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María Santísima en Éfeso
La Dormición de la Virgen y su Asunción parece ser que dice que fueron en Éfeso la beata sor Ana Catalina Emmerick. La Venerable sor María Jesús de Ágreda dice que sucedieron en Jerusalén.
Fuente: Nicoletta de Matheis 23.02.2019.Meryem Ana, ¿la última morada de la Virgen?
Meryem Ana, cerca de Éfeso, está considerada por muchos la última morada de la Virgen y probablemente el lugar de su ‘Dormición’ y ‘Asunción’.
Meryem Ana Evi, que significa ‘la Casa de la Virgen María’, se encuentra en la cima de la ‘Colina del Ruiseñor’ (Bülbül Dag), en las laderas del monte Solmiso, a solo unos 6 kilómetros de Éfeso (Turquía).
Según una tradición que se remonta al siglo II, en esta casa vivió María con el apóstol San Juan durante algunos años, a partir del año 44 aproximadamente, donde se refugiaron para huir de las persecuciones contra los cristianos en Palestina por parte de Herodes Agripa I.
Sin embargo, no existen fuentes que confirmen la presencia de María en Éfeso. Pero entonces ¿por qué este lugar está considerado como la última morada de María o cuanto menos donde la Virgen habría transcurrido algunos años? El primer indicio nos llega del evangelio de Juan. Jesús, antes de morir en la cruz, confió su madre al apóstol: “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” (Jn 19, 26-27)
En 1891 el padre lazarista Julien Gouyet descubrió los cimientos de la casa de la Virgen en las cercanías de Éfeso tomando como referencia las visiones de la mística alemana Anna Katharina Emmerick (1774-1824), (transcritas por el poeta Clemens Brentano en el libro ‘Vida de la Santa Virgen María’2), beatificada por Juan Pablo II en 2004. Aunque nunca había estado en el lugar, la mística dio una descripción exacta del lugar donde se hallaba, a partir de la cual Brentano consiguió hacer un dibujo que ayudó a la localización del lugar.
Las ruinas que se encuentran debajo se remontan al siglo I. Era una casa rectangular, de piedra, compuesta por dos estancias y con un hogar en el centro. Actualmente está precedida por un vestíbulo del siglo VII y la parte central de la casa fue usada como capilla en el siglo IV con el añadido en el interior de un pequeño ábside. Se conoce también como Panaya üç Kapoulou Monastiri, es decir “Capilla de las tres puertas de la Toda Santa”.
Cerca de la casa existe una gruta donde, según la tradición, los apóstoles depusieron el cuerpo de la Virgen y desde allí fue asunta al cielo. Pero esta tesis entra en contradicción con la que sostiene que la Dormición y consiguiente Asunción de la Virgen tuvieron lugar en Jerusalén, al regreso de María de Éfeso. El lugar donde en Jerusalén se encuentra la basílica de la Dormitio Mariae, es decir donde habría sucedido el traspaso, está en el Monte Sion; mientras el lugar donde tradicionalmente se sitúa su sepultura y desde donde fue asunta al ciento está en el Valle del Cedrón, próximo al Huerto de los Olivos. María habría vuelto con Juan desde Éfeso en ocasión del primer Concilio (49 d.C. aprox.).
Según la beata sor Ana Catalina Emmerick, después de la Ascensión de Jesús, María vivió tres años más en Sión, tres en Betania y nueve en Éfeso, donde fue llevada por Juan, seguida por un pequeño grupo de familias.
La casa era cuadrada, de una sola planta, con tejado plano y hogar en el centro. La parte posterior circular y las ventanas muy levantadas del suelo. Desde la cima del monte detrás de la casa se podía ver el mar. A la derecha y a la izquierda del hogar se tenía acceso a la parte posterior de la casa, donde se encontraban el oratorio y algunas pequeñas habitaciones. En las pequeñas habitaciones laterales dormían la doncella de María y las mujeres que de vez en cuando venían a visitarla.
Las paredes estaban recubiertas de mimbres trenzados que terminaban en la parte de arriba en forma de bóveda. En el oratorio, en una hornacina en el centro de la pared, había una custodia en la que la Virgen guardaba una cruz larga más o menos como un brazo. Después de tres años de estancia en Éfeso, acompañada de Juan y Pedro, regresó a Jerusalén. En esta ciudad encontró a los apóstoles reunidos en un concilio. Antes de entrar fue a visitar el monte de los Olivos, el Calvario, el Santo Sepulcro y todos los otros santos lugares que hay alrededor de Jerusalén.
En los lugares de la pasión María no dejaba de suspirar y cuando llegó a la puerta del palacio donde había hallado a Jesús bajo la cruz, se desmayó. Fue llevada al cenáculo, donde ocupó las estancias del atrio. María estuvo tan grave que pensaron en prepararle una tumba en una caverna del monte de los Olivos. Pero cuando la tumba estuvo preparada, María recobró la salud y volvió a Éfeso. El bonito sepulcro cavado para ella en Jerusalén fue tenido en gran consideración. Más tarde, cerca de allí, se construyó una magnífica iglesia. Juan Damasceno, siguiendo una tradición muy conocida, escribió que la Virgen se había dormido en el Señor y había sido sepultada en Jerusalén. Pero según la beata Emmerick los particulares escritos por Juan Damasceno sobre el tránsito, sepultura y asunción de la santa Virgen al cielo son fruto de una tradición incierta.