.......INDEX
Creación del estado
liberal durante el reinado de Isabel II: transformaciones
políticas
La conflictiva construcción del
Estado liberal (1833-1874)
Fases del reinado de Isabel II (1833-1868)
La Regencia de la Reina Gobernadora M.ª
Cristina de Borbón (1833-1840)
- El decreto de Javier de
Burgos de 1833
- La entrega del poder a los liberales:
Martínez de la Rosa establece el Estatuto Real de 1834 (Las
Constituciones españolas) que es un
sistema constitucional de sufragio censitario para la
cámara baja, que da derecho de voto al 0'15 %
del electorado y excluye del voto al 99'85 %. En nombre
de esto los liberales hacen una guerra civil diciendo que
es para combatir al absolutismo. Antiguo
doceañista, Martínez de
la Rosa creía que
iba a controlar a los liberales radicales y al pueblo
carlista con una versión moderada del liberalismo
recubierta de terminología antigua más que tradicional.
No comprende que así como él se reafirma en su
moderantismo, los carlistas lo hacen en su
tradicionalismo y los del Partido Progresista en su
liberalismo radical. Y que la siembra de revolución
produce revolución, que no se va a parar en el
liberalismo moderado.
- Sobrerrevolución: en 1834
matanza de frailes en Madrid y en 1835 incendio de
conventos en Barcelona y su provincia.
Se inicia así la violencia contra la Iglesia como
ingrediente esencial de las revoluciones en España.
En Madrid se extendía una epidemia
de cólera y se hizo circular el bulo de que la
mortalidad se debía a que los frailes habían envenenado
las aguas y el día 17 de julio de 1834 sectores
desesperados de la población fueron lanzados a matar
frailes. En la noche del 17 al 18 de julio de 1834 fueron
asesinados en Madrid ochenta religiosos
ante la pasividad de las autoridades liberales. Los
asesinos gritaban: Muera Carlos, viva Isabel,
muera Cristo, viva Luzbel, y así se definían
como anticarlistas y cimentaban el anticarlismo en el
anticristianismo. La matanza de Madrid fue seguida al
año siguiente por las de Reus y Barcelona, donde uno de
los periódicos liberales, El Catalán, del liberal
navarro Pascual Madoz, días antes
convocaba al extermino de los religiosos con ripios como
éste: cortemos el cuello a cercén al fraile
mostén.
El republicano Pi Margall dice: "forzoso sería
reconocer que obedeció la plebe a extrañas
sugestiones", pero que tanto en "Madrid
como en Cataluña la verdadera causa de los
acontecimientos fue el odio" a los frailes por
"ser hostiles al movimiento liberal".
- Moderados y progresistas.
- La desamortización de
Mendizábal de 1836.
La ruptura con la Iglesia. La Reina Gobernadora ve
violada su conciencia al haber tenido que firmar los
decretos de la desamortización eclesiástica y quedar
excomulgada; en consecuencia, aumenta y consolida su
rechazo de los progresistas, a los que procura apartar
del poder en beneficio de los moderados. Los progresistas
intensifican su golpismo para llegar al poder y sus ataques
a la Iglesia para demostrar que son más liberales.
- El golpe de Estado de los sargentos de La
Granja de 1836 da otra vez el poder a los progresistas.
Ponen otra vez en vigor la Constitución de
Cádiz de 1812,
ahora en 1836 (Las Constituciones españolas), como exhibición de imagen de radicalismo,
pero ellos mismos, los radicales del Partido Progresista,
son los que eliminan definitivamente la
Constitución de Cádiz de 1812, al sustituirla
por
la Constitución
de 1837 (Las Constituciones españolas), que es la constitución del Partido
Progresista, aunque es aprobada con el consenso de los
moderados. Muchos de sus artículos se conservarán en
las constituciones siguientes.
Sufragio censitario en las elecciones de diputados: el
listón de riqueza permite votar al 2'2 %.
La Regencia de Espartero (1840-43)
La Década Moderada (1844-1854):
se suceden 13 gobiernos del partido moderado. El general Narváez
es el hombre fuerte de la situación.
