Aunque yo declare en mi favor, mi declaración es digna de fe, porque sé de donde he venido y adonde voy

15 Vosotros juzgáis según las apariencias, Yo no juzgo a nadie.

16 Si yo juzgo, mi juicio merece crédito, porque no estoy solo, sino que el Padre que me ha enviado está conmigo.

17 Y en vuestra Ley está escrito que la declaración de dos personas es digna de fe.

18 Yo soy el que declara en mi favor, pero declara en mi favor el Padre que me ha enviado.

19 ¿Dónde esta tu Padre?, le replicaron.

20 Respondió Jesús: No me conocéis a Mí ni a mi Padre. Si me conocierais a Mí, conoceríais también a mi Padre.

 

 

184 Donde yo voy: Jn 8, 21-30

 

21 De nuevo les dijo: Yo me voy y me buscaréis, pero moriréis en vuestro pecado. Adonde Yo voy, vosotros no podéis venir.

22 Decían los judíos: ¿Acaso va a suicidarse, cuando dice: Adonde Yo voy vosotros no podéis venir?

23 Mas Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, Yo de arriba. Vosotros sois de este mundo, Yo no soy de este mundo.

24 Por eso os he dicho que moriréis en vuestros pecados. Si no creéis que soy Yo, moriréis en vuestros pecados.

25 Ellos le preguntaron: ¿Quién eres Tú? Jesús les respondió: Desde el principio os lo vengo repitiendo.

26 Con relación a vosotros tengo muchas cosas que decir y juzgar; pero quien me ha enviado es veraz y yo hablo al mundo lo que he oído de El.

27 No comprendieron que les hablaba del Padre.

28 Dijo pues, Jesús: Cuando hayáis levantado en alto al Hijo del hombre, entonces conoceréis que soy Yo y que por mi cuenta no hago nada, sino conforme me enseñó el Padre, así hablo.

29 Y el que me ha enviado está conmigo; nunca me ha dejado solo pues yo hago siempre lo que le agrada.

30 Al decir estas cosas, muchos creyeron en El.

 

 

185 Os digo verdad: Jn 8, 31-45

 

31 Dijo luego Jesús a los judíos que habían creído en El: Si vosotros seguís admitiendo mi doctrina, sois verdaderamente discípulos míos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33 Respondiéronle: Nosotros somos descendientes de Abraham, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices Tú: Seréis libres?

34 Jesús les contestó: Ciertamente os digo que quien se entrega al pecado, esclavo es del pecado.

35 El esclavo no habita permanentemente en casa, es el hijo quien habita permanentemente.

36 Luego si el Hijo os da libertad, seréis realmente libres.

37 Ya sé que sois descendientes de Abraham; sin embargo tratáis de matarme, porque mi doctrina  no tiene cabida en vosotros.

38 Yo hablo lo que he visto al lado del Padre; y vosotros igualmente hacéis lo que habéis aprendido de vuestro padre.

39 Le respondieron: Nuestro Padre es Abraham. Jesús les respondió: Si fueseis hijos de Abraham, haríais las obras de Abraham.

40 Pero ahora tratáis de matarme a Mí, que os he dicho la verdad que oí al lado de Dios. Esto no lo hizo Abraham.

41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Le dijeron, no somos hijos ilegítimos. No tenemos más que un padre: Dios.

42 Jesús les respondió: Si Dios fuese vuestro Padre, ciertamente me amaríais a Mí. Porque Yo he salido y vengo de Dios. No he venido por cuenta propia, sino que El me ha enviado.

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra.

44 Vosotros sois hijos del diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no podía permanecer en la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente habla segun su propia naturaleza, porque es

mentiroso y padre de la mentira.

45 Pero a Mí no me creéis porque os digo la verdad.

 

 

186 Divinidad: Jn 8, 46-59

 

46 ¿Quién de vosotros puede achacarme un pecado? Y si digo la verdad, ¿Por qué no me creéis?

47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Por eso no las aceptáis vosotros, porque no sois de Dios.

48 Replicaron los judíos: Bien decimos nosotros que eres samaritano y estás endemoniado.

49 Respondió Jesús: Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre, y vosotros me injuriáis.

50 Yo no busco el aplauso propio. Otro es el que lo busca y me hace justicia.

51 Ciertamente os digo: Quien conserva mi palabra no morirá jamás.

52 Le dijeron los judíos: Ahora nos convencemos de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también y Tú dices: Quien conserva mi palabra no morirá jamás.

53 ¿Acaso eres Tú superior a nuestro padre Abraham, el cual murió; y mayor que los profetas que también murieron?, ¿Por quién nos tienes?

54 Respondió Jesús: Si yo me glorificase a Mí mismo, mi gloria no valdría nada. Pero es mi Padre el que me glorifica, de quien decís vosotros que es vuestro Dios.

55 Al cual sin embargo no conocéis, mientras que Yo sí lo conozco. Y si dijera que no lo conozco sería un mentiroso como vosotros; pero lo conozco bien y mantengo su palabra.

56 Vuestro padre se estremeció de alegría pensando ver mi día; lo contempló y se regocijó.

57 Los judíos le replicaron: Aún no tienes cincuenta años! ¿Y has visto a Abraham?

58 Jesús les respondió: Con toda certeza os digo: Antes que Abraham naciese, ya existía Yo.

59 Tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús se escabulló y salió del templo

 

 

187 El ciego de nacimiento: Jn 9, 1-23  NOTA 70: EL CIEGO DE JERUSALEN. LA PISCINA DE SILOE

 

1 Al pasar, vio un ciego de nacimiento

2 y sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿éste nació ciego por haber pecado él o sus padres?

3 Jesús respondió: Ni por haber pecado él ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios.

4 Mientras es de día debemos realizar las obras del que me ha enviado. Va a venir la noche, en la cual nadie puede trabajar.

5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.

6 Dicho esto, escupió en tierra e hizo barro con la saliva y lo aplicó a los ojos,

7 y le dijo: Vete a lavarte en la piscina de Siloé (que significa "enviado"). Fue pues, y se lavó, y regresó con vista.

8 Los vecinos y los que lo habían visto antes, pues era un mendigo, se preguntaban: ¿No es éste el que solía sentarse a pedir limosna?

9 Unos se decían: Este es. Otros replicaban: No sino que se le parece. El decía: Soy yo.

10 Y le preguntaban: ¿Cómo se te han abierto los ojos?

11 El respondió: El hombre a quien llaman Jesús hizo barro y lo aplicó a mis ojos y me dijo: Vete a la piscina de Siloé y lávate. Fui pues, me lavé y recobré la vista.

12 Le preguntaron: ¿Dónde está Ese?. Respondió: No lo se

13 Llevaron ante los fariseos al que hasta entonces había estado ciego.

14 Era sábado el día en que Jesús hizo barro y abrió sus ojos.

15 Los fariseos a su vez, le preguntaron como había recobrado la vista. El les respondió: Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.

16 Algunos fariseos exclamaron: No es enviado de Dios este hombre, puesto que no observa el sábado. Pero replicaron otros: ¿Cómo puede un pecador obrar semejantes prodigios? Y había división entre ellos.

17 Preguntaban de nuevo al ciego: Qué opinas tú del que te ha abierto los ojos? El respondió: Es un Profeta.

18 Pero los judíos no querían creer que este hombre había sido ciego y había recobrado la vista hasta que hubiesen llamado a sus padres.

19 Y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo de quien decís que ha nacido ciego? ¿Cómo pues, ahora ve?

20 Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego.

21 Lo que no sabemos es cómo ve ahora y quién le abrió los ojos. Preguntádselo a él, ya tiene edad; el mismo puede contarlo.

22 Los padres dijeron esto porque temían a los judíos, pues estos habían decidido expulsar de la sinagoga a quien lo reconociese por Mesías.

23 Por eso sus padres dijeron: Ya tiene edad, preguntádselo a él.

 

 

188 Ahora veo: Jn 9, 24-41

 

24 Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios, sabemos que este hombre es un pecador.

25 El respondió: Yo no sé si es pecador, lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo.

26 Luego le preguntaron: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 Les respondió: Ya os lo he dicho y no me habéis creído, ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Acaso queréis haceros discípulos suyos?

28 Entonces Lo llenaron de maldiciones y dijeron: Tú serás discípulo suyo; nosotros somos discípulos de Moisés.

29 Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés pero, en cuanto a Este, no sabemos de donde es.

30 Esto es lo admirable!, que vosotros no sabéis de donde es, y sin embargo me abrió los ojos.

31 Sabemos que Dios no oye a los pecadores, sino que escucha a quien le honra y hace su voluntad.

32 Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.

33 Si este no fuese de Dios,  no podría hacer nada.

34 Le respondieron y dijeron: Naciste todo en pecado, y ¿nos das lecciones?. Y le arrojaron fuera.

 

 

189 Creo Señor: Jn 9, 35-41

 

35 Oyó Jesús que le habían echado fuera; y encontrándose con él le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

36 Respondió él y dijo: ¿Quién es Señor, para que crea en El?

37 Y le dijo Jesús: Le viste ya a El, el mismo que habla contigo, El es

38 Entonces dijo él: Creo Señor. Y postrándose a sus pies le adoró.

39 Y dijo Jesús: Yo vine a este mundo a ejercer un juicio, para que los que no ven, vean; y los que ven se hagan ciegos.

40 Oyeron esto algunos de los fariseos que estaban con El, y le dijeron: Pues qué, ¿nosotros también somos ciegos?

41 Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos no tendríais pecado; pero verdaderamente decís: Nosotros vemos. Por esto vuestro pecado permanece

 

 

190 Soy la puerta: Jn 10, 1-10

 

1 En verdad, en verdad os digo: Quien no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que se encarama por otra parte, es ladrón y salteador.

2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.

3 A este lo abre el portero, y las ovejas escuchan su voz, y él llama a las ovejas por el nombre y las conduce fuera.

4 Y cuando ha hecho salir a todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5 Sin embargo, no seguirán a un extraño sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

6 Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

7 Por esto insistió de nuevo Jesús: Verdaderamente os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos cuantos han venido delante de Mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les han escuchado.

9 Yo soy la puerta; el que por Mí entrare quedará satisfecho; entrará y saldrá y hallará pastor.

10 El ladrón no viene sino para robar y degollar y aniquilar. Yo he venido para que tengan vida, una vida exuberante.

 

 

191 El buen Pastor: Jn 10, 11-16

 

11 Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas.

12 El asalariado, que no es pastor y dueño de las ovejas, cuando va a venir el lobo deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y dispersa;

13 porque es asalariado y no le importan las ovejas.

14 Yo soy el buen Pastor, y conozco mis ovejas, y mis ovejas me conocen a Mí,

15 lo mismo que el Padre me conoce a Mí y Yo conozco al Padre. Yo doy mi vida por mis ovejas.

16 Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que Yo las guíe. Y oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor

 

 

192 Doy mi vida: Jn 10, 17-21

 

17 Por eso mi Padre me ama, porque Yo doy mi vida para volverla a tomar.

18 No me la quita nadie, sino que Yo la doy voluntariamente. Soy libre para darla y libre para tomarla. Estes el precepto que ha recibido del Padre.

19 Una vez más se dividieron los pareceres entre los judíos a causa de estas palabras.

20 Muchos decían: Está endemoniado y delira. ¿Por qué le escucháis?

21 Otros afirmaban: Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso el demonio puede abrir los ojos a los ciegos?

 

 

193 Cuando oréis: Lc 11, 1-4  NOTA 71: GRUTA DEL PATER NOSTER

 

1 Estaba El orando en cierto lugar, y cuando hubo terminado le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

2 Jesús les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre; venga tu reino;

3 danos cada día el pan cotidiano;

4 y perdónanos nuestros pecados, pues también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos sometas a la tentación.

 

 

194 Pedid: Lc 11, 5-13

 

5 Les dijo también: Si uno de vosotros va a media noche a casa de un amigo y le dice: Amigo necesito tres panes,

6 porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo que darle;

7 y si aquel, desde dentro responde: No me molestes, la puerta está cerrada y mis hijos están en la cama conmigo; no puedo levantarme a dártelos.

8 Os aseguro que si no se levanta y se los da por ser amigo, al menos por su impertinencia, se levantará y le dará cuanto necesita.

9 Así os digo Yo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.

10 Porque todo el que pide, recibe, y el que busca halla, y al que llama, se le abre.

11 ¿Hay entre vosotros algún padre que, pidiéndole su hijo pan, le dé una piedra?

12 ¿O si le pide un huevo, le dé un escorpión?

13 Si pues vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, Con cuanta mayor razón el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!

 

 

195 Ay de vosotros!: Lc 11, 37-45

 

37 Al terminar de hablar, un fariseo le invitó a comer en su casa; entró pues, y se puso a la mesa.

38 Mas el fariseo se extrañó viendo que antes de la comida no se lavaba.

39 Pero el Señor le dijo: Ahora vosotros, fariseos, limpiáis el exterior de la copa y el plato; mas vuestro interior está repleto de voracidad y perversidad.

40 Insensatos, quien hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?

41 Dad más bien en limosnas el contenido de copas y platos y así todo quedará purificado.

42 Mas, Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo por la menta, por la ruda y por toda clase de hierbas, y pasáis por alto la justicia y el amor a Dios! Estas cosas son las que hay que practicar, sin descuidar aquellas.

43 Ay de vosotros, fariseos, que ambicionáis el primer asiento en las sinagogas y los saludos en las plazas!

44 Ay de vosotros, porque sois como sepulcros escondidos, y los hombres pasan por encima sin verlos!

 

 

196 Cuestiones capciosas: Lc 11, 45-53  NOTA 72: DOCTORES DE LA LEY. ADVERTENCIA SOBRE ZACARIAS

 

45 Tomando la palabra un doctor de la Ley, le replicó: Maestro, diciendo eso también a nosotros nos ofendes.

46 Jesús respondió: ¡Ay también de vosotros doctores de la Ley!, que abrumáis a los hombres con cargas imposibles, y vosotros ni siquiera las tocáis con el dedo.

47 ¡Ay de vosotros que edificáis los sepulcros a los profetas, siendo así que fueron vuestros padres quienes los mataron!

48 Con eso estáis pregonando que aprobáis lo hecho por vuestros padres, porque ellos los mataron y vosotros levantáis los sepulcros.

49 Por esto mismo dijo la sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles; a unos matarán y a otros perseguirán,

50 para que a esta raza se le pida cuentas de la sangre de todos los profetas, derramada desde la creación del mundo:

51 Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, asesinado entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito, se le pedirán cuentas a esta generación.

52 ¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, porque os habéis incautado de las llaves de la ciencia! Vosotros no habéis entrado y a los que querían entrar se lo habéis estorbado.

53 Cuando salió de allí, comenzaron a hostigarlo implacablemente y a asediarlo con cuestiones capciosas, tratando de sorprenderle en alguna palabra comprometedora

 

 

197 Fariseos: Lc 12, 1-3

 

1 Entre tanto, habiéndose reunido mucha gente, hasta el punto de atropellarse unos a otros, comenzó a decir en primer lugar a sus discípulos: Tened cuidado con la levadura de los fariseos, es decir, con la hipocresía.

2 Nada hay encubierto que no acabe por descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse.

3 Por lo cual, cuanto habéis dicho en la oscuridad será escuchado en la luz, y lo que habéis hablado en las habitaciones privadas, se pregonará sobre los tejados.

 

 

198 No temáis: Lc 12, 4-7

 

4 Amigos míos, a vosotros os digo: No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero después de esto no pueden hacer nada más.

5 Os diré a quien debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder para lanzar a los infiernos. Sí, os repito, a éste debéis temer.

6 ¿Acaso no se venden cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, ninguno de ellos pasa desapercibido ante Dios.

7 Hasta los cabellos de vuestras cabezas están todos contados. No tengáis miedo, valéis más que una bandada de pájaros.

 

 

199 Respeto humano: Lc 12, 8-12

 

8 Os digo además: A quien me reconozca delante de los hombres, también el Hijo del hombre le reconocerá delante de los ángeles de Dios;

9 pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

10 A todo el que habla contra el Hijo del hombre, se le perdonará; mas el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

11 Cuando os conduzcan ante el tribunal de las sinagogas, ante los magistrados y autoridades, no os preocupéis pensando cómo o con qué razones os defenderéis o qué diréis,

12 porque el Espíritu Santo os enseñará en el momento preciso lo que debéis decir.

 

 

200 Avaricia: Lc 12, 13-21

 

13 Díjole alguien de entre la multitud: Maestro, dí a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

14 El le dijo: Hombre, ¿Quién me ha constituido juez o albacea vuestro?

15 Y les dijo: Preservaos cuidadosamente de toda codicia; porque por más que se nade en la riqueza, la vida no consiste en la abundancia de bienes.

16 Y les propuso una parábola: Había un hombre rico cuyos campos dieron copiosos frutos.

17 Y discurría consigo mismo. ¿Como haré, pues no tengo donde almacenar mis frutos?

18 Y se dijo: Ya sé qué he de hacer. Derribaré mis graneros para hacer otros mayores, y guardaré allí todo mi grano y mis bienes;

19 y me diré a mí mismo: Alma mía, tienes muchos bienes de reserva para muchos años; descansa, come, bebe, vive opulentamente.

20 Pero le dijo Dios: Insensato, esta misma noche van a exigirte tu alma; y ¿Para quién será cuanto has almacenado?

21 Así sucede a quien atesora para sí mismo en lugar de enriquecerse con vistas a Dios

 

 

201 Providencia Divina  NOTA 73: JESUS REPITE EL "SERMON DE LA MONTAÑA" 

 

22 Y se dirigió a sus discípulos así: Por eso os digo: No os apuréis por la vida, pensando qué comeréis, ni por el cuerpo, pensando con qué os vestiréis.

23 Porque la vida vale más que el alimento y el cuerpo más que el vestido.

24 Observad los cuervos: No siembran, ni siegan, ni tienen despensa ni granero; sin embargo Dios los sustenta. Cuánto más valéis vosotros que los pájaros!

25 ¿Y quién de vosotros con afanarse consigue prolongar un momento más su vida?

26 Pues si ni siquiera podéis lo mínimo, ¿A qué preocuparse de lo demás?

27 Observad como crecen los lirios: no trabajan ni hilan; y os digo que ni Salomón, con toda su pompa, se vistió como uno de ellos.

28 Y si Dios, de tal modo viste a las hierbas, que hoy están en el campo y mañana se echan al horno, ¿Cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

29 Tampoco estéis siempre pendientes de qué comeréis o qué beberéis, ni viváis en perpetua angustia.

30 Las gentes del mundo son las que viven preocupadas por estas cosas; en cuanto a vosotros, ya sabe vuestro Padre que tenéis necesidad de ellas.

31 Por lo tanto, buscad el reino de Dios y estas cosas se os darán por añadidura.

32 No temáis pequeño rebaño Mío, porque ha parecido bien a vuestro Padre daros el Reino.

33 Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se deterioren, tesoros que no se agoten en el cielo, donde no llega el ladrón ni la polilla hace estragos.

34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón

 

 

202 Vigilancia: Lc 12, 35-40

 

35 Estén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas.

36 Estad como hombres que esperan regrese su Señor de las bodas, para abrirlo apenas llegue y llame.

37 Dichosos estos siervos a los que hallare en vela el amo a su regreso; ciertamente os digo: Se pondrá el traje de faena, los hará acomodarse y les irá sirviendo.

38 Dichosos ellos si los encuentra así, ya venga a media noche, ya al canto del gallo.

39 Pensad que si el amo de casa supiese a qué hora viene el ladrón, vigilaría y no dejaría que horadasen su casa.

40 Vosotros también estad apercibidos, pues el Hijo del hombre puede venir cuando menos lo pensáis.

 

 

203 Administradores: Lc 12, 41-48

 

41 Dijo Pedro: Señor, ¿En esta parábola aludes a nosotros solos o también a los demás?

42 Imaginaos pues, a un administrador fiel y prudente a quien el dueño pone al frente de sus sirvientes para que a su debido tiempo distribuya la ración de trigo.

43 Dichoso este siervo a quien su amo, al venir, hallare obrando así.

44 Ciertamente os digo: Le pondrá al frente de todos sus bienes.

45 Mas si este siervo se dice: Mi amo va a tardar en venir; y comienza a maltratar a los criados y criadas, a comer a beber y a embriagarse,

46 vendrá el amo de aquel criado el día menos pensado y a la hora que él no sabe, le castigará, y le tratará como se trata a los infieles.

47 Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no tiene nada dispuesto o no ha obrado conforme a esta voluntad, recibirá muchos azotes;

48 Mas el que no conociéndola, hace algo digno merecedor de azotes, recibirá pocos. A quien mucho se le ha dado, se le exigirá mucho, y a quien más se le ha entregado, más se le pedirá.

 

 

204 Divisiones y señales: Lc 12, 49-59

 

49 He venido a poner fuego en la tierra y, ¿Qué deseo sino que arda?

50 He de ser bautizado con bautismo y estoy intranquilo mientras esto no se cumpla.

51 ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os aseguro que no, sino división.

