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Santo Tomás de Aquino Quaestiones disputatae
De Veritate/Cuestiones disputadas De Veritate en latín y castellano
(el texto original en latín es el del Corpus Thomisticum editado
por Enrique Alarcón; la traducción española es, con retoques, la de los
varios autores de la traducción española del De Veritate editada por Ángel Luis
González, 2016)
Articulus 9 Utrum veritas sit in sensu/ARTÍCULO 9 Si la verdad está en el sentido
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Instruxit Corpus Thomisticum Opera omnia S. Thomae Subsidia ab Enrique Alarcón collecta et edita Pampilonae ad Universitatis Studiorum Navarrensis aedes A. D. MMII Articulus 9 Utrum veritas sit in sensu.[Summa Theologiae, I, q. 16, a. 2; I, q. 17, a. 2] Et videtur quod non. [Obiecta] Anselmus enim dicit, quod veritas est rectitudo sola mente perceptibilis. Sed sensus non est de natura mentis. Ergo veritas non est in sensu. Praeterea, Augustinus probat in libro LXXXIII quaestionum, quod veritas corporeis sensibus non cognoscitur; et rationes eius supra positae sunt. Ergo veritas non est in sensu. Sed contra Augustinus, in libro De Vera Religione, dicit, quod veritas est qua ostenditur id quod est. Sed id quod est, ostenditur non tantum intellectui, sed etiam sensui. Ergo veritas non solum est in intellectu sed etiam in sensu. Responsio Dicendum, quod veritas est in intellectu et in sensu, sed non eodem modo. In intellectu enim est sicut consequens actum intellectus, et sicut cognita per intellectum. Consequitur namque intellectus operationem, secundum quod iudicium intellectus est de re secundum quod est. Cognoscitur autem ab intellectu secundum quod intellectus reflectitur super actum suum, non solum secundum quod cognoscit actum suum sed secundum quod cognoscit proportionem eius ad rem, quae quidem cognosci non potest nisi cognita natura ipsius actus, quae cognosci non potest, nisi natura principii activi cognoscatur, quod est ipse intellectus, in cuius natura est ut rebus conformetur; unde secundum hoc cognoscit veritatem intellectus quod supra se ipsum reflectitur. Sed veritas est in sensu sicut consequens actum eius; dum scilicet iudicium sensus est de re, secundum quod est; sed tamen non est in sensu sicut cognita a sensu: etsi enim sensus vere iudicat de rebus, non tamen cognoscit veritatem, qua vere iudicat: quamvis enim sensus cognoscat se sentire, non tamen cognoscit naturam suam, et per consequens nec naturam sui actus, nec proportionem eius ad res, et ita nec veritatem eius. Cuius ratio est, quia illa quae sunt perfectissima in entibus, ut substantiae intellectuales, redeunt ad essentiam suam reditione completa: in hoc enim quod cognoscunt aliquid extra se positum, quodam modo extra se procedunt; secundum vero quod cognoscunt se cognoscere, iam ad se redire incipiunt, quia actus cognitionis est medius inter cognoscentem et cognitum. Sed reditus iste completur secundum quod cognoscunt essentias proprias: unde dicitur in Lib. de causis, quod omnis sciens essentiam suam, est rediens ad essentiam suam reditione completa. Sensus autem, qui inter cetera est propinquior intellectuali substantiae, redire quidem incipit ad essentiam suam, quia non solum cognoscit sensibile, sed etiam cognoscit se sentire; non tamen completur eius reditio, quia sensus non cognoscit essentiam suam: cuius hanc rationem Avicenna assignat, quia sensus nihil cognoscit nisi per organum corporale. Non est autem possibile ut organum corporale medium cadat inter potentiam sensitivam et se ipsam. Sed potentiae insensibiles nullo modo redeunt super se ipsas, quia non cognoscunt se agere, sicut ignis non cognoscit se calefacere. Et ex his patet solutio ad obiecta.
