NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ] Texto de los Evangelios Concordados Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX
Nota 8
La Adoración de los Magos es narrada por San Mateo a continuación de la Natividad. Se supone, no obstante, que la Presentación y Purificación narrada por San Lucas ocurrió entre ambos acontecimientos.
Cuánto tiempo transcurrió no es fácil de establecer, pero sabiendo que la matanza de inocentes que ordenó Herodes, se refería a niños de hasta dos años, parece lógico pensar que la Adoración no fue un hecho inmediato al nacimiento de Jesús.
De los Magos no se sabe mucho, y las tradiciones no son absolutamente fiables. De hecho la aparición de estos extranjeros no deja de ser un misterio, obra de la Divina Providencia. Se les denomina Magos, porque estudiaban las estrellas -en aquellos tiempos no estaba delimitada como hoy la frontera entre la Astronomía y la Astrología- y dice el Evangelio que venían de Oriente. Muchos suponen que procedían de Persia.
De la estrella de Belén también se han hecho muchas especulaciones, suponiéndola un cometa, o también una conjunción planetaria. Ciertamente esto es irrelevante si tenemos en cuenta lo extraordinario del hecho de que desde lejanas tierras, unos estudiosos del firmamento tuvieran conocimiento de que había nacido Jesús. Hay que admitir una intervención providencial de Dios que, a través de lo que supieran o creyeran estos Magos, les hizo seguir un fenómeno que les llevó hasta Belén. Este fenómeno pudo ser un hecho natural, o ser también un hecho extraordinario; lo cierto es que les hizo emprender el viaje.
Una cosa más que llama la atención al leer el pasaje de San Mateo es el lugar en el que se produce la adoración. En nuestras representaciones tradicionales del Belén, los Magos adoran al Niño Jesús en la cueva, recostado en el pesebre, pero el texto evangélico dice "y entrando en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y postrándose le adoraron": Evidentemente ya no estaban en la cueva, que sólo debieron ocupar exclusivamente para el Nacimiento. Lógicamente además, el Niño Jesús dormiría en una cuna, como todos los niños. De hecho se veneran reliquias de ella, en Belén y en Roma.
En todo caso, se puede suponer que desde el Nacimiento hasta la Epifanía debieron transcurrir alrededor de dos años, y que probablemente, la Sagrada Familia se había instalado de forma estable en Belén, en la tierra de sus antepasados. Esto último puede ser particularmente ilustrativo para comprender los hechos que sucedieron a continuación.