52 Porque desde ahora estarán cinco desunidos en una casa: Tres contra dos y dos contra tres.

53 Estarán enfrentados el padre contra el hijo y el hijo con el padre; la madre con la hija y la hija con la madre, la suegra con la nuera y la nuera con la suegra.

54 Decía también a las gentes: Cuando veis aparecer una nube por el poniente, al punto decís: Agua trae, y se cumple.

55 Y cuando sopla viento del sur, decís: Va a hacer calor, y así sucede.

56 Hipócritas! ¿sabéis distinguir el aspecto de la tierra y del cielo, Y no sabéis interpretar el alcance del tiempo en que estamos ya?

57 ¿Por qué vosotros mismos no discernís lo que es justo?

58 Cuando vayas pues, con tu contrincante al magistrado, procura por el camino acordar con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel.

59 Te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

 

 

205 Higuera estéril: Lc 13, 1-9  NOTA 74: COMENTARIOS A LOS ACONTECIMIENTOS RELATADOS

 

1 En aquella misma ocasión se presentaron algunos que le refirieron el caso de los galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.

2 El les replicó: ¿Creéis que estos galileos, por haber padecido esta desgracia, fueron más pecadores que todos los demás galileos?

3 Os aseguro que no: pero si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente.

4 ¿Pensáis que aquellos dieciocho, sobre los cuales se desplomó la torre de Siloé y los mató, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?

5 Os aseguro que no: pero si no hacéis penitencia, todos pereceréis igualmente.

6 Y les propuso esta parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Vino en busca de fruto, mas no lo halló.

7 Y dijo al viñador: Hace ya tres años que vengo en busca de fruto a esta higuera y no lo hallo. Córtala; ¿por qué, además, ha de perjudicar la tierra?

8 Pero le suplicó el viñador: Señor, déjala este año todavía, y entre tanto la excavaré en derredor y echaré abono;

9 quizá el año que viene de fruto; si no, la mandarás cortar

 

 

206 Día de sábado: Lc 13, 10-17

 

10 Estaba un sábado enseñando en una sinagoga.

11 Había allí una mujer que hacía dieciocho años padecía una enfermedad originada por un espíritu, y estaba encorvada, y no podía de ningún modo levantar la cabeza.

12 Al verla, Jesús la llamó y le dijo: Mujer, queda libre de tu enfermedad.

13 Y puso sus manos sobre ella, y al instante se enderezó y comenzó a alabar a Dios.

14 Interviniendo el jefe de la sinagoga, enojado de que hubiera curado en sábado, dijo a la concurrencia: Hay seis días para trabajar; en estos pues, venid y haceos curar, pero no en sábado.

15 El Señor respondió: Hipócritas, cada uno de vosotros, aunque sea sábado, ¿No desata a su buey o a su asno del pesebre y lo lleva a abrevar?

16 Pues, ¿no será lícito soltar en sábado la cadena a esta hija de Abraham, a quien ató Satanás hace ya dieciocho años?

17 Al decir estas cosas, todos sus adversarios enrojecían de vergüenza, mientras la gente toda se alegraba por los prodigios obrados por El.

 

 

207 Simiente y fermento: Lc 13, 18-21

 

18 Añadió todavía: ¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Y a qué lo compararé?

19 Se parece a un granito de mostaza, que un hombre arroja en su huerto, y crece y se hace árbol grande, y las aves del cielo vienen a cobijarse en sus ramas.

20 Y continuó: ¿A qué compararé el Reino de Dios?

21 Es comparable a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina hasta que toda la masa fermenta.

 

 

208 Escogidos: Lc 13, 22-30  NOTA 75: JESUS EXTIENDE SU PREDICACION POR JUDEA

 

22 Camino siempre de Jerusalén, Jesús pasaba enseñando por las ciudades y aldeas.

23 Uno le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? El les dijo:

24 Esforzaos para entrar por la puerta estrecha, porque muchos, os lo aseguro, intentarán entrar y no lo lograrán.

25 Una vez que el amo de la casa se levante y cierre la puerta, si os quedáis fuera, por más que os pongáis a golpear la puerta diciendo: Señor ábrenos, el os responderá: No sé de dónde sois vosotros.

26 Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas.

27 Y os contestará: Os repito que no sé de dónde sois; apartaos de Mí todos los que habéis obrado maldad.

28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera.

29 Y vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Sur, y se pondrán a la mesa en el reino de Dios.

30 Tened en cuenta que hay últimos que serán los primeros y hay primeros que serán los últimos.

 

 

209 Jerusalén, Jerusalén: Lc 13, 31-35  NOTA 76: JESUS EN TERRITORIO DE HERODES

 

31 En este momento se le acercaron algunos fariseos para decirle: Retírate y marcha de aquí, porque Herodes te quiere matar.

32 Díjoles: Id y decir a este zorro: Mira, yo arrojo los demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día seré consumado.

33 Es menester, con todo, que hoy y mañana, y al día siguiente siga Yo mi camino, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.

34 Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te han sido enviados. ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo las alas, pero no has querido!

35 Pues bien, vuestra casa se os deja a vosotros. Yo os garantizo que ya no me veréis hasta el día que me digáis: "Bendito el que viene en el nombre del Señor"

 

 

210 Os lo he dicho: Jn 10, 22-30  NOTA 77: JESUS VUELVE A JERUSALEN

 

22 Se celebraba por entonces la fiesta de la Dedicación; era invierno.

23 Pasaba Jesús por el templo, por el pórtico de Salomón.

24 Lo rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo vas a tener impaciente nuestra alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente.

25 Jesús les respondió: Ya os lo he dicho. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas declaran a mi favor.

26 Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.

27 Mis ovejas escuchan mi voz, y Yo las conozco y me siguen.

28 Yo les doy la vida eterna y no perecerán nunca, ni nadie las arrebatará de mis manos.

29 Mi Padre, que me las ha entregado, es superior a todos, y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.

30 El Padre y Yo somos una sola cosa.

 

 

211 Tomaron piedras: Jn 10, 31-39

 

31 Otra vez los judíos tomaron piedras para apedrearlo.

32 Jesús les dijo: Muchas obras buenas os he manifestado de parte de mi Padre. ¿Por cual de estas obras intentáis apedrearme?

33 Le respondieron los judíos: No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por la blasfemia, pues, siendo hombre, pretendes pasar por Dios.

34 Jesús les contestó: ¿No está escrito en vuestra Ley: "Yo he dicho: Vosotros, dioses sois?" (Ps 61, 6)

35 Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigía la palabra de Dios, y no se puede desautorizar la Escritura,

36 ¿Cómo llamáis blasfemo a quien el Padre consagró y envió al mundo, porque ha dicho: Soy Hijo de Dios?

37 Si no realizo las obras de mi Padre, no me creáis.

38 Pero si las realizo, y no me creéis, creed a las obras, para que sepáis y conozcáis que el Padre está en Mí y Yo en el Padre.

39 Intentaron otra vez arrestarlo, pero se escapó de sus manos.

 

 

212 Estancia en Perea: Jn 10, 40-41                  

 

40 Pasó de nuevo al otro lado del Jordán, al mismo lugar donde Juan había bautizado por primera vez, y permaneció allí.

41 Y muchos acudían a El y decían: Ciertamente Juan no hizo ningún prodigio, pero todo cuanto dijo de Este era verdad; y muchos allí mismo creyeron en El.

 

 

213 Curar en sábado: Lc 14, 1-6

 

1 Un sábado Jesús fue a comer en casa de un fariseo de prestigio; los mismos fariseos se pusieron a espiarle.

2 Tenía delante de El a un hidrópico.

3 Jesús hizo esta pregunta a los doctores de la Ley y a los fariseos: ¿Está permitido curar en sábado o no?

4 Ellos se callaron. Y tomándolo de la mano, lo sanó y lo despidió.

5 Y a ellos les dijo: Si a uno de vosotros se le cae en un pozo el asno o el buey, ¿no va inmediatamente a sacarlo, aunque sea sábado?

6 Y no sabían qué replicar a esto.

 

 

214 Ultimos puestos: Lc 14, 7-11  NOTA 78: EL QUE SE HUMILLA ... 

7 Observando cómo los invitados se disputaban los primeros puestos, les propuso la siguiente parábola:

8 Cuando seas invitado por alguien a una boda, no ocupes el primer lugar, no sea que haya un invitado más importante que tú,

9 y venga el que os invitó a ti y a él y te diga: Deja el puesto a éste, y lleno de vergüenza tengas que ir a ocupar el último lugar.

10 Al contrario, cuando seas invitado ve a ocupar el último sitio, para que cuando venga el que te ha invitado te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces te verás honrado en presencia de todos los comensales.

11 Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

 

 

215 Convida a los pobres: Lc 14, 12-15

 

12 Dijo también al que lo había invitado: Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos o a tus hermanos, ni invites a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos a su vez te inviten y te sirva de recompensa.

13 Al contrario, cuando des un banquete, llama a los pobres, mancos, cojos, ciegos,

14 y serás dichoso porque no tienen con qué recompensarte, pues se te dará la recompensa en la resurrección de los justos.

15 Al oir esto, uno de los comensales exclamó: Dichoso el que participará del banquete en el Reino de Dios.

 

 

216 Gran festín: Lc 14, 16-24

 

16 El les dijo: Un hombre dio una gran cena e invitó a mucha gente.

17 A la hora de la cena mandó a su criado que dijese a los invitados: Venid que ya está todo a punto.

18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado un campo y necesito ir a verlo; te ruego me sepas dispensar.

19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego no lo tomes a mal;

20 y otro exclamó: Acabo de casarme y por esto no puedo ir.

21 A su regreso, el criado enteró de esto a su señor. Entonces el amo, enojado, dijo a su criado: Sal rápido a las calles y plazas de la ciudad, y tráeme aquí a los pobres, mancos, ciegos y cojos.

22 Dijo el criado: Señor, se ha hecho lo que has ordenado y aún queda sitio.

23 Replicó el amo al criado: Sal a los caminos y cercados y obliga a las gentes a entrar, para que se llene mi casa.

24 Porque os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados participará de mi banquete.

 

 

217 Condiciones para seguir a Jesús: Lc 14, 25-35

 

25 Caminaba con El un gentío enorme, y dirigiéndose a ellos, les dijo:

26 Si alguno quiere venir a Mí y no aborrece a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.

27 Quien no carga con su cruz y se viene en pos de Mí, no puede ser mi discípulo.

28 Pues si uno de vosotros quiere construir una torre, ¿No es verdad que primeramente, con detención, calcula los gastos por ver si tiene para terminarla?

29 No sea que, habiendo puesto los cimientos, no pueda terminar, y entonces comiencen todos los que lo ven a burlarse de él,

30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.

31 O si un rey sale a guerrear contra otro rey, ¿No es verdad que primero considera detenidamente si puede hacer frente con diez mil al que viene sobre él con veinte mil?

32 En caso contrario, mientras él está lejos todavía, despacha una embajada para negociar la paz.

33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a sus bienes, no puede ser mi discípulo.

34 Buena es pues la sal; pero si la misma sal pierde su sabor, ¿con qué se aderezará?

35 No vale ni para la tierra ni para el estercolero: Se la arrojará fuera. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

 

 

218 Oveja perdida: Lc 15, 1-10

 

1 Se acercaban a El todos los publicanos para escucharle.

2 Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.

3 Y les propuso esta parábola.

4 Si uno de vosotros tiene cien ovejas y pierde una de ellas, ¿no es verdad que dejará las noventa y nueve en el desierto e irá en busca de la extraviada hasta que la halle?

5 Y en hallándola, la echa a los hombros,

6 y llegando a su casa convoca a los amigos y a los vecinos y les dice: Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.

7 Os digo que de igual modo en el cielo habrá mas alegría por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencia.

8 Si una mujer que tiene diez dracmas, pierde una, ¿no es verdad que encenderá una lámpara, barrerá la casa y buscará con todo esmero hasta que la halle?

9 Y habiéndola encontrado, llama a las amigas y vecinas y las dice: Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.

10 Os digo que de la misma manera hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

 

 

219 El hijo pródigo: Lc 15, 11-33  NOTA 79: VA A TIERRA DE GENTILES

 

11 Y añadió: Un hombre tenía dos hijos,

12 Y dijo el menor de ellos a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde. El, repartió entre ellos la herencia.

13 Pasados algunos días, el hijo menor, habiéndolo reunido todo, se marchó a lejanas tierras y allí dilapidó su hacienda, viviendo licenciosamente.

14 Mas cuando lo hubo gastado todo, sobrevino en aquellas tierras una grande hambre, y él comenzó a sentir necesidad.

15 Se puso al servicio de uno de los paisanos de aquella región, el cual lo envió a sus campos a guardar puercos.

16 De buena gana hubiera llenado su estómago de las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba.

17 Entrando dentro de sí, dijo: Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia mientras yo aquí me muero de hambre.

18 Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;

19 no merezco ser hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros.

20 Se puso, pues, en camino  hacia su padre. Estaba todavía lejos cuando su padre lo vio y se enterneció, y corriendo hacia él, se echó a su cuello y lo cubrió de besos.

21 Díjole el hijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; no merezco ser hijo tuyo.

22 El padre mandó a sus criados: ¡Pronto!, sacad el mejor vestido y ponédselo, colocadle un anillo en el dedo y sandalias en los pies;

23 traed el novillo cebado, matadlo y comamos y hagamos fiesta;

24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado. Y dieron principio a la fiesta.

25 Su hijo mayor estaba en el campo; a su regreso, al aproximarse a la casa, oyó la música y el baile;

26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

27 El le dijo: Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar el novillo cebado, porque lo ha recibido sano y salvo.

28 Enojóse y no quería entrar, por lo que su padre tuvo que salir a rogárselo.

29 El dijo a su padre: Tantos años como te sirvo, sin jamás haber transgredido un mandato tuyo y nunca me has dado un cabrito para celebrarlo con mis amigos;

30 mas, apenas ha llegado ese hijo tuyo que ha gastado tus bienes con meretrices, has matado para él el novillo cebado.

31 El le respondió: Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo;

32 pero era necesario hacer fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado.

 

 

220 Mayordomo infiel: Lc 16, 1-9

 

1 Dijo también a los discípulos: Había un hombre que tenía un mayordomo el cual fue acusado ante él de que malgastaba sus bienes.

2 Lo mandó llamar y le dijo: ¿Qué es lo que me dicen de ti?. Dame cuenta de tu administración, porque no podrás en adelante seguir de mayordomo.

3 El mayordomo se dijo para sí: ¿Qué voy a hacer, ya que mi amo me va a quitar la administración? ¿Cavar? No puedo. ¿Mendigar? Me da vergüenza.

4 Ya sé qué hacer para que, cuando sea removido de la administración, me reciban en sus casas.

5 Y llamando uno por uno los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuanto debes a mi amo?

6 El contestó: Cien barriles de aceite. Le replicó: Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta.

7 Luego dijo al otro: ¿Y tú cuanto debes? El le dijo: Cien medidas de trigo. Le replicó: Toma tu factura y apunta ochenta

8 El amo elogió al mayordomo infiel, por haber por haber obrado con astucia, pues los hijos de este siglo son más astutos que los hijos de la luz en el trato con sus semejantes.

9 Yo también os digo: Procuraos amigos con esta riqueza vana, para que cuando llegue a faltar, os reciban en las moradas eternas.

 

 

221 Riquezas: Lc 16, 10-15

 

10 Quien es fiel en las cosas insignificantes, también lo es en las cosas de importancia; y quien es infiel en las cosas pequeñas, también lo es en las cosas mayores.

11 Si pues, en las riquezas inicuas no fuisteis fieles, ¿Quién os confiará los verdaderos bienes?

12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿Quién os dará lo vuestro?

13 Ningún criado puede servir a dos amos; porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no se preocupará del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero

14 Oían estas cosas los fariseos que estaban apegados al dinero, y se mofaban de El.

15 Y les dijo: Vosotros os hacéis pasar por justos delante de los hombres, mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo grande para los hombres es despreciable para Dios.

 

 

222 Matrimonio: Lc 16, 16-18

 

16 La Ley y los Profetas llegan hasta Juan; desde entonces se anuncia la buena nueva del reino de Dios y todos luchan esforzadamente por entrar en él

17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra que el que desaparezca el más imperceptible rasgo de la Ley.

18 Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y quien se casa con la repudiada, comete adulterio.

 

 

223 Epulón y Lázaro: Lc 16, 19-31  NOTA 80: LOS NOVISIMOS

 

19 Había un hombre rico que vestía púrpura y lino fino, y comía opíparamente todos los días.

20 Por el contrario, un pobre llamado Lázaro, solía ponerse tendido junto a su puerta, cubierto de úlceras,

21 y deseando hartarse de lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros venían a lamer sus úlceras.

22 Sucedió que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado en el infierno.

23 Estando allí, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio a Abraham a lo lejos y a Lázaro en su seno.

24 Y con voz fuerte dijo: Padre Abraham, compadécete de mí y manda a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque me abraso en estas llamas.

25 Dijo Abraham: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes mientras vivías, y Lázaro en cambio los males; ahora, sin embargo, él es aquí consolado y tú atormentado.

26 Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un abismo infranqueable, de forma que los que quieren pasar de aquí a vosotros no pueden, ni tampoco de ahí pasar a nosotros.

27 Te ruego, padre mío, replicó el rico, que lo envíes a casa de mi padre,

28 pues tengo cinco hermanos, para que les advierta, a fin de que ellos no vengan a este lugar de tormentos.

29 Abraham contestó: Ya tienen a Moisés y a los Profetas. ¡Que los escuchen!

30 El replicó: No padre Abraham, si fuere a ellos alguno de la región de los muertos, harían penitencia.

31 Le respondió: Si a Moisés y a los Profetas no hacen caso, tampoco creerán a uno resucitado de entre los muertos.

 

 

224 Escándalo: Lc 17, 1-2

 

1 Dijo a sus discípulos: Es imposible que no haya escándalo; pero, Ay de aquel que los cause!

2 Sería mejor para él que le colgasen al cuello una rueda de molino y lo arrojasen al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeñuelos.

 

 

225 Corrección fraterna: Lc 17, 3-4

 

3 Tened cuidado, pues. Si tu hermano se porta mal, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo.

4 Y si siete veces al día te ofende y siete veces viene a ti, diciendo: Me arrepiento, perdónalo.

 

 

226 Fe: Lc, 5-6

 

5 Dijeron los Apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

6 Dijo el Señor: Si tuvierais fe como un grano de mostaza nada más, diríais a esta morera: Arráncate de raíz y trasplántate en el mar, y os obedecería.

 

 

227 Siervos inútiles: Lc 17, 7-10

 

7 Si uno de vosotros tiene un criado arando y cuidando el ganado, ¿Acaso le dice cuando regresa a casa: Ven pronto y ponte a la mesa?

8 ¿No le dirá más bien: Prepárame la cena y apréstate a servirme hasta que termine de comer y beber, después ya comerás y beberás tú?

9 ¿Debéis acaso dar las gracias al criado por haber hecho lo mandado?

10 Así también vosotros cuando hayáis hecho lo que se os ordenó, decid: Somos simples criados; hemos hecho lo que estábamos obligados a hacer.

 

 

228 Lázaro enfermo: Jn 11, 1-16  NOTA 81: LA FAMILIA DE BETANIA

 

1 Había un enfermo, llamado Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta.

2 María era la que ungió a Jesús con ungüento perfumado y enjugó sus pies con sus cabellos. Y el que estaba enfermo, Lázaro, era hermano suyo.

3 Las hermanas, pues, enviaron a decirle: Señor, tu amigo está enfermo.

4 Jesús, al oírlo, dijo: Esta enfermedad no causa la muerte, sino que sirve a la gloria de Dios, para que mediante ella sea glorificado el Hijo.

5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Aunque se enteró de que estaba enfermo, permaneció allí dos días todavía.

7 Después dijo a sus discípulos: Vamos otra vez a Judea.

8 Ellos le replicaron: Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte y, ¿de nuevo vas allá?

9 Respondió Jesús: ¿No son doce las horas del día? Quien camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

10 Pero quien camina en la noche, tropieza porque no tiene luz.

11 Dichas estas palabras, añadió: Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarlo.

12 Replicaron sus discípulos: Señor, si duerme sanará.

13 Pero Jesús se refería a su muerte mientras que sus discípulos pensaban que hablaba del sueño ordinario.

14 Jesús entonces les dijo claramente: Lázaro ha muerto.

15 Y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vamos hasta él.

16 Entonces Tomás, por sobrenombre Dídimo, dijo a sus condiscípulos: Vayamos también nosotros a morir con El.

 

 

229 Yo soy la vida: Jn 11, 17-27

 

17 Al llegar Jesús se encontró con que hacía ya cuatro días que estaba en el sepulcro.

18 (Distaba Betania de Jerusalén casi quince estadios -unos 3 Km.-)

19 Por eso, muchos judíos se llegaron a Marta y María para darles el pésame por su hermano.

20 Cuando Marta oyó que Jesús venía, salió a su encuentro. Pero María se quedó en casa.

21 Dijo Marta a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Pero ya sé que Dios te concederá cuanto le pidas.

23 Le dijo Jesús: Tu hermano resucitará.

24 Marta le replicó: Ya se que resucitará en la resurrección del último día.

25 Añadió Jesús: Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en Mí, aunque muera vivirá;

26 y quien vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?

