NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ] Texto de los Evangelios Concordados Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX
Nota 123
Normalmente la agonía de los crucificados, de una crueldad extrema, era muy larga. Dependía naturalmente del estado de agotamiento del reo, porque estaba supeditada a su capacidad para resistir el dolor al elevarse sobre los pies clavados, y respirar. Por esto Nuestro Señor murió relativamente pronto porque ya la flagelación fue un castigo extraordinario. Dios quiso dejar constancia de su poder en ello, y Jesús expiró exhalando una gran voz, pero no tuvo que ser "rematado" como los dos ladrones, porque así era lo dicho proféticamente por Moisés, refiriéndose al Cordero Pascual: "... No le quebraréis ningún hueso ..." (Ex 12, 46)
Efectivamente se quiso abreviar la agonía de los tres crucificados, porque era la Parasceve, o víspera de la Pascua (Ver NOTA 98), es decir los habitantes de Jerusalén iban a celebrar la Cena Pascual. Y la forma de adelantar la muerte, dadas las características del suplicio de la cruz, consistía en eliminar el apoyo de los pies del reo, aunque naturalmente mediante una nueva crueldad: se les quebraban las piernas a martillazos...
Pero Jesús estaba ya muerto, y para cerciorarse, el centurión ordena que le den una lanzada mortal. Lo hace el soldado, cumpliendo la orden, y atraviesa el costado de Jesús de abajo a arriba, y desde el lado derecho hasta el izquierdo: Así se abrió el Corazón de Jesús. Los soldados romanos conocían muy bien este golpe, y se entrenaban para ello; el corazón no está tan claramente en el lado izquierdo como se suele creer, y se le alcanzaba mediante una trayectoria cruzada, eludiendo tropezar con los huesos del tórax. Y así se cumplió, como dice San Juan, lo dicho por el Profeta: "... Verán al que traspasaron ..." (Zac 12, 10), mientras misteriosamente emana del Corazón sangre y agua.
Respecto del soldado que dio la lanzada, la tradición lo considera un converso, que se hace cristiano con el nombre de Longinos. La película de Mel Gibson lo representa de una forma muy bella y consoladora, cayendo sobre su rostro la sangre y agua del Corazón de Jesús, como símbolo de la gracia que recibe de El.