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Traducción española de Jesús López García con retoques ARTÍCULO 9 Si la verdad está en el sentido [Suma Teológica, I, q. 16, a. 2; I, q. 17, a. 2] Y parece que no. [OBJECIONES por las que parece que no] [l.] Dice, en efecto, san Anselmo que “la verdad es la rectitud que sólo la mente puede percibir” (San Anselmo, De veritate, c. 11. PL 158, 480A). Pero el sentido no se incluye en la naturaleza de la mente. Luego la verdad no está en el sentido. [2.] San Agustín demuestra en De diversis quaestionibus, LXXXIII (q. 9. Pl. 40,13 que la verdad del cuerpo no es conocida por los sentidos; y sus razones han sido propuestas más arriba (a. 4, ad 6 y ad7). Luego la verdad no está en el sentido. POR CONTRA Dice san Agustín en De vera religione que “la verdad es la que manifiesta lo que es” (San Agustín, De vera religione, c. 36. PL 34, 151). Pero lo que es, se manifiesta no solamente al entendimiento, sino también al sentido. Luego la verdad no solo está en el entendimiento sino también en el sentido. RESPUESTA Hay que decir que la verdad está en el entendimiento y en el sentido pero no del mismo modo. Pues en el entendimiento está como consecuencia del acto del entendimiento y como conocida por el entendimiento. Pues es consiguiente a la operación del entendimiento en tanto que el juicio del entendimiento se refiere a la cosa tal como ella es. Pero [la verdad] es conocida por el entendimiento en tanto que él reflexiona sobre su acto, no sólo en tanto que conoce su acto, sino en tanto que conoce su proporción a la cosa, la cual [proporción] no puede ser conocida si no se conoce la naturaleza del mismo acto; la cual [naturaleza] tampoco puede ser conocida si no se conoce la naturaleza del principio activo, que es el mismo entendimiento, en cuya naturaleza está conformarse a las cosas; de donde resulta que el entendimiento conoce la verdad en tanto que sobre sí mismo reflexiona. En cambio, la verdad está en el sentido como una consecuencia del acto de éste, a saber, en tanto que el juicio del sentido se refiere a la cosa tal como ella es; pero no está en el sentido como conocida por el sentido, pues aunque el sentido verdaderamente juzga de las cosas, no conoce empero la verdad por la que realmente juzga: y esto, porque si bien el sentido conoce que él siente, no conoce, sin embargo, su naturaleza, y por consiguiente tampoco conoce la naturaleza de su acto, ni su proporción a la cosa, y así tampoco su verdad. Y la razón de esto es que aquellas cosas que son perfectísimas en la realidad, como las sustancias intelectuales, retornan sobre su esencia con un retorno completo: pues por el hecho de que conocen algo puesto fuera de ellas, salen de algún modo fuera de sí mismas; pero en cuanto realmente conocen que conocen, ya empiezan a volver sobre sí, porque el acto del conocimiento es intermedio entre el cognoscente y lo conocido. Pero este retorno se conpleta en tanto que conocen sus propias esencias: por lo que se dice en el libro De causis que todo el que conoce su esencia está retornando a su esencia con un retorno completo” (De causis, propositio XV, n. 124). Ahora bien, aquel sentido que es entre todos el más cercano a la sustancia intelectual comienza ciertamente a volver sobre su esencia, porque no sólo conoce lo sensible, sino que también conoce que él siente; aunque su retorno no es completo, porque el sentido no conoce su esencia: la razón de esto la atribuye Avicena 124 a que el sentido nada conoce sino mediante un órgano corporal. Pero no es posible que un órgano corporal esté en medio de la potencia sensitiva y ella misma. Pero las potencias no sensitivas de ningún modo vuelven sobre sí mismas, porque no conocen que ellas obran, como el fuego no conoce que él calienta. Y de aquí es patente la respuesta a las objeciones.
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