27 Si Señor, le respondió. Yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo

 

 

230 Llanto de Jesús: Jn 11, 28-37

 

28 Y dicho esto, fue y llamó a su hermana María, diciéndole al oído: El Maestro está aquí y te llama.

29 Apenas oyó estas palabras, se levantó rápidamente y se dirigió hacia El.

30 Aún no había llegado Jesús al pueblo, sino que se hallaba en el lugar donde lo encontró Marta.

31 Los judíos que estaban con María en casa, consolándola, viéndola levantarse tan rápidamente y salir, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar allí.

32 Cuando María llegó a donde estaba Jesús, viéndole, cayó a sus pies y le dijo: Señor, si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi hermano.

33 Jesús, viéndola llorar y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se emocionó y conmovió interiormente;

34 Y preguntó: ¿dónde lo habéis puesto? Le respondieron: Señor, ven y lo verás.

35 Jesús se echó a llorar.

36 Los judíos se decían: fijaos cuanto lo quería.

37 Algunos, no obstante replicaban: Este que abrió los ojos al ciego, ¿No podría haber impedido que este hombre muriera?

 

 

231 Resurrección de Lázaro: Jn 11, 38-44  NOTA 82: SOLO SAN JUAN HABLA DE LA RESURRECCION DE LAZARO

 

 

38 Jesús, otra vez visiblemente conmovido, llegó al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.

39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Le respondió Marta, la hermana del muerto: Señor ya huele mal, pues lleva cuatro días

40 ¿No te he dicho, replicó Jesús, que si crees verás la gloria de Dios?

41 Quitaron pues, la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído,

42 Yo ya sabía que siempre me oyes; pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que se convenza de que Tú me has enviado.

43 Y dicho esto, gritó con voz fuerte: Lázaro, sal fuera!

44 Y salió el que había estado muerto, atados los pies y las manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Desatadlo y dejadlo caminar, les ordenó Jesús.

 

 

232 Decretan la muerte de Jesús: Jn 11, 45-57  NOTA 83: "PROFECIA" DE CAIFAS

 

45 Muchos judíos, de los que acompañaban a María y a Marta, viendo lo que había hecho, creyeron en El.

46 Mas algunos de estos se llegaron a los fariseos para contarles lo que Jesús había hecho.

47 Tuvieron reunión los jefes de los sacerdotes y se dijeron: ¿Qué hacemos? Este hombre está realizando muchos prodigios.

48 Si le dejamos así, toda la gente creerá en El, y vendrán los Romanos y destruirán nuestro Templo y nuestra nación.

49 Pero uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote de aquel año les dijo: Vosotros no sabéis nada.

50 No os dais cuenta de que conviene que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación.

51 No dijo esto por cuenta propia, sino que siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación;

52 y no sólo por la nación, sino para realizar la unidad de los hijos de Dios dispersos.

53 Desde aquel día se decidieron a matarlo.

54 Por esto Jesús no aparecía ya en público ante los judíos, sino que se retiró a la región cercana al desierto, a la ciudad llamada Efrén, y allí permaneció con sus discípulos.

55 Se aproximaba la pascua de los judíos, y subieron muchos de los pueblos a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse.

56 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?

57 Los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían ordenado que cualquiera que supiese donde estaba, lo denunciase para arrestarlo.

 

 

233 Leprosos: Lc 17, 11-19

 

11 Camino de Jerusalén, pasó entre los límites de Samaria y Galilea.

12 Al entrar El en cierta aldea, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales, manteniéndose a distancia,

13 dijeron en alta voz: Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros.

14 Luego que los vio, les dijo: Id y presentaos a los sacerdotes. Y mientras iban de camino, quedaron limpios.

15 Uno de ellos, al sentirse curado, volvió hacia atrás alabando a Dios a grandes voces,

16 y rostro en tierra, se tiró a los pies de Jesús, dando las gracias. Era un samaritano.

17 Tomando Jesús la palabra, dijo: ¿No quedaron limpios los diez? ¿Y los nueve, Donde están?

18 ¿No ha habido quienes volviesen a dar gloria a Dios, sino este extranjero?

19 Y le dijo: Levántate y vete, tu fe te ha salvado.

 

 

234 Segunda venida: Lc 17, 20-37

 

20 Preguntado por los fariseos: ¿Cuándo va a venir el Reino de Dios? Respondió: No ha de venir el Reino de Dios de modo aparatoso,

21 ni dirán: Aquí está o allá; sabed que el Reino de Dios esta en medio de vosotros.

22 Y dijo a sus discípulos: Llegará un día en que anheléis ver uno solo de los dias del Hijo del hombre y no lo veréis.

23 Y os dirán: Aquí está, allí está; no vayáis ni andéis tras ellos.

24 Porque, como el relámpago, al brillar recorre con su resplandor todo el cielo de un extremo a otro, así será la venida del Hijo del Hombre, en su día.

25 Pero antes es menester que El padezca mucho y sea rechazado por esta raza.

26 Y lo mismo que acaeció en tiempo de Noé, así sucederá en los días del Hijo del hombre:

27 Comían y bebían, se casaban ellos y se casaban ellas, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio que acabó con todos.

28 Lo mismo aconteció en tiempo de Lot; comían y bebían, compraban y vendían; plantaban y edificaban;

29 mas el día en que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo, que acabó con todos.

30 Esto mismo pasará cuando aparezca el Hijo del hombre.

31 Entonces, si uno se halla en la terraza y tiene sus cosas dentro de casa, que no baje a recogerlas; y lo mismo quien esté en el campo, que no vuelva atrás.

32 Acordaos de la mujer de Lot

33 Quien busque poner a salvo su vida, la perderá; y quien la pierde la conservará.

34 Os aseguro que en esta noche estarán dos en una cama; se llevarán uno y dejarán al otro.

35 Estarán dos moliendo juntas: se llevarán a una y dejarán a la otra.

36 Y le preguntaron: ¿Dónde, Señor, sucederá esto?

37 El les respondió: Los buitres se juntarán donde haya un cadáver.

 

 

235 Orad siempre: Lc 18, 1-8

 

1 Les propuso una parábola sobre la obligación de orar siempre y de no cansarse nunca.

2 Comenzó así: En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres.

3 Había también en aquella ciudad una viuda que solía acudir a él, diciéndole: Hazme justicia contra mi contrario.

4 Durante algún tiempo no se preocupó. Pero un día se dijo a sí mismo: Verdad es que ni temo a Dios ni respeto a nadie.

5 Con todo, como esta viuda me importuna tanto, le haré justicia para que no me dé más "quebraderos de cabeza"

6 Y concluyó el Señor: Oíd lo que dice el Juez inicuo.

7 ¿No hará Dios justicia a sus elegidos que claman a El día y noche? ¿Acaso se mostrará remiso en la defensa de su causa?.

8 Os digo que le hará justicia sin tardar. Pero, ¿creéis que el Hijo del hombre, cuando venga, hallará esta fe en la tierra?

 

 

236 El fariseo y el publicano: Lc 18, 9-14

 

9 Propuso esta parábola para algunos que se tenían por justos y menospreciaban a los demás:

10 Dos hombre subieron al templo a orar: uno fariseo y otro publicano.

11 El fariseo, puesto en pie, oraba en su interior de esta manera: Oh Dios! te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano;

12 ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo cuanto poseo.

13 Mas el publicano, manteniéndose a distancia, no osaba siquiera alzar los ojos al cielo; se daba golpes de pecho, diciendo: Oh Dios ten piedad de mí que soy pecador!

14 Os digo que éste -a diferencia del otro- volvió a casa justificado; porque todo aquel que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.

 

 

237 Matrimonio y virginidad: Mt 19, 2-12 (Mc 10, 1-12)  NOTA 84: SENTIDO FIGURADO DE LA PALABRA EUNUCO

 

[(Mc 10) 1 Y partiendo de allí llegó hasta los confines de Judea, al otro lado del Jordán: donde concurrieron de nuevo alrededor de El los pueblos, y se puso a enseñarles como tenía costumbre] (Mt 19) 2 Le siguió una gran muchedumbre, y allí los curó.

3 Se acercaron a El algunos fariseos y, para ponerle a prueba, le propusieron esta cuestión: ¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

4 El respondió: [(Mc 10) 3 ¿Qué os propuso Moisés? 4 Y ellos dijeron: Moisés permitió suscribir libelo de repudio y separar el matrimonio] (Mt 19) Mas Jesús les dijo: ¿No habéis leído que el Creador, desde el principio [(Mc 10) de la Creación los hizo Dios varón y hembra],

5 y que dijo: "por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne?" (Gn 2, 24);

6 así pues, ya no son dos, sino una sola carne. Por consiguiente, lo que Dios unió no lo separe el hombre.

7 Ellos prosiguieron: ¿Por qué pues mandó Moisés entregarle un acta de repudio y separarse? (Dt 24, 1)

8 Jesús les contestó: Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no era así.

9 Y Yo os digo: Aquel que repudia a su mujer, salvo en caso de concubinato, y se casa con otra, comete adulterio.

[(Mc 10) Una vez más los discípulos, cuando entraron en casa, le pidieron explicación de la cuestión. Y es dijo, quien repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio con respecto a la primera. Y si una mujer, repudiando a su marido, se casa con otro, comete adulterio]

10 Entonces los discípulos le dijeron: Si tal es la condición del hombre respecto a la mujer, no conviene casarse.

11 El les respondió: No todos comprenden esta doctrina, sino solamente aquellos a quienes es concedido.

12 Porque hay eunucos que lo son desde el vientre de su madre, hay otros que lo han sido por los hombres y hay otros que se castraron a sí mismos por el Reino de los cielos. Quien sea capaz de entender que entienda

 

 

238 Como niños: Lc 18, 15-17 (Mt 19, 13-15; Mc 10, 13-16)

 

15 Deseaban también presentarle los niños para que los tocase; [(Mt 19) para que les impusiese las manos y orase]; pero los discípulos, al verlo, los reñían.

16 Mas Jesús [(Mc 10) Reprendióles]; haciéndoles venir junto a El dijo: Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impidáis, porque  de los que son como tales es el Reino de los Cielos.

17 Ciertamente os digo: Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él [(Mc 10) Y estrechándolos en sus brazos y poniendo las manos sobre ellos les bendecía]

 

 

239 Pobreza y perfección: Mt 19, 17-22, (Mc 10, 17-22; Lc 18, 18-23)

 

[(Mc 10) 17 Así que salió para ponerse en camino, vino corriendo un hombre (joven distinguido), y arrodillado a sus pies le rogaba: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la Vida Eterna?]

17 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Solamente Uno es bueno. Pero si quieres entrar en la Vida guarda los Mandamientos

18 ¿Cuáles, le preguntó? Y Jesús le respondió: No matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no levantarás falso testimonio;

19 honrarás a tu padre y a tu madre y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

20 El joven le contestó: Todo esto lo he observado desde mi juventud, ¿qué más me falta?

21 Jesús [(Mc 10) fijando en él su mirada, sintió cariño por él y le dijo: Una sola cosa te falta]: Si quieres ser perfecto, respondió Jesús, vete, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en en Cielo. Después ven y sígueme.

22 Al oír estas palabras, el joven se marchó triste, porque era muy rico.

 

 

240 Peligro de las riquezas: Mt 19, 23-30 (Mc 10, 23-31; Lc 18, 24-30)

 

23 Jesús dijo a sus discípulos: Os digo en verdad, difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos.

24 Y os repito: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos

25 Al oír esto, los discípulos quedaron estupefactos y decían ¿Quién pues podrá salvarse?

26 Jesús fijó su mirada en ellos y les dijo: Esto es imposible para los hombres, mas para Dios todo es posible. [(Mc 10) Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que poseen riquezas!]

27 Entonces Pedro, tomando la palabra le dijo: Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido, ¿qué habrá pues para nosotros?

28 Jesús les contestó: Os doy mi palabra de que vosotros que me habéis seguido, en la resurrección, cuando el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su Gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y todo aquel que dejare casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o campos por mi Nombre [(Mc 10) y del Evangelio (Lc 18) por el Reino de Dios], recibirá cien veces más y conseguirá la Vida Eterna.

30 Y muchos, de primeros llegarán a ser últimos; y de últimos, primeros.

 

 

241 Viñadores: Mt 20, 1-16

 

1 El Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia que salió de madrugada para contratar obreros para su viña

2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario por día los envió a su viña.

3 Salió también a eso de las nueve y vio a otros que estaban en la plaza sin hacer nada,

4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

5 Salió otra vez hacia las doce y hacia las tres de la tarde e hizo lo mismo.

6 Volvió después hacia las cinco y encontró a otros que estaban allí y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?

7 Le respondieron: Porque nadie nos ha contratado. Id también vosotros a la viña, les dijo.

8 Al oscurecer, el dueño de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales su jornal, empezando por los últimos hasta llegar a los primeros.

9 Se presentaron los de las cinco de la tarde y recibieron cada uno un denario.

10 Cuando llegaron los primeros, pensaban que cobrarían más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

11 Y al recibirlo, murmuraban contra el propietario,

12 diciendo: Estos últimos, no han trabajado más que una hora y os tratas igual que a nosotros, que hemos soportado el peso de la jornada y del calor.

13 Entonces, él respondió a uno de ellos: Amigo, no trato injustamente: ¿No te contrataste conmigo en un denario?

14 Toma lo que es tuyo y vete. Yo quiero dar a este último como a ti.

15 O ¿no me está permitido hacer lo que quiero con lo mío? O ¿es que eres envidioso porque yo soy bueno?

16 De modo semejante, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.

 

 

242 Anuncio de la Pasión: Mt 20, 17-19 (Mc 10, 32-34; Lc 18, 31-34)

 

17 Cuando tenía que subir a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los doce y, por el camino les dijo:

18 Mirad, subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte,

19 y le entregarán a los paganos para que le escarnezcan, le azoten [(Mc 10) le escupirán], y crucifiquen; pero al tercer día resucitará [(Lc 18) Mas ellos nada de esto entendieron; era este lenguaje ininteligible para ellos, y no sabían lo que se les decía]

 

 

243 El ciego de Jericó: Lc 18, 35-43 (Mc 10, 46-52)

 

35 Y al acercarse a Jericó, estaba un ciego, [(Mc 10) 46 Bartimeo, el hijo de Timeo, que era mendigo ciego,] sentado a la orilla del camino, pidiendo limosna.

36 Y oyendo al tropel de la gente que había, preguntó qué era aquello.

37 Le dijeron entonces que pasaba Jesús Nazareno.

38 Y clamaba él diciendo: Jesús Hijo de David, ten misericordia de mí.

39 Y los que iban delante le increpaban para que callase. Pero él clamaba  mucho más diciendo: Hijo de David, ten misericordia de mí.

40 Entonces Jesús se detuvo, y mandó traerlo ante El. [(Mc 10) 49 Y llamaron al ciego diciendo: Ten ánimo y levántate, pues te llama. 50 El, arrojando su manto y dando un salto, se llegó hasta Jesús] Y cuando se estuvo cerca le preguntaba,

41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga?. A lo que dijo él: Señor, que vea

42 Y Jesús le dijo: Así sea, tu fe te ha salvado.

43 Y al instante vio, y le seguía alabando a Dios. Y todo el pueblo que lo vio, daba alabanza a Dios.

 

 

244 Hijos de Zebedeo: Mt 20, 20-28 (Mc 10, 35-46)

 

[(Mc 10) 46 Así llegaron a Jericó] 20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo, con sus hijos, y se postró ante El como para pedirle algo.

21 El le preguntó: ¿Qué quieres? Ella respondió: Haz que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino [(Mc 10) Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a El para decirle: Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte. El les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Y ellos contestaron: Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda]

22 No sabéis lo que pedís replicó Jesús. ¿Podéis beber el cáliz que Yo he de beber? [(Mc 10) O ser bautizados con el que Yo seré bautizado?] Podemos, le respondieron.

23 El les dijo: Sí, beberéis mi cáliz; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me pertenece a Mí concederlo; es para aquellos  para quienes está preparado por mi Padre.

24 Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos,

25 y Jesús llamándolos a Sí, les dijo: Vosotros sabéis que los jefes de las naciones dominan en ellas y que los grandes ejercen su poder sobre ellas.

26 No sea así entre vosotros; sino el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor;

27 Y quien quiera ser el primero entre vosotros sea vuestro siervo

28 Lo mismo que el Hijo del hombre que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate de muchos

 

 

245 Zaqueo: Lc 19, 1-10  NOTA 85: EL SICOMORO DE JERICO

 

1 Jesús entró en Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.

2 Un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y asimismo muy rico,

3 Intentaba ver quien era Jesús, y no lo lograba a causa del gentío, por ser de corta estatura.

4 Corrió hasta situarse en lugar avanzado y se subió a un sicómoro para verlo, pues debía pasar por allí.

5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, alzando la vista le dijo: Zaqueo baja pronto porque hoy tengo que hospedarme en tu casa.

6 Bajó a toda prisa y lo recibió gozoso.

7 Viendo esto, murmuraban todos diciendo: Fue a hospedarse en casa de un pecador.

8 Zaqueo, de pie, dijo al Señor: Mira Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y en caso que haya defraudado a alguno, le devolveré cuatro veces más.

9 Jesús le contestó: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham,

10 ya que el Hijo del hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido.

 

 

246 Negociantes: Lc 19, 11-28  NOTA 86: EL VALOR DE LA MINA Y EL TALENTO

 

11 Estando ellos oyendo estas cosas, les propuso todavía una parábola, pues se hallaban ya cerca de Jerusalén y ellos creían que el Reino de Dios iba a manifestarse inmediatamente.

12 Dijo pues: Un hombre de ilustre linaje marchó a un país lejano, con el fin de asegurarse la posesión de un reino y volver luego.

13 Y habiendo llamado a diez siervos suyos, les entregó diez minas y les dijo: Negociad hasta mi regreso.

14 Pero sus ciudadanos lo aborrecían y enviaron una embajada detrás de él con el encargo de decir: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 A su regreso, investido de la dignidad real, hizo llamar a su presencia a aquellos siervos a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno.

16 Se presentó el primero, diciendo: Señor, tu mina ha producido diez minas.

17 Díjole: Bien, siervo bueno; puesto que has sido fiel en lo poco, te doy autoridad sobre diez ciudades.

18 Vino el segundo diciendo: Tu mina, señor, ha producido cinco minas.

19 Dijo también a este: También, tú gobierna cinco ciudades.

20 Finalmente llegó el otro: Señor, ahí tienes tu mina, que he tenido envuelta en un pañuelo;

21 porque tenía miedo de ti, ya que eres hombre exigente; reclamas lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado.

22 Siervo malo, le respondió: Por tus propias palabras te juzgo. ¿Sabías que yo soy hombre exigente, que reclamo lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado?

23 Y ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y yo al venir, lo hubiera retirado con intereses?

24 Y dijo a los presentes: Quitad a ése la mina y dadla al que tiene diez minas.

25 Replicáronle: Señor, ya tiene diez minas.

26 Os digo que a todo el que tiene se le dará, y al que no tiene, aún lo que tiene, le será quitado.

27 Y en cuanto a aquellos enemigos míos que no querían que yo reinase sobre ellos, traédmelos acá y degolladlos en mi presencia.

28 Y después de decir estas cosas, continuaba viaje a Jerusalén caminando delante de todos.

 

  

247 Cura dos ciegos: Mt 20, 29-34  NOTA 87: ¿OTROS DOS CIEGOS EN JERICO?

 

29 Cuando salían de Jericó, le siguió mucha gente.

30 Y en esto, dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al enterarse que pasaba Jesús, comenzaron a gritar: Señor, hijo de David, ten piedad de nosotros.

31 La gente les increpaba para que callasen; pero ellos gritaban más alto: ¡Señor, hijo de David, ten piedad de nosotros!

32 Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: ¿Qué queréis que os haga?

33 Ellos respondieron: Señor, que se abran nuestros ojos.

34 Y Jesús, movido a compasión, les tocó los ojos e inmediatamente recobraron la vista y le siguieron.

 

 

248 En Betania: Jn 12, 1-11 (Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-11)  NOTA 88: CELEBRAN LA RESURRECCION DE LAZARO

 

1 Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

2 Le ofrecieron allí una cena, [(Mc 14) en casa de Simón, el leproso] Marta servía y Lázaro era uno más de los comensales.