- Consolidación de la revolución. Los
conservadores son "conservadores de la revolución",
son "conservaduros".
Objetivo disfrutar de lo conseguido con la revolución:
el poder y la riqueza.
- El poder. Institucionalización de
la revolución:
- La Constitución
de 1845
es la del Partido Moderado (Las
Constituciones españolas).
- No se menciona la
soberanía popular, sino del rey
y las Cortes, pero sigue
imperando el parlamentarismo,
porque la figura del rey es
irresponsable y el rey reina pero
no gobierna. Aunque se le
atribuyen como prerrogativas el
nombramiento del presidente del
gobierno y la firma del decreto
de disolución de las Cortes y de
convocatoria simultánea de
nuevas elecciones.
- Sigue proclamando
la confesionalidad, pero
desactivada por el
parlamentarismo.
- Se refuerza el
ejecutivo en manos del gobierno a
cuyos miembros se les denomina ya
ministros.
- Sufragio
censitario en las elecciones de
diputados:
el listón de riqueza sólo
permite votar a 1 de cada
163 habitantes (masculinos
mayores de edad), que es el
0'6 %.
La ley electoral había permitido
en 1844 con
Narváez votar a más de
medio millón de electores.
- Las Cortes son
bicamerales como las de la
constitución de 1837, el rey
firma los nombramientos de senadores
designados por el gobierno.
- Las elecciones se
falsean sistemáticamente, como
los progresistas hacen cuando están en
el poder.
- Creación, a base del
liberalismo, de las instituciones
del Estado actual:
- La enseñanza
estatal. El Código Penal. La
burocracia y el centralismo. Los
Ayuntamientos y los organismos
provinciales. Los gobiernos
civiles de las provincias. La
policía y la Guardia civil. La
bandera.
- El matrimonio de la reina:
Balmes propone que sea con el hijo de don
Carlos para conseguir la fusión
dinástica y así "solucionar"
el enfrentamiento con el carlismo, y
consigue que don Carlos abdique sus
derechos y reivindicaciones de la corona
en su hijo, el futuro Carlos VI; pero la intransigencia
de los liberales impide esta
fusión.
El matrimonio de Isabel II es en 1846 con
su otro primo, Francisco de Borbón,
patrocinado por la Francia de Luis de
Felipe de Orleans, porque se suponía que
de Francisco no habría sucesión y ésta
vendría del matrimonio de la infanta
Luisa Fernanda, hermana de la reina, con
el duque de Montpensier, hijo de Luis
Felipe de Orleans y así Francia
seguiría controlando a España como su
zona de influencia.
- 1847-1848: 2ª Guerra
Carlista, llamada Guerra dels
Matiners en Cataluña, único lugar
donde tuvo alguna importancia.
- No tiene importancia la revolución de 1848, generalizada con intensidad
por casi toda Europa, abortada en España
por Narváez.
- La riqueza es el otro centro de
atención de la década moderada:
- 1847: el Banco de Isabel
II, "en crisis", es absorbido
forzadamente por el Banco de San Fernando,
que es el antecedente del Banco de
España (1857).
- En 1848 el primer
ferrocarril: Barcelona-Mataró. (véase
gráfico)
Seguido en 1851 del Madrid-Aranjuez y el
Gijón-Langreo en 1853. EL FERROCARRIL EN
ESPAÑA EN EL XIX
Pero ya en 1837, se instala un
ferrocarril en Cuba.
- en 1849 se establece en
España el sello de correos, el mismo
año que en Francia y 8 años más tarde
que en Inglaterra.
- En 1852, se inaugura en
España el telégrafo, 8 años después
de la transmisión por Morse del primer
mensaje.
- Bravo Murillo (1851-1852):
consolida la Deuda Pública, fomenta las
obras públicas (carreteras y
ferrocarriles).
