....Textos.....Artículos.....INDEX

Los santos Mártires mozárabes de Córdoba del siglo IX

Son 48 cristianos mozárabes que, ante la situación de tolerancia represiva en la que se encontraban los cristianos en la España sometida por los mahometanos, que los discriminaba con un impuesto especial y con la desigualdad ante la ley por no ser musulmanes; y los oprimía, mediante la Sharía (la ley islámica), optaron por el martirio voluntario, o fueron condenados a muerte y ejecutados acusados de apostatar del Islam o de blasfemia según la Sharia.

La ley islámica castigaba con la pena de muerte por blasfemia al que dijese que Mahoma es un caso de los que en la Biblia se dice que son falsos profetas, o al que dijese que la religión verdadera es la cristiana y no la mahometana. También castigaba con la pena de muerte por apostasía (equiparada a la blasfemia) a todo el que siendo legalmente musulmán, se descubriese que era realmente cristiano, por ejemplo los hijos de padre musulmán y madre cristiana.

Ante el hecho de que la discriminación iba ocasionando la asfixia de la comunidad cristiana mozárabe en Córdoba y de que hubo ya casos de ejecuciones de algunos cristianos, se produjo un movimiento entre los mozárabes de presentarse ante los caídes (jueces) manifestándoles que les iban a explicar la religión cristiana como verdadera y la falsedad de la mahometana; y realizar esta explicación estaba prohibido por la Sharía bajo pena de muerte.

Esto ocurrió en el Emirato de Córdoba durante los emiratos de Abderramán II y Mohamed I, entre los años 850 y 859. A los emires y a sus políticos en general no les interesaba el martirio de tantos cristianos que se iba produciendo. Perdían un tributo cada vez que un cristiano se islamizaba y perdían su imagen de tolerancia. De ahí que intentaran parar el movimiento martirial. Hicieron que el obispo de Córdoba organizara un concilio regional en el que se prohibió la presentación espontánea al martirio. Pero siguió habiendo mártires hasta el año 859. Los hechos fueron documentados por san Eulogio y por san Álvaro de Córdoba,  los principales mantenedores de la fidelidad cristiana de los mozárabes. Los escritos de ambos son las principales fuentes de estos martirios. Al final fueron martirizados ellos dos también. San Eulogio, cuando lo martirizaron, era arzobispo electo de Toledo, pero no ha sido conmemorado en la época actual como, por ejemplo, el arzobispo Carranza.

Fueron 48 los cristianos martirizados entre 850 y 859, 38 hombres y 10 mujeres: San Eulogio; san Álvaro; san Isaac, el primero en ser martirizado de este grupo, que fue secretario del emir, pero que renunció para hacerse monje y habló ajustadamente de Mahoma; san Abundio, cura párroco de Ananelos, decapitado en 851; los hermanos san Adolfo y san Juan, hijos de madre cristiana y de padre musulmán; san Amador, sacerdote de Martos; san Pedro, monje; san Ludovico, seglar; san Anastasio, diácono y después monje; san Félix, monje, bereber de origen; santa Digna, monja; san Argimiro, noble que se hizo monje tras perder un cargo por ser cristiano; santa Áurea, conversa por dos veces, habiéndose retractado de su primera conversión, pero no de la segunda; santa Benilde, ejecutada y quemados sus restos en 853; santa Columba o Coloma, que habló ajustadamente de Mahoma; san Elías, sacerdote nacido en Beja (actual Portugal); san Pablo y san Isidoro, monjes, discípulos del anterior, san Elías; san Emilas o Emilio, diácono; san Jeremías; san Fandila, sacerdote; santa Flora y santa María, que se entregaron juntas, y que eran hijas de matrimonios mixtos, siendo Flora condenada por hablar ajustadamente de Mahoma y María, acusada de apostasía; san Aurelio, su primo san Félix y sus esposas santa Natalia y santa Liliosa, todos ellos cristianos hijos de matrimonios mixtos; san Jorge, monje de origen palestino; san Gumersindo de Toledo, párroco; san Servodeo, monje; santa Laura, monja tras enviudar, que fue arrojada a un caldero de plomo fundido, tras ser condenada por apostasía del Islam; santa Leocricia o Lucrecia, conversa ocultada por san Eulogio, lo que le valió a éste su propio martirio; san Leovigildo y san Cristóforo, monjes; santas Nunilo y Alodia, hermanas, hijas de un matrimonio mixto, sus restos mortales llegaron al monasterio de Leyre en una de las principales muestras del arte de Al Andalus, la arqueta de Leyre, que se exhibe en el Museo de Navarra; san Pablo, monje de San Zoilo, de vigorosas predicaciones; san Pedro sacerdote, decapitado; san Walabonso, diácono, decapitado; san Sabiniano, monje de San Zoilo, decapitado; san Wistremundo, monje de San Zoilo, decapitado; san Habencio, monje de San Cristóbal, decapitado;  san Jeremías, monje muy anciano, azotado hasta la muerte; san Perfecto, sacerdote; santa Pomposa, monja; otra santa Pomposa, también monja; san Rodrigo, sacerdote; san Salomón; san Rodrigo, monje; san Servodeo, discípulo del anterior; san Sancho, empalado; san Sandila o Sandulfo; san Sisenando, diácono; san Teodomiro, monje; san Witesindo, seglar, que se islamizó y después se retractó.

La Iglesia los ha elevado a los altares. Están canonizados. Su conmemoración litúrgica es el 7 de junio.