NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ] Texto de los Evangelios Concordados Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX
Nota 135
Jesús se eleva al cielo ante su vista. Nuestro Señor no necesita elevarse para ir al Cielo, junto al Padre, pero quiere efectivamente que los Apóstoles le vean subir. Para esto les lleva al Monte de los Olivos, en dirección a Betania y allí asciende. San Lucas termina su Evangelio aquí, pero más adelante, en los Hechos, añadirá algunos detalles del hecho:
"... Les mandó que no saliesen de Jerusalén, sino que aguardaran la promesa del Padre, que (dijo) oísteis de mi boca. Porque Juan, a la verdad, bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo ... ... Dicho esto, a la vista de ellos, fue arrebatado a lo alto, y una nube lo ocultó a sus ojos. Y mientras con los ojos fijos en el cielo, miraban cómo se iba, se les presentaron dos varones, vestidos de túnica blanca y les dijeron: Varones galileos, ¿A qué estáis mirando al cielo? Este Jesús que os ha arrebatado al cielo, volverá de la misma manera que le habéis contemplado subir a los cielos ..."
"... Entonces regresaron a Jerusalén, desde el monte llamado de los Olivos, que dista de Jerusalén el camino de un sábado. Y luego que entraron en el Cenáculo donde se alojaban, subieron a la estancia superior ..." (Hech 1, 4 - 13)
En la cumbre del monte de los Olivos se venera una roca, desde la que la tradición sitúa la Ascensión del Señor. Está ubicada en el interior de un pequeño torreón, que en el período Cruzado era a cielo abierto, rememorando el hecho. En la actualidad es propiedad de la comunidad musulmana y está cerrada por una cúpula característica. La mencionada roca tiene una zona desgastada, a la que se atribuyen las huellas de Jesús, pero no hay verdadera constancia de autenticidad.
El Evangelio se acabará con la Ascensión, pero la historia de la naciente Iglesia sigue, y San Lucas la relatará en los Hechos de los Apóstoles.
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Yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí (1Cor 3,3-8).
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Los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría (Lc 24,50-52)
En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días». Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?». Les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra». Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo». Entonces se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron a la sala superior, donde se alojaban: Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos (Hch1, 1-14).
"Los que se habían reunido" [¿reunión? ¿convocatoria secreta para la despedida por miedo a los judíos?¿acudieron más de 500, de los que habla san Pablo (1Cor 3,3-8)?]