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Ortega y el franquismo Por Pío Moa
LD 18 de Noviembre de 2009
22/04/09 http://vrf-larebeliondelasmasas.blogspot.com/2009/11/ortega-y-el-franquismo-por-pio-moa.html
Ortega integró, con Pérez de Ayala y
Marañón, el grupo de los llamados "padres espirituales de
la República", y lo hizo sobre todo con su famoso artículo
"El error Berenguer" , uno de los más influyentes y también más absurdos
del siglo XX español. En él aplicaba su extravagante concepto
histórico de la "anormalidad" histórica de España
para criticar ferozmente a la dictadura, ciertamente muy ligera,
que había dado al país una tranquilidad que apenas existía en
Europa por entonces, un progreso económico desusado, que había
superado las plagas que habían derrumbado la Restauración, y
permitido una vida cultural libre y muy fructífera. Fue,
realmente, El error Ortega, como él
y los demás padres espirituales reconocerían pocos años
después, tras la experiencia histórica.
Pérez de Ayala se sumó con entusiasmo al franquismo, y la
posición de Ortega equivale a la expuesta por Marañón y
Besteiro: ante "la estupidez y la canallería criminal"
del Frente Popular, "¿cómo poner peros, aunque los haya, a
los del otro lado?". La amargura del filósofo no se debía
al nuevo régimen, con el cual no podía simpatizar mucho, pero
al que reconocía el enorme mérito de haber salvado al país de
una pesadilla mucho peor. Su amargura nacía del fracaso sin
paliativos de muchas de sus ideas políticas. No se exilió por
el régimen de Franco, sino por huir del Frente Popular, como
tantos otros hecho que los historiadores lisenkianos suelen
confundir deliberadamente. Y en Buenos Aires rehusó
condenar a Franco, lo que le valió el ostracismo profesional. En
cambio, después de volver a España pronunció en 1946 su
célebre conferencia del Ateneo de Madrid:
Por primera vez, tras enormes angustias y tártagos, España tiene suerte. Pese a ciertas menudas apariencias, a breves nubarrones que no pasan de ser meteorológicas anécdotas, el horizonte de España está despejado. Mientras los demás pueblos se hallan enfermos, el nuestro, lleno sin duda de defectos y pésimos hábitos, da la casualidad de que ha salido de esta turbia y turbulenta época con una sorprendente, casi indecente salud.
La conferencia fue radiada a todo el país.