3 María, por su parte, tomando una libra de perfume de nardo puro, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos; [(Mc 14) rompiendo el -frasco de- alabastro, vertió el perfume sobre la cabeza de Jesús], y toda la casa quedó impregnada del aroma del nardo.

4 Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a traicionar, dijo:

5 ¿Por qué este perfume no se ha vendido en trescientos denarios para dar a los pobres?

6 Dijo esto no porque le importasen los pobres, sino porque era ladrón y, siendo el encargado de la bolsa, sustraía lo que en ella se echaba. [(Mc 14) Algunos se indignaron por ello, diciendo para sí: ¿A qué viene este desperdicio del perfume? Pues se podía haber vendido este perfume por más e trescientos denarios para darlos a los pobres. Y mostraron su indignación contra ella]

7 Mas Jesús replicó: Déjala; [(Mc 14) la obra que ha hecho conmigo es buena] lo ha guardado para el día de mi sepultura.

8 A los pobres los tenéis siempre con vosotros [(Mc 14) y podéis hacerles el bien cuando queráis], pero a Mí no siempre me tenéis [(Mc 14) Esta hizo lo que estaba en su mano, adelantándose a ungir mi cuerpo para la sepultura, (Mt 26) Os doy palabra de que en todas partes donde sea predicada esta buena nueva, en todo el mundo, se contará también en recuerdo suyo, lo que ésta ha hecho].

9 Conoció luego una gran muchedumbre de judíos que Jesús estaba allí, y acudieron no sólo para ver a Jesús, sino también a Lázaro, a quien resucitara entre los muertos.

10 Entonces los jefes de los sacerdotes acordaron matar también a Lázaro,

11 pues a causa de éste, muchos judíos los abandonaban y creían en Jesús

 

 

249 Entra en Jerusalén (Domingo de Ramos): Mt 21, 1-9 (Mc 11, 1-10; Lc 19, 29-38; Jn 12, 12-16)  NOTA 89: LA PROCESION DESDE BETFAGE

 

[(Jn 12) Al día siguiente, la numerosa multitud que había llegado a la fiesta, oyendo que venía Jesús a Jerusalén, tomó ramos de palmeras y salió a su encuentro, gritando ¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!]

1 Cuando se aproximaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé junto al monte de los Olivos, mandó Jesús dos discípulos,

2 con esta misión: Id al pueblo que está frente a vosotros y enseguida encontraréis una borrica atada y con ella un pollino; [(Mc 11) atado, sobre el que ningún hombre ha montado todavía]; soltadlos y traédmelos.

3 Si alguno os dijese algo [(Lc 19) ¿por qué lo desatáis], le respondéis: El Señor los necesita; luego los devolverá.

4 Todo esto ocurrió para que se cumpliese el oráculo del Profeta:

5 "Decid a la hija de Sión: Mira que tu Rey viene a ti lleno de mansedumbre y montado sobre un pollino, hijo de la borrica" (Zac 9, 9) [(Jn 12) Ahora sus discípulos no comprendieron esto, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se dieron cuenta de que todo esto había sido escrito acerca de El].

6 Los discípulos fueron e hicieron como les había mandado Jesús. [(Lc 19) Fueron los enviados y hallaron todo cuanto les había dicho. Y mientras desataban el pollino, les dijeron sus dueños: ¿Por qué desatáis el pollino? Ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita. (Mc 11) Y les dejaron].

7 Trajeron la borrica y el pollino, pusieron sobre ellos sus mantos y se sentó sobre ellos.

8 Muchísima gente extendía sus mantos en el camino; otros cortaban ramos de los árboles y los esparcían por el camino.

9 La muchedumbre que precedía a Jesús y la que le seguía gritaba: Hosanna al Hijo de David, Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en lo más alto de los cielos.

 

 

250 Clamarán las piedras: Jn 12, 17-19 (Lc 19, 39-40; Mt 21, 15-16)

 

17 Le aclamaba la multitud que estaba con El cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos.

18 Por eso también la gente salió a su encuentro, porque oyeron que había hecho este milagro.

19 Pero los fariseos se decían unos a otros: ¡Veis como no adelantáis nada! Mirad, toda la gente va tras El [(Lc 19) Y algunos fariseos que estaban entre el gentío, le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Respondió: Os digo que si estos callan, hablarán las piedras. (Mt 21) 15 Pero los príncipes de los sacerdotes y los escribas, al ver las maravillas que hacía, y a los niños que le aclamaban en el Templo, diciendo: Hosanna al Hijo de David, se indignaron, 16 y la dijeron: ¿Oyes lo que dicen estos? Jesús les respondió: Ciertamente, ¿Nunca habéis leído: De los infantes y los lactantes tuviste la perfecta alabanza?

 

 

251 El Señor lloró: Lc 19, 41-44  NOTA 90: LA IGLESIA DE "DOMINUS FLEVIT"

 

41 Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad, lloró por ella, exclamando:

42 Si conocieras también tú en este día lo que trae la paz! Pero ahora se ha ocultado a tus ojos.

43 Pero vendrán días para ti en que tus enemigos te rodearán con parapetos, te asediarán y acosarán por todas partes,

44 Y te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán en ti piedra sobre piedra por no haber conocido el tiempo de la visita que se te hacía.

 

 

252 Higuera maldecida: Mc 11, 11-14 (Mt 21, 18-19)

 

11 Así entró Jesús en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todas las cosas, siendo ya tarde, salió hacia Betania con los doce.

12 Cuando al día siguiente, [(Mt 21) de madrugada], marcharon de Betania, Jesús sintió hambre,

13 y viendo desde lejos una higuera con hojas, se acercó por si encontraba algo en ella. Y al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.

14 E increpándola, exclamó: Nunca jamás coma nadie fruto de tí [(Mt 21) e inmediatamente se secó la higuera]. Sus discípulos le estaban escuchando

 

 

253 Vendedores del Templo: Lc 19, 45-47 (Mc 11, 15-19)  NOTA 91: ¿ES LA SEGUNDA EXPULSION?

 

45 Y habiendo entrado en el Templo, comenzó a expulsar a los vendedores [(Mc 11) derribando también las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían las palomas. Y no dejaba que nadie llevara objeto alguno a través del Templo. Adoctrinándoles].

46 diciéndoles: Escrito está "Mi casa será casa de Oración" (Is 57, 7), mas vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones (Jr 7, 11).

47 Todos los días enseñaba en el Templo; y los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban la manera de acabar con El, y también los hombres importantes del pueblo

 

 

254 Oración: Mc 11, 19-26 (Mt 21, 20-22)

 

19 En cuanto se hizo tarde salió de la ciudad.

20 Cuando pasaban de madrugada, vieron que la higuera se había secado de raíz.

21 Y acordándose Pedro, le dijo: Maestro, mira cómo se ha quedado seca la higuera que maldijiste.

22 Jesús le respondió: Tened fe en Dios.

23 Os aseguro, [(Mt 21) si tuvierais fe, sin vacilación de ninguna clase, no sólo haríais lo de la higuera, sino que], si uno dice a este monte: Quítate y arrójate al mar, no vacilando en su corazón, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá.

24 Por ello os digo: Todo cuanto pidiereis en vuestra oración, creed que lo recibiréis y lo conseguiréis.

25 Y cuando os dispongáis a orar, si tenéis alguna cosa contra alguien, perdonadlo, para que también vuestro Padre que está en los Cielos, os perdone vuestras ofensas.

26 Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los Cielos os perdonará vuestras ofensas.

 

 

255 Poderes de Jesús: Mc 11, 27-33 (Mt 21, 23-27; Lc 20, 1-8)

 

27 Vinieron de nuevo a Jerusalén y, cuando El andaba paseando por el Templo, se le acercaron los jefes de los sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo [(Mt 21) mientras El enseñaba],

28 y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas o quién te dio esa autoridad para hacerlas?.

29 Jesús les dijo: Os voy a hacer yo a vosotros una pregunta. Respondedme y os diré entonces con qué autoridad hago estas cosas.

30 El bautismo de Juan ¿procedía del Cielo o de los hombres? Contestadme.

31 Ellos se pusieron a discurrir de este modo: Si decimos que del Cielo, replicará: ¿Por qué pues no le creísteis?

32 Por otra parte, ¿diremos que de los hombres? Tenían miedo al pueblo, pues todos consideraban a Juan como un verdadero profeta.

33 Y como respuesta dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces Jesús les respondió: Tampoco Yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

 

 

256 Enviados a la viña: Mt 21, 28-32

 

28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Dirigiéndose al primero, le dijo: Hijo mío, vete hoy a trabajar a la viña.

29 El respondió: Voy señor; pero no fue.

30 Se dirigió después al segundo y le dijo lo mismo. El respondió: No quiero; pero después, arrepentido fue.

31 ¿Cual de los dos hijos hizo la voluntad del padre? El último, respondieron. Jesús les dijo: En verdad os digo que los publicanos y las meretrices os precederán en el Reino de los Cielos.

32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis. Los publicanos y las meretrices le creyeron. Y vosotros, ni aun después de haber visto eso, os habéis arrepentido para creerlo.

 

 

257 Viñadores homicidas: Mt 21, 33-45 (Lc 20, 9-19; Mc 12, 1-12)

 

33 Escuchad otra parábola: Un propietario plantó una viña, la cercó, cavó un lagar en ella y construyó una torre. La arrendó a unos colonos y se marchó lejos.

34 Cuando se acercó el tiempo de la vendimia, envió sus servidores a los colonos para recoger sus frutos.

35 Pero los colonos, cogiendo a los siervos, golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a un tercero.

36 De nuevo mandó otros servidores, más numerosos que los primeros, e hicieron lo mismo con ellos.

37 Al fin les mandó a su propio hijo, pues se dijo: Respetarán a mi hijo.

38 Mas los colonos, al ver al hijo, se dijeron entre sí: Este es el heredero, venid, matémosle y poseeremos su herencia.

39 Le cogieron, le sacaron fuera de la viña y le mataron.

40 Cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos colonos?

41 Le respondieron: Hará perecer de mala muerte a aquellos malvados y arrendará su viña a otros colonos, que le darán sus frutos a su debido tiempo.

42 Jesús les dijo: ¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que han rechazado los constructores se ha convertido en piedra angular?. Esto es obra del Señor, y es maravilloso a nuestros ojos (SI 117, 22-23).

43 Por eso Yo os digo: El Reino de los Cielos os será quitado y será dado a un pueblo que produzca sus frutos.

44 Y e que caiga sobre esta piedra se estrellará; y sobre el que ella cayere, será aplastado.

45 Los príncipes de los sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos,

46 y querían detenerlo, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.

 

 

258 Boda real: Mt 22, 1-14

  

1 Jesús tomó de nuevo la palabra y les habló en parábolas:

2 El Reino de los Cielos es semejante a un rey que preparó un banquete para la boda de su hijo.

3 Mandó a sus servidores a llamar a los invitados a la boda, pero ellos no quisieron venir.

4 Envió de nuevo a otros servidores con este encargo: Decid a los invitados: Mi banquete ya está preparado; los toros y animales cebados ya han sido sacrificados. Todo está preparado, venid pues a la boda.

5 Pero ellos sin tenerlo en cuenta, se fueron, quien a su campo, quien a su negocio;

6 y los otros, agarrando a sus siervos, los ultrajaron y mataron.

7 Entonces el rey montó en cólera, envió sus ejércitos, hizo perecer a aquellos homicidas e incendió su ciudad.

8 Después dijo a sus servidores: El banquete de boda está preparado, pero los invitados no eran dignos.

9 Id pues a las encrucijadas de los caminos, e invitad a la boda a cuantos encontréis.

10 Estos servidores salieron a los caminos, reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de comensales.

11 Cuando entró el rey a ver a los comensales, vio allí a un hombre que no llevaba el traje de boda,

12 y le preguntó: Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin tener el traje de boda? El enmudeció.

13 El rey mandó entonces a los servidores: Atadle de pies y manos y echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

14 Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos.

 

 

259 Al César lo del César: Mt 22, 15-22 (Mc 12, 13-17; Lc 20, 20-26)  NOTA 92: JESUS Y EL PODER POLITICO

 

15 Entonces los fariseos se retiraron para deliberar sobre el modo de sorprenderle en alguna palabra.

16 Le mandaron, pues, a sus discípulos, junto con algunos herodianos, [(Lc 20) enviaron espías que se fingían hombres justos, con el fin de sorprenderlo en alguna palabra y así poder entregarlo a la jurisdicción y autoridad del procurador], para que le propusieran esta cuestión: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con sinceridad, sin darte cuidado de nadie, porque no atiendes a la posición de los hombres.

17 Danos pues tu parecer sobre esto: ¿Es lícito pagar el tributo al Cesar o no?

18 Jesús, conociendo su malicia, les respondió: ¿Por qué me tentáis hipócritas?

19 Enseñadme la moneda del tributo. Y le presentaron un denario.

20 ¿De quien es esta imagen y esta inscripción y la inscripción que lleva?, les preguntó.

21 Del César, respondieron. Entonces les dijo: Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

22 Ante esta contestación, quedaron maravillados y, dejándole, se marcharon.

 

 

260 Casuística de saduceos: Mt 22, 23-33 (Mc 12, 18-17; Lc 20, 27-40)  NOTA 93: LA VIDA ETERNA

 

23 Aquel mismo día se le acercaron los saduceos, que no admiten la resurrección, y le propusieron esta cuestión:

24 Maestro, Moisés dijo: "Si uno muere sin tener hijos, su hermano se casará con su mujer, para dar descendencia a su hermano".

25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó, murió sin tener descendencia y dejó su mujer a su hermano.

26 Ocurrió lo mismo con el segundo y el tercero, hasta el séptimo, [(Mc 12) sin dejar ninguna sucesión]

27 Después de todos ellos murió también la mujer.

28 En la resurrección, ¿de quién será mujer?, porque todos la tuvieron.

29 Jesús les contestó: Estáis en un error. No comprendéis ni las Escrituras ni el poder de Dios.

30 Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujer ni las mujeres marido; sino que vivirán como ángeles de Dios en el cielo.

31 Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿No habéis leído lo que Dios os dice, [(Mc 12) en el libro de Moisés, en el pasaje de la zarza];

32 "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob" (Ex 3, 6). No es, pues, Dios de muertos, sino de vivos.

33 Y las turbas, al oírle, quedaron maravilladas de su doctrina.

 

 

261 Máximo mandato: Mt 22, 34-36 (Mc 12, 28-37; Lc 20, 41-44)

 

34 Cuando supieron los fariseos que había hecho callar a los saduceos, se reunieron.

35 Uno de ellos, doctor de la Ley, le preguntó para probarle:

36 Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?

37 Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente" (Dt 4) (Mc 12) "y con todas tus fuerzas".

38 Este es el mayor y primer mandamiento.

39 El segundo es semejante al primero "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Lv 19, 18).

40 A estos dos mandamientos se reduce la Ley y los Profetas.

41 Estando reunidos los fariseos les preguntó Jesús:

42 ¿Qué os parece del Mesías? ¿De quién es hijo?. De David le respondieron.

43 Jesús siguió preguntándoles: ¿Cómo pues, David inspirado, le llama señor cuando dice:

44 "El Señor ha dicho a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies"? (Sl 99, 1)

45 Si pues, David le llama Señor, ¿Cómo es hijo suyo?

46 Y nadie supo responderle palabra. Y desde aquel día nadie se atrevió a preguntarle más.

 

 

262 Escribas y fariseos: Mt 23, 1-12 (Mc 12, 38-39; Lc 20, 45-46)

 

1 Entonces Jesús habló a la gente del pueblo y a sus discípulos:

2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y fariseos.

3 Haced pues, y observad lo que ellos os digan, pero no imitéis sus obras, porque dicen y no hacen.

4 Preparan cargas pesadas y difíciles de llevar y las ponen sobre las espaldas de la gente, cuando ellos no quieren ni aplicar el dedo para moverlas.

5 Todas sus obras las hacen con el fin de ser vistos de los hombres; por eso alargan sus filacterias y amplían las franjas de sus mantos.

6 Les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas

7 Buscan los saludos en las plazas y el ser llamados "Rabbí" (maestro) por la gente

8 Vosotros no queráis se llamados "Rabbí", porque uno es vuestro Maestro. Todos vosotros sois hermanos.

9 Y a nadie deis el título de padre sobre la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, que está en los cielos.

10 Ni os hagáis llamar doctores, porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo.

11 El mayor entre vosotros sea vuestro siervo.

12 El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.

 

 

263 Anatemas: Mt 23, 13-36 (Mc 12, 40; Lc 20, 47)

 

13 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque cerráis a los demás el Reino de los Cielos: Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a aquellos que quieren entrar.

14 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que devoráis las casas de las viudas [(Mc 12) con el pretexto de rezar largas oraciones!]

15 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! porque recorréis el mar y la tierra para hacer un solo prosélito y, cuando lo habéis logrado, lo hacéis más digno del infierno que vosotros

16 Ay de vosotros! guías ciegos, que decís: si uno jura por el Templo no valo el juramento; pero si jura por el oro del Templo, queda obligado!

17 Necios y ciegos! ¿Que vale más, el oro o el Templo que santifica el oro?

18 Y si se jura por el altar, no vale el juramento; pero si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado

19 Ciegos!, ¿Qué vale más, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?

20 Por eso, el que jura por el altar, jura por él y todo cuanto hay encima.

21 El que jura por el Templo, jura por él y por Aquel que lo habita

22 Y el que jura por el Cielo, jura por el Trono de Dios y por Aquel que se sienta en el.

23 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque pagáis los diezmos de la menta, del anís y del comino y descuidáis las cosas más importantes de la Ley: la justicia, la misericordia, la fidelidad. Es necesario hacer estas cosas, pero sin omitir las otras.

24 Guías ciegos!, que coláis un mosquito y os tragáis un camello.

25 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque limpiáis la parte exterior del vaso y del plato, y en el interior estáis llenos de rapiña y de avaricia.

26 Fariseo ciego!, limpia primero el interior del vaso, para que lo exterior se haga también limpio

27 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados. Por fuera parecen hermosos; pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de podredumbre.

28 Así también vosotros: por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29 Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque construís sepulcros para los profetas y adornáis las tumbas de los justos,

30 y decís: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no hubiésemos sido cómplices de la sangre de los profetas.

31 Así declaráis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas

32 Colmad, pues, la medida de vuestros padres!

33 Serpientes, raza de víboras!, ¿Cómo podréis escapar de la condena del infierno?

34 Porque Yo os mandaré profetas, sabios y escribas; vosotros mataréis y crucificaréis unos, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad.

35 De este modo recaerá sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

36 Os aseguro que todas estas cosas recaerán sobre esta raza.

 

 

264 Jerusalén, Jerusalén!: Mt 23, 37-39

 

37 Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a aquellos que son enviados a ti! Cuántas veces quise congregar a tus hijos como la gallina cobija a sus polluelos bajo sus alas, y no quisiste!

38 Vuestra casa quedará deshabitada.

39 Os doy mi palabra de que de ahora en adelante no me veréis más, hasta que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor

 

 

265 Ofrenda de la viuda: Mc 12, 41-44 (Lc 21, 1-4)

 

41 Y sentándose delante del arca de las limosnas, observaba cómo la gente echaba dinero en él. Muchos ricos echaban gran cantidad.

42 Y llegando una viuda pobre y sola, echó dos monedas pequeñas que equivalían a un cuadrante -moneda de muy pequeño valor-.

43 Entonces llamó a sus discípulos para decirles: Con seguridad os digo que esta viuda pobrecilla echó más que todos los otros en el arca.

44 Porque todos han echado de lo que les sobra, mientras que ésta, en su pobreza, dió cuanto tenía, todo lo que era su sustento.

 

 

265 bis LOS DIAS ANTES DE LA PASCUA: Lc 21, 37-38

 

37 Durante el día enseñaba en el Templo y luego salía a pasar la noche en el monte de los Olivos.

38 Y todo el mundo acudía al Templo para escucharle.

 

 

266 Fin del magisterio: Jn 12, 20-36  NOTA 94: SE ACERCA LA FIESTA DE LA PASCUA

 

20 Entre los que habían subido para adorar en la fiesta, había algunos griegos.

21 Estos se presentaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le preguntaron: Señor, queremos ver a Jesús

22 Felipe fue a decírselo a Andrés, y ambos fueron a comunicárselo a Jesús.

23 Y Jesús les dijo: Ha llegado la hora de ser glorificado el Hijo del hombre.

24 Con certeza os digo: Si el grano de trigo, caído en tierra, no muere, queda solo; pero si muere produce mucho fruto.

25 Quien ama su vida, la pierde; quien desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna.

26 Si alguno se decide a servirme, que me sirva, y donde esté Yo también estará él. Mi Padre honrará a quien me sirva.

27 Ahora mi alma se conturba; pero ¿cómo podría Yo decir: Padre, líbrame de esta hora? Si he venido precisamente para esto a esta hora!

