NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ]    Texto de los Evangelios Concordados    Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX

Nota 69

      Durante la estancia en Jerusalén, Jesús pernoctaba en el monte de los Olivos, (a veces en Betania, como veremos), y durante el día enseñaba en los Atrios del Templo. Esto aparecerá explicado en varios pasajes a partir de este momento.

      A los Peregrinos de Tierra Santa se les explica, al visitar la cumbre del Monte de los Olivos, que durante las fiestas en Jerusalén los galileos acampaban habitualmente allí. Ya veremos que en la falda del monte se veneran varios lugares citados en los Evangelios (Pater noster, Dominus flevit, etc.) y que se corresponden a los días en que Jesús estuvo con sus discípulos durante los cinco meses de su predicación por la Judea.

      Pero, como hemos dicho, de día predicaba en la Casa del Padre. No consta que su predicación la realizara por las calles de Jerusalén, al contrario, todos los episodios se referirán al Templo y sus Atrios, especialmente el Pórtico de Salomón.

 

                                                                                  El                                                                                             Monte de los Olivos                                                                                                                                                  Dibujo en perspectiva del Templo

                                                                                

                                                                                                              Muro de los lamentos

      El episodio que se narra aquí, el de la mujer adúltera, es una de las muchas muestras de la Misericordia de Nuestro Señor. Jesús estaba en el Templo, pero seguramente el apedreamiento no lo iban a realizar allí. Como veremos en la Pasión, los judíos, estando bajo el yugo de la administración romana, no tenían el poder de hacer morir a nadie, y esto era válido igualmente para las lapidaciones. Lo que pasa es que éstas, al parecer, se producían fuera del ámbito legal judío (el Sanedrín) y se ejecutaba como un acto espontáneo realizado por "celosos". Así fue como intentaron apedrear a Jesús en varias ocasiones, así fue como lo hicieron más tarde con San Esteban, llevándolo fuera de la ciudad (Hechos VII, 57). Estas lapidaciones constituían una abusiva interpretación de la Ley de Moisés, pero es evidente que Jesús no las aprobaba.

      También es muy curiosa la manera en que Jesús se libra de la malévola cuestión que le proponen, mediante los misteriosos escritos en el suelo, que atemorizan a los apedreadores. La cuestión era grave. Sin duda trataban de confrontar la Misericordia de Cristo con la Ley.

      ¿Qué escribiría Jesús en el suelo? No lo dice San Juan, pero todos los comentaristas creen que se trataba de los pecados de los acusadores, que por esto "comenzaron a retirarse, uno tras otro, empezando por los más viejos". Al final, no es Jesús el que impide la lapidación..., simplemente los verdugos se retiran.

      Obsérvese que dice Jesús: "tampoco Yo te condeno. Vete, desde ahora no peques más". Jesús perdona los pecados, pero no los "legaliza". Hay que tener en cuenta esto para resguardarse de los relativistas que utilizan torcidamente este capítulo del Evangelio de San Juan.