NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ]    Texto de los Evangelios Concordados    Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX

Nota 39

      Nombrados ya los doce Apóstoles, Jesús va a todas partes con ellos. También van un pequeño grupo de mujeres, que como se indica, han sido curadas de enfermedades de alma y cuerpo. Como se verá, formarán lo que podríamos llamar la "intendencia" de Jesús. Y se dan algunos nombres.

      No se nombra en este capítulo, pero la Virgen Santísima aparece en muchas ocasiones entre este reducido número de mujeres. Parece claro que María le acompañó gran parte del tiempo de su vida pública. Tal vez no fuera con El en algún viaje a Jerusalén, desde Galilea, pero parece claro que sí lo hizo, como veremos, cuando se desplazaron a Jerusalén en la Fiesta de los Tabernáculos. María estuvo presente en el Cenáculo y en la Pasión y muerte de Jesús

      María Magdalena aparece aquí con su nombre completo. No se especifica si es o no la pecadora del capítulo anterior, pero se dice que de ella habían salido siete demonios. Magdalena aparecerá otras veces entre las santas mujeres que acompañaban a Jesús, y la única duda que nos quedará es saber si se trata de ella cuando se nombra a María de Betania. Volveremos sobre el tema en su momento.

      Las otras mujeres suelen variar más. Aquí se nombra a la esposa de un administrador de Herodes [Juana], y a una tal Susana, pero veremos más adelante a María Salomé la madre de los Zebedeos, a la madre de Santiago [María de Alfeo, hermana de San José], y a María de Cleofás [hermano de san José], madre de San Judas, entre otras. Se pueden identificar en este cuadro.

                                                                             

Para contrastar: Parentela de Jesús de Nazaret, según la beata Ana Catalina Emmerick     

Respecto al fragmento de San Marcos con el que acaba el punto 96, la mayoría de traductores dicen de los familiares, que decían "que estaba loco". Como en el contexto esta frase queda absolutamente incoherente, a veces ponen un añadido peyorativo hacia dichos familiares: Añaden "que no creían en El" siguiendo en parte lo que dirá San Juan más adelante (Jn 7, 5). Nosotros, analizando el texto de la Vulgata "quoniam in furorem versus est" nos hemos permitido traducir la locura (furorem) en el sentido de "agobio". Por esto hemos escrito "pues decían que lo volvían loco". La frase recupera la coherencia, y en este caso al menos, los familiares no serían tachados peyorativamente, sino más bien de protegerlo de las multitudes.