28 Padre, glorifica tu nombre!. En esto salió una voz del cielo: Lo he glorificado y lo glorificaré de nuevo.

29 La multitud presente que oyó, decía: Ha sido un trueno. Otros decían: Le ha hablado un ángel.

30 Respondió Jesús: Esta voz no ha resonado por Mí, sino por vosotros.

31 Ahora tiene lugar el juicio del mundo; ahora el príncipe de este mundo será arrojado fuera

32 y Yo, cuando fuere levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacia Mí.

33 Esto lo dijo para significar de de qué muerte había de morir.

34 La multitud respondió: Nosotros sabemos por la Ley que el Cristo permanece en la eternidad; ¿cómo pues dices Tú que el Hijo del hombre debe ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo del hombre?

35 Jesús les respondió: Por poco tiempo ya la luz va a estar entre vosotros. Caminad mientras tenéis luz, para que no os sorprenda la oscuridad; quien camina a oscuras no sabe donde va.

36 Mientras tenéis luz, caminad en la luz, para convertiros en hijos de la luz. Dicho esto, Jesús se retiró y desapareció de entre ellos.

 

 

266 bis Decreto de muerte: Mt 26, 1-16 (Lc 22, 1-6; Mc 14, 1-11)

 

1 Cuando terminó Jesús todos estos sermones, dijo a sus discípulos:

2 Sabed que dentro de dos días es la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado.

3 Entonces se reunieron los príncipes de los sacerdotes, [(Lc 22) y los escribas,] y los hombres de relieve del pueblo, en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás.

4 Y tuvieron consejo para prender a Jesús con engaño y matarle.

5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya tumulto entre el pueblo, [(Lc 22) Y entró Satanás en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los doce; 4 y se fue a tratar con los jefes de los sacerdotes y los magistrados, el modo cómo se lo entregaría.]

15 Y les dijo: ¿cuánto vais a darme y yo os lo entregaré? Ellos le ajustaron en treinta monedas de plata.

16 El dio su conformidad y se puso a buscar oportunidad para entregárselo a escondidas de la multitud

 

 

267 Incredulidad de los judíos: Jn 12, 37-50

 

37 A pesar de haber obrado tantos prodigios en su presencia, no creían en El.

38 Así se cumplían las palabras del profeta Isaías: "Señor, quien ha creído en nuestra palabra y el poder de Dios, ¿a quién fue manifestado?" (Is 53, 1).

39 Por eso no podían creer, pues ya había dicho también Isaías:

40 "Ha cegado sus ojos y ha endurecido su corazón, para que no vean con los ojos y no comprendan con su corazón, no sea que se arrepientan y los tenga yo que perdonar" (Is 6, 9-10)

41 Esto dijo Isaías, porque vio su gloria y habló de El

42 Con todo, muchos, aún los hombres de relieve, creyeron en El, pero por miedo a los fariseos no lo manifestaban a fin de no ser excluidos de la sinagoga.

43 Pues anteponían la gloria de los hombres a la gloria de Dios.

44 Sin embargo, Jesús dijo en alta voz: Quien cree en Mi, no cree en Mi sino en el que me ha enviado,

45 y quien me ve a Mi, ve a Aquel que me ha enviado.

46 Yo soy la luz venida al mundo, para que quien crea en Mi no permanezca en tinieblas.

47 Yo no condeno a quien oye mis palabras y no las pone en práctica; pues no he venido para condenar al mundo, sino para salvarlo.

48 Quien me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue; las palabras que he hablado lo juzgarán en el último día.

49 Porque Yo no he hablado por propio impulso, sino que el que me envió me ordenó lo que debía decir y enseñar.

50 Y sé que su mandato es vida eterna. La cosas que Yo enseño, las enseño como el Padre me las ha comunicado.

 

 

268 Fin del mundo: Mt 24, 1-14 (Mc 13, 1-3; Lc 21, 5-19)  NOTA 95: DISCURSO ESCATOLOGICO DE JESUS

 

1 Jesús salió del Templo, y cuando iba de camino, se le acercaron sus discípulos para hacerle notar las construcciones del Templo.

2 Jesús les dijo: ¿Veis todo esto? Os garantizo que no quedará aquí piedra sobre piedra; todo será removido.

3 Estaba El sentado en el monte de los Olivos y los discípulos se le acercaron y le preguntaron en secreto, [(Lc 21) Pedro, Juan, Santiago y Andrés]: Dinos cuándo serán estas cosas, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo.

4 Jesús les respondió: Estad atentos para que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre y dirán: Yo soy el Cristo; y seducirán a muchos.

6 Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerras. Estad atentos; ¡no os alarméis! Porque es necesario que venga esto; pero no es todavía el fin.

7 Se levantará un pueblo contra otro, un reino contra otro. Habrá hambre, peste y terremotos en varios lugares [(Lc 21) fenómenos pavorosos y señales extraordinarias en el cielo]

8 Pero todo esto no será más que el comienzo de los dolores. [(Mc 13) Os entregarán a los tribunales y os azotarán en las sinagogas, y por causa mía tendréis que comparecer ante gobernadores y reyes para declarar ante ellos. Pero antes deberá ser anunciado el Evangelio a todos los pueblos. Y cuando os lleven para entregaros, no empecéis ya a inquietaros por lo que tendréis que decir; pues no sois vosotros los que habláis sino el Espíritu Santo [(Lc 21) Pues Yo os daré tales palabras y argumentos que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.]

9 Entonces os entregarán a los tormentos y a la muerte. Seréis odiados por todo el mundo a causa de mi Nombre.

10 Y entonces muchos sucumbirán en la fe, se denunciarán unos a otros y se odiarán mutuamente [(Mc 13) Y entregará a la muerte un hermano a otro, el padre al hijo, y se sublevarán los hijos contra los padres, dándoles muerte]

11 Surgirán muchos falsos profetas y seducirán a muchos.

12 Y al abundar la iniquidad, se enfriará la caridad de muchos.

13 Pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

14 Esta buena nueva del Reino será predicada en todo el mundo, como prueba de la verdad para todas las gentes. Entonces vendrá el fin.

 

 

269 Destrucción de Jerusalén: Mt 24, 15-22 (Mc 13, 14; Lc 21-29)

 

15 Así pues, cuando viereis instalada en el Templo la abominación exterminadora predicha por el profeta Daniel (¡el que leyere entienda!),

16 entonces, aquéllos que estén en Judea, huyan a los montes;

17 el que esté en la terraza, no baje a tomar las cosas de su casa;

18 y el que esté en el campo no vuelva atrás a llevar su manto.

19 ¡Ay de la que estén encinta y de las que amamanten en aquellos días!

20 Pedid pues, para que vuestra huída no sea en verano ni en sábado.

21 Porque habrá entonces una tribulación tan grande como no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

22 Y si aquellos días no fuesen abreviados, no se salvaría nadie; pero por los elegidos serán abreviados aquellos días.

 

 

270 Venida de Cristo: Mt 24, 23-35

 

23 Entonces si os dicen: El Cristo está aquí o allí, no lo creáis.

24 Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas; y harán grandes signos y prodigios, de modo que seducirían, si fuera posible, a los elegidos.

25 Mirad que os lo he dicho de antemano.

26 Por tanto, si os dicen: Está en el desierto, no salgáis; está en un lugar retirado, no lo creáis.

27 Porque como el rayo sale del Oriente y brilla hasta el Occidente, así será la venida del Hijo del hombre.

28 Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres.

29 Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luz; las estrellas caerán del cielo y el mundo de los astros se conmoverá.

30 Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos de la tierra se darán golpes de pecho; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria.

31 Y mandará a sus ángeles con poderoso sonido de trompeta para reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo a otro de los cielos.

32 Aprended de la higuera esta parábola: Cuando ya sus ramas y sus hojas se ponen tiernos y echan hojas, conocéis que el verano está cerca;

33 pues así vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las mismas puertas (verificar del latín).

34 Os aseguro que no pasará esta generación sin que haya sucedido todo esto.

35 El cielo y la tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán.

 

 

271 Señales del fin: Lc 21, 25-33 (Mt 24, 23-31; Mc 13, 21-31)

 

25 Y habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustiosa incertidumbre, atolondrados por el estruendo del mar y de las olas,

26 desfalleciendo los hombres de terror y ansiedad por lo que va a sobrevenir al mundo, porque el mundo de los astros se tambaleará.

27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con gran poderío y esplendor.

28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, cobrad ánimo y levantad vuestras cabezas, pues se aproxima vuestra liberación.

29 Y les propuso esta parábola: Fijaos en la higuera y cualquier árbol;

30 cuando veis que comienza a brotar, os dais cuenta de que el verano está cerca.

31 Así también, cuando veáis realizarse estas cosas, pensad que está cerca el Reino de Dios.

32 Ciertamente os digo: No pasará esta generación antes de que todo se haya cumplido.

33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

 

272 Vigilancia: Mt 24, 36-44 (Lc 21, 34-36; Mc 13, 32-33)

 

36 En cuanto a aquel día y a la hora, nadie sabe nada; ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.

37 Como ocurrió en los días de Noé, así será las venida del Hijo del hombre.

38 Porque, como en los días que precedieron al diluvio, se comía, se bebía, se tomaba mujer o marido hasta el día que Noé entró en su arca;

39 y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

40 Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será tomado y otro dejado;

41 de dos mujeres que estén moliendo, una será tomada y la otra dejada.

42 Velad pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

43 Estad seguros de que si el dueño de casa supiera a qué hora había de venir el ladrón, velaría y no se dejaría perforar la casa.

44 Por eso vosotros tenéis que estar preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos penséis. [(Lc 21) 34 Estad alerta para que no se emboten vuestros corazones con los excesos de la comida y bebida, y las preocupaciones de la vida, y os sorprenda repentinamente, 35 como un lazo, aquel día; porque se abatirá sobre todos los habitantes de la tierra. 36 Velad pues, y orad en todo tiempo, a fin de merecer escapar de todas estas cosas que van a suceder, y presentaros seguros ante el Hijo del hombre]

 

 

273 Siervo vigilante: Mt 24, 45-51 (Mc 13, 34-37)

 

45 Imaginemos pues, un siervo fiel y prudente a quien su señor constituyó sobre su familia -mayordomo-, para darles el alimento a su tiempo.

46 Bienaventurado aquel siervo a quien el señor, al llegar le encuentra haciéndolo así!

47 En verdad os digo: le colocará al frente de todas sus posesiones.

48 Pero si aquel siervo es malo y dice para sí: Mi señor tardará,

49 y comienza a maltratar a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos,

50 vendrá el señor de aquel siervo en el día en que él no espera y en la hora que él ignora,

51 le castigará severamente y le asignará un puesto entre los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. [(Mc 13) 34 Será como un hombre que sale de viaje dejando a cada uno de sus siervos la responsabilidad de su trabajo, que para el portero consiste en el encargo de velar. 35 Velad pues, ya que no sabéis cuando llegará el dueño de la casa, si a media noche, al canto del gallo o al rayar el alba; 36 para que de este modo, si viniera repentinamente no os encuentre dormidos. 37 Lo que os digo a vosotros lo digo para todos: velad]

 

 

274 Las diez vírgenes: Mt 25, 1-13  NOTA 96: BASE COSTUMBRISTA DE LA PARABOLA

 

1 Entonces ocurrirá con el Reino de los Cielos como con diez vírgenes, que cogiendo sus lámparas salieron al encuentro del esposo.

2 Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.

3 Las necias, al coger las lámparas no se proveyeron de aceite.

4 Las prudentes, juntamente con sus lámparas, tomaron también vasijas con aceite.

5 Como el novio -¿el esposo?- tardaba, comenzaron a adormecerse y quedaron dormidas.

6 A media noche se oyó una voz: Ya viene el esposo! Salid a su encuentro!

7 Entonces se despertaron todas aquellas jóvenes y prepararon sus lámparas.

8 Las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite porque nuestras lámparas se apagan.

9 Pero las prudentes respondieron: No, no sea que no baste para nosotras y para vosotras. Es mejor que vayáis a los vendedores y compréis para vosotras.

10 Pero mientras ellas fueron a comprar vino es esposo. Las que estaban preparadas entraron con él al banquete nupcial, y fue cerrada la puerta.

11 Más tarde, llegaron también las otras jóvenes diciendo: Señor, señor, ábrenos!

12 Pero el respondió: Os aseguro que no os conozco.

13 Velad pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

 

 

275 Los talentos: Mt 25, 14-30

 

14 Ocurrirá como a un hombre que iba a marchar lejos. Llamó a sus servidores y les confió sus bienes.

15 A uno le confió cinco talentos, a otro dos y a otro uno; a cada uno según su propia capacidad, y él se marchó.

16 Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos, se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.

17 Igualmente, el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

19 Mucho tiempo después, volvió el señor de aquellos siervos, y se puso a pasar cuentas con ellos.

20 Llegó el que había recibido cinco talentos y presentó otros cinco, diciendo: Señor, me confiaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco.

21 Su señor le dijo: Bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en las cosas de poca importancia, te daré poder sobre cosas más importantes. Entra a tomar parte en la fiesta de tu señor.

22 Llegó también el que había recibido dos talentos y dijo: Señor, me confiaste dos talentos; mira, he ganado otros dos.

23 Su señor le dijo: Bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en las cosas de poca importancia, te daré poder sobre cosas más importantes. Entra a tomar parte en la fiesta de tu señor.

24 Llegó finalmente el que había recibido un talento, y dijo: Señor, sabía que eres un hombre duro, que siegas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.

25 Tuve miedo y escondí tu talento en la tierra. Mira aquí tienes lo tuyo.

26 Su señor le contestó: Siervo malo y holgazán!, ¿sabías que siego donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido?

27 Debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros y, al venir yo habría retirado lo mío con su interés.

28 Quitadle pues el talento, y dádselo al que tiene diez.

29 Porque al que tiene, se le dará y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

 

 

276 Juicio final: Mt 25, 31-46

 

31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará sobre el trono de su gloria.

32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia; y El separará los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos;

33 pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.

34 Entonces, dirá el Rey a los que están a su derecha: Venid benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino que está preparado para vosotros desde el principio del mundo.

35 Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; anduve peregrino y me hospedasteis;

36 estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; estuve en la cárcel y vinisteis a Mi.

37 Los justos le preguntarán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?

38 ¿Cuándo te vimos peregrino y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?

39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?

40 Y el Rey les responderá: Con certeza os digo; todo lo que hicisteis al menor de mis hermanos, a Mí me lo hicisteis.

41 Entonces dirá también a los de izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles,

42 porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber;

43 anduve peregrino y no me hospedasteis; estuve desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.

44 También ellos le preguntarán entonces: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?

45 El les responderá: En verdad os digo, todo lo que no hicisteis con cualquiera de estos pequeñuelos, dejasteis de hacerlo conmigo.

46 E irán al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna.

 

 

277  Preparación de la Cena: Lc 22, 7-13 (Mt 26, 17-19; Mc 14, 12-16)  NOTA 97: EL CENACULO

 

7 Llegó entonces el día de los Azimos en el que era necesario sacrificar el cordero pascual

8 Jesús pues, envió a Pedro y a Juan diciéndoles: Id juntos a prepararnos la Pascua que comeremos.

9 Dijeron ellos: ¿Dónde quieres que lo dispongamos?

10 Respondióles: En cuanto entréis en la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle hasta la casa en que entre

11 Y diréis al padre de familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el lugar en que he de comer la Pascua con mis discípulos?

12 Y él os enseñará un cenáculo grande dispuesto, preparad allí lo necesario.

13 Fueron los dos, hallaron todo como les había dicho, y dispusieron la Pascua

 

 

278 Comienza la Cena Pascual: LC 22, 14-18 (Mt 26, 20; Mc 14 17; Jn 13, 1)  NOTA 98: EXPLICACION DEL PRIMER CALIZ

 

14 Y siendo la hora, [(MC 14, 17)Puesto ya el sol, fue Jesús allá con los doce] se puso a la mesa y los doce apóstoles con El. [(JN 13, 1) La víspera de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de su tránsito de este mundo al Padre; como hubiese amado a los suyos, que vivían en el mundo, los amó hasta el fin]

15 y les dijo: Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de mi Pasión.

16 Porque os digo, que ya no la comeré otra vez, hasta que tenga cumplimiento en el Reino de Dios.

17 Y tomando el Cáliz, dio gracias y dijo: Tomad y distribuidlo entre vosotros,

18 porque os aseguro que ya no beberé el fruto de la vid, hasta que llegue el Reino de Dios.

 

 

279 Anuncia la traición: Mt 26, 21-25 (Mc 14-18-21: Lc 22, 21-23)  NOTA 99: PRIMER ANUNCIO DE LA TRAICION

 

21 Y estando -ya- comiendo, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me hará traición.

22 Y ellos, afligidos en gran manera, empezaron cada uno a preguntar: Señor! ¿soy acaso yo?                        

23 Y El en respuesta dijo: El que mete conmigo su mano en el plato, ese me traiciona.                            

24 En cuanto al Hijo del hombre, El se va, según está escrito de El, pero Ay de aquel hombre, por quien el Hijo del hombre será entregado!; mejor fuera a tal hombre si no hubiera nacido                                 

25 Respondió a esto Judas, que era el que le traicionaba, dijo: ¿Acaso soy yo maestro? Y respondió Jesús: Tú lo has dicho

 

 

280 Institución de la Eucaristía: Mt 26, 26-28 (Mc 14, 22-25; Lc 22, 19-20)  NOTA 100: DESARROLLO DE LA SANTA CENA 

26 Mientras estaban cenando, tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y lo partió, y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed, Este es mi Cuerpo [(Lc 22) 19 que se entrega por vosotros: haced esto en memoria mía]

27 [(Lc 22) 20 Del mismo modo tomó el cáliz, después que hubo cenado] dio gracias, y se lo dio diciendo: Bebed todos de El

28 Porque ésta es mi sangre, del nuevo testamento, que será derramada [(Lc 22) 20 por vosotros], por muchos, para remisión de los pecados

 

 

281 Quién es el mayor: Lc 22, 24-30

 

24 Se hizo entonces entre ellos un contencioso sobre quién de ellos sería considerado mayor,

25 mas Jesús les dijo: Los reyes de las naciones las dominan; y los que tienen autoridad sobre ellas, son llamados bienhechores.

26 No seáis así vosotros; antes bien, el mayor de entre vosotros, sea como el menor, y el que le preceda sea como sirviente.

27 Porque, ¿quién es mayor el que está recostado en la mesa o el que sirve? ¿No es el que está en la mesa? No obstante yo estoy en medio de vosotros como un sirviente.

28 Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tribulaciones:

29 por eso yo os preparo a vosotros mi Reino, como lo dispuso mi Padre,

30 para que comáis y bebáis en mi mesa, en mi reino, y os sentéis en los tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

 

 

282 Lavatorio de los pies: Jn 13, 2-19  NOTA 101: "ACABADA LA CENA"

 

2 Y acabada la cena, cuando ya el diablo había sugerido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, el designio de traicionarle;

3 sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, y que venido de Dios, a Dios volvía,

4 Se levanta de la mesa, se quita sus vestidos, y habiendo tomado una toalla se la ciñe.

5 Echa después agua en un recipiente y se pone a lavar los pies de los discípulos y a enjugarlos con la toalla que se había ceñido.

6 Viene a Simón Pedro, y Pedro le dice: Señor! ¿Tú lavarme a mí los pies?

7 Respondióle Jesús, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, lo entenderás después.

8 Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Le responde Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9 Le dice entonces Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino además las manos y la cabeza

10 Jesús le dice: El que está lavado, no necesita lavarse más que los pies si está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.

11 Porque sabía quién era el que le traicionaba, por eso dijo: no todos estáis limpios

12 Después, en fin, que les lavó los pies y tomó su vestimenta; recostándose de nuevo en la mesa, les dijo: ¿Sabéis lo que he hecho con vosotros?

13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien porque lo soy.

14 Pues si Yo, que soy el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, debéis también vosotros lavaros los pies unos a otros.

15 Porque os he dado ejemplo, para que lo que Yo he hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros también.

16 En verdad, en verdad os digo, que no es el siervo mayor que su amo; ni tampoco el enviado mayor que aquel que le envió.

17 Y añadió: Si comprendéis estas cosas, seréis bienaventurado así que las practiquéis.

18 No lo digo por todos vosotros: Yo conozco a los que escogí; mas ha de cumplirse la Escritura: Uno que come el pan conmigo, levantará contra Mí su calcañar.

19 Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que cuando sucediere, creáis por lo que Yo soy.

20 En verdad, en verdad os digo, que quien recibe al que Yo enviare, a Mí me recibe, recibe también al que me ha enviado.

  

 

283 De nuevo predice la traición, y Judas se va: Jn 13, 21-30  NOTA 102: SALIO FUERA, ERA DE NOCHE

 

21 Habiendo dicho Jesús estas cosas, se turbó en su Corazón, y manifestándose dijo: En verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros me hará traición.