Consigue el Concordato
de 1851
en el que la Santa Sede reconoce
como un hecho consumado la
desamortización, permitiendo
que se quedasen las tierras expropiadas a
la Iglesia los que las habían adquirido
del Estado expropiador a bajo precio, levantándoles
la excomunión sin exigirles que las
devolvieran. El Estado se
compromete a abonar una pequeña suma
anual para los gastos de mantenimiento
del clero que anterormente se costeaba
con las propiedades eclesiásticas,
resultantes de las limosnas de los fieles,
que habían sido expropiadas. Ha dejado
de pagarse en el siglo XXI, igualmente
con el consentimiento de las autoridades
eclesiásticas.
- También fue Bravo Murillo el que
proyectó implantar otra constitución que
fortaleciese el poder ejecutivo, pero que se
cumpliese sin falsear las elecciones. No se lo
permite su propio partido y lo derriba.
- Los progresistas excluidos del
poder optan por la insurrección golpista.
- Se les adelanta el general
Leopoldo O'Donnell al frente de una fusión de
antiguos moderados y antiguos progresistas, la
Unión Liberal, se
llamará desde 1856.
La Revolución de 1854 y el Bienio Progresista (1854-1856)
- 1854: El Pronunciamiento (sublevación)
del general O'Donnell, lanzando el Manifiesto de
Manzanares, desemboca en la Vicalvarada, que es el choque
con las fuerzas gubernamentales. La batalla queda
indecisa y O'Donnell se retira; pero los progresistas
consiguen que sus demagogos saquen a la calle en Madrid
algunos sectores de las capas populares, ante lo cual
Isabel II, asustada, llama a Espartero al poder, porque
al menos no era antimonárquico.
- Después de la revolución de 1854 se
forma un gobierno presidido por Espartero en coalición
con O'Donnell.
Se caracteriza por su interés por intensificar
los negocios de la burguesía liberal
y por la exhibición de que eran más
revolucionarios que los moderados, atacando a la Iglesia,
hasta el punto de que no dejan entrar en España el
documento pontificio que comunicaba la proclamación del
dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María; y
para esto utilizan el regium exequatur de los
regalistas de la Ilustración.
Se proyecta acelerar las inversiones en los ferrocarriles
y en la banca, que se planteaban como negocios
especulativos, es decir, como si fuesen muy rentables a
corto plazo.
La Ley General Ferroviaria de 1855 permite la
importación de material siderúrgico sin arancel
(véase gráfica), lo cual sólo beneficia a la
siderurgia francesa e imposibilita la industrialización
de la siderurgia española. Es un error de
gravísimas consecuencias. Como lo fue el de
dejar a los campesinos sin tierra por la desamortización.
1855 Desamortización de
Madoz de las tierras comunales (Texto), pero también de las de la
Iglesia otra vez: violación del Concordato, ruptura con
la Iglesia .
1856: Ley General Bancaria.
Se intenta cambiar otra vez de Constitución, pero
acabada en 1856 no se llega a promulgar, por lo que se la
llama "La Nonnata de 1856", que exhibe más
liberalismo que la vigente Constitución de 1845, pero
que rehúye también el sufragio universal.
Desde 1849, existía el pequeño Partido
Demócrata que propugnaba el sufragio universal.
Pero el sufragio universal, que había figurado en la
Constitución de Cádiz, no se reimplanta, porque los
liberales argumentaban que "su puesta en
práctica daría el poder a los carlistas".
Pacheco -uno de los jefes liberales- calculaba en la
época de la revolución de 1854 que "si
pudieran votar todos los españoles, el carlismo
obtendría el 50 % de los sufragios, los
demócratas y republicanos un 25 %, y otro tanto 'los
verdaderos liberales', esto es los progresistas
y los puritanos -o'donnellistas-, ya que
con los moderados puros no se podía contar" (José
Luis Comellas, Isabel II, 4ª ed 2004, págs.
223-4, y V. G. Kiernan, La revolución de 1854,
pág. 117).
- En 1855, la huelga general en Barcelona
significa la ruptura con el Partido Progresista de los
sectores populares que han apoyado la revolución de 1854
y que han comprobado una vez más que su situación
económica y social es desatendida y empeora. Entonces
será el Partido Demócrata y dentro de él los
republicanos los que explotarán ese malestar
que no deja de crecer.
