NOTAS [COMENTARIOS DE RAMÓN GELPÍ] Texto de los Evangelios Concordados Índice de los Evangelios Concordados . . .......Textos.....INDEX
Nota 115
"Le castigaré", dice Pilato, y le condena a uno de los castigos más terribles. Que Pilato tenía interés en absolver a Jesús esto va siendo más evidente a medida que avanza el texto; de hecho despreciaba más a los llamados "príncipes de los Sacerdotes" que al inofensivo reo que le traían. Pero es que además, San Mateo añadirá otro motivo: "... Estaba sentado en el tribunal, y le envió a decir su mujer: No te metas en cosas de este justo. Mucho he pasado hoy en sueños acerca de El ..." (Mt 27, 19).
Sorprende mucho que lo mande azotar, por lo cruel del castigo dados los usos romanos, pero después del pasaje del "Ecce homo" (punto 306) parece comprenderse algo. Lo que los comentaristas suelen considerar es que, aunque pretendía ocasionar a Jesús un daño que aplacara a sus verdugos, de hecho la soldadesca se excedió en gran manera (la coronación de espinas lo corrobora). Los místicos ven además en ello una acción verdaderamente satánica, permitida por Dios. Recordemos lo que se vio en la NOTA 107, extraído de "El Misterio de Cristo" de J. Mª. Igartua:
"... Consciente Pilato de que no era culpable... ...mandó azotarlo reconociendo su inocencia. Era un suplicio atroz el de la flagelación, a la que no podían ser sometidos los ciudadanos romanos por su horror y su crueldad y vileza. Dos soldados armados con terribles flagelos (o flagros de doble látigo armados de metales cortantes) puestos a ambos lados del reo, desnudo e inclinado, destrozaban sus espaldas, según la medida del castigo impuesto... ...El reo caía al suelo finalmente rodeado de su propia sangre, si no moría en el castigo, cosa que también pasaba ..."
"... Los soldados brutales añadieron otro tormento, que no consta en los anales de juicio alguno romano, ni aún humano: La corona de espinas, que aparece como caso único en Jesús, dejado a merced de la soldadesca como acusado de mesianismo, o sea de proclamarse rey de los judíos. ..."
De cómo fue la flagelación, los evangelios son muy escuetos: "... después de haberlo hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado ...". Para saber todo lo anteriormente transcrito ha sido necesario estudiar los usos de los romanos en esta cuestión. Pero hay un documento excepcional que corrobora todo lo que Igartua describe sobre tan terrible castigo, frecuentemente mortal. Se trata de la Sábana Santa.
En el APENDICE 1, se hace una pequeña descripción de ella, remitiendo a un estudio más profundo de prestigiosos "Sindonólogos". Pero sí se aclara la famosa contradicción de la prueba del Carbono 14. Dicho esto y dando por válidas la imágenes, se pueden observar las tremendas señales, tanto en la espalda como en el pecho y las piernas. Los expertos han contado 120 azotes realizados con los cruentos flagelos romanos, de varias colas. Obsérvense las dos fotografías contrastadas del cuerpo de Cristo, que en este caso se presentan sin virar a negativo para mayor claridad.
Conviene una mención a la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson. Las imágenes de este episodio son de una crudeza extrema, que a algunas personas resulta excesiva. Por este motivo el propio autor ha realizado una versión atenuada de dichas escenas. Sin embargo, si se observa el recuento de los azotes y la forma como se dan, y se compara con las dos fotografías anteriores de la Sábana Santa, se llegará a la conclusión de que no hay exageración alguna en la película. La flagelación de Nuestro Señor Jesucristo fue sin duda uno de los mayores suplicios de la Pasión, y que endureció a su vez los que siguieron en la Crucifixión.