NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ] Texto de los Evangelios Concordados Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX
Nota 27
El Lago de Genesaret o de Tiberíades, llamado también "mar de Galilea" ha sido escenario de los más deliciosos pasajes de la vida de Cristo. También para los peregrinos de Tierra Santa es lugar de dulce contemplación. Este pasaje de la Pesca Milagrosa nos sirve a nosotros para introducir algunas localizaciones que nos ayuden a situar estos hechos, y otros muchos que se narran en los Evangelios.
El lago es navegado por Jesús en numerosas ocasiones, cruzando de una a otra orilla por todo este arco que abarca desde la ciudad de Tiberíades (o Tiberias, según denominación actual) hasta Betsaida. En él pesca con San Pedro, los Zebedeos, etc., andará sobre las aguas, calmará la tempestad, etc. Es difícil transmitir en unas pobres imágenes la carga de sensaciones que experimentan los peregrinos que tienen ocasión de navegar por él, leer alguno de estos pasajes y rezar...
Se suele realizar una travesía que va desde Tabga (ver mapa) donde se venera la confirmación de San Pedro tras la resurrección, hasta la actual Tiberias. No se cruza propiamente el lago, como hacían los Apóstoles con embarcaciones insignificantes, pero se puede observar que a pesar de su pequeño tamaño sobre el mapa, este lago da sensación de gran amplitud. Dicen los guías de Tierra Santa, que efectivamente los vientos que soplan desde el no muy lejano Monte Hermón, encrespan a veces olas que parecen insólitas en este lugar, y los sólidos transbordadores actuales, se quedan amarrados en puerto. No es extraño ni fantasioso, pues, lo que se narrará en el punto 112 con ocasión de la tempestad.
El lago de Genesaret es como ya se dijo respecto al campo de los pastores en Belén, uno de estos lugares en los que el paso de los siglos no altera nada. Los Santos Lugares están frecuentemente bajo iglesias o basílicas, destruidas y reconstruidas varias veces; las reliquias están a menudo en excavaciones profundas debidas al terraplenado. No es así en los espacios naturales: son tales como Nuestro Señor los vio, y esto es motivo de gran consuelo espiritual para quien los visita.