- Los desmanes no son ahora reprimidos,
Espartero deja hacer a diferencia del período de su
regencia (1840-1843).
El Bienio Moderado (1856-1858):
Isabel II, descontenta por haberse visto obligada a firmar la
desamortización que la hacía incurrir en la excomunión por la
Iglesia, prescinde de los progresistas en cuanto puede y llama a
Narváez para que ponga orden, restaure lo alterado en el sistema
constitucional y restablezca el Concordato.
Pero de forma transitoria, para dar el poder, como recambio de
los moderados, a O'Donnell al frente de su "nueva"
formación, llamada desde 1856 la Unión Liberal,
formada por antiguos moderados y progresistas afines entre sí y
con el caudillaje de este general.
En 1857, se crea el Banco de España.
El Gobierno de O'Donnell y de la Unión
Liberal continuamente de 1858 a 1863 y
en 1865-66 en alternancia con los moderados, (en
el poder estos en 1863-1865)
Desarrollismo en la política interior e intervencionismo en la
política exterior, a imitación y a remolque de la Francia del
II Imperio de Napoleón III, que en esta época llega a la
industrialización, cosa que en España queda en un intento
frustrado.
De 1866 a 1868, gobiernan ya sólo los
viejos moderados.
Cada partido liberal, el moderado, el
progresista y la Unión Liberal, cuando estaba en el poder, lo
monopolizaba mediante el fraude electoral y con la fuerza de sus
caudillos militares; y, cuando estaba en la oposición,
conspiraba, organizando golpes de estado militares con el sistema
del pronunciamiento militar en torno al consabido manifiesto.
Desde 1849, existía el pequeño Partido Demócrata
que propugnaba el sufragio universal. En este partido aparece ya
una fracción de republicanos, subdivididos a su vez en unitarios
y federales, que se consideran los más revolucionarios. Otra
fracción es la de los "cimbrios", que
decían estar dispuestos a estar en el gobierno con monarquía o
con república.
Isabel II era totalmente proclive a los moderados, como antes la
Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón, ahora reina madre.
Los caudillos de los demás partidos llegan a la conclusión del
destronamiento para derribar a los moderados. El Pacto es en
Ostende (Bélgica), porque muchos de esos caudillos estaban en el
exilio a raíz del fracaso de sus intentonas golpistas anteriores.
El Pacto de Ostende (1866) y el
destronamiento de Isabel II en la revolución de 1868.
El Pacto de Ostende de 1866 es
entre los progresistas, los demócratas y, al año siguiente,
tras la muerte de O'Donnell, los unionistas. Y establece como
objetivos:
- Destronar a Isabel II y no sólo derribar
del poder a los moderados.
- Dejar la decisión sobre el sistema futuro
a unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio
universal.
La crisis financiera de 1864-1868, causada por
la euforia especulativa del desarrollismo de O'Donnell y por el
afán de enriquecerse de las nuevas hornadas de liberales
llegados al poder con la revolución de 1854, se agrava
extraordinariamente con la crisis de subsistencias de 1868-1871
producida por las malas cosechas de 1867-68.
El hambre subsiguiente se extiende en las clases populares, ya
masivamente empobrecidas y despojadas por las desamortizaciones
promovidas en beneficio propio por esos liberales. Ya era
factible la utilización de los exasperados por la miseria, con
las habituales promesas liberales de convertir al Pueblo en
Soberano. Ahora se añadirán las promesas de los
militares golpistas de 1868 de acabar con el servicio
militar ("abajo las quintas") y de
suprimir el odioso impuesto que gravaba los productos del campo a
la entrada de las ciudades ("abajo los consumos").
La revolución de 1868, "la
Gloriosa", según sus artífices. Es una nueva revolución
liberal basada en el golpismo militar.
- Se inicia con el pronunciamiento de Topete
al frente de la flota de guerra en Cádiz en septiembre
de 1868.