22 Al oír esto los discípulos, se miraban, dudando de a quien se refería.

23 Estaba uno de ellos, a quien Jesús amaba, recostado sobre el seno de Jesús.

24 A este discípulo, pues, Simón Pedro le hizo una seña diciéndole: ¿Quién es ese del que habla?

25 Entonces, como se recostase -más- sobre el pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿Quién es?

26 Jesús le respondió: Es aquel a quien Yo daré pan untado. Y habiendo mojado pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote

27 Y después que tomó éste el bocado, entró en él Satanás. Y le dijo Jesús: Lo que haces, hazlo pronto.

28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué se lo dijo.

29 Porque, como Judas tenía la bolsa, pensaban algunos que Jesús le hubiese dicho: Compra para nosotros para estos días de Fiesta, o que diese algo a los pobres

30 Tomando el bocado, salió fuera, era de noche.

 

 

284 Un nuevo mandamiento: Jn 13, 31-35

 

31 Como hubiese salido -Judas-, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en El.

32 Y si Dios queda glorificado en El, Dios igualmente le glorificará a El mismo; y le glorificará muy pronto.

33 Hijitos, por un poco de tiempo estoy aún con vosotros. Vosotros me buscaréis, y así como dije a los judíos: Adonde Yo voy no podéis venir vosotros; eso mismo digo a vosotros ahora.

34 Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros como Yo os he amado, que os améis unos a otros.

35 En esto conocerán que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros

 

 

285 Primeras protestas de fidelidad de Pedro: Jn 13, 36-38  NOTA 103: ANTES QUE CANTE EL GALLO...

 

36 Dícele Simón Pedro: ¿Señor, a dónde vas?. Respondió Jesús: Adonde Yo voy, no puedes seguirme ahora; me seguirás después.

37 Pedro le dice: ¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por Ti.

38 Le respondió Jesús: ¿Tú darás la vida por Mí?. En verdad, en verdad te digo: No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces.

 

 

286 Identidad con el Padre: Jn 14, 1-14

 

1 No se turbe vuestro Corazón, creed en Dios, creed también en Mí.

2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas, si eso no fuera así os lo hubiera dicho. Allí voy a preparar un lugar para vosotros.

3 Y cuando habré ido, y os habré preparado un lugar, vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros.

4 Sabéis adonde voy, sabéis también el camino

5 Le dice Tomás: Señor, no sabemos adonde vas ¿cómo podemos saber el camino?

6 Le responde Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.

7 Si me hubieseis conocido, también hubieseis conocido a mi Padre; le conoceréis, y de hecho ya le habéis visto

8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.

9 Jesús le responde: Tanto tiempo que estoy con vosotros y ¿aún no me habéis conocido?, Felipe, quien me ve a Mi ve también al Padre. ¿Pues cómo dices tú: Muéstranos al Padre?

10 ¿No creéis que Yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí?. Las palabras que yo os hablo, no las hablo de Mí mismo. El Padre está en Mí, El mismo hace las obras -que Yo hago-.

11 ¿Cómo pues, no creéis que estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí.

12 Creedlo al menos por las obras que Yo hago. En verdad, en verdad os digo: Quien cree en Mí hará también las obras que Yo hago, y las hará aún mayores, porque Yo voy al Padre.

13 Y cuanto pidiereis al Padre en Mi nombre, Yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14 Si algo pidiereis en Mi nombre, Yo lo haré.

 

 

287 Promesa del Espíritu Santo: Jn 14, 15-26

 

15 Si me amáis, observad mis mandamientos

16 Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Paráclito que permanezca con vosotros para siempre,

17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni lo conoce; pero vosotros le conoceréis, porque permanecerá con vosotros y estará dentro de vosotros.

18 No os dejaré huérfanos: Yo volveré a vosotros.

19 Un poco de tiempo, y el mundo ya no me verá. Pero vosotros me veréis, porque Yo vivo y vosotros viviréis.

20 Entonces conoceréis vosotros que Yo estoy en mi Padre, y que vosotros estáis en Mí y Yo en vosotros.

21 Quien ha recibido mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Y el que me ama será amado de mi Padre; y Yo le amaré, y Yo mismo me manifestaré a él

22 Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué causa hay para que tengas que manifestarte a nosotros, y no al mundo?

23 Jesús respondió y le dijo: Si alguien me ama, guardará mis enseñanzas y mi Padre le amará; y vendremos a él y haremos mansión dentro de él.

24 El que no me ama, no guarda mis enseñanzas. Y mis enseñanzas no son mías, sino del Padre que me ha enviado.

25 Esta cosas os he dicho, estando con vosotros.

26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará cuantas cosas os tengo dichas.

 

 

288 La paz os doy; salen del Cenáculo: Jn 14, 27-31 (Mt 26, 30-35; Mc 14, 30)  NOTA 104: LEVANTAOS, VAMONOS DE AQUI

 

27 La paz os dejo, mi paz os doy: No os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se amedrente.

28 Habéis oído que os he dicho: Me voy, y vuelvo a vosotros. Si me amaseis, os alegraríais sin duda de que voy al Padre; porque el Padre es mayor que Yo

29 Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando sucediere, creáis

30 Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo, y no tiene en Mí ninguna cosa

31 Mas para que conozca el mundo que Yo amo al Padre, y que cumplo con lo que me ha mandado. Levantaos, vámonos de aquí. [(Mt 26) 30 Y dicho el himno salieron hacia el Monte de los Olivos. 31 Entonces les dice Jesús: Todos vosotros padeceréis escándalo por ocasión de Mí esta noche, por cuanto está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño, 32 pero después resucitaré, e iré delante de vosotros a Galilea. 33 Pedro respondiendo, le dijo: Aún cuando todos se escandalizaren por tu causa, yo nunca me escandalizaré. 34 Le dijo Jesús: En verdad te digo que en esta noche, (Mc 14) 30 antes de la segunda vez que cante el gallo, (Mt 26) me negarás tres. 35 A lo que dijo Pedro: Aunque me fuera preciso morir contigo, yo no te negaré. Eso mismo dijeron todos los discípulos.]

 

 

289 Soy la vid: Jn 15, 1-10  NOTA 105: CAMINO DE GETSEMANI

 

1 Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.

2 Todo sarmiento que en Mí no produce fruto, lo cortará; y a todo aquel que diere fruto, lo podará para que dé más fruto.

3 Ya vosotros estáis limpios, en virtud de la doctrina que os he predicado.

4 Permaneced en Mí y Yo en vosotros. Así como el sarmiento por sí mismo no puede producir fruto, si no permanece en la vid, así vosotros tampoco si no permanecéis en Mí.

5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: Quien permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto; porque sin Mí nada podéis hacer.

6 El que no permanece en Mí, será echado fuera como el sarmiento y se secará, y será cogido y echado al fuego, y arderá.

7 Si permanecéis en Mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que quisiereis, y se os concederá.

8 En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto y seáis discípulos Míos.

9 Como el Padre me amó, así os he amado Yo. Permaneced en mi amor

10 Si guardáis mis preceptos permaneceréis en mi amor, como yo guardo los preceptos de mi Padre y permanezco en su amor.

 

 

290 Amaos unos a otros: Jn 15, 11-17

 

11 Estas cosas os he dicho para que mi gozo sea en vosotros, y vuestro gozo sea completo.

12 Este es mi precepto: Que os améis unos a otros como Yo os he amado.

13 Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que Yo os mando.

15 Ya no os llamaré siervos, que el siervo no sabe lo que hace su amo. Mas a vosotros os he llamado amigos, porque os he hecho saber todas las cosas que oí de mi Padre.

16 No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros; y os puse para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca: Para que cualquier cosa que pidiereis al Padre en mi Nombre, os lo dé.

17 Lo que os mando es que os améis unos a otros.

 

 

291 No sois del mundo: Jn 15, 18-27

 

18 Si el mundo os odia, sabed que antes me ha odiado a Mí.

19 Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como suyos, pero como verdaderamente no sois del mundo, sino que os elegí sacándoos del mundo, por esto el mundo os odia.

20 Acordaros de mis palabras, cuando os dije: No es el siervo mayor que su señor. Si me han perseguido a Mí, a vosotros os perseguirán. Como han guardado mis palabras, así guardarán las vuestras.

21 Pero todo esto lo harán con vosotros por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

22 Si Yo no hubiera venido, y no les hubiese predicado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado.

23 Quien me odia a Mí, odia también a mi Padre.

24 Si Yo no hubiera hecho obras en ellos, que nunca nadie ha hecho, no tendrían pecado. Pero ahora vieron, y me aborrecen a Mí y a mi Padre.

25 Por lo que se ha consumado la sentencia de su Ley: Me han tenido odio gratuitamente -sin motivo-

26 Mas cuando venga el Paráclito que Yo os enviaré del Padre, Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de Mí.

27 Y vosotros daréis testimonio, que desde el principio estáis conmigo.

 

 

292 Yo voy al Padre: Jn 16, 1-33

 

1 Estas cosas os he dicho, para que no os escandalicéis.

2 Os echarán de las sinagogas; pero vendrá la hora, en que los que os maten, crean prestar obsequio a Dios.

3 Y os harán esto a vosotros, porque no conocieron al Padre ni a Mí.

4 Pero Yo he hablado estas cosas con vosotros, para que cuando venga la hora os acordéis que Yo os lo había dicho.

5 No os lo dije al principio, porque estaba con vosotros. Y ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde vas?

6 Porque os he dicho estas cosas vuestro corazón se ha llenado de tristeza.

7 Pero Yo os digo la verdad: Os conviene que Yo me vaya; si Yo no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros; pero si me voy os lo enviaré.

8 Y cuando venga, argüirá al mundo en orden al pecado, a la justicia y al juicio.

9 En orden al pecado, por cuanto no han creído en Mí;

10 en orden a la justicia, porque me voy al Padre y ya no me veréis,

11 y respecto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.

12 Aun tengo muchas cosas que deciros, pero no podéis comprenderlas ahora.

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, El os enseñará todas las verdades; pues no hablará de suyo, sino que hablará de las cosas que ha oído, y os anunciará las venideras.

14 El me glorificará: Porque recibirá de lo que procede de Mí, y os lo anunciará.

15 Todas la cosas que tiene el Padre, son mías. Por esto he dicho que recibirá de lo mío y os lo anunciará.

16 Dentro de poco ya no me veréis; y poco después me volveréis a ver, porque voy al Padre.

17 Dijeron luego los discípulos entre ellos, al respecto: ¿Qué es esto que nos dice: Dentro de poco no me veréis; mas poco después me volveréis a ver, porque me voy al Padre?

18 Decían por tanto: ¿Qué es esto cuando dice: Poco tiempo? No entendemos lo que nos dice.

19 Pero conoció Jesús que querían preguntarle, y les dijo: Os preguntáis entre vosotros por qué he dicho: Dentro de poco no me veréis, mas poco después me volveréis a ver.

20 En verdad, en verdad os digo, que vosotros llorareis y plañiréis, mientras el mundo se regocijará: No os contristéis porque vuestra tristeza se convertirá en gozo.

21 La mujer como le venga el parto, siente tristeza porque le vino la hora, pero cuando dio a luz un hijo, ya no recuerda su angustia, porque ha dado un hombre al mundo.

22 Así vosotros ahora padecéis tristeza, pero Yo volveré a veros y vuestro corazón gozará, y nadie os quitará el gozo.

23 En este día no me preguntareis ninguna cosa. En verdad, en verdad os digo, que cuanto pidiereis en mi Nombre, os lo concederá

24 Hasta ahora nada le habéis pedido en mi Nombre. Pedidle, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

25 Estas cosas os he dicho en parábolas. Viene la hora en que ya no os hablaré con parábolas, sino que os hablaré con claridad las cosas del Padre.

26 Entonces le pediréis en mi Nombre y no os digo Yo que intercederé a mi Padre por vosotros:

27 El mismo Padre os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que Yo he salido de Dios.

28 Salí del Padre y vine al mundo, ahora dejo el mundo y voy al Padre.

29 Le dicen sus discípulos: Ahora sí que hablas claro, y no dices nada en proverbios.

30 Ahora conocemos que Tú lo sabes todo, y no -necesitas que- nadie te pregunte: En esto creemos que has salido de Dios.

31 Les respondió Jesús: ¿Ahora creéis?

32 He ahí que viene la hora, y ya llegó, en que seréis dispersados cada uno por su lado, y me dejareis solo; aunque no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

33 Esto os he dicho, para que tengáis en Mí la paz. En el mundo tendréis tribulación; pero confiad, Yo he vencido al mundo.

 

 

293 Oración Sacerdotal: Jn 17, 1-26

 

1 Estas cosas habló Jesús: y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a Ti:

2 porque le has dado poder sobre todo el linaje humano, y que a todos los que has señalado, les des la vida eterna.

3 Esto es la vida eterna: Que te conozcan a Ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo al que enviaste.

4 Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me encomendaste

5 Y ahora glorifícame Padre en Ti mismo, con la gloria que tuve en Ti,

antes de que el mundo fuera.

6 He manifestado tu Nombre a los hombres que me diste del mundo. Tuyos eran, y me los diste, y ellos han guardado tu palabra.

7 Ahora han conocido que todo lo que me diste viene de Ti:

8 Porque las palabras que me diste, se las di a ellos y ellos las han recibido; y han reconocido que salí de Ti y que Tú me enviaste.

9 Por ellos ruego: No ruego por el mundo sino por estos que me diste, porque tuyos son.

10 Y todas mis cosas son tuyas, como las tuyas son mías: Y en ellos he sido glorificado.

11 Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en el mundo y Yo vengo a Ti. ¡Padre Santo! guarda en tu nombre a estos que Tú me has dado, a fin de que sean una misma cosa, como Nosotros lo somos.

12 Como estuviese con ellos, Yo los guardaba en tu nombre. He custodiado los que Tú me diste y ninguno se ha perdido, sino el hijo de la perdición, cumpliéndose la Escritura.

13 Mas ahora vengo a Ti y te digo esto estando aún en el mundo, para que tengan en ellos el gozo que Yo tengo.

14 Yo le he dado tus palabras, y el mundo los ha aborrecido porque no son del mundo, como Yo no soy del mundo.

15 No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal.

16 No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

17 Santifícalos en la verdad. Tus palabras son Verdad.

18 Como Tú me enviaste al mundo, también Yo los envío al mundo.

19 Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad.

20 No ruego tan sólo por ellos, sino por aquellos que han de creer en Mí por sus

palabras.

21 Que todos sean uno, como Tú Padre estás en Mí y Yo en Ti, que sean uno en Nosotros: Que crea el mundo que Tú me has enviado

22 Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como Nosotros

somos Uno

23 Yo en ellos y Tú en Mí; para que sean consumados en la unidad: y conozca el mundo que Tú me has enviado, y les has amado a ellos como me has amado a Mí.

24 Oh Padre! que los que me diste estén conmigo allí donde yo estoy: para que vean toda la gloria que me diste, y que me amaste desde antes de la creación del mundo.

25 Oh Padre justo! el mundo no te ha conocido, pero Yo sí te he conocido; y éstos han conocido que Tú me enviaste.

26 Yo les he revelado y les revelaré tu Nombre, para que el amor con que me has amado esté con ellos y Yo también con ellos.

 

 

294 Camino del Huerto: Lc 22, 31-38

 

31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, mira que Satanás os persigue para cribaros como al trigo

32 pero Yo he rogado por ti a fin de que tu fe no perezca; y tú cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.

33 Entonces respondió él: Señor, contigo estoy dispuesto a ir a la cárcel, e incluso a la muerte.

34 A ello le dijo -Jesús-: Te digo Pedro que no cantará hoy el gallo, sin que niegues conocerme, tres veces. Y les dijo:

35 Cuando os envié sin bolsa ni alforja ni calzado, ¿acaso os faltó algo?

36 A esto dijeron ellos: Nada. Les dijo entonces a ellos: Pues ahora el que tenga saco llévelo, y también alforja y el que no tenga espada, venda su túnica y la compre.

37 Porque os digo que es necesario se cumpla en Mí los que está escrito: Es contado entre los malhechores. Todo cuanto se anunció de Mí tiene cumplimiento.

38 Y ellos le dijeron: Señor, he ahí dos espadas. A esto les respondió: es suficiente.

 

 

295 Llegan a Getsemaní: Jn 18, 1-2 (Mt 26,36; Mc 14,32; Lc 22,39)

 

1 Dicho esto, fue Jesús con sus discípulos [(Lc 22) 39 según costumbre hacia el Monte de los Olivos], al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, [(Mt 26) 36 una finca llamada Getsemaní] en el cual entró El con sus discípulos [(Mt 26) 36 y les dijo: Sentaos aquí mientras voy más allá y hago oración.]

2 Judas, que le entregaba, conocía aquel sitio, que era frecuentado por Jesús con sus discípulos.

 

 

296 Oración en el Huerto: Mt 26, 37-40 (Mc 14, 33-41; Lc 22, 40-46)  NOTA 106: EL SUFRIMIENTO AGONICO DE JESUS

 

37 Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse [(Mc 14) 33 a atemorizarse] y a angustiarse

38 Y les dijo entonces: Mi alma está triste hasta la muerte; permaneced aquí y velad conmigo.

39 Y avanzando unos pasos, [(Lc 22) 41 como un tiro de piedra], se postró rostro en tierra, orando [(Mc 14) 35 que si fuera posible se alejara de El esta hora], y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de Mí este cáliz. Pero no se haga como Yo quiero sino como quieres Tú.

40 Volvió después a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: [(Mc 14) 37 Simón, ¿duermes?] ¿Es así que no habéis podido velar una hora conmigo?

41 Velad y orad para que no caigáis en tentación. Que el espíritu está pronto pero la carne es débil.

42 De nuevo volvió por segunda vez, y oró diciendo: Padre mío si no puede pasar este cáliz sin que Yo lo beba, hágase tu voluntad.

43 Y volviendo de nuevo a ellos, los encontró dormidos, porque sus ojos estaban cargados [(Mc 14) 40 y no sabían qué responderle].

44 Y alejándose de nuevo, por tercera vez, oró diciendo las mismas palabras. [(Lc 22) 43 Entonces se le apareció un Ángel del cielo, confortándole. Y estando en agonía, de nuevo oraba. 44 Y le vino un sudor como de gotas de sangre, que escurría hasta el suelo.

45 Después [(Lc 22) 45 levantándose de la oración], volvió a sus discípulos y les dijo: Dormid ya y descansad; he aquí que llega ya la hora, y el Hijo del hombre será entregado en manos de pecadores.

46 ¡Ea! levantaos, vamos: he aquí que se acerca el que me va a entregar

 

 

NOTA 107: RESUMEN DE LA PASION: TEXTO de J.M. IGARTUA

 

 

297 Prendimiento: Lc 22, 47-53 (Mt 26, 47-56; Mc 14, 42-52; Jn 18, 3-12)  NOTA 108: COMIENZA LA PASION

 

47 Estaba todavía hablando, cuando acudió un tropel de gente, [(Mt 26) 47 con espadas y palos, enviados por los Príncipes de los Sacerdotes y senadores del pueblo] y uno de los doce, llamado Judas, iba delante de ellos. [(Mt 26) 48 El traidor les había dado esta señal: Aquel a quien yo besare, El es, prendedle] Se acercó a Jesús [(Mt 26) 49 y le dijo: Salve Maestro], y le dio un beso.

48 Entonces le dijo Jesús: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre? [(Jn 18) 4 Y Jesús, que sabía las cosas que habían de ocurrir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? 5 Le respondieron: A Jesús Nazareno. Estaba también entre ellos Judas, el que le entregaba 6 En cuanto, pues, les dijo "Yo Soy" retrocedieron, y cayeron a tierra. 7 Les preguntó Jesús por segunda vez: ¿A quien buscáis? Y ellos le respondieron: A Jesús Nazareno. 8 Respondió Jesús: Ya os he dicho que Yo soy, pero si me buscáis a Mí, dejad ir a estos. 9 Para que se cumplieran las palabra que había dicho: No he perdido ninguno de los que me Diste]

49 Viendo los que estaban con Jesús lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿herimos con la espada?

50 Y uno de ellos, [(Jn 18) 10 Simón Pedro (Mt 26) 51 extendiendo la mano, tomó la espada,] golpeó a un criado del Príncipe de los Sacerdotes, y le cortó la oreja derecha. [(Jn 18) 10 Este criado se llamaba Malco]

51 Pero Jesús respondió: Deteneos, dejadlos; y como tocase la oreja del herido, lo curó. [(Jn 18) 11 Pero Jesús dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina (Mt 26) 52 porque los que los que toman la espada, a espada morirán]; el cáliz que me dio mi Padre, ¿no lo beberé?. 53 ¿Piensas que no puedo rogar a mi Padre y me enviará más de doce legiones de ángeles? 54 Mas ¿cómo se cumplirán las Escrituras según conviene que suceda?]

