NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ]    Texto de los Evangelios Concordados    Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX

Nota 136

      San Juan termina su Evangelio con un breve Epílogo, que sirve vara insistir en su propio testimonio. San Juan fue testigo ocular. Pero además añade algo que debiera servir de referencia a los lectores: "... Muchas otras cosas hay que hizo Jesús, que si se escribieran una por una, me parece que no cabrían en el mundo los libros que se habrían de escribir ...".

      Este argumento es muy importante para tener una perspectiva razonable al leer los hechos evangélicos. Recordemos la NOTA 87, referida a la curación de dos ciegos en Jericó: "... El análisis crítico se hace siempre bajo una visión restrictiva; es una metodología más o menos "científica". En el caso de los evangelios este criterio restrictivo corre siempre el riesgo de mutilar gravemente lo que en ellos se narra. Si además del sentido crítico se usara el "sentido común" se podría llegar a la conclusión de que las curaciones que hizo Jesús en su vida pública excedieron sin duda en mucho a lo que se relata ...". Este criterio ha prevalecido en esta obra, de forma que, contemplando los textos evangélicos, se ha procurado aplicar en todo momento este sentido común mencionado en dicha NOTA 87.

      Al finalizar este trabajo, y a pesar de su orientación claramente contemplativa, no podemos menos que darnos cuenta de que en sí mismo constituye un alegato contra lo que el Papa San Pío X llamó "el error modernista" en su Encíclica "Pascendi dominici gregis", y que definía como tal la interpretación relativista de las Escrituras y del Dogma Católico. En efecto, si algo tiene que quedar claro después de realizar la concordancia de los cuatro Evangelios es su rigurosa autenticidad histórica. Si además se contrasta con la investigación de los lugares santos, y la aportación de datos tan extraordinarios como los de la Sábana Santa, o los datos proporcionados por Flavio Josefo y otros, la verosimilitud de la narración llega a ser absolutamente incuestionable, como ya se ha visto.

      Hay que tener en cuenta que también la forma de narrar de los evangelistas es algo restrictiva. En la época parece que las crónicas escritas no se hacían con un rigor cronológico absoluto, ya que además se tendía a unificar los hechos repetidos. Es posible que esto fuera debido a la necesidad de simplificación propia de la transmisión oral. Se nota por ejemplo en casos como la Multiplicación de los Panes, la expulsión de los mercaderes, y otros muchos: hay evangelistas que narran un hecho una vez, aún habiendo dos distintos. Por esto al cotejar y compendiar las cuatro narraciones, el resultado necesariamente se ha de acercar más al relato cronológico completo.

      Cuando además del sentido común aplicamos al estudio una visión providencialista, podemos pensar que cuanto hallamos en las Escrituras, es justamente lo que Dios ha querido que lleguemos a conocer. Nuestro Señor nos ha dado una mente racional y quiere que, si la utilizamos en nuestra vida cotidiana y profesional, también en el mismo nivel la pongamos a disposición de las verdades que nos ha revelado, y la Iglesia nos propone. Esta obra ha pretendido hacer esto, con el mayor respeto y poniéndolo siempre en manos de Áquel que inspiró a los evangelistas. La intención era facilitar la contemplación a las personas piadosas, pero queriendo o sin querer, ha resultado también una prueba más de la autenticidad histórica de los evangelios.