- Conforme a lo acordado en el Pacto de
Ostende, los militares de los partidos comprometidos se
van sumando y aportando las tropas a sus órdenes.
- Se unen los militares exiliados, entre
ellos Prim, cabeza visible del Partido Progresista,
aunque aún vive Espartero.
- Al grito de "abajo las
quintas y abajo los consumos", prometen la
supresión del servicio militar obligatorio que ha
establecido el propio liberalismo y ese odioso impuesto
que grava los alimentos que se introducen en las ciudades.
- Se van formando Juntas revolucionarios en
diversas localidades españolas. De nuevo algunos de los
sectores populares de los que no han sacado nada con el
liberalismo, sino que están aún más oprimidos, serán
llevados a confiar en los que dicen actuar en nombre del
Pueblo Soberano. Otros sectores apoyan al carlismo,
presto a reorganizarse.
- El gobierno en manos de los moderados
reúne fuerzas para hacer frente a los militares
golpistas, pero su escaso ejército es derrotado en la
batalla de Alcolea (en el Puente de Alcolea, Córdoba,
sobre el Guadalquivir).
- Isabel II, a la sazón en San Sebastián
tomando baños de mar para sus dolencias cutáneas, pasa
la frontera el 30.09.1868, y se exilia, quedando así
destronada, como su madre, por los liberales que habían
llegado al poder como isabelinos y cristinos.
Los españoles la dejarán irse "con indiferencia y
sin lágrimas".
La revolución de 1868, la Gloriosa, había comenzado al
grito de "Viva España con honra", aludiendo a
la conducta de Isabel II.
- Además del destronamiento de Isabel II,
la consecuencia de la revolución de 1868 es que se abre
un período de seis años de inestabilidad que la
historia conoce como el sexenio
revolucionario (1868-1874).
- Durante el sexenio revolucionario, se
irán sucediendo y fracasando toda clase de formas de
Estado, no sólo infinidad de gobiernos.
A enorme diferencia del centenario de Isabel la
Católica, fallecida en 1504, el centenario de Isabel II,
fallecida en 1904, no fue conmemorado en 2004.
Proclamada reina en 1833 en cumplimiento de la decisión más
absolutista de Fernando VII, Isabel II fue utilizada por los
liberales para desplazar a Carlos V de Borbón y hacerse ellos
con el poder. El pacto entre el trono y la revolución la asentó
sobre las incómodas bayonetas que impusieron el liberalismo en
España. Destronada en 1868, cuando era ya un indecoroso estorbo
para los que antes la habían utilizado, el pueblo vio su partida
"con indiferencia y sin lástima".
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Los partidos políticos en el reinado
de Isabel II
Antecedentes
En la Guerra de la Independencia (1808-1814).
Los realistas son los de ideas tradicionales: católicas,
patrióticas y monárquicas
- Sublevación popular de ideas
tradicionales (religiosas, patrióticas y
monárquicas).
La junta de Murcia, por ejemplo, lo expresaba así:
"Sepa el mundo que los murcianos conocen sus
deberes y obran según ellos hasta derramar su sangre,
por la Religión, por su Soberano y sus
amados hermanos, todos los españoles".
- Religiosas: no sólo profesión de fe
católica en Dios, sino actitud de obrar en
consecuencia, con el objetivo de la conformidad de
las leyes y de su aplicación en la práctica con esa
fe católica, aceptando la autoridad de la Iglesia
para definir la moralidad que debe regir la
actuación plítica.
- Patrióticas: el patriotismo
tradicional basa el amor a la patria en la
ley natural, conocida por la razón natural y dada
por el autor de la naturaleza, subordina la patria a
Dios, y acata la autoridad de la Iglesia. Y
compatibiliza el amor a España con la autonomía de
sus regiones.
- Monárquicas: basadas en el principio
de autoridad, que viene de Dios y subordina esta
autoridad a la ley moral y al servicio de la patria.
La sublevación es frente a José I Bonaparte en
nombre de Fernando VII (proclamado rey el 19.03.1808,
al derrocar a Carlos IV y derribar a Godoy).