52 Dijo después Jesús a los Príncipes de los Sacerdotes, y magistrados del Templo, y a los ancianos, que venían contra El: Habéis salido con espadas y garrotes como contra un ladrón.

53 Aunque cada día estaba con vosotros en el Templo, no extendisteis la mano contra Mi; mas esta es la hora y el poder de las tinieblas [(Mc 14) 50 Entonces sus discípulos le abandonaron y huyeron todos. 51 Pero un mancebo le iba siguiendo envuelto con una sábana sobre su cuerpo, y le cogieron, 52 mas él, soltando la sábana, desnudo, huyó de ellos]

 

 

298 Ante el Sumo Sacerdote: Mc 14, 53-65 (Mt 26, 57-68; Lc 22, 54; Jn 18, 13-24)  NOTA 109: SITUACION DE LA CASA DE CAIFAS

 

53 Jesús fue conducido al Sumo Sacerdote, donde acudieron todos los sacerdotes, los escribas y los ancianos [(Jn 18) 13 Le condujeron primero a casa de Anás, que era suegro de Caifás, el Sumo Pontífice aquel año. 14 Era Caifás el que había dado a los Judíos este consejo: Que convenía que un hombre muriese por el pueblo. 19 Entretanto el Pontífice -honorífico, Anás,- interrogaba a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina; 20 Respondió Jesús: Yo he hablado públicamente delante de todo el mundo, siempre he enseñado en la Sinagoga y en el Templo donde acuden todos los judíos, y nada he hablado ocultamente 21 ¿Qué me preguntas a Mí?, pregunta a los que han oído lo que les he enseñado; estos saben lo que Yo he dicho. 22 Y como dijese esto, uno de los ministros asistentes dio una bofetada a Jesús diciendo: ¿Así respondes al Pontífice? 23 Le respondió Jesús: Si he hablado mal, atestigua del mal, pero si bien ¿por qué me hieres? 24 Y Anás le envió atado al Pontífice Caifás.]

54 Pedro, entretanto, le iba siguiendo de lejos, hasta entrar en el palacio del Sumo Sacerdote y se sentó con los criados junto al fuego, y estaba calentándose [(Mt 26) 58 para ver lo que pasaba.]

55 Entretanto, los sacerdotes y todo el consejo, buscaban testimonios contra Jesús para llevarlo a la muerte y no le hallaban.

56 Muchos daban testimonio falso contra El, pero no eran convenientes.

57 Surgieron algunos que dieron contra El este falso testimonio

58 Nosotros le oímos decir: Yo destruiré este Templo hecho a mano (de los hombres) y en tres días edificaré otro no hecho de mano alguna.

59 Pero tampoco estaban de acuerdo en este testimonio.

60 Y levantándose el Sumo Sacerdote en medio, interrogó a Jesús diciendo: ¿No respondes nada a esto que objetan contra Ti?

61 Pero Jesús callaba y no respondía nada. Nuevamente le interrogó el Sumo Sacerdote y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios bendito?

62 Jesús les respondió entonces: Yo soy, y veréis al Hijo del hombre a la derecha de la majestad de Dios, y viniendo entre las nubes del cielo.

63 Entonces el Sumo Sacerdote rasgando sus vestiduras dijo: ¿Qué necesidad tenemos de testigos?

64 Oísteis la blasfemia, ¿Qué os parece?. Y todos le condenaron como reo de muerte.

65 Y comenzaron algunos a escupirle, y a taparle la cara dándole golpes diciéndole: Profetiza [(Mt 26) 68 Cristo, ¿quién es el que te ha herido?]; y los ministros le daban bofetadas.

 

 

299 Negaciones de Pedro: Mc 14, 66-72 (Mt 26, 69-75; Lc 22, 55-62; Jn 18, 25-27)

 

66 Estando Pedro en el atrio de abajo, [(Lc 22) 55 encendido fuego en medio del atrio y sentados alrededor], vino una de las criadas del Sumo Sacerdote,

67 y como viese a Pedro calentándose, mirándole fijamente dijo: Y tú estabas con Jesús Nazareno.

68 Pero él lo negaba diciendo: Ni lo conozco, ni sé lo que me dices. Salió fuera, al vestíbulo, [(Mt 26) 71 y le vio otra criada , y dijo a los que estaban allí: Este estaba con Jesús Nazareno. 72 Y volvió a negarlo con juramento: No conozco a este hombre], y cantó el gallo. (Lc 22) 58 Y al poco rato, mirándole otro dijo: Sí tú eres de ellos. Pero Pedro le respondió: Hombre! no lo soy. (Jn 18) 26 Dícele uno de los criados del Pontífice, pariente de aquel al que Pedro cortó la oreja: ¿Pues no te ví yo en el huerto con El?; 27 negó Pedro otra vez.]

69 Y como viese nuevamente a Pedro la criada, comenzó a decir a los circunstantes. Ciertamente este es de ellos.

70 Mas él lo negó nuevamente. Y un poco después los que estaban, decían a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos, pues eres Galileo.

71 El, sin embargo, comenzó a maldecir y a jurar: No conozco a este hombre, del que habláis.

72 Y al instante volvió a cantar el gallo, [(Lc 22) 61 y volviéndose el Señor, miró a Pedro] y se acordó Pedro de las palabras que le había dicho Jesús: Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres. Y comenzó a llorar [(Lc 22) 62 amargamente.]

 

 

300 Jesús es conducido a Pilato: Mt 27, 1-2 (Mc 15, 1; Lc 22, 66-69)  NOTA 110: CULMINA EL "PROCESO RELIGIOSO"

 

1 Venida la mañana, tuvieron consejo contra Jesús todos los Príncipes de los Sacerdotes y los ancianos del pueblo, para llevarlo a la muerte. [(Lc 22) 66 y le dijeron: Si Tú eres el Cristo, dínoslo 67 Y les dijo: Si os lo dijere, no lo creeréis, 68 y si os pregunto no me responderéis, ni me dejareis libre. 69 Pero pronto se sentará el Hijo del hombre a la derecha del poder de Dios]

2 Y le condujeron atado y le entregaron al presidente Poncio Pilato.

 

 

301 Desesperación de Judas: Mt 27, 3-10  NOTA 111: SITUACION DE "HACELDAMA" EN EL DIA DE HOY

 

3 Entonces Judas, que le había entregado, al ver condenado a Jesús se movió a dolor -de remordimiento- y devolvió las treinta monedas a los Príncipes de los Sacerdotes y a los ancianos,

4 diciendo: He pecado entregando la sangre de un justo. A lo que ellos le dijeron: ¿A nosotros qué?, tú verás.

5 Y arrojando el dinero en el Templo, se marchó, y tomando un lazo se ahorcó.

6 Pero los príncipes de los sacerdotes, recogidas las monedas, dijeron: No es lícito meterlas en el tesoro del Templo, porque son precio de sangre.

7 Y habiendo iniciado un consejo, compraron con ellas el campo de un alfarero, para sepultura de peregrinos,

8 por lo que se llamó a aquel campo Haceldama, esto es, campo de sangre, y así se llama hasta el día de hoy.

9 Con esto se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Han recibido las treinta monedas de plata, precio ajustado, que fue valorado por los hijos de Israel,

10 Y las dieron por el campo de un alfarero, como me lo ordenó el Señor.

 

 

302 Jesús ante Pilato: Mt 27, 11-14 (Mc 15, 2-5; Lc 23, 1-7; Jn 18, 28-38)  NOTA 112: EL PRETORIO EN LA TORRE ANTONIA

 

[(Jn 18) 28 Llevaron, pues, a Jesús desde Caifás hasta el pretorio. Era muy de mañana; y ellos no entraron en el pretorio por no contaminarse, para poder comer la Pascua. 29 Salió por tanto Pilato, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este Hombre? 30 Respondieron y le dijeron: Si Este no fuera malhechor no te lo hubiésemos traído. 31 Les dijo a esto Pilato: Tomadlo vosotros y juzgadlo según vuestra Ley. Dijeron a esto los judíos: A nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie. 32 Con que se cumplieron las palabras de Jesús, significando de qué muerte había de morir.]

11 Fue Jesús presentado ante el presidente [(Lc 23) 2 y comenzaron a acusarle diciendo: A Este le hemos encontrado subvirtiendo a nuestra gente, prohibiendo dar tributo al César, y diciendo ser Cristo Rey (Jn 18) 33 Entró de nuevo Pilato en el Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres Tú el Rey de los Judíos? 34 Respondió Jesús: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí? 35 Respondió Pilato: ¿Acaso soy yo Judío? Tu gente y los pontífices te han traído a mí: ¿Qué has hecho? 36 Respondió Jesús: Mi Reino no es como este mundo. Si mi Reino fuera como este mundo, mis ministros hubieran evitado que fuera entregado a los Judíos. Pero mi Reino no es así. 37 Volvió a decirle Pilato:], y éste le interrogó diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Le respondió Jesús: Tú lo dices. [(Jn 18) 37 Yo Soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad: Todo el que es de la verdad, escucha mi voz. 38 Dícele Pilato: ¿Qué es la verdad...?]

12 Y por más que le acusaban los Príncipes de los sacerdotes y los ancianos, nada respondió.

13 Entonces Pilato le dijo: [(Mc 15) 4 ¿No respondes nada? Mira de cuantas cosas te acusan.] ¿No oyes cuantos testimonios contrarios te dicen?

14 Pero El a nada respondió de estas palabras, de modo que el presidente estaba en extremo maravillado. [(Lc 23) 4 Pilato dijo a los Príncipes de los Sacerdotes y a las turbas: Yo no hallo delito alguno en este hombre. 5 Pero ellos insistían diciendo: Altera al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí. 6 Pilato oyendo Galilea, preguntó si aquel hombre era Galileo. 7 Y al conocer que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a él, que en aquéllos días se hallaba en Jerusalén.]

 

 

303 Jesús ante Herodes: Lc 23, 8-16  NOTA 113: HERODES ESTABA EN JERUSALEN

 

8 Herodes se alegró en gran manera de ver a Jesús. Hacía mucho tiempo que deseaba verle, por las muchas cosas que había hablado de El, y esperaba verle hacer algún milagro.

9 Le interrogó, pues, con muchas preguntas. A esto El, nada respondió.

10 Entretanto los Príncipes de los Sacerdotes y los Escribas le acusaban constantemente.

11 Pero Herodes le despreció, con su séquito; y le vistió, como burla, con un manto blanco, y lo remitió a Pilato.

12 Hecho lo cual, se hicieron amigos aquel día Herodes y Pilato, que antes estaban enemistados.

13 Pilato, pues, convocando a los Príncipes de los Sacerdotes, a los Magistrados y al pueblo,

14 les dijo: Me habéis traído a este Hombre como alborotador del pueblo, y he aquí que yo le he interrogado ante vosotros, y no he hallado ningún delito de los que le acusáis.

15 Pero tampoco Herodes, puesto que os remitía él, y he aquí que no lo halló digno de muerte.

16 Lo castigaré y le dejaré libre.

 

 

304 Es pospuesto a Barrabás: Mt 27, 15-23 (Mc 15, 6-14; Lc 23, 17-19; Jn 18, 39-40)  NOTA 114: ¿QUIEN ERA BARRABAS ?

 

15 Acostumbraba el presidente, por estos días solemnes, liberar a un reo, según quisiera el pueblo.

16 Había entonces uno famoso, llamado Barrabás [(Mc 15) 7 que estaba preso con otros sediciosos, porque en un motín cometió un homicidio.[(Jn 18) 40 Barrabás era un ladrón]

17 Congregados pues ellos, [(Mc 15) 8 a rogarle] dijo Pilato: ¿A quién queréis que os libere?,¿A Barrabás o a Jesús, que es llamado Cristo?

18 Porque sabía que se lo habían entregado por envidia.

19 Estaba sentado en el tribunal, y le envió a decir su mujer: No te metas en cosas de este Justo. Mucho he pasado hoy en sueños acerca de El.

20 Entretanto los Príncipes de los Sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo que pidiesen a Barrabás y que Jesús fuese condenado.

21 Preguntándoles de nuevo el presidente: ¿A quién queréis de los dos que libere?. Ellos respondieron: A Barrabás.

22 Les dijo Pilato: Por tanto ¿qué hago con Jesús llamado Cristo?

23 Dijeron todos: Sea crucificado. El presidente les dijo: Pero ¿qué mal ha hecho?. Pero ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado!

 

 

305 Pilato se lava las manos y manda azotar a Jesús: Mt 27, 24-30 (Mc 15, 15-19; Lc 23, 20-25; Jn 19, 1-3)  NOTA 115: LA FLAGELACION

 

[(Lc 23) 20 Volvió a hablarles Pilato, queriendo liberar a Jesús. 21 pero ellos reclamaban, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! 22 El, no obstante por tercera vez les dijo: ¿Pues qué mal ha hecho? Ninguna causa de muerte hallo en El; por tanto lo castigaré y lo pondré en libertad. 23 A esto ellos insistían con grandes voces, pidiendo que fuese crucificado, y se aumentaba su griterío.] 24 Por lo que, viendo Pilato que nada conseguía, sino que era mayor el tumulto; tomando agua, se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; vosotros veréis.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26 Entonces les soltó a Barrabás, [(Lc 23) 25 que por sedición y homicidio había sido encarcelado] y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado.

27 Enseguida los soldados del presidente, llevando a Jesús al Pretorio, congregaron alrededor de El la cohorte entera.

28 Y desnudándole, le cubrieron con un manto de grana.

29 Y entretejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza, y colocaron una caña en su mano derecha. Luego, hincando la rodilla le escarnecían diciendo: Salve, Rey de los Judíos! [(Mc 15) 19 y le adoraban, (Jn 19) 3 y le daban bofetadas]

30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

 

 

306 Ecce Homo!: Jn 19, 4-16  NOTA 116: EL LITOSTROTOS

 

4 Salió Pilato de nuevo a fuera, y les dijo: He aquí que os lo traigo fuera, para que conozcáis que yo no hallo en El delito alguno.

5 Salió, pues, Jesús llevando la corona de espinas y vistiendo el manto de púrpura, y les dijo Pilato: Ved aquí al hombre.

6 Como le viesen los Pontífices y los Ministros, clamaban diciendo: Crucifícale!, Crucifícale!. Les dice Pilato: Tomadle vosotros y crucificadle; yo no hallo causa en El.

7 Le respondieron los Judíos: Nosotros tenemos una Ley, y según esta Ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios.

8 Cuando Pilato oyó estas palabras temió grandemente.

9 Y volviendo a entrar en el Pretorio, dijo a Jesús: ¿De dónde eres Tú?, pero Jesús no le dio respuesta.

10 Le dice Pilato: ¿A mí no me hablas?,¿No sabes que tengo poder para crucificarte y poder para liberarte?

11 Respondió Jesús: No tendrías potestad sobre Mí si no te fuera dada de lo Alto. Pero por esto quien me ha entregado a Ti tiene mayor pecado

12 Desde este momento Pilato buscaba liberarle. Pero los Judíos clamaban diciendo: Si sueltas a Este no eres amigo del César; todo aquel se se hace rey se declara contra el César.

13 Pilato como oyese estas palabras, llevó a Jesús a fuera, y se sentó en su tribunal, en el lugar llamado Litóstrotos, y en hebreo Gábbata.

14 Era entonces el día de la Parasceve o preparación de la Pascua, cerca de la hora sexta, y dijo a los Judíos: Aquí tenéis a vuestro Rey.

15 Ellos, empero, gritaban: Quita, Quítale! Crucifícale!. Les dice Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar?. Respondieron los Pontífices: No tenemos mas Rey que al César.

16 Entonces se lo entregó para que le crucificarán. Se apoderaron de Jesús y lo sacaron fuera.

 

 

307 Camino del Calvario: Mt 27, 31-33 (Mc 15, 20-22; Lc 23, 26-32; Jn 19, 17)  NOTA 117: LA VIA DOLOROSA

 

31 Y después de burlarse de El, le quitaron el manto, y poniéndole su vestimenta, le llevaron a crucificar. [(Jn 19) 17 Y cargaba consigo la Cruz]

32 Saliendo, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón [(Mc 15) 21 padre de Alejandro y Rufo (Lc 23) 26 que venía de una granja]. A él le obligaron a tomar la Cruz. [(Lc 23) 27 Le seguía una gran muchedumbre del pueblo, y de mujeres que lloraban y se lamentaban por El (28) Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos, 29 Porque he aquí que vendrán días en que se diga: Dichosas las estériles, y dichosos los vientres que no concibieron, y los pechos que no amamantaron. 30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Sepultadnos. 31 Porque si hacen eso con el árbol verde, ¿en el seco, qué se hará? 32 También eran conducidos dos malhechores para ser ajusticiados con El.]

33 Y vinieron al lugar llamado Gólgota, esto es lugar de la calavera.

 

 

308 Crucifixión: Mt 27, 34-43 (Mc 15, 23-32; Lc 23, 32-38; Jn 19, 18-24)  NOTA 118: DETALLES DE LA CRUCIFIXION

 

34 Y le dieron a beber una mistura de vino con hiel [(Mc 15) 23 mezclado con mirra]. Mas como lo probase, no quiso beber. [(Lc 23) 33 Una vez, pues, llegados al lugar llamado Calvario, (Jn 19) 17 y en hebreo Gólgota, (Lc 23) 33 allí le crucificaron]

35 Después que lo hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes. [(Jn 19) 23 Tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Y la túnica era sin costura, tejida de arriba abajo, 24 dijeron por esto entre sí: No la rasguemos, sorteémosla a ver de quién será.] Se cumplió lo dicho por el profeta: Repartieron entre sí sus vestidos y sobre mi túnica echaron suertes.

36 Y sentándose le guardaban. [(Mc 15) 25 Era la hora tercia cuando le crucificaron (Lc 23) 34 Entonces Jesús decía: Padre perdónales, porque no saben lo que hacen]

37 Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: este es Jesús el Rey de los Judíos. [(Jn 19) 19 Escribió Pilato: JESUS NAZARENO REY DE LOS JUDIOS 20 Este título, por consiguiente, lo leyeron muchos Judíos porque el lugar donde fue crucificado Jesús estaba junto a la Ciudad. Y estaba escrito en hebreo, griego y latín. 21 Le dijeron por esto a Pilato los Pontífices de los Judíos: No escribas "Rey de los Judíos" sino que El mismo ha dicho "Soy Rey de los Judíos". 22 Respondió Pilato: Lo escrito, escrito -está-.

38 También eran crucificados con El dos ladrones; uno a la derecha y otro a la izquierda. [(Mc 15) 28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Fue reputado con los malhechores]

39 Y los que pasaban por delante blasfemaban de El, moviendo su cabeza,

40 y diciendo: Tu! que destruyes el Templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a Ti mismo: Si eres Hijo de Dios, desciende de la Cruz.

41 De forma similar, también los Príncipes de los Sacerdotes unidos a los Escribas y los ancianos, decían:

42 A otros ha salvado, y a Sí mismo no puede salvarse; si es el Rey de Israel baje ahora de la Cruz, y creeremos en El. [(Lc 23) 36 También le insultaban los soldados cercanos, ofreciéndole vinagre 37 y diciendo: Si Tu eres el Rey de los Judíos, sálvate.]

43 Si confía en Dios, que le libere ahora si le quiere; ya que ha dicho: Soy Hijo de Dios.

 

 

309 Los dos ladrones: Mt 27, 44 (Lc 23, 39-43)  NOTA 119: CONSOLADORA RESPUESTA DE JESUS

 

44 Y también esto le recriminaban los ladrones que eran crucificados con El [(Lc 23) 39 Uno de los ladrones crucificados, blasfemaba de El diciendo: Si Tú eres Cristo, sálvate a Ti mismo y a nosotros. 40 Pero el otro respondía y le increpaba diciendo: ¿Ni siquiera tú temes a Dios, estando en la misma condena? 41 Pues nosotros en verdad la recibimos justamente, pero Este ningún mal ha hecho. 42 Y le decía a Jesús: Señor! acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino. 43 Y Jesús le dijo: En verdad te digo; hoy estarás conmigo en el Paraíso.]

 

 

310 He ahí a tu Madre: Jn 19, 25-27  NOTA 120: "EL DISCIPULO LA RECIBIO EN SU CASA"

 

25 Estaban también junto a la Cruz de Jesús, su Madre, la hermana de su Madre, y María de Cleofás y María Magdalena

26 Como viese Jesús a su Madre y al discípulo que amaba, que estaba allí, dice a su Madre: Mujer he ahí a tu hijo.

27 Después dice al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

 

 

311 Tinieblas, "Heli, Heli..." y "Tengo sed": Mt 27, 45-49 (Mc 15, 33-36; Lc 23, 44; Jn 19, 28-29)  NOTA 121: NO ENTIENDEN A JESUS

 

45 Mas desde la hora sexta se cubrió de tinieblas toda la tierra, hasta la hora nona.

46 Y cerca de la hora nona clamó Jesús con gran voz, diciendo: HELI, HELI, LAMMA SABACTHANI?, esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

47 Por lo que, oyéndolo algunos de los que estaban, decían: A Elías llama Este. [(Jn 19) 28 Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban consumadas, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed. 29 Había allí un vaso lleno de vinagre]

48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, se la daba a beber.