- Ante la ocupación francesa y la
imposición de José I como rey, se produce la
subdivisión de los antitradicionales (ilustrados y liberales) en afrancesados y patriotas:
- "Afrancesados"
(los que acatan el gobierno de José I en el
que ven las plasmación de las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Casi
todos los ilustrados supervivientes de las
generaciones anteriores son afrancesados,
pero no algunos como Floridablanca, ni Jovellanos).
- "Patriotas"
(por nacionalismo españolista, se unen al
pueblo, que es de ideas tradicionales):
el nacionalismo liberal se
basa en la doctrina del Pueblo Soberano, que
pone la Nación por encima de todo como un
ente divinizado, monolítico, centralista,
sin fueros ni autonomía de sus regiones,
a diferencia del patriotismo
tradicional.
- Introducción del liberalismo. La revolución liberal se
introduce en España durante la Guerra de la
Independencia (1808-1814) en las Cortes de Cádiz por
los "patriotas" y en el otro bando por el
gobierno de los "afrancesados".
Consecuencias de la
Gª de la Independencia (1808-1814):
- Radicalización de la
división:
- Liberalismo
contagiado, extendido e intensificado entre
- los
jefes guerrilleros
- los
militares (oficiales del ejército)
- realistas (ideas tradicionales)
- Fernando VII y su Gobierno:
absolutistas antitradicionales.
En el reinado de Fernando VII (1813-1833)
Absolutismo (1814-1820).
En el plano de la historia universal es la época de la Restauración del Antiguo Régimen, que no
es de ideas tradicionales como los realistas,
sino que es la vuelta a la Ilustración de los
monarcas absolutos, reforzada con sus pactos para
mantener a raya los estallidos revolucionarios con el
intervencionismo militar.
Esto es el sistema Metternich, que es la
instrumentalización política de la Santa Alianza. Porque la
revolución, después de Waterloo, no ha sido eliminada, ni
los liberales tampoco. (En Hispanoamérica prosiguen su
revolución. En los EUA (USA) están en el poder. Y en
Inglaterra impera el parlamentarismo desde 1689).
Fernando VII firma en 1817
secretamente su adhesión a la Santa Alianza, que
era una declaración en pro de la paz de los monarcas de la
Restauración , basada en una fraternidad pseudocristiana al
margen de la Iglesia , y que fue instrumentalizada por el
canciller de Austria Metternich como un sistema de
intervención, con tropas aportadas por los monarcas aliados,
para cortar cualquier estallido revolucionario, sin esperar a
que se propagase dando origen a guerras, como las que
acababan de superar en Waterloo.
En el Trienio Constitucional o Liberal (1820-1823)
se porduce la subdivisión de los liberales
en exaltados y doceañistas
(moderados); porque los exaltados no le dejan ejercer al rey
el poder ejecutivo, que le encomienda la Constitución de
Cádiz impuesta en el trienio, sino que pretenden controlar
desde el parlamento (las Cortes) el nombramiento de los
ministros del gobierno, superponiendo el parlamentarismo a la
división de poderes, que es anulada así desde esta segunda
fase decimonónica del liberalismo.
Los
realistas se sublevan y se lanzan a la guerra de guerrillas.
La sublevación
de los realistas cristaliza en 1822, dando lugar a una guerra
civil, precedente de las guerras carlistas.
Los
realistas son de ideas tradicionales:
Las ideas tradicionales parten de que la libertad y de la
justicia sólo se pueden conseguir si se basan en la
religión, en la Iglesia Católica; mientras que los
liberales, aunque son católicos, lo basan todo en el poder
del Parlamento en nombre del Pueblo Soberano, de la Nación,
como poder supremo.
Los realistas defienden los fueros frente al
centralismo de los liberales, que han reducido a
Navarra de reino a provincia.
Los liberales les llaman absolutistas, pero los
liberales suprimen las Cortes de Navarra y todos sus fueros.
También los de las Vascongadas.
Mientras que los realistas proclaman la defensa de
los fueros de Navarra, de Vascongadas e incluso los
de Cataluña, suprimidos desde los decretos de Nueva
Planta del XVIII.
Durante la Ominosa Década (1823-1833), va
cristalizando el partido moderado: los
liberales moderados son los antiguos doceañistas reforzados
con antiguos ilustrados y con antiguos afrancesados que van
siendo repescados y rehabilitados en gran parte por el
gobierno absolutista de Fernando VII.
También el futuro partido
progresista va cuajando a base de los
exaltados del interior y sobre todo del exilio, cuyo
jefe es Espoz y Mina desde Inglaterra, masones y hombres de
negocios, futuros desamortizadores
Así, en la época de Isabel II (1833-1868):
Carlistas
Moderados y progresistas.
La Constitución de 1837 es la constitución del Partido
Progresista, aunque es aprobada con el consenso de los moderados.
Los Ayacuchos. Espartero al
final de su Regencia (1840-43) sólo se apoya en
este sector y no en el resto del partido progresista.
La Constitución
de 1845 es la del Partido
Moderado:
- No se menciona la soberanía popular, sino
del rey y las Cortes, pero sigue imperando el
parlamentarismo, porque la figura del rey es
irresponsable y el rey reina pero no gobierna. Aunque se
le atribuyen como prerrogativas el nombramiento del
presidente del gobierno y la firma del decreto de
disolución de las Cortes y de convocatoria simultánea
de nuevas elecciones.
- Sigue proclamando la confesionalidad, pero
desactivada por el parlamentarismo.
- Se refuerza el ejecutivo en manos del
gobierno a cuyos miembros se les denomina ya ministros.
- Sufragio censitario en las elecciones de
diputados:
el listón de riqueza sólo permite votar a 1 de
cada 163 habitantes (masculinos mayores de edad),
que es el 0'6 %.
La ley electoral había permitido en 1844
con Narváez votar a más de medio millón de
electores.
- Las Cortes son bicamerales como las de la
constitución de 1837, el rey firma los nombramientos de senadores
designados por el gobierno.
Desde la gran revolución internacional de 1848,
los moderados se van transformando en conservadores.
Mantienen las ideas liberales, pero están a la defensiva frente
a las consecuencias violentas o radicales contra ellos. Su
objetivo es disfrutar de lo conseguido con la revolución: el
poder y la riqueza. Consolidar la revolución.
Institucionalizarla. Los conservadores son "conservadores de
la revolución". Balmes les denomina "conservaduros".
El general Leopoldo O'Donnell toma el poder en
1854 al frente de una fusión de antiguos moderados y antiguos
progresistas: la Unión Liberal, se
llamará desde 1856.
Desde 1849, existía el pequeño Partido
Demócrata que propugnaba el sufragio universal. Pero el
sufragio universal, que había figurado en la Constitución de
Cádiz, no se reimplanta, porque los liberales argumentaban que "su
puesta en práctica daría el poder a los carlistas".
Pacheco -uno de los jefes liberales- calculaba en la época de la
revolución de 1854 que "si pudieran votar todos los
españoles, el carlismo obtendría el 50 % de los sufragios,
los demócratas y republicanos un 25 %, y otro tanto 'los
verdaderos liberales', esto es los progresistas y los
puritanos -o'donnellistas-, ya que con los
moderados puros no se podía contar" (José Luis
Comellas, Isabel II, 4ª ed 2004, págs. 223-4, y V. G.
Kiernan, La revolución de 1854, pág. 117).
En el pequeño Partido Demócrata
aparece ya una fracción de republicanos,
subdivididos a su vez en unitarios y federales,
que se consideran los más revolucionarios. Otra fracción es la
de los "cimbrios", que decían estar
dispuestos a estar en el gobierno con monarquía o con república.
En 1855, la huelga general en Barcelona
significa la ruptura con el Partido Progresista de los sectores
populares que han apoyado la revolución de 1854 y que han
comprobado una vez más que su situación económica y social es
desatendida y empeora. Entonces será el Partido
Demócrata y dentro de él los republicanos
los que explotarán ese malestar que no deja de crecer.
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