49 Otros decían en cambio: Dejad, veamos si viene Elías a librarle, [(Mc 15) 36 a bajarle)]

 

 

312 Jesún muere en la Cruz: Jn 19, 30 (Mt 27, 50-56; Mc 15, 37-41; Lc 23, 45-49)  NOTA 122: ESTUPOR DEL CENTURION

 

30 Y Jesús, tomado que hubo el vinagre, dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, [(Mt 27) 50 clamando de nuevo con gran voz, (Lc 23) 46 dijo: Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró,] entregó su espíritu. [(Mt 27) 51 Y entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, y la tierra tembló y se abrieron las piedras. (Mc 15) 39 El Centurión, que estaba presente, viendo que expirase con gran clamor, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios. (Lc 23) 48 Y toda aquella gente que allí estaba ante aquel espectáculo, viendo lo que pasaba, se volvían dándose golpes de pecho. 49 estaban también todos los conocidos, (Mc 15) 40 mirando de lejos, (Lc 23) 49 y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, (Mc 15) 40 entre las cuales estaban María Magdalena, y María madre de Santiago el menor 41 y otras que habían subido a Jerusalén, (Lc 23) viendo estas cosas]

 

 

313 La lanzada: Jn 19, 31-37  NOTA 123: SE ABRE EL CORAZON DE JESUS

 

31 Los judíos entonces (pues era la Parasceve), para que no permanecieran los cuerpos en la Cruz el Sábado (era muy solemne aquel Sábado), rogaron a Pilato que les quebrara las piernas y los quitase de allí.

32 Vinieron pues los soldados y rompieron las piernas del primero, y del otro que había sido crucificado con El.

33 Mas como viniesen a Jesús, viéndole ya muerto, no le quebraron las piernas;

34 sino que uno de los soldados, con la lanza le abrió el costado, y al instante salió sangre y agua.

35 Y el que lo vio lo atestigua, y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis.

36 Estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: No le quebraréis ningún hueso.

37 Y también otra Escritura dice: Verán al que traspasaron.

 

 

314 Descendimiento de la Cruz: Mt 27, 57-59 (Mc 15, 42-46; Lc 23, 50-53; Jn 19 38-40)

 

57 Siendo ya tarde, vino allí un hombre, natural de Arimatea [(Lc 23) 51 ciudad de Judea,] llamado José, [(Mc 15) 43 Senador y noble, (Lc 23) 50 varón bueno y justo] que también era discípulo de Jesús. [(Lc 23) 51 Este no había consentido  los designios del Consejo, y esperaba el Reino de Dios. (Jn 19) 38 Era discípulo de Jesús, aunque oculto, por miedo a los Judíos.]

58 El accedió a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato, [(Mc 15) 44 admiróse de que ya hubiese muerto, e hizo llamar al Centurión, y le preguntó si ya estaba muerto. 45 Y sabiéndolo del Centurión,] ordenó darle el cuerpo [a José.]

59 Y José recibió el cuerpo, y [(Mc 15) 46 lo bajó y] lo envolvió en una sábana limpia. [(Jn 19) 39 Vino también Nicodemo, (que en otra ocasión viniera a Jesús de noche,) trayendo una mixtura de mirra y aloe, de unas cien libras. 40 Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especies aromáticas, como era costumbre sepultar los Judíos]

 

 

315 Jesús es sepultado: Jn 19, 41-42 (Mt 27, 60-66; Mc 15, 46-47; Lc 23, 53-56)  NOTA 124: SITUACION DEL SEPULCRO 

 

41 Había en el lugar en que fué crucificado, un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo [(Mt 27) 60 suyo -de José de Arimatea-, que había abierto en la piedra] donde hasta entonces nadie había sido sepultado.

42 Como era la Parasceve de los Judíos, y el sepulcro estaba al lado, pusieron allí a Jesús. [(Mt 27) 60 Y arrimó una gran piedra a la entrada, y se marchó. 61 Estaban allí María Magdalena y la otra María (Mc 15) 47 de José (Mt 27), sentadas frente al sepulcro. (Lc 23) 56 Y volviendo, prepararon aromas y bálsamos. Y el Sábado se estuvieron quietas según el mandamiento. (Mt 27) 62 Al otro día, que era después de la Parasceve, acudieron a Pilato los Príncipes de los Sacerdotes y los Fariseos, 63 diciendo: Señor, hemos recordado que aquel seductor -del pueblo-, en vida dijo: Después de tres días resucitaré. 64 Manda, pues, custodiar el sepulcro hasta el tercer día; no vaya a ser que vengan sus discípulos y le hurten, y digan a la plebe: Ha resucitado de entre los muertos, y sea el último engaño mayor que el primero. 65 Les respondió Pilato: Tened una guardia, id y custodiadlo según sepáis. 66 Con esto, acudiendo, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo guardias.

 

 

Después de la Resurrección: NOTA 125: PREVIA A LOS HECHOS QUE SE VAN A NARRAR

 

 

317 La Resurrección: Lc 24, 1-11 (Mt 28, 1-11 + 27, 52; Mc 16, 1-11; Jn 20, 1-2)  NOTA 126: FENOMENOS EXTRAORDINARIOS

 

1 El primer día de la semana, muy de mañana [Jn 20) 1 cuando aún estaba oscuro,] fueron [(Mt 28) 1 María Magdalena con la otra María] al sepulcro, llevando los aromas que tenían preparados, [(Mc 16) 3 y se decían entre ellas: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? (Mt 28) 2 y he ahí que hubo un gran terremoto. Un Ángel del Señor descendió del cielo y llegando, revolvió la piedra, (Mc 16) 4 que verdaderamente era muy grande, (Mt 28) y se sentó sobre ella. 3 Era su aspecto como el relámpago, y su vestimenta como la nieve. 4 Los guardas quedaron como muertos por el temor, (Mt 27) 52 y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos, que habían muerto, resucitaron]

2 -las mujeres- encontraron removida la piedra del sepulcro.

3 Pero habiendo entrado, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús

4 Y quedando muy consternadas por esto, he ahí que se aparecieron ante ellas dos varones con vestidos refulgentes

5 Por consiguiente, como inclinaran el rostro a tierra, con temor, les dijeron: ¿Por qué estáis buscando entre los muertos, al que está vivo?

6 No está ahí -Jesús- sino que resucitó: Acordaos de lo que os advirtió cuando estaba aún en Galilea,

7 diciendo: Conviene que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores y crucificado, y que al tercer día resucite. [(Mt 28) 7 Y ahora id diligentes a decir a sus discípulos (Mc 16) 7 y a Pedro (Mt 28) que ha resucitado; y he aquí que os precede camino de Galilea, allí le veréis: Os lo prevengo a vosotras]

8 Y recordaron las palabras de El

9 Y regresaron del sepulcro [(Mt 28) 8 con temor y gozo grande. (Mt 28) 9 Y he ahí que Jesús se les aparece diciéndoles: ¡Os saludo! Ellas se acercaron y se abrazaron a sus pies, y le adoraron. 10 Entonces Jesús les dice: No temáis, id a avisar a mis hermanos para que vayan a Galilea, allí me verán,] -fueron- y anunciaron todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

10 Eran ellas María Magdalena, Juana, María madre de Santiago y las demás, que contaron esto a los Apóstoles [(Mc 16) 10 que gemían y lloraban.]

11 Y viéndolas ante ellos con palabras delirantes: no las creyeron. [(Jn 20) 1 María Magdalena (Jn 20) 2 corrió y fue a Simón Pedro y a aquel otro discípulo que Jesús amaba y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo pusieron]

 

 

318 Pedro y Juan: Jn 20, 3-10 (Lc 24, 12)  NOTA 127: JUAN VIO Y CREYO

 

3 Salieron Pedro, y aquel otro discípulo, y fueron al sepulcro

4 Corrían los dos juntos, pero aquel otro discípulo corrió más que Pedro y llegó antes al sepulcro,

5 y al inclinarse, vio puestos los lienzos, pero no entró

6 Llegó después Simón Pedro que le seguía, entró en el sepulcro y vio los lienzos puestos,

7 y el sudario que habían colocado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los demás lienzos, sino separado y envuelto en otro lugar.

8 Entonces entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: y vio y creyó.

9 No entendían la Escritura, que Jesús había de resucitar de entre los muertos.

10 Entonces los discípulos se volvieron otra vez [(Lc 24) 12 Pedro, entonces, (Lc 24) 12 se volvió admirado de que esto fuera así]

 

 

319 María Magdalena: Jn 20, 11-18  NOTA 128: ¿EL HORTELANO?

 

11 María -Magdalena-, entretanto, estaba fuera llorando, cerca del sepulcro. Según lloraba, se inclinó a mirar dentro del sepulcro.

12 Y vio dos ángeles, vestidos de blanco, sentados uno en la cabecera y otro a los pies, donde fuera puesto el cuerpo de Jesús.

13 Le dijeron ellos: Mujer, ¿por qué lloras? Respondióles: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.

14 Y como dijeran esto, se volvió hacia atrás, y vio a Jesús de pie; y no conoció que era Jesús.

15 Le dijo Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quien buscas?. Ella pensando que fuera el hortelano, le dice: Señor, si tú le quitaste dime dónde lo pusiste, y yo me lo llevaré.

16 Le dice Jesús: María. Se volvió ella y le dijo: ¡Rabboni! (que quiere decir Maestro).

17 Le dice Jesús: No me toques, que aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos, y le dices: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.

18 Vino pues María Magdalena a anunciarlo a los discípulos: He visto al Señor, y me ha dicho estas cosas.

 

 

320 El soborno de los guardias: Mt 28, 11-15

 

11 Cuando fueron, algunos de los guardias vinieron a la ciudad, y explicaron a los príncipes de los sacerdotes todas las cosas que habían pasado.

12 Y congregados con los ancianos, reunidos en consejo, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados,

13 diciéndoles: Decid que sus discípulos vinieron de noche, y lo robaron estando nosotros durmiendo,

14 y si esto fuera oído por el Presidente, nosotros lo aplacaremos y os haremos seguros.

15 Ellos recibieron el dinero e hicieron según fueron instruidos. Y esta versión se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy

 

 

321 Los discípulos de Emaús: Lc 24, 13-35 (Mc 16, 12-13)  NOTA 129: SITUACION DE EMAUS, DISTANCIA DEL CAMINO

 

13 Y en esto, dos de ellos -discípulos- iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén el espacio de sesenta estadios.

14 Y conversaban entre sí de todas las cosas que habían ocurrido.

15 Y mientras así hablaban y comentaban, el mismo Jesús, [(Mc 16) 12 mostrándose bajo otro aspecto,] aproximándose iba con ellos,

16 pero sus ojos estaban ofuscados para que no le reconocieran,

17 y El les dijo ¿Cuál es esa conversación que tenéis los dos caminando, y por qué estáis tristes?

18 Respondió uno de ellos, cuyo nombre era Cleofás y dijo: ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no conoces qué cosas han pasado en ella en estos días?

19 A lo que dijo El: ¿Qué?. Y dijeron: Lo de Jesús Nazareno, que fue un profeta, varón poderoso en obras y palabras, ante Dios y todo el pueblo,

20 Mas como fuera que los príncipes de los sacerdotes y nuestros dirigentes le entregaron para ser condenado a muerte, fue crucificado.

21 Nosotros, no obstante esperábamos que fuera El el que había de redimir a Israel; y ahora hace tres días que ocurrieron estas cosas.

22 Pero algunas mujeres entre nosotros nos han asustado porque antes de amanecer fueron al sepulcro,

23 y no hallando el cuerpo de El, dijeron que tuvieron la visión de unos Ángeles, que les dijeron que estaba vivo,

24 y por esto fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y encontraron todo como dijeron las mujeres, pero a El mismo no le encontraron.

25 Entonces dijo El: Oh necios y tardos de corazón, para creer todo lo que fue dicho por los Profetas!

26 Pues, ¿No convenía que Cristo padeciera y así entrara en su gloria?

27 Y comenzando por Moisés, y siguiendo todos los Profetas, les interpretaba todas las Escrituras que trataban de El.

28 Se aproximaron a la aldea a dónde iban, y El fingió pasar de largo

29 Mas le detuvieron diciendo: Quédate con nosotros, que es tarde y el día ya declina. Y entró con ellos.

30 Y hecho esto, estando recostado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.

31 Y se les abrieron los ojos, y le conocieron; pero El se desvaneció de su vista.

32 Entonces se dijeron entre ellos: ¿No es verdad que nuestro corazón ardía en nuestro pecho, mientras hablaba por el camino, y nos explicba las Escrituras?

33 Y levantándose enseguida, regresaron a Jerusalén, donde encontraron congregados a los once, y a otros que estaban con ellos,

34 que decían: El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.

35 Y ellos explicaban lo que había ocurrido en el camino, y cómo le conocieron al partir el pan

 

 

322 Se aparece en el Cenáculo: Lc 24, 36-48 (Jn 20, 19-23)  NOTA 130: EL MISMO DIA DE LA RESURRECCION, YA TARDE

 

36 Mientras estaban hablando de estas cosas, [(Jn 20) 19 aquel mismo día, después del sábado, siendo ya tarde,] se apareció Jesús en medio de ellos [(Jn 20) 19 estando cerradas las puertas por miedo a los Judías], y les dijo: Paz a vosotros, soy Yo, no temáis.

37 Pero turbados y atemorizados, imaginaban ver un espíritu.

38 Pero les dijo: ¿Por qué os conturbáis, y qué pensamientos acuden a vuestros corazones?

39 Ved mis manos y mis pies, porque soy yo mismo; un espíritu no tiene carne y huesos, como me veis a mí.

40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies, [(Jn 20) 21 y les repitió: La Paz sea con vosotros. Como mi Padre me envió, así os envío también a vosotros.

41 Pero como ellos no lo acababan de creer, admirados por el gozo, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42 Ellos le presentaron un trozo de pescado asado y un panal de miel.

43 Y como hubiese comido delante de ellos, tomando las sobras se las dio.

44 Y les dijo: Estas son las palabras que os decía cuando estaba aún con vosotros; que era necesario que se cumpliese todo cuanto se ha escrito sobre Mí, en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.

45 Entonces les abrió el entendimiento para que entendiesen las Escrituras,

46 y les dijo: Así estaba ya escrito, y así era necesario que Cristo padeciese y que resucitase de entre los muertos, al tercer día,

47 y que se predicase en Su nombre, la penitencia y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén. [(Jn 20) 22 Dichas estas palabras, les echó el aliento y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes perdonéis los pecados les serán perdonados, y a quienes les retengáis les serán retenidos.]

48 Vosotros sois, por tanto, testigos de esto

 

 

323 Tomás no estaba: Jn 20, 24-29  NOTA 131: OCHO DIAS DESPUES

 

24 Pero Tomás, uno de los doce, que era llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

25 Le dijeron, pues, los demás discípulos: Hemos visto al Señor. Pero él respondió: Si no veo en sus manos las hendiduras de los clavos y no meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no lo creeré.

26 Ocho días después, estaban los discípulos en el mismo lugar, y Tomás con ellos, vino Jesús estando todo cerrado, se puso en medio y dijo: La paz sea con vosotros.

27 Después dice a Tomás: Mete aquí tu dedo y mira mis manos, trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo sino fiel.

28 Respondió Tomás, y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

29 Le dijo Jesús: Porque me has visto, Tomás, creíste: Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

 

 

324 Los milagros que hizo Jesús: Jn 20, 30-31

 

30 Muchos otros milagros hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro,

31 pero estos se han escrito con el fin de que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

 

325 Vuelven a Galilea y se les aparece: Mt 28, 16-20  NOTA 132: ESTA APARICION SE CITA EN S. PABLO

 

16 Pero los once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había señalado.

17 Y viéndole le adoraron, aunque también algunos dudaron.

18 Y acercándose Jesús les habló diciéndoles: Se me ha dado todo poder en el Cielo y en la tierra.

19 Id pues y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

20 enseñándoles a observar todo lo que os he mandado. Y estad ciertos que Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos.

 

 

326 Aparición en el lago de Galilea: 21, 1-14  NOTA 133: DESCRIPCION DEL LUGAR

 

1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberíades; y fue de esta manera:

2 Se hallaban juntos Simón Pedro, y Tomás llamado Dídimo, y Natanael, el que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.

3 Díceles Simón Pedro: Voy a pescar. Le dicen ellos: Vamos también nosotros contigo. Fueron, y subieron a la barca; y aquella noche no cogieron nada.

4 Cuando amaneció, se apareció Jesús en la orilla, pero los discípulos no conocieron que fuese El

5 Y Jesús les dijo: Chicos! ¿Tenéis algo que comer?. Le respondieron: No

6 Les dice El: Echad las redes a la derecha de la barca, y encontraréis. Echáronlas pues y ya no podían sacarlas, por la multitud de peces.

7 Entonces dijo el discípulo que Jesús amaba: Pedro, es el Señor. Como oyese Simón Pedro que era el Señor, se puso la túnica (pues estaba desnudo) y se echó al mar.

8 Los demás discípulos vinieron en la barca (pues no estaba lejos de tierra, sino como unos doscientos codos), trayendo la red y los peces.

9 Y cuando saltaron a tierra, vieron unas brasas encendidas, y un pez encima de ellas, y pan.

10 Jesús les dijo: Traed los peces que habéis cogido ahora.

11 Subió Simón Pedro -a la barca- y trajo a tierra la red, llena con ciento cincuenta y tres peces grandes, y siendo tantos, las redes no se rompieron

12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los que estaban comiendo osaba preguntarle: ¿Quién eres Tú?, sabiendo que era el Señor

13 Se acerca Jesús, y toma el pan y lo reparte, y lo mismo el pez.

14 Era esta ya la tercera vez que Jesús se aparecía a sus discípulos, desde que resucitó de entre los muertos.

 

 

327 Jesús confirma a Pedro: Jn 21, 15-23

 

15 Acabada la comida, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan ¿me amas más que éstos?. Le dice: Sí Señor, Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

16 Le dice de nuevo: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?. Le dice: Sí Señor, Tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis corderos.

17 Le dice por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?. Se contristó Pedro de que por tercera vez le dijera ¿me amas? y le dije: Señor, Tú lo sabes todo: Tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis ovejas.

18 En verdad, en verdad te digo, que cuando eras joven tú te ceñías e ibas a donde querías; cuando seas viejo extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras.

19 Esto lo dijo para significar con qué muerte había de glorificar a Dios. Dicho esto añadió: Sígueme.

20 Volviéndose Pedro, vio a aquel discípulo al que amaba Jesús, el que en la cena se reclinó sobre su pecho y le dijo: Señor, ¿quién es el que te traiciona?

21 Viéndole Pedro, dijo a Jesús: Señor ¿Y este qué?

22 Respondió Jesús: Si Yo quiero que permanezca hasta mi venida, ¿a tí que te importa?, tú sígueme a Mí.

23 Salió de estas palabras un rumor, entre los hermanos, de que este discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús "no morirá", sino: Si Yo quiero que permanezca hasta mi venida ¿a tí que?

 

 

328 Vuelven a Jerusalén. Jesús se les aparece: Mc 16, 14-18 (Lc 24, 49)  NOTA 134: LOS APOSTOLES HAN VUELTO A JERUSALEN

 

14 Por último se apareció a los once, estando en la mesa. Les reprobó su incredulidad y su dureza de corazón, porque habiéndole visto resucitado no habían creído.

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a todas las criaturas.

16 El que creyere y se bautizare se salvará; en cambio el que creyere se condenará.

17 Estos milagros harán los que creyeren: En mi nombre lanzarán demonios, hablarán nuevas lenguas,

18 tocarán serpientes, no les dañarán venenos que bebieren. Impondrán sus manos sobre enfermos y sanarán. [(Lc 24) 49 Y Yo os enviaré las promesas de mi Padre; entretanto vosotros permaneced en la ciudad, hasta que seáis revestidos de la virtud de lo alto].

 

 

329 La Ascensión: Lc 24, 50-53 (Mc 16, 19-20)  NOTA 135: LUGAR VENERADO EN TIERRA SANTA

 

50 Entonces [(Mc 16) 19 Jesús, después de haberles hablado,] los sacó afuera, hacia Betania, y levantando las manos los bendijo.

51 Y mientras los bendecía, se fue separando de ellos y elevándose al cielo.

52 Y ellos, adorándole, regresaron a Jerusalén con gran gozo [(Mc 16) 20 y ellos predicaron por todas partes, cooperando el Señor, y confirmando sus palabras con milagros.]

53 Y estaban siempre en el Templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amen.

 

 

330 Epílogo: Jn 21, 24-25  NOTA 136: COMENTARIO FINAL

 

24 Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

25 Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir.